SORPRESA INOLVIDABLE (III)
Lésbico, dominación, lluvia dorada. Convirtiéndose para su ama en la esclava perfecta.


11/06/2002
La semana que siguió a aquella intensa sesión de sexo del domingo fue
\"normal\" seguimos amándonos con la misma pasión desenfrenada, pero yo ya
estaba planeando lo que haría cuando Laura fuese mi esclava, el viernes por
la noche le dije que al día siguiente deseaba que fuera mi esclava y ella
acepto encantada.
En cuanto nos levantamos le di mi primera orden, que se afeitara el coño y
que se aplicase un enema para dejar su culito limpio, Laura obedeció y
volvió, al cabo de media hora totalmente desnuda a la habitación, tumbada en
mi cama le pedí que se acercara y que abriese las piernas, Laura se acercó
hasta la cama y se quedó de pie con las piernas abiertas mientras yo paseaba
la mano por su entrepierna para comprobar el nivel de rasurado de su coñito
que ya empezaba a humedecerse, seguidamente le pedí que se diera la vuelta,
se inclinase hacia adelante y separara las nalgas con sus manos en cuanto
lo hizo llene de saliva uno de mis dedos y lo metí en su culito para ver lo
limpio que lo había dejado, satisfecha con la exploración le di un collar de
perro para que se lo pusiera, le ordene que se pusiera a cuatro patas, le até un
cordel al collar y me la llevé al baño como una perrita, una vez allí le
ordené que se quedase en el suelo mientras me duchaba. Cuando termine de
ducharme me senté en la taza para hacer pis y al terminar le pedí a Laura
que me limpiase el coño con su lengua, ella obediente se acerco a mi
entrepierna, saco su lengua y empezó a moverla por todos los rincones de mi
coñito hasta que concentró sus lametones sobre mi clítoris haciéndome correr
en su boca.
Satisfecha me llevé a mi esclava al comedor la puse de pie de espaldas al
sofá y le até las muñecas a los tobillos dejándola en una posición incomoda
y totalmente a mi merced, me senté cómodamente en el sofá y empecé a
manosear su húmedo conejito, Laura gemía con mis caricias y hacia esfuerzos
por no perder el equilibrio, cuando su coñito estaba ya chorreando cogí un
vibrador de tamaño considerable y se lo metí hasta el fondo, encendí a
vibración y empecé a follarmela metía y sacaba el consolador de su coño
mientras le decía lo puta que era y ella flexionaba las piernas para no
caerse, cosa que aprovechaba para meterselo más adentro, al cabo de unos
minutos tenia los muslos brillantes de los flujos que salían de su coño, con
la mano que me quedaba libre moje mis dedos con sus flujos y se los metí en
el culo moviéndolos para dilatárselo, poco a poco su culito se fue abriendo
con mis caricias aunque de vez en cuando se cerraba atrapando mis dedos como
consecuencia del placer que le daba el consolador en el coño. Cuando ya le
había metido tres dedos en el culo saque el vibrador de su chorreante coño y
se lo metí lentamente en el culo entraba despacio cm a cm, Laura soltó algún
gruñido de dolor, pero en ningún momento se quejó ni me pidió que parara,
cuando ya había metido la mitad encendí la vibración y lo fui sacando
lentamente, con la mano libre recogía sus flujos y lubricaba el consolador
antes de volver a meterlo, al poco rato entraba casi entero y en un momento
en que deje de moverlo fue Laura la que movió el culo para que aquel pollón
de látex se metiera en sus entrañas, me levante del sofá, la agarré de la
cintura para que no perdiese el equilibrio y empecé a follarle el culo
salvajemente, Laura gritaba de placer mientras yo le llamaba puta, zorra,
perra, guarra ... deslicé mi mano por su entrepierna y con la punta de mi
dedo índice le acaricié el clítoris hasta que tuvo un orgasmo brutal que
casi hace que nos caigamos las dos, la desaté y la dejé descansar en el
suelo.
Me fui a mi habitación y me vestí, después fui a la de Laura y escogí su
ropa, volví al comedor y se la tiré para que se la pusiera, Laura se puso el
top más pequeño que había encontrado y una falda de tenis que hacia años que
no se había puesto y que casi no le abrochaba, se veía claramente la parte
baja de sus nalgas, le pedí que se tocara los pies sin doblar las rodillas y
tal como esperaba sus culito y su coñito afeitado quedaban al descubierto,
le di una levita que le llegaba hasta las rodillas para que se cubriese
(tampoco era plan que los vecinos la vieran vestida así) y me la lleve a
comprar la comida.
Subimos a un autobús (para alejarnos un poco del barrio) nos pusimos en una
esquina del descansillo y metí mi mano por la raja que llevaba la levita
para acariciar sus nalgas y su conejito y meter la punta de mi dedito por
aquellos deliciosos agujeros, después de unas cuantas paradas nos bajamos y
