LUCÍA
Dominación, trío. Su novio/amo decide que su
amiga Lucía, que lo sabía todo sobre su relación con
sumisita se una también por esa noche.
Hola de nuevo; hoy os voy a contar otra
de las faenas que me hizo mi novio/amo, que por cierto, tantas historias, ya
cuatro ya aún no os dicho su nombre, se llama Luis.
Ya os he contado como iniciamos nuestra relación amo-sumisa en "Cena
con las amigas", también como hice el juramento de sumisión,
en "El notario", después, como di gusto a Luis al dejar entrar
de forma esporádica a una tercera persona, "El profesor", y
también como el profesor aportó su sumisa a la relación,
en "La webcam", por último, en el relato de "Cena de protocolo",
os conté como nos conocimos la sumisa del profesor y yo misma, hoy os
quiero contar una experiencia que me fastidio mucho en su momento y que mi novio/amo
amenaza con repetir, antes os he de poner en antecedentes:
Mi novio y yo ya fuimos pareja, digamos normal, hace tiempo, lo dejamos yo tardé
mucho en recuperarme pues le quería muchísimo, el tiempo nos unió
otra vez y no nos hemos vuelto a separar, entre esa primera relación
y esta actual hemos ido iniciándonos en este fantástico mundo
de la sumisión, y he descubierto en mi esta faceta que me asombra pero
me es muy placentera y con la que he roto muchas barreras que tenía y
que no sabía que me cortaban tanto en mi felicidad, esto ha sido gracias
a Luis, he aceptado este rol, y él que lo sabe me hace de todo a veces
para probarme, pero yo no he cedido y además nunca son cosas imposibles
o que afecten a otras facetas de nuestras vidas.
Yo he sido celosísima, y en mi primera relación con Luis, siempre
le imaginaba con todas las chicas del mundo, he cambiado mucho, ahora no lo
soy, nadie le daría lo que yo le doy, eso lo sé y por eso estoy
tan tranquila, pero hubo un tiempo en que estuve convencida de que durante una
de esas etapas que tiene toda pareja, discusión, distanciamiento, reencuentro,
Luis tuvo relaciones con una chica que yo conocía, por otro lado, amiga
mía en alguna etapa de mi vida, esta chica que llamare Lucia, era muy
mona, canaria de origen, vivía sola, en fin, empezó a salir con
amigas comunes y al final se unió al grupo, siempre tonteaba con Luis,
de eso las chicas nos damos cuenta, y bueno, yo imagine que al ser amigas no
pasaría de ahí, vamos que me respetaría, nunca pude confirmar
si hubo algo entre los dos, lo que sí puedo decir es que cuando todo
terminó con Luis la primera vez, ella estuvo mucho conmigo, hablábamos
mucho, a veces de Luis, y yo hice intimidad con ella, le prestaba cosas, en
especial ropa, entraba en mi casa, en fin como buenas amigas, un día
me dijo que tenía una cita muy especial, pero no tenía nada sexy
y bonito, yo, le dije que no le iba a dejar mi lencería de diario, pero
un corpiño o un liguero si podía prestarle, me fié de ella
y le enseñe los que tenía, algunos me los había comprado
yo, Otros me los regaló Luis, nadie los había visto, era la primera
ella, al verlos se quedo de piedra, "¡Son preciosos!", me dijo,
y recuerdo que extendió sobre la cama todos los que tenía, allí
cayó una cascada de lencería, de la que yo retiraba braguitas
y tangas después de que viera Lucía como quedaba el conjunto,
a decir verdad, de varios conjuntos en especial un corpiño y un liguero
blanco, no había estrenado la braguita, pues Luis me quería sin
bragas siempre que estuviese con él y si alguna vez me despistaba, me
las rompía y encima me ganaba unos azotes, por lo que pensé que
se las podía prestar sin problema pero decidí no hacerlo.
