No
había vuelto a escribir, pues estuve muy ocupado por razones laborales,
lo
que me impidió que me concentrara frente al computador. La verdad es que
no
todo en la vida es sexo fuerte, sino que, para poder disfrutar de todas
estas
experiencias es necesario tener solucionadas algunas otras cosas. Pero
bueno,
esto no quiere decir que mi esposa Carolina y yo hayamos dejado de
practicar
nuestras cosas.
Hoy quiero
contarles otra de nuestras experiencias. Un día nos llamó
Alberto,
un amigo gay, que alguna vez conocimos en un bar y de quien
creíamos
que disfrutaba de las mujeres, hasta que el mismo nos confensó que
era
gay. La verdad es que es una persona que nos es muy cercana, lo
estimamos mucho,
y sobre su vida personal no nos molesta, pues creemos que
la sexualidad puede
ser expresada de diversas maneras.
Bueno,
Alberto nos invitó a una fiesta que iban a organizar unos
amigos de
él, heterosexuales, en una finca cerca de Bogotá. Pues bien, él
que
bien sabe de nuestras inclinaciones, nos vinculó de inmediato mas a la
fiesta,
sabiendo que disfrutamos de todas estas locuras, y la fiesta
prometía
ser muy loca.
Nos encontramos en
la casa de uno de los organizadores, que se llama Manuel,
allí ya estaban
otros de los que irían, Hernando y su novia, Roberto y su
novia, Camilo
y su esposa, la esposa de Manuel, por supuesto, Pedro y su
novia, Tomás
y su esposa.... todos nos miraron una vez nos bajamos de
nuestra camioneta
para saludar.... íbamos acompañados de Alberto. Carolina
no estaba
vestida de una manera muy especial, tenían un jean, una suéter de
cuello
tortuga y una chaqueta amplia, yo iba también muy al estilo de quien
se
va a internar en una finca de tierra fría. Pues bien, al comienzo
estábamos
un poco corridos, nos saludaron un poco distantes, y ellos
siguieron en sus
conversaciones, se veía a las claras que todos eran muy
amigos. Serían
las nueve de la mañana.
Manuel,
cuando bajó a nuestro encuentro, realmente fue muy especial con
nosotros,
nos dijo que ya Alberto le había comentado todo
sobre nosotros, y que
estaba muy entusiasmado de conocernos, eso nos dejó
más corridos
aún, pues no sabíamos que quiso decir con todo.
Alberto
pidió que esperáramos un poco, hasta que llegara Wilmar, un
muchacho
gay que había conocido en un bar gay y que iría con nosotros.
No
pasó mucho tiempo, cuando llegó este muchacho. Nos montamos cada
cual en
su vehículo y salimos hacia la finca, a cada uno nos dieron
un mapa por si
en el camino nos perdíamos, en el camino no pudimos preguntarle
a Alberto
que quiso decir con aquello de todo Manuel, pues estaba
Wilmar.
Carolina estaba un poco enfadada y me dijo, Alberto me las va a
pagar.... a
mi me molestaba un poco la situación, pero a la vez me divertía
y
me preguntaba si este todo también lo sabrían los demás y
sería
por eso que nos miraban un poco de reojo.
Salimos
de Bogotá y tomamos la autopista hacia el norte, la finca quedaba en
un
pueblo cercano que se llama Cajicá. El lugar era realmente hermoso, la
casa
era una cabaña alpina, muy bien decorada, una chimenea grande, muchos
cojines
dispersos al descuido por el piso, es decir, un lugar que para una
mujer como
Carolina, que es diseñadora, resulta sin lugar a dudas
encantador.
En
la finca estaban los dueños de ella, Jorge y Liliana. Liliana era una
mujer
bellísima, a diferencia de todos los demás, iba vestida de forma
muy
sugestiva, con unos jean súper descaderados, un pequeño topsito
y tenía un
cuerpo hermoso, un culo de infarto, un par de tetas redondas
y paradas, y
Jorge, según Carolina, estaba buenísimo.
