NO LO PODÍA CREER…
Filial, trío, mujer -hombre - mujer, hermanas. Cumpliendo la fantasía de ver a su esposa con otra mujer y que mejor que con su bella hermana.


Inicio esta historia describiéndome como un hombre de 35 años, con cabello castaño claro, cuerpo que sin ser como el de Arnold, ha sido modelado agradablemente en el gimnasio tras unas cuantas horas a la semana de manera constante, soy extremadamente erótico o caliente cuando tengo enfrente de mí a una hembra cachonda y apenas puedo disimular la erección de mis 18 cm. Mi esposa Rebeca tiene 29 años, es morena dorada (tipo bronceada por el sol, solo que su color es natural) con medidas 90, 58, 95 por lo que la considero así como muchos de nuestros amigos de ambos sexos como una mujer que esta muy buena pues aparte de sus medidas, su piel tiene la flexibilidad, lozanía y frescura de una joven de 17 años, cabello lacio, castaño oscuro hasta los hombros, unos pechos que comienzan a sentir la acción de la gravedad y apuntan hacia el cielo con sus pezones color café, unas nalgas de antología paraditas y firmes todo esto soportado por un par de piernas que gracias al trabajo del gimnasio también está como quiere y como quiero.
Una noche en la que hacíamos el amor, confesando nuestras fantasías, descubrimos que tenemos una en común y es que a los dos nos gustaría ver al otro haciendo toda clase de locuras con otra persona de diferente sexo, en mi caso incluyo la fantasía de verla también hacerlo con otra mujer lo que me pareció que a ella no le parecía precisamente una mala idea. Pasaron algunos días y una noche al regresar de la oficina, me encontré con la sorpresa de la visita de Virginia, la hermana menor de Rebeca quien si mi esposa está para comérsela, su hermanita está para chupársela hasta la médula, solo que a diferencia de Rebeca, Vicky como la llamamos cariñosamente, es casi rubia con un cuerpo tan escultural y una cara tan bella que le quita la respiración al más ecuánime. Pues bien, estaba ahí con su sonrisa iluminando toda la estancia vistiendo una minifalda que apenas le cubría la parte alta de sus muslos y un top que a duras penas podía contener los melones que eran sus pechos. Cuando entré a la casa hice ruido con la cerradura de la llave y las encontré de pié, una frente a la otra con la cara roja como la grana y la respiración agitada. Después de saludarlas subí a la recámara para tomar una ducha y refrescarme un poco, cuando bajé, lo hice despacito sin hacer ruido y para mí fue una sorpresa encontrarlas solo con las tangas puestas, besándose en la boca y acariciando sus cuerpos de una manera muy cachonda por lo que de manera instantánea obtuve una erección que me hacía doler el pene por lo que tuve que sacarlo de su confinamiento en los shorts que en esos momentos vestía. Me mantuve oculto para poder observar mejor y no interrumpirlas a ver que seguía en la función, poco a poco fueron dejándose caer de rodillas para que mi cuñada acostara a mi mujer en el mullido tapete de la sala y comenzara a besar su cuello y bajar a sus pechos para acariciar uno con los dedos mientras chupaba y saboreaba el otro con delectación en un movimiento que se me antojaba que era para ellas muy familiar como si ya con anterioridad hubieran tenido ese tipo de experiencia entre ellas. Para este momento yo me encontraba jalando el prepucio hacia atrás y hacia delante en una masturbación deliciosa teniendo que parar varias veces parra no acabar ahí y desperdiciar esa energía que podía ser gastada en algún orificio de los que tenía frente a mí y que ahora estaban siendo chupados por dos bocas y lenguas ávidas de dar y recibir placer a juzgar por los grititos y expresiones guturales que salían de sus gargantas.
Yo creo que uno de mis gemidos llegó a los oídos de mis dos féminas calientes por lo que mi mujer me hizo una seña para que me uniera a ellas, cumpliéndose de esa manera mi fantasía y qué mejor que con la delicia que era su hermanita, por lo que me acerqué por detrás de Vicky (quien se encontraba encima de Rebeca en la posición de perrito) y me excité más si eso era posible teniendo en cuenta mi estado de excitación de ese momento y me apliqué a oler y lamer esa vagina tan suculenta y deliciosa, totalmente depilada y que destilaba jugos, no lo podía creer y disfrutaba la sensación mientras ella le comía la panocha a Rebeca quien emitía gemidos de placer, entonces Vicky me gritó que se la metiera hasta los cojones pues ya no aguantaba después de dos orgasmos, seguir teniendo la vagina vacía y le puse la punta de mi verga en la entrada de su rica cuevita y aplicando una suave presión, la fui metiendo despacito para que el disfrute fuera más intenso, entonces llegué al fondo de su vagina y toqué con la punta de mi pene el cuello de la matriz y seguí ejerciendo más presión y poco a poco sentí que mi "amiguito" era apretado como si tuviera una liga alrededor de la cabeza y ella gemía muy fuerte diciéndome que le dolía pero que siguiera adelante y se la clavara más, que la perforara y le hiciera daño pues estaba sintiendo demasiado placer. No pudiendo aguantar más le anuncié que me iba a correr y me dijo que lo hiciera dentro de ella que estaba en sus días no fértiles por lo que descargué torrentes de lava ardiendo y así permanecimos casi desmanejados mientras mi esposa acababa de terminar con un orgasmo delicioso…

Continuará . . .

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