No se decidía a escoger, se quería probar todo, y empezó
probándolo por encima, pero al final se quedo solo con las bragas ante
mí y fue probando corpiños, ligueros, medias, de todo, pero no
hacía ademán de coger bragas o tangas, yo le dije que todo lucía
más con zapatos de tacón, me pidió unos, le quedaban muy
justos pero el efecto lo podía ver, yo la miraba y reconozco que le quedaba
bien todo lo que se ponía, me pregunto porque tenía tanta lencería
y le conteste que a Luis le gustaba verme así, "Claro", respondió,
ahora tenía un conjunto de liguero, sostén y tanga rojo, ahora
un corpiño azul, ahora uno blanco, al final dudaba entre el corpiño
azul y un liguero blanco con medias a juego, me pidió opinión,
y me preguntó si había llevado todos alguna vez puestos, cual
era más cómodo, le dije que sí había llevado todos,
que los corpiños son más incómodos, pero no mucho, en fin
así hablamos un rato, la vi tan indecisa que le sugerí se probara
completo el corpiño con el tanga, "¿Pero no dices que has
llevado todos?" me preguntó, "Si, claro, ¿porqué?",
"Cómo dices que me ponga también el tanga...", caí
en la cuenta, ¿cómo iba a estrenar o lucir un conjunto sin el
tanga a juego?, "Bueno, ese tanga no lo he estrenado, pero es una historia
un poco larga, póntelo sin problema y te quedas con el tanga de regalo",
(de todos modos yo ya no me pongo estos conjuntos, pensé), me miro y
no dijo nada, yo me salí para que se vistiera, pero me dijo que no hacía
falta, me gire de todos modos, pero me llamó y me pidió que la
ayudará a ponerse el corpiño, pues nunca había llevado
ninguno, así que me gire hacia ella de nuevo, allí estaba, no
pude dejar de verla desnuda, tenía un pubis con muy poquito vello, como
afeitado para un bikini se dio cuenta, "A algunos chicos les gusta así,
casi sin vello", dijo, "Sí, lo sé", "¿Ah,
sí?, ¿Cómo le gustaba a Luis?...no, no me contestes es
broma", "Te asombrarías de lo que le gustaba a Luis",
le dije riendo, "Cuenta", "Otro día", dije yo, "Venga
mujer no seas así, somos amigas, ¿no?, yo te he contado toda mi
vida...", bueno, después de todo, pensé, ya no salimos, ya
no tenemos el mismo grupo de amigos, y Lucía es la que más se
ha unido a mí, ¿porqué no contarle algo?, pensé,
"Mira, era muy especial, muy...morboso, diría yo", "¡¡Guau,
me encanta, cuenta!!", "Júrame que nunca hablaras con nadie
de esto que te cuente, es un asunto de pareja, intimo...", "Por supuesto,
te lo juro de rodillas si hace falta, (se puso efectivamente de rodillas en
el suelo), y como ves, no tengo nada que ocultar...ja ja", allí
la tenía desnuda completamente de rodillas ante mí, no se porque
pero me gustó verla así y me desinhibí, le hable de casi
todo, omití alguna cosa, pero le dije que a Luis le gustaba que fuese
completamente depilada, no se lo creyó, ahora te lo demuestro, le dije,
y saque un álbum donde guardaba fotografías que Luis me había
hecho, las escogí, pues había otras que no quería enseñarle,
pero ella quería ver todas, de momento solo le mostré una en la
que yo estaba con el corpiño azul que ella iba a probarse, de frente,
con medias oscuras, y zapatos altos de tacón, sin bragas, y depilada,
le mire la cara, estaba asombrada, decidí enseñarle más
parecidas con distintos conjuntos, pero entre estas se me deslizó una
en que yo estaba de espaldas cara a la pared, recién azotada y se veía
perfectamente que tenía el culo al rojo vivo, miro la foto, me moro a
mi y no dijo nada, yo por cambiar de tema le dije si ahora entendía porqué
el tanga estaba sin estrenar, "No, ¿porqué?", Me dijo,
"A Luis le gustaba que no llevase bragas o tangas cuando estaba con él",
"¡¡Qué fuerte, ¿no?, ¡!, ¡¡Que
morbo!!", Quería saber más cosas y que le dejara ver el álbum.
