CAROLINA ..... (III)
Intercambio, orgía. La fiesta continua igual o más
excitante, pero esta vez con un invitado más.
Había dejado el relato en que comenzaba
la venganza!!!!, bueno, la verdad lo
hice para darle algo de suspenso y teatralidad a mi segundo relato.
Habíamos quedado, si mal no recuerdo, en que las mujeres
y los hombres,
después del primer día en la finca (con su noche) comenzaron a
portarse un
poco extraños con nosotros y no sé, como a dárselas de
moralistas.
Carolina, tentó a Jorge en presencia de Liliana, y habló
de cómo Pedro y
Camilo se la habían culiado esa mañana, temprano, sabiendo que
quienes
acompañaban a Liliana eran precisamente la esposa de Camilo y la novia
de
Pedro. Bueno, con este resumen, entremos en materia.
Carolina me fue a buscar. Al entrar de nuevo al cuarto, yo
le dije que había
actuado perfecto, que me encantaba la manera como había hecho quedar
mal a
Jorge, quien la noche anterior era el más desinhibido y ahora resultaba
ser,
después de cogerse a mi esposa a la madrugada, el más moralista
delante de
su esposa, y le dije mi impresión, que tal vez Liliana no sabía
que Jorge se
había levantado en la madrugada para culiar con ella. Ella me dijo que
ella
también creía lo mismo. Alberto nos saludo y cortó la conversación
y nos
preguntó que qué pasaba. Nada, contestamos ambos al mismo tiempo.
Bueno, es que me pareció esta mañana oírlos
discutir.... no Albertico, le
dije yo, es que a veces uno malinterpreta las cosas, y tú que tal noche....
ah? Le dije como queriéndole decir que había visto como había
enculado a
Wilmar... este también se despertó y sonrió perezosamente.
Una noche
deliciosa, en compañía de mi amorcito... dijo Wilmar.
Vamos a la sala? Propuse, Wilmar se levantó, estaba
desnudo... la verdad es
que no tenía mal cuerpo... Carolina dijo muy pasito: Qué desperdicio...
Alberto se levantó, tenía unos bóxer amplios de cuadritos
verdes. Se puso
una camiseta.
Le dijo a Carolina si no pensaba vestirse, que si no le daba
pena... ella
dijo que no le daba nada de pena, que le encantaba que la vieran, que él
ya
sabía eso, o no? Si pero es que.... nada, te da pena con tus amigos...
pena
ajena? No es que.... que pensaran.... me importa un culo, ellos anoche
estaban como locos, era simplemente por los tragos? Pues yo les voy a
mostrar que uno es o no es... vale? Salimos todos....
En la sala estaban ya Hernando y Marcela, charlando con Jorge.
Cuando
Hernando nos vio, no pudo ocultar su cara de asombro de ver a Carolina
totalmente desnuda, a Marcela pareció encantarle la ocurrencia. Yo que
soy
el que maquina todos los planes me puse a pensar que ella sería una aliada.
Marcela era una muchacha también hermosa, tenía un culo perfecto,
sus tetas
no eran muy grandes, pero su culo era de exposición y además después
de
haber visto la mamada que le pegó a Hernando la noche anterior, así,
delante
de todos, supuse que era también una perrita.
Tenía una camiseta muy amplía y corta, al sentarse
se veía que no tenía
bragas, su chochita también estaba depilada, aunque menos enrojecida
que la
de Carolina.
Carolina se sentó y dijo, y qué tal noche? Deliciosa.
No? Marcela le
contestó que la había pasado de maravilla, pero que sentía
algo de envidia
pues a ella no la habían sacado tanto como a Carolina para cumplir las
penitencias. No importa, aquí tienes a alguien con quien desquitarte...
creo
que tiene su cremita casi completa, dijo refiriéndose a mi. Hernando
sonrió.
Qué tal una miniorgía antes de desayunar....?
Hernando dijo, si tú
quieres.... Marcela, tu? Delicioso. Jorge con disimulo se paro y fue hacia
la cocina.