Al
poco rato, cada pareja estaba instalándose, a nosotros nos tocaba
compartir
la habitación con Alberto y Wilmar. Bueno, Carolina me dijo que se
iría
a cambiar la ropa y ponerse algo más fresco, pues realmente no estaba
haciendo
mucho frío, además que la pinta de Liliana la había animado
un poco
más. Bueno, se puso un pantalón igual que Liliana súper
descaderado, de los
que yo llamo súper descarados, pues cubren desde
un poco más
arriba del pubis, un pequeño top, y salió
del cuarto. Claro, las miradas
que atraía Liliana fueron compartidas
con Carolina, quien se mostró amistosa
con Liliana y ella realmente
no se molestó en dejar de ser ( o mejor en
compartir) el centro de atracción.
Las demás mujeres que estaban con
nosotros se mostraron amistosas, lo
que me extraño, y la verdad es que para
este momento las personas estaban
mucho más abiertas con nosotros, nos
comenzaron a integrar.
Bueno,
pronto el tema de la conversación de todos comenzó a desviarse hacia
lo
sexual. Que qué les gustaba hacer.... nosotros no hablábamos nada...
simplemente
escuchábamos y la verdad nos entusiasmó encontrar personas tan
abiertas
en lo sexual como nosotros mismos. Todos habian participado en
orgías,
algunos intercambios, muchas infidelidades consentidas, en fin un
sinnúmero
de coincidencias. Qué rico todo esto... llegó lo inevitable, nos
preguntó
Manuel que nosotros que experiencias habíamos tenido. Yo ya sé algo
de
ustedes y creo que a los demás les encantará saber más- nos
dijo.
Carolina miró a Alberto como para matarlo. Yo me animé
a contestar y conté
con lujos de detalles un relato que ya muchos de
ustedes conocen la
primera vez de mi esposa y mía y también les
mencioné otras
experiencias, la verdad es que estaba muy animado....
lo que más me animó
fue cuando Hernando decidió sacarse
su verga y su novia (Marcela) comenzó a
pajearlo con fuerza, a la vista
de todos y sin que los demás parecieran
inmutarse (estos son más
liberales que nosotros), pensé yo.
Yo
seguía narrando y pronto vi que otras parejas estaban en una situación
similar.
Les dije abiertamente que no pensaba que mis relatos surtieran
tantos efectos.
Pronto Hernando se vino en una corrida estupenda, llenando
de semen la mano
de su novia, que ella se limpió con la lengua, tragándose
el
líquido de su novio.
Era una
delicia ver a todas estas personas comenzando esa febrilidad sexual
y saber
que yo era quien les impulsaba. Pronto, Manuel se puso frente a
Carolina y
sin más se sacó su verga del pantalón y se la puso frente
a su
boca. Carolina sin siquiera mirarme la tomó con sus labios y comenzó
a
mamarsela en forma, la esposa de Manuel parecía muy divertida con
la
situación y me miraba para ver mi reacción.
Hernando
volviendo a recuperarse, se puso en una situación similar a la de
Manuel
con mi esposa, y su novia comenzó a hacerle una mamada deliciosa.
Carolina
me dijo, a la vista de todos, Mi vida, puedo putearme como nunca?
Yo le dije
que me encantaría. Se levantó y se quitó el topsito y se
lanzó en
un beso a Manuel, sus lenguas se entrelazaban, el le tocaba
las tetas y
ocasionalmente se las chupaba. A este punto ya todos estaban con
sus parejas
haciendo algo.... Carolina dijo: Amigas, quiero sentir la verga
de cada uno
de sus maridos y novios en mi chocha. No me quiero quedar un minuto
sin
tener una verga dentro de mi. Ellas le contestaron que no se preocupara,
que
la ensartarían cada vez que pudieran. Yo encendí un cigarrillo
y comencé a
masturbarme.
Pronto
ví que Manuel puso en cuatro patas a Carolina y sin mediar una sola
caricia
ni lubricación, se la metió en la chocha. Me encantaba ver como
entraba
y salía esa verga, Carolina se quejaba del placer que sentía.
Hernando,
antes que terminara Manuel, le pidió que lo dejara clavársela
también.