Me empecé a negar, pero insistió, se puso de rodillas de nuevo,
se tiró a mis pies, me dijo que si hacia falta me firmaba donde fuera,
en fin, me convenció y reconozco, que bueno, como pensaba destruir esas
fotos, tampoco importaba sí las veía, al principio le quite algunas
pero terminó viendo todas y las que más le gustaron fueron en
las que Luis me daba azotes o yo estaba cara a una pared recién azotada,
en un momento que vio una de esas, salto de la cama y se puso cara a la pared
y me preguntó si así estaba bien puesta, yo le dije que si, pero
que debía llevar puestos al menos los zapatos, así lo hizo y regreso,
al tiempo me preguntaba que se sentía al ser azotada, como había
empezado todo, yo se lo conté todo, ¿ya qué más
daba? Eso sí, le insistí en no decir a nadie nada de ello, y a
la vez, le dije que mientras se lo explicaba, se pusiese el corpiño y
las medias estaba como loca, cuando estaba con esas prendas le dije que se pusiese
el tanga, lo hizo, se quedo frente a mi, un poco incomoda por los zapatos, "Ahora
baja el tanga a la rodilla y te giras cara a la pared, y así hasta que
te levanten el castigo", lo hizo, y mientras no cesaba de repetir la suerte
que había tenido yo de tener un novio tan morboso, pero quería
saber más, yo le resumí lo que ya sabéis, ella entonces
me dijo que la hubiese encantado tener experiencias así, todo esto lo
decía mientras seguía de cara a la pared, yo la veía e
imaginaba que a Luis también le gustaría ponerla el culo bien
rojo.
Le señale que ya podía volver y quitarse de la pared, "¡Qué
pena!", me dijo y se rió, se coloco bien el conjunto y me dijo sí
estaba guapa, le dije que sí, entonces me pidió que le contara
que se siente al ser azotada, "Al principio, duele, pero va dejando un
calorcito y un cosquilleo muy excitante que dura según sea la sesión
de azotes de larga", "Nunca me han dado un azote", me dijo, "Yo
no he azotado a nadie nunca, pero creo que no me gustaría", ahí
terminó todo, se llevó el conjunto, a los pocos días me
lo devolvió, me contó como se lo había pasado y nuestra
amistad siguió, ya roto el hielo, y conociendo toda mi historia a veces
en casa me pedía el álbum y miraba de nuevo las fotos, yo en broma
la dejaba mirarlo pero castigada a la pared, ella lo hacía riéndose,
nunca pasó nada más, solo una tarde me preguntó sí
aún seguía yendo sin bragas y yo le dije que desde el final de
la relación, no, ella había probado y le gustaba, y para demostrarlo,
abrió su bolso y saco unas braguitas, y sin decir nada se subió
la falda y me enseño que no llevaba nada debajo, me di cuenta de que
estaba completamente depilada, no como la primera vez que la vi; me sugirió
que me animase y nos fuésemos a dar una vuelta las dos pero que yo fuese
también sin bragas y con falda, al final lo hice y al montar en el coche
recordé que a Luis le gustaba que me sentase sobre la piel, dejando alrededor
la falda, como había visto en "Historia de O", se lo conté,
la gustó y lo hicimos, fue una tarde divertida.
Nuestra amistad siguió y cuando volví a estar con Luis, ella lo
supo, pero empezó a distanciarse un poco, de hecho nunca coincidía
con los dos, pero una tarde la vimos paseando o de compras, no recuerdo, nos
saludamos los tres, sí bien yo no había perdido el contacto con
ella, y nos llamábamos, ella no quería coincidir con Luis y conmigo,
me había dicho que el motivo era que como conocía nuestra historia
y le daba tanta envidia, sana eso sí, que le daba no se que ver a Luis,
pues se lo imaginaba azotándome y la excitaba sobremanera, y que al ser
mi amiga no quería que eso le pasase, yo le decía que no importaba
que guardase el secreto y punto.
Aquella tarde, no quedó más remedio que charlar, Luis hacía
mucho que no veía a Lucía, si bien yo le comentaba que hablábamos
por teléfono y todo eso, pero nunca le conté que sabía
nuestra historia casi con pelos y señales, eso sí, la relación
anterior, pues a estas alturas yo ya había hecho el juramento de sumisión
y todo lo que os he contado, después de los saludos de rigor, nos sentamos
a tomar algo, una cosa llevó a la otra y terminamos invitando a Lucía
a cenar el fin de semana en casa de Luis, aceptó aunque al principio
se mostró muy remisa.