Pues Marcela fue tan atrevida como Carolina y sin inmutarse
se fue quitando
la camiseta, dejando un estupendo cuerpo desnudo. Como dije su culo era
perfecto, se notaba la sombra del bronceado, no usaba tangas tan pequeñas
como las que usa Carolina para ir a la playa o piscina, pero era una tanga
de todas maneras muy pequeña. No saben la excitación que produce
ver un culo
desnudo donde se note la sombra del bronceado que deja una tanga hermosa. Su
chochita también estaba depilada, era rosadita, hermosa.... Sin pensárselo
dos veces se paró frente a mi y me tomo las manos para que la rodeara
por
sus nalgas, Carolina me dijo a ver si haces sentir a Marcela lo rico de una
chupada en la chocha, como me haces sentir de rico a mi.
Pues yo no me hice esperar y empecé a chuparle la chochita
a Marcela, tenía
ese sabor entre amargo y dulce de las chochas recién usadas. Estaba muy
húmeda. Carolina también fue objeto de las atenciones de Hernando.
Marcela
me fue bajando los bóxer que llevaba puestos. Alberto y Wilmar se comenzaron
a besar sin mayores pudores. Pronto yo terminé haciendo un delicioso
69 con
Marcela y me fije que Carolina y Hernando andaban en lo mismo. Wilmar estaba
arrodillado en el piso mamandosela a Alberto. Le dije a Marcela que se la
quería meter en la chocha y ella me dijo que encantada, se levantó
y se
sentó a horcajadas sobre mi, cabalgándome con mucha fuerza, yo
trataba de
levantar mi cadera para que la penetración fuera más intensa.
Carolina que, como ya he dicho, cuando entra en un frenesí
sexual es
incontrolable, se puso en cuatro patas frente a Marcela y le dijo a Hernando
que se la metiera. Ella decidió acariciar las tetas de Marcela mientras
se
la culiaba Hernando. Mejor dicho, al mejor estilo porno, yo que dentro del
frenesí no puedo abandonar un margen de racionalidad pensaba que de verdad
todo esto parecía como para una película porno.
Hernando decía... estas deliciosa Carolina, tienes una
chocha
encantadora.... estas deliciosa....
Yo que normalmente no hablo mientras hago el amor no pude reprimirme
de
decirle a Marcela que me encantaba ver como mi verga salía y entraba
en su
chocha.... ella se movía delicioso... de pronto paró y dijo....
bueno, una
orgía es una orgía.... aquí parecemos dos parejas culiando
solamente....
Se acostó en el piso boca arriba y levantó las
piernas separadas dejando ver
su húmeda chochita, rojita, deliciosa, manando una catarata de flujos
de
placer.... me dijo... arrodíllate frente a mi y penétrame de nuevo....
yo
obedecí... le dijo a Carolina, ven, quiero que acaricies la verga de
tu
esposo mientras me la mete a mi y quiero que Hernando te culie y yo pueda
ver como entra y sale su verga, Carolina siguió en cuatro patas, se puso
sobre el cuerpo de Marcela mientras Hernando y yo nos afanábamos por
detrás.
Ellas parecían estar haciendo un 69.... Yo no pude resistir por mucho
tiempo la excitación así que me vine dentro de la chocha de Marcela....
sin
embargo, para no defraudarla, ni a ella ni a los demás, seguí
bombeándola
con fuerza.... le imprimía más fuerza a mis movimientos.... Hernando
por fín
se vino y para darle más sabor porno sacó su verga se vino en
potentes
chorros de semen sobre la espalda de Carolina... ella gimió cuando pasó
eso, dijo... uy que lechesita más calientica, pero me la quedas debiendo
en
la chocha... Claro, mi vida, cuando quieras te vuelvo a culiar.... Yo seguí
culiandome a Marcela hasta que ella se vino. Alberto seguía siendo objeto
de
las atenciones de Wilmar.... cuando terminamos de culiar vimos que las de la
cocina habían visto todo y nos miraban entre divertidas y molestas con
la
situación.... Alberto, en ese momento se corrió en la boca de
Wilmar.
