Era impresionante, no me lo podía
creer, me estaba despertando casi a las 4 de la tarde y estaba tumbado
desnudo junto al cuerpo de mi madre, ella estaba de espaldas a mi, todavía
seguía durmiendo, estaba también totalmente desnuda, sus
curvas rozaban mi piel y su esplendoroso culo lo tenía pegado a
mi polla, yo desperté con una gran erección. Aún me
sentía con fuerzas para darle otra enculada, la noche anterior le
había pegado por atrás dos veces, y la segunda vez fue mejor
que la primera, disfruté el culo de mamá mucho mejor y lo
saboreé con mas gusto.
A los pocos minutos mi madre
se despertó también y nos estuvimos besando un rato, hablamos
de lo bien que habíamos dormido y lo mucho que habíamos disfrutado
durante toda la noche anterior, le dije lo mucho que me gustaba metersela
por el culo y mi madre ni corta ni perezosa me respondió, -¡!pues
Eduardo, hijo, ya sabes, siempre que quieras darme por el culo, solo tienes
que pedírmelo, me encanta sentirme tan encajada a ti ¡!-
Ese día estuvimos
comiendo y durmiendo mas que otra cosa, aquella misma noche nos fuimos
al pueblo mas cercano para tomarnos algunas copas, volvimos tarde a casa
y os podéis imaginar como acabamos, follando en la cama otra vez.
Nos pasábamos los días
follando, no hacíamos otra cosa que follar y lamernos el cuerpo
a cada instante, mi madre como ya he dicho en alguna ocasión no
se molestaba en ponerse bragas ni sujetador, en cualquier rincón
de la casa comenzaba el ataque sexual el uno contra el otro, no era la
primera vez que a medio comer o a medio cenar mi madre se levantaba de
la silla y se colocaba sobre mi, apartaba la falda mientras me bajaba el
pantaloncillo corto o los calzoncillos y allí mismo comenzábamos
un polvo de esos de campeonato. Todo era posible, no existía problema
por ninguna parte, ya fuese viendo la tele o asomada a la ventana mientras
yo le daba por atrás, en cualquier momento nos poníamos a
follar, mi madre y yo. Nuestras maneras de hablarnos también habían
cambiado mucho, nos decíamos las cosas tal y como son, sin ningún
tipo de tabúes, las cosas al natural, no cesábamos de gastarnos
bromas y de decirnos lo mucho que nos gustaba que nos hiciésemos
esto o lo otra en el terreno sexual,-¡!entonces mamá te masturbabas
pensando en mi??? Oía como pronunciabas mi nombre en un par de veces
mientras te corrías!!!- le dije aquella mañana a mi madre.
-¡!yo me masturbaba pensando en ti y tu granuja también lo
hacías pensando en mi, que lo se todo, que ese paquete no se puede
disimular así por así!!!- me respondió mi madre con
toda la naturalidad del mundo, aunque a veces me reconocía que sentía
vergüenza, según lo que le dijera, mi madre se ponía
colorada cuando le decía algo verdaderamente fuerte, y por supuesto
yo ya no dormía en mi habitación, ahora dormíamos
siempre juntos y completamente desnudos, follaramos o no, ya que muchas
veces a la hora de dormir no teníamos ganas de follar, tal vez porque
habíamos estado todo el día dándonos caña sin
descansar.
Un sitio que frecuentábamos
mucho era el pajar, nos encantaba meternos en el y follar entre la paja
como dos amantes prohibidos, medio escondidos entre los bultos enormes
de paja, los dos desnudos nos revolcábamos como locos de lujuria
aprovechando todo tipo de agujeros para darnos placer.
Al sexto día después
del primer polvo filial estábamos mi madre y yo tumbados en el pajar,
mirando las vigas de madera que cruzan el techo y recordando la primera
vez que la vi masturbarse con aquel libro entre las manos, cuando oímos
unos ladridos impresionantemente grandes en las puertas del mismo pajar,
los dos nos levantamos corriendo y mamá echó mano de su ropa
para taparse corriendo, sus enormes tetas se balanceaban de un lado para
otro mientras se levantaba con prisas y se ponía una amplía
falda, no llevaba bragas, yo me apresuré a colocarme unos pantalones
de esos con bolsillos laterales, estilo ejercito, tampoco llevaba calzoncillos,
¿para que?, solía decirme mi madre.