Esa semana me llamó como veinte veces para que le confirmara que Luis
no sabía que ella sabía etc., en fin, el jueves me volvió
a llamar para preguntarme a que hora era la cena, le dije la hora, y le gaste
la broma de decirle, "Vestida correctamente", "¿Cómo?",
le dije que era eso, una broma y ella dijo que había creído que
cenábamos en casa de Luis, "Sí", le dije yo, "¿Y
como se va vestida a casa de Luis", "Tú, como quieras, no te
preocupes", "¿Y tú, como iras?", Preguntó,
"Pues no sé, a Luis le gusta que me arregle para él";
"Sé lo que le gusta, tú me lo has contado, ¿recuerdas?,
te preguntó si iras vestida como a él le gusta y no me hagas decirlo
desde la cabina, ja ja", yo caí, "Ah, te entiendo, pues mira
guárdame el secreto, pero sí, iré con falda y ya sabes
tu que prenda es la que no llevare puesta", "¡¡Que bueno,
a lo mejor hago lo mismo!!", "Tú no tienes porqué, pero
si te apetece...", dije algo extrañada, pero pensando que Luis no
se daría cuenta, "Tú misma, nos vemos mañana",
"Vale, chao".
Llegó la hora de la cena, Luis estaba vestido con unos vaqueros y una
camisa, y zapatillas de estar en casa, yo, llevaba una blusa blanca muy escotada,
una minifalda de mucho vuelo, estampada, zapatos de tacón, y un liguero
negro con medias a juego, por supuesto, sin bragas
Lucía llegó la última mientras yo ponía la mesa,
Luis fue a abrir la puerta cuando llamó, allí estaba ella, con
un vestido muy suelto, pero que marcaba, negro, mini, y una chaqueta blanca,
con zapatos de tacón, y medias negras, estaba muy guapa, yo al verla
recordé lo que me había dicho el día anterior de ir sin
bragas y por lo que note al mirar las arrugas del vestido, o iba sin ellas o
llevaba un minitanga; Luis hizo los honores, sirvió unas copas y empezamos
a charlar, no estábamos sentados, los tres recordábamos tiempos
pasados mientras la cena terminaba de hacerse, Luis se interesaba por sí
Lucía tenía pareja y que disculpase por haber caído en
ello al invitarla para que la hubiese acompañado, "No tengo, no
encuentro lo que busco", dijo Lucía, "Vaya pues seguro que
una chica tan estupenda y elegante no tiene problema para ligar", "No,
pero siempre es igual, todos los tíos son iguales, bueno, tú no
se, claro, pero todos van a lo que van y punto", así derivó
la conversación más o menos, la cena se sirvió, y los tres
nos sentamos a la mesa, Luis me había dicho que como Lucía era
mi amiga, que tuviese cuidado e incluso que sí me sentía más
cómoda me pusiese bragas pues al girarme deprisa se levantaba la mini,
a él le gustaba, pero Lucía podía darse cuenta. Yo le dije
que no importaba, que después de todo lo que habíamos hecho no
había problema, "Ya, pero nunca delante de tus amigas", "No
te preocupes", dije yo, pero una vez que él se levantó a
recoger algo, vio que yo estaba sentada sobre las nalgas, con la falda por encima,
no dijo nada, seguimos cenando y bebiendo, las horas pasaron en copas y risas,
en un momento, yo que no me sentaba en el sofá, me levante de la silla
para ir por hielo, pero como iba muerta de risa, tropecé y me caí,
la falda se me levantó hasta los riñones delante de Lucía
y Luis, yo sabía que ambos sabían que no llevaba bragas, pero
entre ellos no lo sabían, se hizo un silencio mientras me levantaba,
y Lucía lo rompió muerta de risa, ya llevaba unas copitas, "¡¡¡Ja,
ja, ja, que bragas más bonitas llevas!!!", Luis se rió también
y le preguntó a Lucía, "¿Te gustan?, a mi sí",
"Me encantan de hecho tengo unas iguales ja ja", "Sí pero
no creo que las lleves puestas ahora", dije yo, "Pues sí, ahora
mismito... y tú lo sabes..", Luis me miró, yo comprendí
que había metido la patita, entonces le dijo a Lucía, "Sabes
a mí me encanta la lencería de las chicas..", "Ya, ya
lo sé", decía Lucía riéndose, "¿Lo