Marcela y Carolina se siguieron chupando las chochitas mutuamente,
saboreando seguramente los jugos que salían de ellas.
Yo le dije a Hernando que lástima que no hubiera una
cámara, que nos
taparíamos en plata haciendo películas porno, y nos reímos....
fue
delicioso, me respondió.
En ese momento llegó un carro, lo sentimos por el sonido....
Liliana salió de la cocina y miró por la ventana,
llamó a Jorge y le dijo
que era Jimmy.... en ese momento Marcela y Carolina se miraron y algo le
dijo en secreto Marcela a Carolina que ella asintió inmediatamente, y
volvieron a colocarse en la posición del 69, esta vez se chupaban
furiosamente. Realmente era fantástico ver como ese par de mujeres se
gozaban mutuamente. Las mujeres que estaban en la cocina las espiaban y
estaban furiosas.... gemían, Hernando y yo estábamos muy divertidos
con la
situación, pero lo que yo quería ver realmente era quien había
llegado y qué
cara hacía al ver la escena que sucedía en la sala de la casa.
Por fin apareció. Era del tipo de hombres que yo sé
hacen humedecer la
chocha de mi esposa... yo sabía que se lo iba a dar a cualquier momento
y
que ella se moriría de gusto de sentir en su vagina la verga de ese sujeto.
Jimmy entró y no pudo ocultar la cara de satisfacción
y lujuria
inmediatamente vio la escena, Carolina y Marcela seguían chupandose sus
chochas, estaban sudando, deliciosas, totalmente húmedas.... Yo le saludé
con un frío Hola, igual que Hernando, y nos hicimos como si lo que estaba
pasando fuera lo más normal del mundo, habíamos encontrado dos
estupendos
amigos de locuras con Hernando y Marcela.
Carolina, que siempre en estas cosas es un poco teatral, para
poder saludar,
se vino (o fingió hacerlo) ruidosamente, temblaba y se contorsionaba
a cada
lenguetazo que le daba Marcela...
Levantó su cabeza y sonrió con algo de inocente
picardía y dijo un infantil
Hola. Jimmy no pudo ni siquiera contestar el saludo.... Carolina le dijo
algo en secreto a Marcela y rieron, nos miraron y Carolina dijo en voz alta,
Nos vamos a bañar, con tanta verga y tanto semen... es necesario un baño,
nos vamos a bañar juntas.
Y así, totalmente desnudas, pasaron al frente de Jimmy,
que ya para ese
momento tenía una enorme erección que se le notaba por su pantalón.
Hernando y yo nos fuimos detrás de ellas, Jimmy no lo podía creer.
Jorge trataba de disimular... le dijo, ya ves lo locas que
se ponen estas
fiestas a veces, no?
Si, no me vuelvo a perder ninguna, ni aunque me paguen...
Bueno, tu ya sabes que eres uno de nuestros invitados de honor, dijo Jorge.
Liliana salió de la cocina.
Ellas nos estaban esperando en la puerta del baño. Sus
chochas estaban muy
rojas, debido a las fuertes chupadas que se habían propinado este par
de
puticas.
Bueno, qué les pareció? Hernando dijo que de
maravilla, yo dijo que
estupendo... Marcela preguntó, y ahora que hacemos? (eran estupendos
nuestros compinches, no? ) Pues, no sé, dijo Carolina, bañémonos,
pues si no
hacemos el oso... y salimos ya fresquecitas en ropa un poco sugestiva....
vale?
Listo.
Se banaron ellas juntas, aprovechaban para tocarse deliciosamente...
yo no
pude reprimir hacerme una paja deliciosa, me derramé en el piso.... ellas
me
miraron divertidas de ver como no pude dejar de masturbarme... Hernando
solamente las miraba, creo que ni se dio cuenta del pajazo que me di yo
mismo.
Después de que ellas se miraron, me baño yo,
y después Hernando, estábamos
en el baño todos desnudos, casi como para iniciar otra miniorgía....
Hasta donde me vas a dejar llegar con Jimmy?