Salí primero del escondite
y me asomé por el portón del pajar que estaba medio abierto,
y vi que el perro del vecino merodeaba por los alrededores. Aquel gran
danés de color ceniza estaba buscando no sé que cojones por
los rincones del pajar y el bicho al verme soltó dos ladridos que
hicieron que mi madre se metiera corriendo a nuestro escondrijo. -¡!
Eduardo, ten cuidado con el perro ese, vente para acá, que aquí
no entrará ¡!- ¡! Tranquila mamá, que no hace
nada, ya verás como se hace amigo nuestro!!- Yo llamé al
animal y este no tardó en acercarse de la manera mas mansa posible,
agachaba la cabeza y movía el rabo mientras me miraba con ojos de
pena, yo comencé a acariciarle la cabeza y las orejas, el chucho
era todo lo amigable que puede ser un perro y poco a poco se fue metiendo
dentro del pajar conmigo, mi madre al verlo convirtió su rostro
en sorpresa y después en pánico, -¡!tranquila mamá,
que no hace nada este perro, ya lo verás, mira tócalo tu
misma, sí es muy manso!!- ¡!no me fío de este bicho
Eduardo, me da malas pulgas este animal, te pega un mordisco y es capaz
de arrancarte un brazo ¡!- ¡!joder mamá, no seas tan
exagerada, que solo es un perro, no es ningún oso ¡!-. Mi
madre poco a poco iba perdiendo el miedo siguiendo el consejo de mis palabras
y a los pocos minutos mientras le hacíamos mimos al chucho ya estaba
acariciándole la nuca al enorme danés. -¡!te acuerdas
mamá del pedazo de tranca que tiene este animal ¿?!!- le
dije yo a mi madre, -¡!y tanto que me acuerdo, pobre perra, montó
al animal sin compasión y la dejó destrozada!!- -¿no
te gustaría vérsela a esta distancia mamá, me refiero
a que sí te gustaría verle la polla ahora mismo, aquí
mismo, nadie nos puede ver ¡!??- le pregunté a mi madre sonriendo
y con un tono de picardía y malicia total, -¡!pero que dices
Eduardo, como se te ocurren esas preguntas, que soy tu madre, hijo mío,!!-
¡!lo sé mamá, pero solo es por curiosidad, recuerdas
que viendo a este perro follar empezamos nosotros a calentarnos y al final
acabamos follando también, lo recuerdas no??!!, de alguna manera
le debemos que nosotros hubiésemos roto el hielo aquel día!!-
¡!mi madre alucinaba con mis palabras, pero en el fondo no era ninguna
tontería, eran la verdad, ocurrió así, -¡! Cariño,
aunque quisiéramos verle la polla al perro, no podemos, aquí
no hay ninguna perra para excitarlo!!- yo no pude aguantarme mas y solté
una carcajada mientras me dejaba caer en la paja y el perro levantaba las
orejas y me miraba con cara de sorpresa, mi madre se quedó mirando
a mi semblante muy seria y de pronto soltó, -¡!no, no, no,
no estarás pensando que yo haga el papel de perra, que quieres que
la bestia esta me monte o que, hijo ¿?!!-,
-¡!mamá, no hace falta
que te monte el perro, solo que sí de verdad queremos verle la polla
del todo, como aquel día, se la podemos tocar un poco y ya está,
seguro que empalma, y sí no lo hace, pues nada, nos vamos para casa
y el chucho este que se pierda por ahí!!- mi madre meneaba la cabeza
de lado a lado, negándome mientras una sonrisa le nacía de
los labios, -¡! Vaya hijo morboso que tengo, me estas pidiendo que
le hagamos una paja al perro, pero será posible Eduardo ¡!-
mi madre se reía mientras acariciaba al perro en la cabeza, este
a su vez la lamía la mano, incluso intentó meter su cabeza
entre las piernas de mi madre, pero esta se apartaba y regañaba
al perro como sí fuese un crío. -¡!la verdad es que
el perro es cariñoso, mira como me lame la mano, cada vez que le
toco!!- ¡!eso es porque le gustas mamá. El perro no es tonto
y sabe reconocer a una buena hembra cuando la ve!!- ¡!si, si...tu
di lo que quieras que yo no le toco a este bicho la polla ni loca ¡!-
¡!bueno pues se la tocaré yo mismo!!- y diciéndole
esto me senté sobre la paja y acerqué mi mano al paquete
genital del perro, tenía unos huevos redondos y pequeños,
no muy grandes, y su polla tampoco era gran cosa, la tenía toda
tapada, mi madre se reía mientras negaba con la cabeza, pero me
di cuenta que no perdía detalle de la evolución de la paja
animal.
