Hola me llamo Fernando, soy de Ecuador
y tengo 20 años. Quisiera relatarles acerca de mis experiencias
practicando algo que yo considero es mi pasatiempo favorito: masturbarme.
Empecé a masturbarme hace
años, porque había escuchado acerca de ello y un día
pues me entró curiosidad y decidí hacerlo. Aquella primera
vez lo hice en la soledad de mi cuarto, sobre mi cama.
La verdad es que lo hacía
un poco instintivamente pues nunca lo había hecho y nadie me había
dicho como hacerlo. Es así que empecé a bombear y estimular
mi pene. A cada movimiento de mi mano sobre mi pene sentía como
este se iba poniendo duro y así mismo sentía una sensación
extraña que me recorría todo el cuerpo.
De pronto sentí como que
me orinaba, mi pequeño cuerpo se estremeció y ante mi asombro
vi como de mi pene salían disparados algunos chorros de semen.
La experiencia me gustó
muchísimo pero a la vez no me esperaba que eso es lo que iba a pasar.
Pasé semanas muy asustado
por lo ocurrido, hasta que un amigo me dijo que lo que había hecho
era normal. Ufff que alivio sentí, ese día recuerdo haber
regresado del colegio y haberme tirado en la cama para dejarme llevarme
por el placer de estimular mi pene y sentir como la vida se me escapaba
entre las piernas.
Los años pasaron, seguí
creciendo y mis ganas y mi curiosidad por experimentar nuevas técnicas
para masturbarme también.
Ahora además de bombear
mi verga con la mano, opté por estimular la cabeza de esta con los
dedos ensalivados, imaginando que alguna puta me la mamaba.
El placer era mayor una vez que
empezaba a excitarme y las primeras gotas de liquidillo baboso y cristalino
asomaban por el agujerillo de la cabeza de mi verga y se chorreaban dejando
la cabeza muy húmeda.
Este liquido lo recogía
con mis dedos y luego lo esparcía por toda la cabeza, estimulándome.
También encuentro muy placentero
el probar mi liquido pre-seminal, casi siempre lo pruebo y cuando es bastante
la cantidad me lo como.
Otra técnica que empecé
a usar era agarrar mi almohada como si de una mujer se tratara y menearme
con mucha pasión frotando mi verga contra esta muchas veces hasta
correrme. Después ya tenía una almohada especial para esos
menesteres, ya que la almohada terminaba hecho un asco.
A eso de los 17 años mi
curiosidad y mi pasión por masturbarme iba en aumento. Aún
cuando tenía novia y tenía relaciones, no me bastaba y necesitaba
masturbarme. Siempre fui calentón desde pequeño.
En búsqueda de mas placer
y morbo es que empecé a experimentar la estimulación anal
mientras me masturbaba.
Al principio solo me limitaba a
lubricarme bien el dedo con saliva y pasarlo por la raja del culo, masajeándolo
un poco. Eso me producía mucho placer, pero llegó un momento
en que eso no bastó.
Es así que un día
me lubriqué muy bien mi dedo índice y ejerciendo una ligera
presión fui introduciéndomelo por el agujerillo del culo.
Ummm, que exquisitez. Sentía
como mi dedo se introducía lentamente y el agujero de mi culo se
relajaba para dar cabida a todo mi dedo.
Estimulé mi interior con
el dedo, inclusive llegué a estimularme la próstata y eso
hacía que mi verga segregue mas liquido preseminal, palpite y se
pusiera dura como un mástil.
En una ocasión en que me
quedé solo en casa y estaba masturbándome, fue tal la calentura
que quise experimentar nuevamente la estimulación del culo, pero
esta vez necesitaba algo más. Es así que lo único
que tenía a mano era una vela un tanto gruesa, la lubriqué
muy bien y procedí igual que como hacía con mi dedo. Me sorprendió
ver como mi culo se relajaba y la vela iba entrando con suma facilidad
a través de los músculos de mi agujero. Por si acaso no soy
gay, jamás he fantaseado con hombres. Lo de la estimulación
anal lo hago por simple morbo, en búsqueda de mas placer pero nada
más.
Cuando tuve más de la mitad
de la vela en mi interior, la dejé allí y me ocupé
de mi verga nuevamente. Para este entonces esta ya estaba sumamente mojada,
por lo que empecé a movérmela con mucha energía.
A cada bajada y subida y dado lo
húmedo que estaba mi pene, se producía un sonido húmedo,
un chasquido que me excitaba montón.
Los huevos estaban sumamente colgados
y dado que los tengo bastante grandes, ya imaginarán como saltaban
al compás de cada jalada que le propinaba a mi verga.
Por fin sentí como los huevos
se elevaban, señal de que la gran explosión estaba cerca.
Mi cuerpo se estremeció,
deje escapar algunos gemidos y jadeos y mi verga disparó algunos
chorros de tibio semen, que tuvieron como blanco mi pecho.
Desde entonces esto es lo que hago
casi todos los días, mi pasión: masturbarme.
Bueno espero que les haya gustado
mi relato y les digo que si quieren contactarse conmigo para contarme sus
experiencias de masturbación y sexo pueden escribirme a fernando_ec@hotmail.com.
Espero sus comentarios.
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