Manuel accedió y me miró sonriendo.... que esposa tan deliciosa
tienes,
es una puta deliciosa.... no me gustó mucho esto.
Hernando
también se la clavó y por segunda vez en esa mañana, se vino,
esta
vez dentro de mi esposa. Ella al sentir las descargas de semen comenzó
a
apurar sus embestidas y movimientos hacia atrás y hacia delante, Manuel
quiero
que tu también me llenes de leche... el volvió a metersela, y en
tres
o cuatro embestidas se tensó y descargó se carga de leche
en la vagina de mi
mujercita.
Y
ahora quién sigue? Jorge, me encantaría tener tu verga dentro de
mi, si a
Liliana no le molesta? Jorge se levantó dejando a Liliana con
ganas de mas
verga, lo que yo aproveché para llenarle la boquita con
mi pene. Jorge
comenzó a embestir con fuerza a mi esposa, yo le miré
agradecido, pues me
estaban dando una mamada de ensueño, gracias a los
celos que debía sentir
Liliana por ver como su esposo se comía
a mi esposa. Quien me da una
verguita para mi boca... dijo Carolina. Camilo,
se ofreció y se la puso en
la boca, mientras que su pareja se acercó
a Hernando y su novia que ya
estaban culeando, y le puso la chocha en la boca
de ella, lo que ella
agradeció con una sonrisa y comenzó a chuparle
el chochito.
Lo mamas delicioso... dijo Camilo.
Ya nos había
dicho Alberto que eras una puta de lo más delicioso... y que tu
esposo
disfruta viendo como te clavan todos... ah?
Carolina
le dijo, y eso que no has visto nada.... Hizo un movimiento rápido y
sacó
la verga de Jorge de su chocha y se volvió y le indicó a Camilo
que se
la clavara y comenzó a mamarle la verga a Jorge. En verdad era
una puta.
Jorge se vino en su boca, y casi al mismo tiempo Camilo lo hizo en
su
vagina. Yo decía, ya lleva cuatro corridas y todo el semen que tiene
dentro
es de personas diferentes.
La
raja de Carolina estaba abierta, se veía el semen como salía de
su
chocha, a ella le gustaba saberse culeada y deseada. Pedro se le acercó,
pero
ella le dijo que la dejara descansar un instante. Mientras tanto se
deleitaba
viendo como las demás parejas culeaban y se amaban. Me dijo, y tú
que?
Que tal te lo ha hecho Liliana? Delicioso, dije yo.
Bueno,
lo demás ya se lo pueden imaginar, un fin de semana en el que no
paramos
de culear. Carolina decidió no vestirse más, pues en un momento
en
que esa misma tarde la iban a coger dos de los hombres, mientras yo dormía
un
poco, me contó que le habían alcanzado a dañar algo de su
blusa, prefería
andar desnuda, de esta manera, el que se la quisiera
comer lo podía hacer en
ese instante.
Por
la noche, salí a fumarme un cigarrillo, adentro todo era lúdico,
algunas
parejas jugaban con dados eróticos, que les obligaban a hacer
las posturas
que estaban dibujadas si salía par. No veía a Carolina,
me puse a buscarla y
de pronto la veo desnuda, frente a Jorge, besándose
con pasión. No voy a
negar que me dieron algunos celos, pues se veía
muy cariñosa. Debo aclarar
que esta historia sucedió después
de ser lector aficionado de Marqueze, así
que mi experiencia es muy
similar a otras que he leído. Pues decidí espiar a
mi esposa,
pues Jorge le acariciaba las tetas, le apretaba el culo, le metía
la
mano por entre el chocho y se lo masajeaba, le apretaba el clítoris...
en
fin, la estaba tratando como a una amante. Ella de pronto se agachó
y
comenzó a mamarselo suavemente, como me lo hace a mi. Se levantó
y se puso
contra una silla y le dijo, ven metemelo ya, soy tuya y me encantas,
me
fascinas... el le dijo que ella también le fascinaba, que desde que
la vio
quería comérsela, que le pareció deliciosa cuando
se puso el topsito después
de llegar.