La verdad sea dicha, no conseguí
nada, no conseguí ni movérsela de la bolsa en que esconde
el pene el perro, es mas se giraba y metía el hocico hacía
su entrepierna como insistiendo a que dejara aquello, yo al final desistí
y dije en voz alta, -¡!se acabó, no te veremos la polla tiesa,
chucho ¡!- mi madre me respondió riendo, -¡!lo tuyo
no es tocar pollas hijo, como marica te ibas a ganar muy mal la vida, cariño,
jajajaja, espera y déjame a mi, ya verás como se la levanto!!-
me quedé alucinado, mi madre optaba por tocarle la polla al perro,
optaba por hacerle una paja al animal que hace unos minutos antes temía
de miedo, no quise perderme el espectáculo y me retiré un
poco hacía atrás, mi madre estaba tocándole los huevos
al animal y este, ante mi sorpresa, se dejaba hacer al antojo de mamá,
mi madre me miraba y me sonreía, -¡!has visto hijo, el perro
se deja tocar, ya verás como se la pongo de gorda ¡!-
Mi madre tenía las faldas
levantadas en los muslos, estaba agachada, en cuclillas y sus enormes y
preciosas tetas le colgaban de una camiseta holgada que tenía puesta,
su mano acariciaba las pelotas y la polla del perro, el animal nos miraba
con la misma mirada de tristeza que al principio, le gustaba aquello, al
cabrón del perro le gustaba que mi madre le tocara la polla.
-¡!mira Eduardo, hijo, mira!!-
me dijo mi madre mientras una punta roja asomaba de la bolsa que escondía
la polla del perro, -¡!ya se asoma, has visto??, sí es que
no hay nada como una mujer para tocar pollas, ya sean del bicho que sean,
hasta la de su hijo sí hace falta, jajajajaja ¡!- mamá
se reía de mi a la vez que se acomodaba en la paja y el perro empezaba
a olisquearle las piernas desnudas, -¡!estate quieto bonito, no te
muevas mucho que no podré hacértelo bien, no te gires ¡!-
le decía mi madre con mimos al animal, de pronto una larga prolongación
de carne rosada comenzó a salir de entre las manos de mi madre,
-¡!uhhhhhhhhhhhhh...Dios mío, sí esto no para de crecer,
mira Eduardo, mira como se le pone, que barbaridad...!!- mi madre estaba
asombrada mientras aceleraba sin querer la paja y cada vez se veía
más polla, el perro se giró de golpe y mi madre no tuvo mas
remedio que soltarle tranca al animal, entonces el chucho metió
su hocico entre las piernas de mi madre y su nariz chocó contra
su coño desnudo, -¡!quietooooooooo...oyeeeee..estate quieto,
no seas malo, chucho!!!- mi madre regañaba al animal pero no se
apartaba, intentaba apartar la cabeza del perro pero no lo hacía
con demasiada fuerza, así que el perro hincaba una y otra vez el
hocico en el pubis de mi madre, que mantenía las piernas cerradas,
-¡!mamá lo estas poniendo cachondo, mírale la polla
ahora, mira..!!- mi madre soltó un grito al ver la enorme polla
que el animal exhibía al aire, totalmente dura, su polla se balanceaba
de arriba abajo, dejando ver un enorme bulto en medio del potente falo,
el perro mientras insistía en los bajos de mamá, -¡!no
vas a tener otro remedio que abrir un poco las piernas mamá, has
puesto muy cachondo al perro!!- ¡!que te crees tu eso, abro las piernas
y este bicho me come el coño, pero a mordiscos, me puede pegar cualquier
cosa, vete a saber que ha tenido este animal en la boca ¡!- mi madre
apartaba con la manos la cabeza del perro, yo también intenté
quitarle las ideas al animal, pero este tenía mucha fuerza y tras
separarlo un poco volvía a la carga, empujando con su cabeza las
ingles de mi madre, olisqueando sonoramente el coño de mi madre,
-¡!vaya con el perro, pues no me quiere chupar el coño, pero
será posible!!-¡!joder mamá, lo has puesto cachondo
con tus manoseos, es normal que quiera devolverte el favor!! Le decía
yo mientras me reía de la situación, -¡!Ah si ¿???,