sabes?, y.. ¿Qué te parecen mis gustos?", "Pues muy
bien, muy bien me parecen", Luis seguía, "Yo creo que la lencería
es tan linda que esta hecha para verse, ¿verdad?", "Yo pienso
igual", dijo ella, yo estaba un poco a la expectativa aunque veía
venir lo que iba a pasar, "¿Podría ver que lencería
usas"?, Preguntó Luis, Lucía, paró de reírse
y dijo, "Yo creo que mejor no, tu novia y yo somos amigas, no quisiera...",
"No té de vergüenza", le dije yo, a mi no me importa,
"No, mejor no", dijo Lucía, "Ya", dijo Luis, "Sabía
que era una broma", "No es broma, pero es que me da corte...",
Luis se giró hacía mí y me dijo, "¿Tú
crees que Lucía lleva unas braguitas como las tuyas, tan... trasparentes?",
"Sí, lo creo", "¿Lo crees o lo sabes", "Bueno,
no la he visto hoy, pero sí, lo creo y otras veces...", "¿Otras
veces?, me he perdido, ven siéntate aquí y contadme las dos lo
que habéis hablado de mí", "Mira Luis, cuando lo dejamos
estaba muy sola, triste, y Lucía fue mi única amiga esos días,
le termine hablando de nosotros y le conté algunas cosas..", "Ya,
no me molesta pero me hubiese gustado saberlo, ¿qué le contaste
exactamente?", "Todo", contestó Lucía quitándome
la palabra, "¿Y que te ha parecido?", Lucía me miro,
"Adelante, cuentáselo, al fin él es parte", "Bueno,
pero os juro que no he hablado a nadie de esto, mira Luis, hablamos de todo,
vi fotos que os habíais hecho, en fin, tu sabes...", "Sí,
ya se, ¿y que opinas?", "Bueno, a Sumisita, (perdonad que no
ponga mi nombre) le dije que era muy afortunada de tenerte", "¿Te
gustan las cosas que hicimos?", "La verdad, son morbosas y todo lo
morboso me va", "Entiendo, ¿y de nuestra relación actual
te ha contado algo Sumi?", "Bueno, que habéis vuelto a salir,
imagino que igual que antes, de hecho... ella va sin bragas...", "Sumi,
cuéntale todo", "¿Todo?", "Bueno, por encima,
no le des relación de todo lo que hemos hecho", "Es que de
lo último no le he hablado", "Bueno, tu libremente le contaste
lo otro, ¿no?", "Sí, pero esto...", "¡¡¡ESENCIA!!!",
dijo Luis, que es la palabra que tenemos como clave para saber que desde ese
momento y hasta que de nuevo la pronuncie soy su sumisa, no su novia, para aceptar,
tengo que repetir la palabra yo, le mire, no estaba enfadado, estas cosas le
gustan "Esencia", repetí yo, con lo que aceptaba ser su sumisa
desde ese momento y obedecer, "Cuenta a Lucía lo que hay de nuevo,
explícale el contrato, tu situación actual, todo, y ve a buscar
mi cinturón cuando acabes", "Sí, Amo" conteste,
Lucía tenía los ojos como platos, empecé mi relato, el
reencuentro, de nuevo la relación, los juegos recuperados, la proposición
de sumisión, el juramento, todo lo que ya sabéis, en medio del
relato, Luis se levantó, y me levantó la falda por detrás,
miró a Lucía y empezó a darme unos azotes, me mandó
no moverme y seguir hablando, cuando termine, Lucía nos miraba a los
dos y dijo, "Esto es más fuerte todavía", "¿Qué
te parece?", le preguntó Luis, "Perdóname, Sumisita,
pero ojalá yo fuera la novia de Luis", esto lo dijo mirando hacia
abajo, Luis la miró, me miró a mí, y dijo, "Os propongo
algo, esta noche, Lucía será también mi sumisa, así
probará si le gusta, y ya que ella sabe tanto de nosotros, con lo de
esta noche los tres quedamos custodios de un secreto así ninguno dirá
nunca nada de los otros, ¿te parece, Sumi, y a ti Lucía?",
"Por mí, bien, Amo", dije, "No sé... me atrae pero..",
dijo Lucía, "Ponte de pie", le dijo Luis, no le grito, no le
amenazó, su tono era normal, pero Lucía se levantó, despacio,
al principio miró a Luis pero bajo la cabeza, "Sumisita, hoy quiero
que me ayudes", "Si, Amo", "Lucía, gírate
de espaldas a mi", le dijo Luis, ella lo hizo, "Levántate el
vestido hasta la cintura".