Ella
gimió cuando la verga de Jorge la penetró. Se movía despacio,
le dijo a
él que quería que se le culeara despacio. El así
lo hizo, con fuerza, pero
muy lentamente. Sacaba la verga hasta el glande y
lo volvía a meter sin
esfuerzo en el lubricado chocho de mi esposa.
Yo
no sabía si salir de mi escondite. Pero en ese momento sucedió algo
extraño.
Lo voy a contar, aunque podría ocultarlo, y no quiero que nadie me
malinterprete.
Wilmar se me acercó y me preguntó si disfrutaba viendo como
mi
esposa disfrutaba con otros hombres. Yo le contesté que si, que
disfrutaba
muchísimo. Él me tomó de la mano y lentamente me la llevó
hasta mi
propio pene. Me abrió la cremallera y me sacó la verga
erecta. Entrelazó sus
dedos a los míos y comenzó a masturbarme.
Yo cerré los ojos, él me besó. Yo
me achanté, pues
nunca había sido besado por un hombre, pero la experiencia
no fue tan
negativa como muchos pensarán.
Qué
diablos, pensé, si vinimos a putearnos, pues nos puteamos del todo. Al
segundo
beso se lo correspondí. Me dijo que yo no era homosexual como él,
que
si le gustaría comenzar en ese mundo. Yo le dije que no, que quería
simplemente
experimentar algo diferente. El siguió en silencio, de pronto se
agachó
sobre mi verga y me la comenzó a mamar hasta que yo me vine en su
boca.
Delicioso.
Entre tanto a Carolina
se la seguía culeando Jorge, por fin vi que tensó la
espalda
y las nalgas y se vino dentro de ella. Ella se volvió y le besó
largamente,
se comían a besos.
Se estaba
aún besando con Jorge cuando apareció Tomás, les dijo que
había
visto todo y que también quería disfrutar de una
mujer tan deliciosa, le
dijo que le encantaban las mujeres como ella, bien
putas.
Carolina se alternaba para
besarse con los dos, se daba unos lenguetazos, se
dejaba magrear las tetas,
que le metieran la mano, Jorge volvió a tener una
gran parola, y Carolina
se agachó para mamarselas a los dos
alternativamente. De pronto volvió
a pararse, y se situó de nuevo en el
asiento que le había servido
de apoyo cuando se la comió Jorge. Abrió las
piernas nuevamente
y Tomás la penetró. Ella gemía. La verdad es que Tomás
tenía
una verga descomunalmente deliciosa. Mientras tanto yo volvía a
disfrutar
de una mamada que me estaba dando Wilmar, la verdad es que era
delicioso ver
a un hombre haciéndome una buena mamada. Me volví a correr en
su
boca por la excitación. Él quería que me lo culiara, pero
la verdad es
que la conciencia no me dejó, me dije, bueno que me la
mame tal vez, pero ya
entrar a culiar si no... la verdad es que no soy homosexual.
Tomás
la embestía y Carolina gemía. Era claro que lo estaba disfrutando
mucho.
La verga de Tomás salía y entraba con una facilidad enorme, pues
no
en vano la chocha de Carolina estaba súper lubricada, además
de sus jugos,
por los jugos de todos los que hasta ese momento habían
disfrutado de su
cuerpo.
Tomás
se corrió ruidosamente, le decía que delicia de puta eres, eres
una
zorra. Te voy a volver a culiar y no vas a descansar conmigo.
Carolina
se fue del sitio y Jorge y Tomás se quedaron hablando, yo quería
oír
lo que decían. Le pedí a Wilmar que me consiguiera algo de tomar,
era la
única forma de quitármelo de encima por un momento. Ellos
decían que
Carolina era una mujer realmente deliciosa, como les había
anunciado Manuel
cuando propuso que hicieran este encuentro. Tomás describía
como le
encantaba ver su verga entrando y saliendo de ese chochito totalmente
rasurado
y como le encantaba verla agachada, dejando su culo al aire, todo
bronceadito...
te la imaginas en una piscina en tanga... debe usar unas
tanguitas diminutas.
Es un bombón. Bueno, estas y otras cosas decían. A mi
ni me mencionaban.