pues sí este perro lo que quiere es verme el coño, al final
me lo va a ver, bien visto!!- y diciendo esto mamá se levanto la
falda por completo y abrió ligeramente las pierna, el perro no tardó
en hundir su hocico entre la pelambrera de mi madre, olisqueando y moviendo
la nariz ruidosamente, entonces sacó su lengua y le metió
dos lenguetazos al coño de mamá, mi madre soltó un
siseo profundo y su boca se abrió levantando los labios y
enseñando los dientes, -¡!!ufffffffffff.......el perro!!-
dijo mamá,, -¿el perro que, mamá, te ha lamido el
coño??--¿¿mira, Eduardo, mira como me lo lame...uffffffff...shshshssssssssssssssssssssss...ahhhyyyyyyyy..!!!-
soltaba mamá mientras abría un poco mas las piernas y el
perro le propinaba con sus lenguetazos mas, -¿¿te gusta mamá,
te gusta, como te lo hace el chucho este??- -¡!cariño, tu
solo mírale la polla, la tiene como el otro día, es enorme..que
barbaridad, y no quiero que me lama mas, porque....sssssssssshhhhhhhhhhhhhh...uufffffff...aahhhhh!!-
me decía mi madre mientras cerraba las piernas y volvía abrirlas
para que el perro lamiera poco a poco, mi madre jugaba con el animal, y
se notaba que ambos disfrutaban porque el perro levantaba la cabeza y miraba
a mi madre cuando esta le cerraba las piernas y cuando las abría
el perro metía su hocico entre ellas y le metía un par de
lametones, repasándole toda la rajita que ya empezaba a soltar líquidos
y olores propios de una hembra en celo. -¡!hijo, mira...mira como
la tiene...mira como..ahhhhhhhhhhhh....oohhhh...sssssssssshhhhhhhhhhhssssss....perro
malo, no seas travieso..oohhh...OHHHHHHHH...!!!- mi madre estaba perdiendo
fuerzas contra ella misma, se estaba abandonando al perro y el tiempo en
que mantenía las piernas abiertas era cada vez mas largo. Llegó
el momento en que se subió la falda hasta el ombligo y abrió
bien las piernas, el perro comenzó a lamer desesperadamente, mientras
mi madre le agarraba la cabeza e intentaba separarla, pero en el fondo
lo que hacía era conducirla hacía su gruta, separando el
hocico de su vagina para después volverlo a guiar, mientras gemía
cada vez mas fuerte..-¡!OOHHHH...hijo mío...este perro tiene
una..ohhhhh.....cariño, mírale como la tiene, tiene la polla
enorme, la tiene que se le sale del cuerpo, oohhhhh..ssssssssssssssss....ahhhhhhhh
¡!!-
Mi madre estaba salidísima
perdida, y yo también, porque tenía una erección como
la del perro, teniendo en cuenta las proporciones de tamaño, claro
está, estaba durísimo, mamá se dejó caer hacia
atrás y su espalda tocó la paja, abrió las piernas
un poco mas y dobló la pierna izquierda por la rodilla, el perro
se lanzó como un loco a lamer el coño de mi madre, mamá
se retorcía de placer mientras gemía con los ojos abiertos
y mirándome a la cara, -¡!cariño, este perro no se
esta portando bien con mamá, me está dejando...sshhhssss...aahhhhhhh..OOOHHH
AAHHHHHHHHHHHHHHHHH....!!! mi madre comenzó a gritar como una desesperada
y de pronto arrugó la cara mientras me miraba a la cara y miraba
la enorme polla del perro, -¡!!mi niñooooooo...me corrOOOOO,
cariño..OOHHHH..AAAAHHHHHHHHHHHHHHHHH...ME CORROOO.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOO...HHH!!!-
entonces sin previo aviso mamá lanzó un chorro de líquido
como el que lanzó la primera vez que le comí el coño,
su cara era un poema, su entrecejo se distorsionaba, mientras su boca abierta
y sus ojos en blanco acompañaban a unos impresionantes espasmos
y convulsiones que convirtieron su piel en un volcán, su cara estaba
roja como un tomate, mientras el perro no dejaba de lamer el chorro eyaculatorio
de mamá, -¡!mi niño..otra..vez, me he corrido otra
vez así, mi niño, este perro ha hecho que me corra así