nos fuimos a un supermercado, al ser sábado estaba lleno se gente, cogí un
carrito y le ordene a Laura que se quitara la levita quedándose sólo con la
faldita y el top, se puso roja de vergüenza pero obedeció, todos los hombres
con los que nos cruzábamos la miraban descaradamente mientras sonreían, las
mujeres ponían cara de indignación, en seguida le pedí a Laura que cogiese
unos flanes, para lo cual tenía que inclinarse y enseñar sus deliciosas
intimidades, le fui pidiendo productos que no necesitábamos, pero que
estaban en la parte mas baja de los estantes y algunas veces se los hacia
devolver a su sitio, a los hombres se les salían los ojos cuando se
recostaba y mostraba su culito y su afeitado coño alguno incluso nos seguía
para no perderse detalle en una de las ocasiones deslice mi dedo por la raja
de su culo y la de su coño, hasta llegar al clítoris y en el viaje de
vuelta, por el mismo camino, la punta de mi dedo entro ligeramente en su
húmedo coñito (cosa que demostraba lo que le excitaba el juego) y en su
abierto culito, me giré y me chupé el dedo frente a un hombre de unos 50
años que no podía disimular su tremenda sorpresa y erección.
Terminamos de comprar lo necesario para la comida y volvimos a casa, una vez
allí le ordené a Laura que se desnudarse, que abriese la mesa del comedor y
que se subiese encima con las piernas abiertas, cuando estuvo en posición
puse la comida entre sus piernas: gambas cocidas peladas, bastones de pan,
espárragos y porciones de queso fundido, y como aderezo utilizaba los jugos
del su coño, cogía una gamba, la paseaba por su húmedo conejito y la comía
lentamente mientras con la otra mano seguía acariciándola para no quedarme
sin su maravillosa salsa, los bastoncitos de pan los metía en su culito para
que cogieran un sabor más fuerte, los espárragos los metía casi enteros y le
hacia cerrar las piernas para empaparlos bien en sus flujos mmmmm estaban
deliciosos. Cuando estuve saciada fui yo la que le di de comer me metía las
gambas en el coño y ella con su lengua tenia que sacarlas y comérselas y así
con el resto de la comida, hasta aceitunas tuvo que sacar con su lengua,
haciendo que me revolviese de placer, al terminar le di un premio, como
había sido buena le iba a dar su postre favorito, mi culo relleno de
chocolate, me fui a la cocina a por el jarabe de chocolate puse un cojín en
el suelo sobre el que me arrodillé, me apoyé en el asiento del sofá y
abriendo me abrí las nalgas y le ordene que vertiera chocolate en mi
agujerito hasta que rebosara, la siguiente media hora fue una delicia,
notando como su lengua se revolvía en todos los rincones de mi culo hasta
dejarlo limpio, blando y abierto, mi siguiente orden fue que se pusiera el
arnés y me enculara, en dos minutos ya sentía sus manos en mis nalgas y como
aquella polla artificial follaba mi culo, sus muslos chocaban con violencia
con mis nalgas y nuestros gemidos se mezclaban (el arnés era doble), no
recuerdo cuanto tiempo estuvimos cuando hice que se levantara y cambiamos de
posición, se quitó el arnés y me lo dio, yo me metí mi parte en el coño que
estaba lleno de los flujos de Laura y se lo metí follandomela con fuerza
hasta que me corrí.
Me quede dormida unos minutos agotada al despertarme Laura estaba tumbada a
mis pies se despertó y se levantó para ir al baño (para hacer pis), le
ordené que no se moviera y al momento se me ocurrió un nuevo jueguecito,
podría ir al lavabo siempre y cuando fuera desde el comedor al baño con un
consolador en el coño y sin que se le cayese. Cogí un vibrador mediano lo
apoye en el suelo y lo puse en marcha Laura se puso en cuclillas y fue
bajando mientras el consolador se metía lentamente en su coño, cuando lo
tuvo dentro apretó las músculos de su vagina y empezó a levantarse
lentamente, su cara era una mezcla del esfuerzo y concentración necesarios
para que no se saliese de su interior y del placer que le daba el vibrador,
lo intentó tres veces y las tres se salió de su interior teniendo que volver
al punto de partida, con el inconveniente de que cada vez estaba más
resbaladizo debido a lo mojado que tenia el coñito, a la cuarta consiguió
llegar más lejos pero acabó saliéndose y además se le escapó un poco de pis
debido al esfuerzo, le grité que era una perrita mala, le puse el collar, la
lleve hasta el baño y la metí en la bañera y la hice mear como una perra
levantando la pata, aun no había terminado cuando me metí en la bañera y me
orine encima de ella, cuando termine me quede un poco cortada (por si me
había pasado), Laura se levantó me dio un beso dulce y me dijo \"te quiero\".




sonienkayy@hotmail.com

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