Me preguntó Carolina. Yo le contesté que hasta
el límite que ella
quisiera.... Marcela le preguntó lo mismo a Hernando, y él le
dijo que no
tenía limites, que hiciera lo que le diera la gana.... quieres que te
culié?
Ella contestó que sí, pues entonces dale...
Salimos, yo me puse unos pantalones bastante cómodos,
de esos de algodón que
sirven incluso para hacer deporte, una camiseta de manga larga.... Hernando
se puso unos shorts, una camiseta.... Marcela se puso un pequeño top,
y unos
jeans superdescaderados.... Carolina también se puso un top muy pequeño,
unos jean superdescaderados y se dejó las tiritas de las tangas afuera,
se
puso una tangas que yo en un viaje de oficina le había traido otro País,
que
consiste en un triangulito muy pequeño adelante, y las demás partes
son de
un nylon transparente, lo que da la sensación de que tanto atrás
como en las
caderas no haya nada.
Estaban preciosas.... pasamos al comedor... desayunamos todos....
yo me
encargué de ponerle un poco de picante a la conversación, haciéndole
bromas
a Alberto y a Wilmar, a lo que todos los demás se reían. Mientras
tanto
Carolina aprovechaba para coquetear descaradamente con Jimmy. Marcela
tampoco desaprovechaba ninguna oportunidad.
También hacíamos referencia a lo de anoche, pues
queríamos que Jimmy se
desinhibiera rápido, que pasara rápido a la acción.
Pues bueno, terminamos de desayunar y todos nos fuimos yendo
para nuestros
lugares, Hernando, Marcela, Carolina y yo nos fuimos a nuestra habitación.
Hernando les dijo que porque no comenzaban a ligar con Jimmy, pues quería
que entraran en acción. Yo les dije que disimularía yéndome
a fumar un
cigarrillo afuera. Antes, les dije que dejaran un poco abiertas las
cortinas, que yo quería espiar. A Hernando se le ocurrió una mejor
idea, y
es que dijo que era mejor que ellas salieran un momento y nosotros entraban
escondidos por la ventana de la habitación y nos subiéramos a
un pequeño
altillo que tenía la habitación, aunque no era muy disimulado,
muy
seguramente él no nos vería desde allí.
Hernando salió a acompañarme. Ellas se quedaron
solas en la habitación,
tenían ya un reto en sus manos. Bueno, Carolina se sacó aún
más tiras de su
tanguita, quedando totalmente deliciosa. Salieron a la sala y allí estaban
todos los demás... bromeaban entre ellos. Carolina y Marcela se sentaron
juntas, se tomaron lascivamente de las manos.
Jimmy no podía dejar de mirarlas.. Les preguntó
si ellas eran pareja...
ellas dijeron que no... que sus esposos estaban con ellas, pero que se
habían descubierto y se habían gustado, pero le explicaron que
eran
básicamente heterosexuales, solo que el sexo hay que gozarlo... y si
es con
alguien del mismo sexo, pues no importaba.
La conversación siguió en ese tono picante, lo
que Hernando y yo
aprovechamos para entrar de nuevo, sin ser vistos y subirnos al pequeño
altillo.
En el sitio había una pila de revistas porno, Hustler,
Penthouse... hasta
habían algunos ejemplares de la desaparecida Macho de España.
Nos pusimos a
mirar las revistas, dejando que el tiempo pasara un poco, y esperando que
pronto llegaran nuestras parejas a deleitarnos con unos cachos bien puestos.
La verdad es que había fotos muy sensuales, relatos eróticos,
no pude
reprimir una erección, pero sin embargo, no quería pajearme sino
viendo como
se tiraban a mi esposa.
(Lo que sigue me lo contó Carolina) En la sala, Camilo
y Pedro hicieron
comentarios bastante picantes, otra vez la gente se estaba animando, habían
empezado a calentarse nuevamente como el día anterior. Decían
cosas acerca
de Carolina, de lo bien que su esposo la dejaba pasar, de lo bien que sabía
hacer ciertas cosas, y todos se reían, incluyendo a Jimmy. Tomás
hacía
referencia a su descomunal verga y les decía que la única chocha
en la que
se sentía cómodo era en la de mi esposa. En fin, no paraban de
decir un
sinnúmero de cosas para calentar el ambiente y a ello contribuían
Carolina y
Marcela con sus comentarios.