otra vez..OHHHHHHH....!!!!!- mi madre no cesaba de tener convulsiones fuertes
y su cintura cada vez se ajustaba mas a los movimientos de la cabeza del
can, entonces el perro levantó la cabeza y se me quedó mirando,
como satisfecho por lo que había hecho, mi madre se giró,
totalmente tumbada sobre la paja y se puso boca abajo para descansar, dejando
su culazo al aire y a la vista del animal. El perro no era tonto en absoluto,
mi madre no hizo mas que darse la vuelta cuando este chucho se puso encima
de ella e intentó penetrarla con su enorme estaca, que por cierto
mi madre no dejaba ni un solo momento de mirarla como hipnotizada, así
pues el perro intentó metersela a mi madre, pero era imposible,
ni tan siquiera que le rozara el culo con la polla, el animal se limitaba
a ejercer los movimientos de una follada canina, se movía como sí
estuviera follandose a mamá, pero solo se estaba follando el espacio
entre su polla y el culo de mi madre que eran como mínimo de un
palmo.
Mi madre miró al perro y
miraba la polla, rosada y con manchas negruzcas, mi miró y me sonrió,
-¡! Eduardo, hijo, le damos un poco de gustito al perrito, mi vida??-
¡!tu que quieres hacer, mamá??- quieres que te folle???- le
pregunté yo, -¡!no hijo solo le dejaré que la coloque
entre mis piernas y que se corra como mejor pueda, levantaré el
culo para que la pueda acomodar, abriré un poco las piernas para
que me la meta entre los muslos y haremos que soy una perrita!!-¡!mamá
te veo muy decidida y cachonda, te está gustando jugar con el perro,
verdad, mamá??- le dije yo mientras me reía, y sacaba mi
polla del pantalón corto, yo ya estaba empezando a desnudarme, no
se porque, pero algo me decía que iba acabar follándome a
mi madre como la cosa siguiera, pero algo me decía también,
que me la follaría después del perro, porque seguro que el
perro acababa por follarse a mamá. -¡!Eduardo no me digas
esas cosas, que con el juego del perro mira como he acabado, corriéndome
espatarrada delante de el, tu vete preparando que la cosa no acaba aquí
y menos contigo, eso, eso..vete quitando la ropa y sacando la polla que
te voy a dar trabajo en el momento que se corra el perro...!!!- me dijo
mi madre con una voz de vicio impresionante, nunca había oído
hablar a mi madre así, estaba muy caliente, joder con mi madre,
quien iba a decirlo.
Mamá comenzó a levantar
el culo y la polla del chucho empezó también a tocar la carne
de mi madre, tenía una polla increíble este animal, -¡!cariño,
esta ardiendo, tiene la polla ardiendo este perro..!!- dijo mi madre al
sentir el pene del animal sobre sus nalgas, me acerqué y ayudé
al perro a colocarla entre los muslos de mi madre, pero el bicho pegaba
unas embestidas muy fuertes y mi madre no le acompañaba en los movimientos,
mi madre iba demasiado lenta para la furia del perro, el perro babeaba
por la boca y me miraba de reojo mientras le cogía la polla, con
un poco de asco, y la conduje hacía las piernas de mi madre, pero
el animal arremetía con fuerza, así que mamá me dijo
con la voz entrecortada y excitada completamente, -¡!hijo...déjalo,
ya se buscara el la vida como pueda, déjalo que se corra como pueda!!!-
¡!pero mamá, ten cuidado que como se le resbale la polla y
con lo mojada que estas te la mete dentro!!-¡!tranquilo hijo mío,
dentro no me la mete, ahora la tengo entre los muslos, cerquita de la entrada
pero mira, tengo las piernas bien cerradas como para que me penetrar ¡!-,
me dijo mi madre, con parte de su cabello alborotado sobre su cara y con
la espalda doblada hacía atrás, con su imponente culo en
pompa, siempre deseoso por cualquier macho, ya sea humano o animal, la
cuestión es que cualquier macho desearía poseer semejante
culazo.
