CAROLINA (II)
Intercambio, orgía. A pesar de los celos, se moría
de placer cada vez que veía a su esposa gozando con otro hombre.
Continuación del relato erótico “Carolina” publicado en “El Rincón de Marqueze.net” el día 8 de Junio de 2002.
A la mañana siguiente, cuando me desperté, Carolina
ya se había levantado de
la cama. Vi que Alberto y Wilmar estaban todavía dormidos, entrelazados,
se
veía que estaban desnudos. Pensé que Carolina había ido
al baño, así que no
le di mucha importancia al asunto. Volví a cerrar los ojos y me acomodé,
sentía que afuera los pajaritos cantaban, y toda la paz que sentía
me hacían
sentir muy tranquilo.
Wilmar se acomodó y por eso volví a abrir los
ojos. Alberto se había
despertado y sin hacer ruido, besaba a su amigo en el cuello. Yo traté
de
que en la penumbra del cuarto no me vieran. Por eso, me acomodé, haciéndome
el dormido, de manera que pudiera verlos sin que ellos vieran que los
espiaba.
Carolina no llegaba, pero yo, para ser sincero, estaba muy
excitado. Solo
hasta la noche anterior había visto una relación gay, y sin que
me haya
gustado lo que vi, me había excitado mucho. Sin embargo, comenzó
a
inquietarme el que Carolina no apareciera de nuevo en el cuarto. Entonces,
hice como si me despertara, y me levanté. Alberto y Wilmar cerraron los
ojos
y se hicieron los dormidos. Yo estaba vestido tan solo con mis bóxer,
y así
salí del cuarto.
Miré en el cuarto vecino y los ocupantes estaban todos
dormidos, o eso
parecía. Miré mi reloj. Las 8 de la mañana. Hacía
frío, pero la verdad es
que estaba preocupado por mi mujer.
Pasé por otro cuarto, y allí estaba ella. Se
estaba besando con Jorge, el de
la noche anterior, lo hacía con mucha suavidad. Estaba totalmente desnuda,
él le acariciaba las tetas con una mano y con la otra le abría
sus labios
vaginales. Su chochita ya estaba húmeda. Los demás del cuarto
dormían. Ella
le decía cosas al oído y le sonreía. Con una mano le ayudaba
a Jorge que le
acariciara su chocha y con la otra mano le tenía agarrada su verga. Yo
no
podía creer. Desde cuando estaría en estas, qué pasaba,
ella que
naturalmente era perezosa se había levantado tan temprano, después
de una
noche de juerga, solamente para verse con una amante ocasional. La verdad es
que me sentí muy mal, me dieron unos terribles celos, no entendía
que
pasaba.
Ella de pronto se sentó sobre él, y sin pensárselo
dos veces se clavó la
verga en su chocha. Se movía rítmicamente, aunque muy despacio.
Arriba y
abajo, Jorge se veía que lo estaba disfrutando muchísimo, ella
también, se
mordía los labios. La verga de Jorge estaba muy húmeda por los
jugos de mi
esposa. Tenía ganas de entrar allí y armar una escena de celos.
Pero sé que
Carolina no me lo perdonaría jamás. Qué hacer? Ella de
pronto convulsionó, se
estaba viniendo, Jorge le agarraba las nalgas y la atraía hacía
él. Ella
seguía convulsionando y se mordía los labios para no gritar y
despertar a
todos. Cuando se calmó, siguieron culiando, yo me preguntaba si Jorge
no se
la habría comido ya, pues tenía mucho aguante. La besaba, sus
lenguas de
cruzaban en besos de gran pasión. Pronto Jorge se vino, se sacudió
y se
tensó, se veía que estaba descargando una buena ración
de leche dentro de la
chocha de Carolina. Yo me fui antes de que se incorporaran, estaba loco de
celos, no sabía si este jueguito por fin había puesto de verdad
en peligro
la estabilidad de nuestro matrimonio, si las advertencias se tornaban en
amenazas reales. Encendí un cigarrillo, pero al no haber comido nada
hasta
ahora hizo que me dieran nauseas, me levanté hacia el baño, y
cuando volví a
pasar frente al cuarto en el que estaban Carolina y Jorge, pude ver como se
acomodaban en la cama abrazados, se besaban y se acariciaban, creo que se
estaban enamorando. Entré al baño desesperado.
