Cuando
llegué a Madrid, lo primero que hice fue llamar a mi mujer:
- A ver
que haces por ahí ¿eh? -me dijo ella en plan borde
Mi mujer es
muy celosa, es atosigante, le preocupa mucho que me enrolle con
una tía.
Estuve
en la feria donde conocí a Ramón, un osito de 45 años. Me
tuvo mucho
tiempo esperando para atenderme, así es que cuando llegó
lo primero que hizo
fue disculparse. Estuvimos media hora reunidos, viendo
catálogos, cuando
terminamos estaban cerrando la feria, Ramón
muy amable se ofreció para
llevarme al hotel, y yo como no podía
ser menos le invité a cenar, además no
tenía ganas de
cenar solo. Paramos en un restaurante, cenamos copiosamente y
después
fuimos a tomar unas copas, durante la noche tuve la sensación de
estar
con una persona de esas con las que de forma automática te sientes a
gusto.
Charlamos mucho. Tocamos el tema de las infidelidades y los celos,
Ramón
me confesó que él era fiel por necesidad, no por gusto. Yo le hablé
de
mi mujer y de lo celosa que es.
Comenzamos a subir el tono, Ramón
me contaba que practicaba muy poco el sexo
con su mujer, y que era siempre
lo mismo, dice que siempre consigue que su
esposa esté satisfecha, pero
que él no lo está, que a él le gustaría
arriesgarse,
tener experiencias nuevas.
Yo le dije:
- Claro, yo solo tengo 29 años,
lo mío es distinto, y además tengo la suerte
de no tener tabúes.
-
¿A que te refieres?
- No sé, a que no me corto, si me apetece
probar algo lo pruebo, y si no me
gusta lo dejo.
Ramón me buscaba
las vueltas, quería sacarme información, se veía que estaba
muy
interesado e insistía para que le contara.
De forma que hicimos un "pacto",
como yo estaba cansado y algo borracho, al
día siguiente volveríamos
a cenar y seguiríamos la conversación.
Ese día también
fui a la feria, era la última jornada ya. Me acerqué al
stand
de Ramón y nada más verme se acercó y me dijo:
- Anda
rescátame que estoy hasta los cojones de esta feria.
Yo me reí
y salimos juntos.
Me llevó a cenar a un sitio muy chulo (gastos de empresa,
ya sabéis), y
repetimos la operación del día siguiente,
pero en el restaurante, café, copa
y puro. Allí continuamos la
conversación pero con una condición yo le
contaría cosas
si me prometía discreción y si él me contaba a mí
cosas
íntimas.
Así estuvimos un buen rato, el me contaba que
a él lo que más le gusta es
sodomizar a su mujer, pero que no
siempre puede, etc, etc... la verdad es
que Ramón es un poco aburrido,
en temas de sexo.
La cosa tomó un giro inesperado cuando yo le conté
que estaba depilado:
- ¿Cómo depilado? ¿Qué no
tienes vello?
- Sí hombre, eso depilado.
- ¿Y para qué?
-
Para nada le dije yo, es que me excita, me gusta mucho tener los cojones
limpios.
-
Pero eso es un poco raro ¿no?, me dijo Ramón.
- A que te refieres,
¿a que es cosa de maricones?
- Si, pero que a mi me da igual, eh, lo
que pasa es que, no se me ha llamado
la atención.
- ¿por qué,
es que tienes algo en contra de los bisexuales?
- ¿Eres bisexual?
-
Si
Ramón se quedó un tanto parado, echó un trago y me
dijo:
- ¿Desde cuando?
- Desde siempre. -Le dije yo
- ¿Y
que hacías, te acostabas con tus amigos?
Las preguntas se hicieron más
picantes, y las respuestas más atrevidas
- Si, bueno al principio cuando
tenía 17 años eran juegos, nos
masturbábamos. Luego tuve
mi primera novia, y estuve 2 años con ella.
Después, conocí
a unos chicos con los que me inicié en
las felaciones y en las primeras
penetraciones. Luego ya durante años he
tenido muchas relaciones casuales,
hasta que conocí a mi mujer.
- Y ella sabe que te gustan los tíos.
-
No, y mejor que no lo sepa...
Ramón
estuvo un momento callado y yo le pregunté:
- ¿Qué pasa,
te he cortado el roll?
- No, no.
- ¿Entonces?
Tras dudar un buen
rato por fin me dijo
- Bueno, mira, yo también tuve mucha curiosidad,
siempre
he tenido ganas de probarlo, pero tengo mucho miedo, y ahora que tu
me
cuentas esto...
- ¿Piensas que te gustaría probar?
Ramón,
muy colorado, y con voz muy baja, casi atragantándose me dice.
- Si.
En
ese momento no me lo pensé dos veces, dejé dinero en la barra cogí
su
abrigo y el mío y le dije:
- Vámonos.
Fuimos a mi hotel.
Al
entrar en mi habitación le dije:
-Siéntate.
Corrí las
cortinas, bajé la luz y puse el hilo musical.
Me acerqué a él
y le hablé:
- Bueno, como se que estás muy nervioso te voy a
proponer algo, empezaré yo,
si no quieres seguir basta con que me lo
digas, no me importa, después
cuando termine, si quieres seguir sigues
y si no tan amigos ¿vale?
- Vale
- Pues, vale, echa un par de vasos.
Mientras
Ramón servía dos gin tonic del minibar yo me descalcé y me
quité la
camisa.
Ramón se descalzó también.
Brindamos
y bebimos la ginebra de un trago.
Decidí ir al grano, así que
lo que hice fue quitarle la camisa y la camiseta
interior e ir descendiendo
lentamente hasta su cinturón, se lo desabroché
despacio, después
el botón del pantalón, me excito mucho ver su cuerpo, es
un osito
peludo con una graciosa panza muy colorado y dura, yo estaba muy
caliente ya
y temía que no me dejara terminar. El hizo ademán de sentarse,
pero
preferí sentarme yo en la cama y que el se quedara de pie.
Le miré
el bulto y me alegré de ver que estaba empalmado, me deshice de sus
bóxer
y empecé a acariciar la verga más dura que jamás he tocado,
gorda y
caliente, con unos cojones enormes. Mientras le acariciaba echaba la
cabeza
hacia atrás de placer. Comencé el dulce vaivén,
un lento meneo que consiguió
que su verga se endureciera aun más,
por fin me la introduje en la boca con
avidez, estaba extasiado, le chupaba
el capullo como un loco, no se por qué,
pero Ramón sin ser un
tío muy atractivo me vuelve loco, comí aquel caramelo
como si
me fuera la vida en ello, me metí en la boca sus cojones y los
saboreé
con placer. Noté como se tensaba y aparté mi boca, seguí
masturbándole
hasta que se corrió encima de mi, llenándome la cara y el pecho
de
esperma caliente.
Yo estaba caliente como un perra, sentir su leche ardiendo
por deslizándose
por mi cara me había abierto el apetito, necesitaba
sentir su verga dentro
de mi, quería que me partiera en dos.
Después
descansamos un rato, en silencio, bebiendo algo para disimular el
momento tenso
después del orgasmo. Esperé un poco miré a Ramón y
le dije:
- Tranquilo, este será nuestro secreto, te lo juro.
Y le
hice la pregunta que Ramón sabía que le haría:
- ¿Quieres
que continuemos?
.....
Si queréis
continuaré en otro relato.
Mandadme comentarios, fotos, lo que queráis,
y si sois maduros mejor:
megustanmaduros@hotmail.com
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