El perro se movía como loco
y mamá, miraba hacía atrás como asustada mientras
levantaba el trasero e intentar acompañar al animal es sus desesperados
movimientos.
Fue entonces cuando mi madre me
miró directamente a los ojos y me guiñó uno de ellos,
comenzó a morderse los labios inferiores y a levantar aún
mas el trasero hacía el perro, abrió las piernas lentamente
ofreciéndose de par en par al perro, ofreciéndole el coño,
levanto exageradamente el culo y entonces fue cuando el perro se acomodó,
dobló la espalda dejando ver todas sus vértebras a través
de la piel, abrió las patas traseras y comenzó a penetrar
a mi madre, el perro estaba penetrando a mi madre, el perro se la estaba
follando sin piedad, frenéticamente, bestialmente, con unos vaivenes
impresionantes, mi madre no era mi madre, nunca imaginé que pudiera
gritar de gusto una mujer como estaba gritando mi madre bajo el perro,
yo nunca había visto nada igual, ni tan siquiera imaginado, ni en
las películas porno ni en nada existente, mi madre no era mi madre,
lo único que se, es que me corrí con solo verla, mi polla
empezó a lanzar chorros de semen que algunos le dieron al perro
en un flanco, solo con ver a mi madre como gozaba, yo ya me corrí
de gusto.
Los gritos de mi madre eran verdaderamente
escandalosos, su piel estaba roja, su rostro era insólito, rojo
con los ojos en blanco, moviendo las tetas a un compás inimaginable,
estas bailaban como locas mientras el perro bombeaba, mi madre gemía,
suspiraba y gritaba de gusto, voy ahorrarme el poner aquí las onomatopeyas
de los gritos de mi madre porque harían falta por lo menos 20 o
30 folios para escribirlas, todo eran gritos de voz y garganta, por unos
momentos creía que el perro la estaba destrozando por dentro, le
metió el bulbo que tienen los perros en medio del cipote, y mi madre
entonces se calló de golpe, para empezar a vociferar cosas que no
se entendían, gemidos del placer mas salvaje, se escuchaban los
chapoteos de la constante e intermitente entrada de la polla del perro
en el coño de mamá, mi madre chorreaba líquidos por
los muslos abajo, ella se movía a la velocidad del perro, habían
llegado a lograr la compenetración total en la follada. Mi madre
entonces me miró con una cara de placer como nunca se la había
visto, mi polla se endureció de nuevo con solo mirarme a los ojos
y ver como disfrutaba, entonces el perro comenzó a pegar unos espasmos,
mas que espasmos eran golpes de cintura, el animal se estaba corriendo
dentro de mi madre, mi madre no dejaba de gritarle cosas al perro, y a
mi también, sus ayes eran escandalosos, es que no tengo adjetivos
para describirlo, fue algo realmente exagerado, creo que sí lo hubiese
podido grabar en video, me sacaría una pasta impresionante con vender
las cintas.
El perro se bajó pero no
pudo, se había quedado pegado a mi madre, y se colocaron de manera
que sus dos culos estaban unidos, por las piernas de mi madre caían
manantiales de líquidos, no sabía diferenciar si eran del
perro o de mi madre.
Mi madre sollozaba de placer y
mi miraba con una cara de satisfacción indescriptible, -¡!Eduardo,
hijo mío, como sigas con estas ideas tuyas me matas de placer, tu
me vas a matar de gusto ¡!- yo le sonreí mientras intentaba
separar al perro de mi madre, pero mi madre gritó y me dijo, -¡!no
hijo, no la fuerces...que me revientas, mi niño!!!-.