Mi primera reacción fue vestirme, dejar a Carolina allí
mismo, largarme y no
volver a pensar en ella, reconstruir mi vida. Qué hacer? El ruido que
hice
dentro del baño seguramente llamó la atención de Carolina,
quien se levantó
y preguntó si era yo quien estaba en el baño. Qué hacer?
No quería
contestar, pero ella insistía. Abrí la puerta y le dije que estaba
muy
enfermo. Ella con mucho cariño (la de siempre) me tomó de la mano
y me llevó
hasta la cama, allí se acostó conmigo. Yo sin poder aguantar más
le dije que
quería hablar con ella, pero en serio... ella se me quedó mirando
y me dijo
que claro, qué que pasaba, yo le dije, eso es precisamente lo que quiero
que
tu me digas... no pasa nada. Sí, si pasa algo.... es por lo de Jorge?
Sí.... no nos importaba que Alberto y Wilmar nos oyeran, ellos se hacían
los
dormidos. Pero se veía a las claras que estaban despiertos.
Lo que pasa es que Jorge culea delicioso... me encanta como
lo hace, pero
eso no hace que tu no sigas siendo el hombre de mi vida, además vinimos
fue
a esto, a que yo pudiera escandalizar, culiar, hacer de todo, o no? Bueno,
sí, pero es que... no pasa nada, y me dio un beso tan tierno que yo no
tuve
más remedio que creerle.
Afuera todo seguía quieto, ella se acostó boca
arriba y miraba distraída al
techo, me acariciaba y yo me sentía como un niño que de pronto
se da cuenta
que es muy tonto....
Sentí de pronto que Jorge entraba a la habitación
nuestra, bueno al fin y al
cabo era dueño de la casa. Se agachó al lado de Carolina y le
dijo algo al
oído, ella sonrió y se levantó, me dijo, ya vuelvo.
Otra vez se la iban a culiar, eso era seguro. Me paré
después de que ellos
salieron de la habitación. Él la llevaba de la mano y volvieron
a entrar al
cuarto. Allí estaban Camilo y Pedro, ambos ya estaban desnudos y solamente
fue que entrara Carolina para que se abalanzaran sobre ella, Camilo hizo que
ella se agachara y les mamara las vergas a los tres, le entraban y le
salían de su boca, ella con sus manos se ayudaba a sostenerse y a coger
las
vergas para llevarlas a su boca. Pronto Camilo le dijo que se la quería
culiar, allí mismo, que no importaba si los veían los demás,
cosa que
Carolina tampoco le importaba mucho. Simplemente ella se levantó, se
apoyó
en la cama, dejó su culo arriba, al aire, y con una mano abrió
su chochito
afeitadito y bien lubricado, me preguntaba cuanto semen sería esta mujer
capaz de recibir. Camilo que ya tenía la verga bien lubricada con la
saliva
de mi esposa, simplemente tuvo que ayudarse con su mano para ubicarla frente
al huequito de Carolina y de un solo empujón se lo metió hasta
el fondo.
Carolina gemía, la verdad es que quería que la oyeran, que la
vieran , que
la admiraran o que la odiaran, no le importaba, cuando ella entra en estos
estados de frenesí sexual es incorregible, es incontrolable, simplemente
se
vuelve una maquina sexual capaz de todo.
Camilo le decía cosas, que sé que ahora a Carolina
le encantan, que le digan
puta, que le digan perra, zorra, cosas por el estilo.... él no paraba
de
decirle cosas por el estilo, eres una puta, eres una puta, y ella gemía
de
gusto y se movía cada vez con mas fuerza, como queriendo que la verga
le
llegara hasta el estomago. Pronto Camilo descargó su semen en la chocha
de
Carolina, era el turno de Pedro, que también se la comió ahí
mismo. Jorge
estaba en su punto, pero Carolina les dijo que estaba un poco cansada y ya
estaba adolorida.
Dije para mí... bueno, menos mal.... Carolina salió
del cuarto, yo la tomé
de la mano y entramos en nuestra habitación... Ella se durmió
profundamente, me parecía tan inocente. Yo también me dormí,
pero no por
mucho tiempo, pues al rato comencé a escuchar ruido en la cocina del
lugar,
supuse que estarían preparando el desayuno, me daba vergüenza que
ni mi
esposa ni yo ayudáramos, pero bueno, alguien debía hacer todo
el trabajo,
no?
