UN MADURITO MUY CALIENTE (II, EL OTRO JAIME)
Filial, Gay, Trío. Ideó un plan para que padre
e hijo tuvieran un encuentro muy especial e inolvidable
Continuación del relato erótico
" Un madurito muy caliente" publicado en "El Rincón de
Marqueze.net" el día 4 de Marzo de 2002.
Después de que Jaime me contó lo de su hijo yo no dejaba de
darle vueltas a la cabeza. Por un lado la situación tan morbosa
me excitaba muchísimo, pero por otro había algo que no
encajaba. Seamos sinceros, es un poco raro que un hijo actúe
así. De modo que fui al despacho de Jaime al cabo de cuatro
días, estuvimos hablando de chorradas hasta que su compañera
se marchó a tomar café, entonces fui al grano. Le dije que me
lo contara TODO, que en su historia faltaban cosas, que no me
creía que un joven actuara así con su padre de forma natural.
La
cosa se puso un poco tensa, pero finalmente le convencí, le
tranquilicé diciéndole que YO SOY MUY DISCRETO.
Jaime se confesó, me dijo que por supuesto yo no era su primer
chico, que había habido otros en su vida, pero de forma
demasiado esporádica, demasiado para él. Entre polvo y polvo
fue fijándose en su hijo, que por aquel entonces tenía diecisiete
años:
- La primera vez fue en verano, en mi chalet del campo, me fijé
en que su cuerpo había cambiado, que era todo un hombre, y
que estaba muy desarrollado muscularmente, sus
piernas eran fuertes, sus brazos también, y tenía el vientre
plano.-tomó un vaso de agua y siguió-
- Después ocurrió algo que yo jamás hubiera esperado. Mi
mujer
había salido a la ciudad con el coche, Jaime (su hijo también
se
llama Jaime) se despertó de la siesta y se dio un baño en la
piscina, después se tumbó en el césped a mi lado, se dio
crema
y comenzó a escuchar música. Hasta ahí todo normal, yo
seguía
leyendo un libro como si nada. Al cabo de unos 10 minutos entré
a buscar agua y al volver Jaime estaba en la ducha del jardín
completamente desnudo, de espaldas, yo hacía por lo menos
dos años que no le veía así, se giró y se tumbó
desnudo en la
toalla. Yo dudé un momento, y le dije ¡Qué haces te vas
a
quemar!. El me contestó:!Qué va¡
Yo no le dije nada más y me quedé mirando su cuerpo y su
pene, con solo diecisiete años ya tenía una
muy buena polla, estupenda diría yo. Yo le miraba con pausas,
para que no me pillara, pero debió darse cuenta, y el crio
adivina lo que hace, !se empieza a acariciar allí delante mía¡
Yo
no sabía que hacer así es que no hice nada, disfruté, su
verga
le creció de forma espectacular, la tenía desproporcionada con
respecto a su cuerpo. Permaneció un par de minutos así, se
levantó y entró en la casa, yo estaba durísimo. Inmediatamente
oigo su voz -Papá ven.
Entré en la casa:
- !Donde estás¡
- !En mi habitación¡
Me dirigí a su habitación lo que me encontré al entrar
estuvo a
punto de hacer que me corriera, allí estaba Jaime, tumbado
sobre su cama meneándose la verga, de una forma descarada y
erótica.
Mi voz salió temblorosa de mi boca:
- Qué quieres?
- Ven, acércate. -me ordenó sin dejar de subir y bajar por
aquella maravilla de carne.
- Qué te pasa?
Él cogió mi mano y la puso sobre su polla, después me dijo:
- Quiero saber si soy maricón, hazme una paja por favor.
Yo cegado totalmente por la tremenda lujuria que recorría mi
cuerpo le obedecí, le masturbé, le hice una paja dulcemente,
disfrutando con lo que hacía. Naturalmente se corrió en seguida,
descargando su semen caliente en mi mano, en su vientre, y por
toda la cama.
Inmediatamente se dio la vuelta y se quedó como arrepentido.
Yo me fui al cuarto de baño y refregué el semen que tenía
en mi
mano por mi cuerpo, y me hice una grandiosa paja.
- No hemos vuelto a hablar de eso nunca más,
pero es
evidente que a él le excita enormemente que yo le mire, y se
que si quisiera haríamos el amor, y el disfrutaría.
- Y tú también capullo.
Jaime quedó en silencio, yo sabía que tenía que intervenir
o me
quedaría sin mi ración de vergas.