Me fumé un cigarrillo mientras
esperaba a que al perro se le aflojara la polla, mi madre estaba tumbada
boca abajo con la cabeza hundida en la paja y con los ojos clavados en
mi, estaba recuperando el aliento y estaba como drogada de tanto placer,
-¡!estas bien mamá??- le dije yo, -¡!si hijo, no te
preocupes, pero ahora mismo estoy...no lo se.. mi niño...no se ni
donde estoy ahora mismo...mi nene, mi Eduardo..!!!-
El perro se separó de mi
madre a los 5 o 6 minutos mas o menos, mi madre suspiró de alivio
cuando el chucho se la sacó y comenzó una exhaustiva limpieza
de su rabo, después se acercó a las nalgas de mi madre y
comenzó a lamerlas, tanto que al final estaba lamiendo su coño
de nuevo, mamá abrió las piernas un poco y dejó que
el animal le limpiara toda la zona castigada por la follada, mientras me
sonreía con las manos se separaba las nalgas, dejando el coño
y su ano bien expuestos para que la lengua del perro limpiara todo lo que
por allí había, y me decía, -¡!ufff. cariño,
esto ha sido algo nuevo para mi....jamás imaginé que yo ...ufff!!!-
-¡!lo sé mamá, yo también he disfrutado viéndote
así, yo tampoco creí que tu ...acabarías gozando tanto
con un perro, jajaja..!!!-¡! Eres mas granuja...como te gusta ver
a tu madre gozar, ehh??? ,disfrutas viendo como me corro como una loca,
verdad hijo, tengo que admitir que el perro tiene una polla gordísima,
además su tacto es como un poco áspero y eso al rozarme el
clítoris hace que me vuelva loca, nunca creí que esto pudiera
ser así ¡!!-¡!pues imagínate mamá, sabes
de sobra y te lo he dicho mil veces que después de correrte estas
preciosa, me encanta ver como te corres y verte la cara de goce, con solo
pensarlo me pongo cachondísimo, sí por mi fuera estaría
todo el día haciendo lo posible para que te corrieras, quiero ver
como te corres al día cien veces, mamá ¡!!- ¡!no
me digas eso, cariño, que sabes que me da vergüenza, aunque
me encante correrme contigo, pero...soy tu madre!!- ¡!mi madre, eres
mi madre y eres la mujer con las tetas mas hermosas del mundo, con el culo
mas tentador de todos los culos femeninos del mundo entero, eso es lo que
eres!!!-¡!!vaya Eduardo, parece que te gusta mi culo mas de lo normal,
estas loco por mi culo hijo, y eso que ya me lo has metido en varias ocasiones,
pero veo que el culito de mamá se la pone gorda al niño!!-¿¿solo
gorda mamá, tu culo es capaz de levantársela a cualquiera,
además el ejemplo lo tienes aquí mismo, el perro este, solo
has tenido que darte la vuelta, te ha visto el culazo y ya ha intentado
follarte, para que después me digas que son manías mías..que
no mamá, que tu culo merece un premio, un premio al mejor culo y
mas deseado de todos!!!- Estuvimos riendo un rato, los dos tumbados, hasta
que el perro acabó de limpiarse la polla.
Pasaron unos minutos y acompañé
al chucho a la calle, lo saqué del pajar y se fue por donde vino,
entré a donde mi madre yacía tumbada y le ayudé a
vestirse, después nos fuimos a casa y nos duchamos juntos, le estuve
comiendo las tetas como un loco mientras nos duchábamos y mamá
me regaló el detalle del perro con una mamada impresionante, y se
tragó toda mi leche, aún con restos de semen en la barbilla
y en los labios se levantó y me dijo, -¡!!eres el mejor hijo
del mundo, me haces unos regalos que ...como sigas así me vas a
matar,,,granuja ¡!!-.
Esa noche, después de cenar
nos fuimos a la cama a descansar y estuvimos durmiendo casi doce horas
seguidas, por la mañana al despertarnos le enseñé
el nabo tieso a mi madre y ella se volvió de espaldas a mi y comenzó
a frotar su trasero contra mi polla, separé sus nalgas con mis manos
y le metí un dedo en el culo, después le metí dos
dedos y un poco mas tarde le metí la lengua, le comí el culo
con verdadera devoción, creo que nunca le había introducido
la lengua tan a fondo dentro de su ano, esos pelillos que adornan la entrada
de su culito me vuelven loco y me estuve entreteniendo con ellos todo el
tiempo que quise, creo que no hace falta decir que esa mañana comenzamos
la jornada con una enculada tremenda.
FIN DE LA TERCERA ENTREGA.
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