Me
fui de mi escondite, y volví a la sala con naturalidad. Liliana la esposa
de
Jorge estaba frente a la chimenea, sola. Al verme me sonrió y me preguntó
qué
porque no terminaba de hacer lo que había hecho. Que le había encantado
el
sabor de mi verga. Me fue tomando y ella misma tuvo la iniciativa, al
meterse
la verga en la boca me dijo que le sabía a semen, que si estaba
culiando
con alguien, a mi me dio vergüenza reconocer lo de Wilmar, así que
le
dije que me la había mamado alguien.... quién? La esposa de Tomás....
ah!
Dijo ella. Bueno, el hecho, y no vengo a contar lo mío sino lo de
Carolina
que es más excitante (no opinan lo mismo?) terminamos culiando
casi a la
vista de todo el mundo en la sala al frente de la chimenea. Una vez
nos
incorporamos, yo volví a buscar a Carolina. Le pregunté a
Tomás, quien
entraba a la parte social de la cabaña, él
me dijo que no la había visto,
mentía, seguramente pensando que
yo le montaría una escena a mi esposa y que
le impediría volvérsela
a la culiar.
Entré a una de
las habitaciones, y encontré a Roberto acostado sobre la
cama, a Carolina
cabalgándolo y a Camilo masturbándose frente a ellos.
Carolina
cabalgaba a Roberto furiosamente. Pensé para mi, la verdad es que
mi
esposa es una puta.... ninguna de las mujeres ha culiado tanto, y eso que
es
la primera noche en este lugar.... no quería ni pensar en el resto del
tiempo.
Tuve ganas de decirle a Carolina que prefería irnos, que ya había
gozado
bastante, pero la verdad es que también al mismo tiempo estaba
disfrutando
de puta madre lo que le hacían a mi esposa. Cuando entré Roberto
y
Carolina voltiaron a mirar, y Carolina me sonrió y me dijo, te gusta, te
gusta
que me culien todos, me dejas? Yo le dije que si. Roberto, como para
lucirse
frente a mí, la tomo de sus nalgas y arqueó su espalda levantándose
un
poco, haciendo que Carolina lo cabalgara un poco más alto, ella subía
y
casi la verga se le salía de la chocha y volvía a bajar, enterrándosela
hasta
las huevas. Lo hacía despacio, para que yo viera la verga húmeda
de sus
jugos y del semen de sus otros amantes entrar y salir. La verga se me
volvió
a parar y me senté en un sillón, prendí
un cigarrillo y dejé que todos
siguieran haciendo lo que estaban haciendo.
Carolina se corrió entre
convulsiones, y poco después Roberto
se vino. Un nuevo semen para todo lo
que tenía adentro. Camilo seguía
masturbándose, y Carolina le dijo que sería
un desperdicio que
ese semencito suyo lo botara al piso, por eso se tumbó
boca arriba sobre
la cama, se abrió lo que pudo de piernas, mientras Roberto
seguía
en la cama, y le dijo a Camilo que se la comiera en ese momento. Yo le
dije...
oye pero si tienes mucho aguante. No? estas celoso? Me preguntó.
Noooo,
que tal! Me encanta verte, pero creo que deberías descansar un poco.
No
quiero descansar, cuando esté cansada, simplemente paro, pero en este
momento
lo único que quiero es culiar y culiar.
Y para tu esposo qué? Ya verás, no vas a creer lo que te tengo preparado.
Camilo
se puso entre sus piernas y le comenzó a chupar la chocha, a mí
me
dio mucho asco, pues después de todo el semen que ella tenía
entre sus
piernas, pero eso a él no pareció importarle. Después
de que tuvo los labios
bien abiertos y limpios, se la clavo hasta el fondo.
Roberto le dijo que
quería metersela en el culo, ella le dijo que no.
Fue tan firme que él ni
siquiera insistió. Camilo la embestía
con fuerza, sabía que terminaría
pronto. Efectivamente como a
los dos minutos de estar sobre mi esposa, se
vino, vaciando su leche en su
chocha.