Carolina propuso que jugaran algo. No se decidían, hasta
que por fin
volvieron a sacar los famosos dados, entonces Carolina sugirió que una
persona que sacara pares de posiciones podía escoger si acumulaba o no
su
penitencia, los demás estuvieron de acuerdo, Tomás fue el
primero en sacar pares de posiciones, le tocó una especie de
molde y pidió hacerlo con Carolina. Ella inmediatamente se
bajo sus jeans, quedándose solamente con el top en tanguitas, y le dijo
que
si quería allí o en otra parte. El dijo que en otra parte, entonces
ella le
dijo que prefería acumular la penitencia, pues si no se iría a
perder el
resto del juego y de las gozadas que quería que le pegaran.
Después ganó Camilo, este escogió a Marcela,
Liliana ganó y como estaba
medió cortada, prefirió quedarse con Jorge (su pareja) y por fin
ganó
Carolina, quien quiso que su parte fuera con Jimmy. Y le dijo
terminantemente, Ahora!!
Marcela le dijo a Camilo que quería hacerlo junto con
Tomás, Jimmy y
Carolina. Así es que todos se fueron. La mujer de Camilo, según
me contó
Carolina, quedó furiosa.
(De lo que sigue soy testigo yo) Una vez entraron en la habitación,
Jimmy
les preguntó a ellas que en dónde estaban sus esposos, ellas dijeron
que muy
seguramente habían ido a comprar mis cigarrillos, y que probablemente
tardarían, pero si llegan no importa, de verdad? Si por lo menos a Eduardo
le encanta ver como me tira cualquiera.
Delicioso, no?
Jimmy le soltó las tiritas de los lados de la tanguita
de Carolina. Quedó al
descubierto una preciosa chochita, rasurada, ya húmeda, entreabiertos
los
labios, estaba preciosa. Ella misma se quitó el topsito, quedando totalmente
desnuda. Jimmy la comenzó a sobar, le agarraba las nalgas, la besaba
en el
cuello. Yo sabía que Carolina lo estaba disfrutando y ella no podía
ocultar
su cara de lujuria y placer.
Te lo quiero hacer por el culo.
No, imposible. Realmente Carolina nunca ha dejado que nadie
la penetre por
el culo, pues le teme a los dolores que le han dicho sus amigas que se
siente.
Déjame.... Pero ella se mantuvo firme....
Camilo estaba desnudando a Marcela, que también estaba
buenísima. Tomás
agarró las tetas de Carolina, de tal forma que la hacía gemir.
Tomás le
dijo, yo gané primero, tu culeas conmigo primero....
Bueno.... y yo que te la quería mamar... contestó Carolina.
Tomás se bajó los pantalones y su verga salió
disparada. La verga de Tomás
era enorme, y le dijo: Bueno, si me la querías mamar, dale, pero yo soy
el
primero en culiarte.
Una cosa u otra, dijo Carolina, si quieres culiarme pues no
te la mamo, si
quieres que te la mame, que me culié otro primero. Tomás se sentía
mal, pues
Carolina le hablaba como retándolo, él dijo, bueno, como tu quieras.
Entonces que la me la meta Jimmy en la chocha y yo te la mamo. Y sin decir
nada más se agachó y parando sus nalguitas para dejar su chocha
descubierta,
se la ofreció a Jimmy, quien antes de metersela se la comenzó
a chupar,
Marcela y Camilo estaban haciendo un 69, Camilo estaba debajo y se veía
como
le metía la lengua en la chocha de Marcela. Yo comencé a acariciarme
mi
Verga y vi que Hernando hacía lo mismo.