Estuve una media hora más en el despacho y por fin acabé
convenciéndole de que si su hijo no estaba traumatizado, si su
hijo había dado todos esos pasos, había demostrado mucho más
que él. Le dije que él era un cobarde, y que quería que
se lo
dieran todo hecho. También le puse los dientes largos pues no
sabía lo que se perdía.
Finalmente lo conseguí, y trazamos una pequeña estrategia, con
alguna excusa tenía que invitar a tomar algo a su hijo en algún
bar, yo debería estar, deberíamos conocernos y después
yo
actuaría.
Jaime obedeció quedó con su hijo
el viernes en un bar cerca de
nuestras oficinas.
Nos presentó, y tengo que decir que a los jóvenes de hoy los
alimentan muy bien. QUE ESPALDAS TIENE EL NIÑATO, NO ME
EXTRAÑA QUE TENGA A SU PADRE TAN CACHONDO.
En todo momento le tratamos como se
merecía, y le metimos en nuestras conversaciones. Yo adopté el
Rol de "machito-Ibérico-folla-coños".
Bebimos bastante.
Llevé la conversación hacia los deportes:
- Tienes pinta de deportista, estás cuadrado macho, que
deporte practicas?
- Fútbol -me dijo Jaime hijo.
- En algún club?
- No, en el centro polideportivo, voy los sábados, me junto con
gente que va por allí, hacemos dos equipos y ya está.
COJONUDO, esa era la mía, me encanta jugar al fútbol.
- Oye y mañana vas a ir, yo tengo muchas ganas de jugar un
partidito.
- Vale, si quieres quedamos.
- Bueno a que hora te recojo en tu casa.
- A las 10 de la mañana.
- Ok, a las 10.
Ya estaba todo liado, antes de marcharnos llevé
aparte a Jaime y
le dije que como fuera tenía que conseguir que su mujer no
fuera el sábado a su piso de la ciudad, que se tenía que quedar
en el Chalet del campo, y que yo iba a intentar que su hijo
comiera por ahí conmigo. Por supuesto también le dije que él
tenía que estar como muy tarde a las cinco en su piso de la
ciudad.
El me dijo a todo que sí, que lo conseguiría, que no me
preocupara.
Llegó el sábado, recogí
a Jaime hijo y fuimos al polideportivo. A
las once ya habíamos formado dos equipos y estuvimos jugando
hasta la una.
Cuando terminó el partido me dijo que se marchaba, y yo eso no
lo podía permitir, le dije que no, que primero nos ducharíamos
y
después le iba a invitar a comer. Estuvo un rato poniendo
excusas, pero yo zanjé la cuestión dejándole mi teléfono
móvil y
ordenándole que llamara a quien le hiciera falta para anular
todas las citas. Me obedeció, y fuimos a las duchas.
Yo estuve un rato entreteniéndole para conseguir que se
quedara poca gente en las duchas.
Ambos nos duchamos, yo terminé primero y puse su bolsa de
deporte junto a la mía. Después salió él. Yo estuve
haciendo
como si me peinara durante un rato y cuando sólo quedaba un
tío duchándose, me acerqué donde él estaba y me
quité la
toalla. Él me miraba la verga, estaba como alucinado, me dice
con asombro:
- Te has afeitado los pelos.
- Si, te gusta.
- Ssii, -me dice-, por qué lo haces?
- Pues porque cuando estoy con un amigo les gusta más que no
tenga pelos cuando me la chupan.
- Tu eres gay?
- Bisexual, ¿te molesta?
- No que va, que va.
No hubo más conversación, pero
yo sabía que había dado en el
clavo.
Le llevé a comer a un restaurante cojonudo
de un amigo mío, y
empecé a ametrallarle, le puse SUPERCACHONDO.
Pedí café y un par de habanos, le di uno pero no sabía
encenderlo bien, acerqué mi silla y le dije:
- No así no Jaime, no aspires tan fuerte, chupa el puro como si
fuera una verga.
- Nunca he chupado una, no se como se hace.
Le saqué el puro de la boca y le dije:
- Mira así, despacio, como cuando tienes helado en los dedos y
te lo limpias.
- Qué bien lo haces, bueno ahora que me has enseñado como
se enciende un puro podrías enseñarme como se hace lo otro.
- Ningún problema, tienes la llave de tu casa.
- Sí.
- Pues ya estamos tardando.