Ella me dijo que quería
descansar. Yo me quedé extrañado. Bueno, se levantó,
el
semen le corría por sus piernas, la chocha la tenía enrojecida,
sin
ningún pudor se paseaba desnuda por todas partes, entró a
un baño y sin
cerrar la puerta se sentó a orinar, se limpió
con papel higienico, y me
dijo, vamos al cuarto. El cuarto estaba oscuro, tenía
esas persianas que
no dejan colar un solo rayo de luz, y cuando entré
sentí que me empujaban a
la cama. Oí risas de mujeres, no sabía
que pasaba, me sujetaban con fuerza.
Me amarraron a la cama. Me taparon los
ojos y oí el interruptor de la luz,
también alcanzaba a percibir
algo de luz por los bordes de la bufanda con la
que me habían tapado.
Tenía tan solo los ojos cubiertos. Dos manos expertas,
que no puedo
saber si eran las de mi esposa o no, me quitaron los pantalones
y los calzoncillos.
Mi verga debía estar un poco erecta y algo enrojecida,
pues oí
que una voz dijo que se veía que ya había gozado algo.
Una
boca se acercó a ella, me la comenzó a chupar. Yo me quejaba un
poco,
pero mis quejidos fueron agotados por una chocha peluda que se posó
sobre mi
cara. El sabor de los jugos femeninos me llegó hasta el cerebro,
la boca fue
reemplazada por una chochita, estrecha, después nuevamente
una boca y otra
chocha en mi cara... una chocha con sabor de semen, supuse
que era Carolina,
pregunté y solo oí risas, le dije eres tu Carolina,
de nuevo, es que me
sabes a semen, otra vez risas, me sentí como un
tonto. Como ya me había
venido más de una vez ese día,
pude aguantar bastante tiempo sin venirme,
como cuatro chochas en mi verga.
Por
fin me vine, me dolió un poco. Fueron saliendo poco a poco, se volvió
a
apagar la luz y sentí que me desataban. Nuevamente era Wilmar....
me dijo
que había sido maravilloso. Le pregunté que quienes habían
estado, me dijo
todas.... y se fue riendo.
Me
quedé un rato tumbado en la cama. Pronto me dormí. No sé
que pasaría por
una o dos horas. Me despertaron unas risas.... venían
de la sala. Me vestí y
salí, encontré a todas las parejas,
una con ropa y otras sin nada....
jugaban con los dados a los que ya me he
referido. Pero esta vez las
posturas que tenía que hacer al que le saliera
par, era con culiada y todo y
con la persona que escogiera el vencedor... sobra
decir, que a pesar de que
estaban las respectivas parejas de todos allí
mismo, no se reprimían nada y
la más escogida era Carolina. Que
el perrito... Carolina ven... y ella en
cuatro patas era culiada, entre la
mirada de lujuria y de excitación de los
demás.
Cuando
me vieron me dijo Manuel, la estamos pasando de maravilla, tu esposa
es un
fenómeno. La puta de mi esposa tenía semen en el pelo, en la boca,
en
las tetas, en el culo, en la chocha, en todos lados.
Yo
les dije que prefería fumarme un cigarrillo, y ver el juego desde la
barrera.
Cuando oí un gemido... nadie más lo notó. Me fui a ver y
eran
Alberto y Wilmar. Alberto estaba sobre él y se lo estaba metiendo
entre el
culo. Wilmar chillaba y gemía, se veía que le encantaba.
Alberto tenía los
ojos cerrados. Lo enculó despacio, después
le embestía hasta que se vino. Se
quedaron en la cama, besándose.
Cuando se dieron cuenta de que yo había
visto todo, Alberto se sintió
mal, pero Wilmar pareció disfrutarlo. Yo me
dije que seguramente Wilmar
estaba enamorado de mí, así que debía evitar
todos los
encuentros con él.
No sé
cuantas veces se comieron a mi esposa, me acosté solo, con la cabeza
dándome
vueltas. A la madrugada entró Carolina y se acostó a mi lado. Me
dio
un beso muy tierno y se durmió. Esa fue nuestra primera noche en
esa finca.
Eduardo
(caradura101@hotmail.com)
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