Carolina se movía como si la lengua de Jimmy fuera un
pene que la fuera a
penetrar. Marcela se levantó y le dijo a Camilo, ven. Se colocó
bajo las
tetas de Carolina y dejó su chocha al aire para que Camilo se la trabajara
mientras tanto. Camilo volvía a saborear la chochita de Marcela, metía
su
lengua en la rajita y la inundaba de saliva. Mientras tanto Carolina mamaba
con pasión la verga de Tomás, era delicioso ver a mi esposa mamando
esa
vergota, la saboreaba, la echaba saliva y se la engullía como si quisiera
comérsela. Jimmy seguía trabajándole la chocha a mi esposa.
Le abría los
labios y dejaba ver esas profundidades rosadas de la vagina de mi esposa.
Era deliciosa, mi esposa es deliciosamente salvaje en el sexo, y eso a mi me
encanta.
Yo me masturbaba, sin importarme que Hernando me viera, la
verdad es que
quería que me viera, que viera como eyaculaba en mis manos.... a mi me
encantaba ver como él cogia entre sus manos su verga y también
se la jalaba
queriendo que ella explotara. Hernando sonreía. También a él
le encantaba
ver como se culiaban a su pareja, en sus narices.
Marcela gemía. De pronto le dijo a Camilo que se la
metiera en la chocha,
que no podía resistir más sin tener un macho dentro de ella, le
decía que
era una perra en celo, que era una zorra, que era la peor puta, le
preguntaba que si le parecía que ella era una puta, y Camilo decía
que sí,
que le parecía una puta, pero una puta deliciosa.
Carolina, por su parte, recibió sin previo aviso la
verga de Jimmy en su
chochita. Jimmy la entraba hasta el fondo y la sacaba casi toda, salí
su
verga empapada en los jugos de mi esposa, y ella gemía también,
sin sacarse
de la boca la verga de Tomás. Camilo le dijo que quería también
gozar de esa
chochita y Jimmy le dijo que para él comerse a Marcela también
resultaba
placentero, así que cambiaron de pareja. Camilo se la introdujo despacio
a
Carolina y el cambio de ritmo hizo que ella se viniera pronto. Jimmy le dijo
a Camilo que quería eyacular dentro de la vagina de Carolina, y nuevamente
cambiaron. Jimmy siguió metiéndosela a Carolina como lo estaba
haciendo
antes, hasta que sus nalgas se tensaron y rompió en un grito que denotaba
que estaba dejando toda su leche dentro de la chocha de mi esposa. Yo en ese
instante también me vine y eyaculé sin poder gemir ni gritar.
Camilo siguió
y le inundó a Marcela la chocha con su leche. El semen se le empezaba
a
salir a Carolina de la chochita y ella sin asco se limpiaba con los dedos y
lo metía en la boca y volvía a mamar a Tomás, quien demoró
algo en venirse.
Carolina se tragaba el semen de Tomás y Hernando terminó
viniéndose también.
Carolina le dijo a Tomás, recupérate, que también quiero
tener su verga en
mi vagina. Tomás comenzó a jalársela, para que se le volviera
a parar la
verga, y pronto estaba en su punto, comenzó a metersela en la chocha
de
Carolina, mientras tanto Camilo y Jimmy trabajaban a Marcela.
Que par de putas teníamos Hernando y yo entre las manos.
Cuando Tomás se vino por segunda vez, Carolina dijo, seguimos jugando?
PS> He recibido montones de cartas en mi correo, agradezco
los comentarios y
Carolina también lo hace, quien ha leído todos los piropos. No
he contestado
todas las cartas por falta de tiempo, simplemente lo hago con las más
interesantes. Otras por su sencillez, no merecen ningún tipo de respuesta.
Les recomiendo algo, a las mujeres, incluso a las más liberadas como
mi
esposa, les encanta la inteligencia. Hay algunos que escriben simplemente:
Carolina quiero tirar contigo.... eso parece escrito por un cavernícola....
traten de hacer algo más interesante, vale?
Mucha gente se pregunta si todo lo escrito es 100% real, pues
nuevamente les
repito que sí, disfruto viendo como se tiran a mi mujer.
Continuará......
Eduardo (caradura101@hotmail.com)
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