Llegamos al piso a las cuatro y media, hubo
un instante de duda
por su parte, pero yo lo vencí, me abalancé sobre él, empecé
a
desnudarlo, JODER ES ESPECTACULAR. Le empujé
hacia el salón, le tumbé en el sofá y empecé a chuparle
por
todas parte, el se animó y me quitó a mi la camisa, yo mientras
le besaba me deshacía de sus pantalones de chándal, le queden
en calzoncillos y empecé a besarle la parte superior del pubis,
noté con mi barbilla el bulto de sus calzoncillos, no lo resistí
más, metí mi mano en su slip y ante mí salió balanceándose
un
ejemplar de al menos 20 cm, pero sobre todo gordo, muy gordo,
empecé a comermelo, a sobarlo, le acariciaba los huevos, me los
metía en la boca, le lamía el tronco, le besaba el capullo, su
polla es preciosa. El me gritó:
- para, para, que todavía no quiero correrme.
Me levantó y nos besamos, el rápidamente
agarró mi verga y se
la metió en la boca (descubrí entonces que era un mentiroso, no
era la primera que chupaba). Lo hace de forma espectacular,
chupa sin ningún pudor, como se debe hacer, traga cuanta más
mejor.
Yo también hice que se detuviera, fui a mi bolsa y vine con un
un bote de aceite corporal, se lo entregué me tiré sobre la
alfombra panza arriba y le dije, ya sabes lo que tienes que hacer
¿no?
Tomó el bote y vertió un poco de líquido en sus manos,
me
separó las piernas y empezó a chupar mi agujero, metía
su
lengua, aspiraba, chupaba, me tenía al borde de la locura. Con
uno de sus dedos empezó a estimularme, primero un dedo,
después dos, giraba sus dedos en mi agujero, fue maravilloso,
aquellos dedos en mi culo, mientras me miraba con cara de
zorra. Miré el reloj del salón, eran las cinco y cinco. Ya debía
estar Jaime padre en la casa.
Jaime hijo seguía con su trabajo, se lubricó el pene y me clavó
su verga empujando con fuerza, mi polla iba a estallar, él me
clavaba su verga con fuerza, yo gemía de dolor y de placer.
De momento apareció su padre por la puerta de la cocina. Había
entrado por la puerta de servicio. Estaba con su polla en la,
mano, yo le hice una señal como diciéndole que se apartara, él
me hizo caso.
Hice que Jaime hijo parara, nos dimos la vuelta. Le tocaba
recibir a él, metí mi lengua en su culo todo lo que pude, él
movía
sus piernas por el gusto que le producía. Lubriqué mis manos y
le introduje un dedo, hasta que conseguí darle elasticidad a su
agujero. Coloqué su cabeza en la parte de abajo del sofá, le
levanté las piernas y hundí mi verga en su culo, él dio
un
pequeño grito, pero me dijo que siguiera. Tras un rato levanté
la
cabeza y le hice a Jaime la señal de que entrara, el se acercó
con mucha indecisión, yo insistí con mi gesto y por fin se
decidió, se agacho donde estábamos y acarició la cabeza
de su
hijo. Curiosamente el no se sorprendió, miró a su padre y con
una sonrisa alargó su mano hasta agarra su polla. Yo salí del
culo de Jaime Hijo, y contemple el espectáculo. Un hijo
chupándole la verga a su padre, (lo había conseguido). Jaime se
lubricó la polla y ocupó mi lugar, ambos, padre e hijo disfrutaban
de lo lindo. Después llegó mi turno, hicimos muchas variaciones,
Jaime enculó a su hijo. Pero lo que más me excitó fue ver
como
la gorda verga del pequeño Jaime se metía en el culo peludo de
su padre y se la clavaba hasta los cojones, fue bestial. Todas
las variaciones las hicimos procurando al máximo que el orgasmo
tardara en llegar. Poco a poco fuimos terminando los tres:
Jaime hijo se vertió dentro de mi culo.
Jaime padre en el culo y en la espalda de su hijo.
Yo en el pecho y en el vientre de Jaime.
Después del trío, estuvimos bebiendo
y riéndonos, no hubo
traumas, es más, nos reíamos de la cara que pondría la
mujer de
Jaime si nos hubiera visto.
Fue un día inolvidable, pero ha habido más como ese.
Si tenéis curiosidad por saber por qué
el pequeño Jaime no era
virgen enviadme algún jugoso e-mail a mixsalvador@mixmail.com
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