Lucía estaba parada, aún tenía la cabeza agachada, la levantó,
se giró y me miró a mí, yo me di cuenta de que me pedía
permiso, moví la cabeza un poco de forma afirmativa, ella volvió
a girar la cabeza, recuperó su postura dándonos la espalda y despacio
llevó las manos a sus caderas, y comenzó a subir el vestido, cuando
lo tenía sobre las caderas dejo ver unas medias finas oscuras con un
remate de encaje sujetas por un liguero verde oscuro, efectivamente, no llevaba
bragas, tal y como había dicho. Luis la miró, después fue
al estéreo y subió la música, se sirvió una copa
y entró a la cocina por hielo, en ese momento, Lucía se giró
de nuevo a mí, yo le hice señas de que siguiese como estaba, pero
Luis ya volvía y lo vio, no dijo nada, le paso el vaso por las nalgas,
frío como debía estar por el hielo, la hizo estremecerse, pero
seguía como le había ordenado Luis, ahora le acariciaba con la
mano, en un momento, cogió uno de los tirantes del liguero, estiro el
elástico, lo retuvo en su mano, y al ver que Lucía no decía
nada lo soltó, el chasquido fue sonoro, Lucía lo acusó
moviéndose un poco, pero no cambio la posición, ahora fue Luis
quien me miro, y de nuevo hice un gesto afirmativo con la cabeza.
Luis repitió el gesto del elástico, y Lucía no hizo nada
esta vez, resistió, entonces él la empujó suavemente hacia
abajo, su cintura empezó a bajar, quedo agachada con las piernas juntas,
su hermoso trasero enmarcado en verde champán, con dos marcas rojas bien
visibles ya de los chascados de los dos elásticos, que al agacharse descubrían
la carne antes azotada por los tirantes, así, con la mano abierta, Luis
comenzó a azotar a Lucía, despacio, como él hace al principio,
un golpe, otro, hasta que le pareció suficiente, después la incorporó,
Lucía había protestado un poco, pero ahora estaba en silencio
de nuevo, al tenerla de pie, le bajó la cremallera del vestido que cayó
a sus pies, Luis le ordeno salir de él, Así lo hizo, entonces
la giró hacia él, al volverse, Luis vio su monte de Venus depilado,
no preguntó nada, pasó su mano, y le dijo que por esa noche no
le azotaría más, que sí me azotaría a mí,
pero mientras ella estaría cara a la pared.
Mientras me azotó, yo veía a Lucía y recordaba aquella
primera vez en mi casa cuando ella se puso voluntariamente cara a la pared y
supe que disfrutaba, tras mi sesión, mando a Lucía acercarse,
la tumbó en sus rodillas y me dio el cinturón a mí, "Azótala",
ordeno, yo no quería pero Lucía levantó la cabeza y me
miro, y comencé.
A veces vemos a Lucía, a solas ella trata a Luis de Amo, y no ha salido
con nadie desde entonces, algunas veces, Luis la trae a casa, siempre cuando
estoy yo, eso al menos dicen los dos, nunca más la he azotado, seguimos
siendo más amigas si cabe, y le he confesado que me dolió mucho
azotarla aquella vez, ella insiste que no me preocupe, que disfrutó mucho
y que sí quiero repita, yo la he pedido alguna vez que me azote ella
a mí, supongo que es una forma de quedarme bien yo, pero Luis lo ha prohibido,
y cuando estamos los tres su amenaza, pues sabe que no me gustaría volver
a castigarla, es ordenarme azotarla de nuevo.
Sí, yo sigo siendo la novia de Luis, pero Lucía es como nuestra
mascota, aunque no abusamos de esos encuentros, Luis, ha dejado claro que es
mi novio, pero Lucía dice que no le importa seguir así y así
estamos.
Espero que os haya gustado, muchos besos a todos, de Sumisita.
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