Carolina se despertó y me dijo que se sentía
mal conmigo, que si sería buena
idea seguir jugando nuestro juego... yo le besé la cara. Sí, eso
nos gusta,
lo disfrutamos... pero es que a veces, no sé.... me siento un poco mal....
no te sientas mal, ven conmigo, arrunchate. De verdad no te molesta? No te
puedo decir que a veces no me dan celos, pero al mismo tiempo siento un
gusto tan grande que no me puedo reprimir el placer que me das cuando te veo
haciéndolo con otro o con otros.... de verdad?
Le dije que me daba pena que no ayudáramos.... ella
me dijo que estaba un
poco adolorida, la verdad es que nunca en su vida había tenido tantas
y tan
variadas relaciones sexuales en tan poco tiempo. Me dijo que la noche
anterior había sido el desmadre... me contó todo con detalles
y mi verga
comenzó a pararse de imaginarme el jueguito de los dados cuando yo no
estaba, me decía que todos se la querían comer y que ella nunca
se había
sentido tan puta como ese día, pero que era delicioso... al notar mi
verga
ya totalmente erecta, me dijo, ahora no te voy a complacer.... pero vas a
tener un desquite poderoso.
Yo me levanté... estaban algunas de las mujeres cocinando.
Yo las saludé y
ellas me saludaron, me preguntaron por mi esposa, y yo les dije que estaba
durmiendo, que la verdad es que estaba muy cansada, ellas me dijeron que
tenía porque. No me gustó el tono de voz, la verdad es que a veces
hay
personas que se toman un trago y se enloquecen, pero al día siguiente
se
vuelven los más moralistas de todos, me molestó porque sentía
que estaban
criticando a Carolina, que ellas habían participado del juego y la animaban,
pero después eran sus peores jueces.
Volví a nuestra habitación y le conté
mi impresión a Carolina. Ella me dijo
que debían ser los celos, además que aunque las otras no estaban
mal ella
era de lejos la mujer más provocativa. Yo le dije, sabes una cosa, esta
gente al fin y al cabo no nos conoce, no les debemos nada ni ellos a
nosotros, no me dan trabajo ni yo a ellos, no me importan... por eso quiero
que los escandalices hasta que ya no puedan más, que esas viejas se muerdan
los labios de los celos que les produces... no me importa lo que tengas que
hacer, vale?
De verdad, me contestó Carolina. Sí, de verdad, vale?
Vale.
A partir de ese momento fue todo un cachondeo estupendo. Carolina
se
convirtió en la más puta de todas las putas, y yo me decidí,
sin celos de
ninguna clase a ser el marido bonachón más complaciente que alguien
jamás
haya visto.
Carolina se levantó, entró al baño a orinar,
salió, totalmente desnuda y se
dirigió a la cocina, las otras mujeres estaban en camisetas amplias,
se veía
que tenían debajo solamente braguitas pequeñas. Ellas se quedaron
mirando a
Carolina, estaba hermosa, se veía su chochita rojita de tanto culiar,
de
haberse despertado esta mañana para culiar, de puta recién culiada.
Les ayudo en algo... no te preocupes..... de verdad, es que
a mi esposo y a
mi nos da mucha pena no ayudar.... no pasa nada, descansa.... bueno, después
no digan que no vine.... y sonrió picaramente. Jorge estaba en la sala,
que
por supuesto se veía desde la cocina... Hola... dijo Carolina. Jorge
no
podía creer el descaro de salir totalmente desnuda, en la mañana,
ya sin
tragos, a que todos la vieras (ven lo que les digo de la doble moral). Ella
se sentó a su lado y le dijo como para que la esposa de Jorge oyera....
fue
delicioso esta mañana, cierto? El se puso un poco tenso, creo que su
esposa
no sabía lo de esta mañana. Y Pedro y Camilo?
Están descansando todavía.... claro, después
de la culiada de esta
mañana.... oye, pero tu eres una maquinita de hacer leche, no? le dijo
Carolina a Jorge.... me vas a dar otra ración antes del desayuno....
Jorge
se reía nerviosamente. Voy por mi esposo... dijo Carolina. Yo había
oído
todo desde la puerta de nuestra habitación.
Comenzaba la venganza!!!!!
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