CONFIESO DE ALGÚN DESEO EXTRA
Confesiones. Necesita algo más en su vida...


Hola a todos los que gustan de leer relatos en esta interesante página de Marqueze. Después de estar leyendo aquí relatos me animo a relatar mi verdadero sentir respecto a aspectos sexuales. Por lo menos a nosotros, los que creemos ser hombres, se nos hace muy necesario seguir un formato en nuestras vidas sobre nuestro deseo o desprecio del mismo sexo respectivamente, aunque a la mayoría nos da vergüenza hablar de estos temas, (mientras estamos cuerdos), no sin antes dejar claro que en un bar o una cantina y medio borrachos somos los más machos y el que mejor se coge a una mujer.
Voy al grano. No me siento un marido reprimido, aunque quizá lo soy sin enterarme del significado. Estoy casado desde hace diez años con una buena mujer en términos de comportamiento normal, ella 34 años yo dos más y contamos con un hijo.
Desde hace unos cuatro años para acá he sentido en ella la disminución de su apetito sexual, cosa que en un principio manteníamos relaciones por lo menos a diario en días hábiles y por supuesto en los otros 14 días “peligrosos” nunca hemos arriesgado a aplicar la penetración, ya que es mejor prevenir que alimentar.
Presiento a veces que me estoy acostumbrando, cuando le insinúo estar juntos, a recibir de ella comentarios como estos: me duele mucho la cabeza, déjame descansar, me comí algo y estoy indispuesta, mejor no porque se despierta el niño... y mejor ni sigo porque les canso con esta lectura.
Me hice un serio examen de conciencia, donde por supuesto media el interés interno y silencioso por buscar o encontrar los errores que pudieran estar afectándome en esta vida como pareja. Pude llevar a cabo y practicar dentro de lo normal el hacerle masajitos en la base del cuello, un beso al despedirnos par irme al trabajo o una nalgueadita breve cuando está en el fregadero. De esa época que les comento para acá no volvió a ponerse tacón de punta o sus cortas faldas que acostumbra usar para estar en casa.
Dejé de disfrutar sus piernas torneadas y a extrañar su ropa interior de encaje o tangas que me gusta comprarle porque eso a los hombres nos llama mucho la atención.
Este es un tema que no domino, por eso me parece no muy de pareja que ella esté usando ropas raras, larguísimas, de colores estampados y feos, además cada rato quiere ir donde sus papás porque dice que le hace falta verlos. Es decir, un sinfín de excusas para no comprometerse sexual o corporalmente conmigo.
Hablando en español, cuando se me mete el agua, me vuelvo bien cariñoso para convencerla y salir a algún restaurante. Mientras bebo lo mío disfruto verla ingerir una cerveza, cosa que cuando lleva dos me está pidiendo regresar a casa para atenderme como se debe porque manifiesta estar consciente de que me tiene abandonado.
Dependiendo de cómo se encuentre y si está en días peligrosos acepta que nos masturbemos mutuamente pero no permite penetración ni siquiera con condón.
A todo esto, estimable lector (ra), quiero saber si esto es un tipo de represión, agresión o violencia en mi contra porque soy sincero, nunca le he sido infiel, no sé si por tonto o porque juré ante Dios que estaríamos casados hasta la muerte. Reconozco que he conocido a una chica de unos 18 abriles, la cual está interesada en mi amistad, cosa que me tienta, pero al fin y al cabo habrá que tomar en consideración, porque estoy también recibiendo consejería de un individuo al que no conozco sobre diferentes comportamientos. El problema que existe con este hombre es que me manifiesta encontrarnos en un lugar de ambiente solamente para varones en San José. De hecho no he avanzado más la conversación que por vía teléfono, ya que siento respeto y algo de nerviosismo por algo que sería prudente conocer en algún momento de la vida de uno.
Para nada me siento gay o atraído por el mismo sexo porque nunca he tenido relaciones anales ni ningún tipo de actividades de esta índole. Creo prudente y con cierto grado de importancia el investigar más sobre el comportamiento en pareja, ya que esto puede desencadenar en buscar una pequeña apertura a la libertad por otro lado. Esto porque se puede recibir honesta ayuda moral de otro hombre del cual pudo haber tenido una experiencia similar a la mía, conyugalmente hablando.
En mi etapa de soltero estuve íntimamente con mujeres de las que guardo el mejor de los recuerdos, no obstante a veces queda del pasado un sinsabor propio.
Debo decir que es propio porque conviene y es bueno matizarlo con ideas y tratamientos modernos con más razón si se practica el bisexualismo u otras técnicas más actuales, manifestando que no basta sólo con el momento de correrse y satisfacer con lujuria el acto masculino.
Hago este comentario porque si está a su disposición hacer algún comentario o sugerencia lo recibiré con agrado y sobretodo con mucha discreción a elaracr@yahoo.com , así podré saber en qué posición me encuentro, ya que el estar pensando y haciendo planes sobre algo que no he disfrutado, sabe porque repito, no me he animado a dar un paso más adelante quizá por falta de confianza o porque está dentro de mi formato diario esperarme unos días más.
No omito contarles que cuando tenía como diecisiete años y por asuntos que ni recuerdo, tuve que viajar en familia a casa de una hermana fuera de mi ciudad. En esta oportunidad dormí, que por cierto muy apretado, con mi primo y nos acostamos pies con cabeza y viceversa. No preciso la hora, pero tendría que ser de madrugada cuando desperté y pude sentir que mi pierna estaba sobre la de él y confieso que el impulso fue totalmente involuntario. Noté que mi primo dormía, entonces para no despertarlo dejé mi pierna en esa posición causándome una leve alteración en mi respiración y por supuesto la frecuencia cardiaca al tope.
No había pasado ni cinco minutos y me estaba rindiendo ante el factor “atrévete”, moviéndome hasta alcanzar con mi pene parte de su extremidad y haciendo un esfuerzo muy sutil me animé a restregarlo suavemente, siempre con la gran tensión y el cuidado debido para no despertarlo.
Para ir finalizando recuerdo que me corrí dentro de mi ropa de dormir y así me separé lo más cauteloso posible para no dejar rastro de semen cerca de su cuerpo o en la misma cama.
Mi primo, creo, nunca se dio por enterado del asunto porque para nada me lo hizo saber. En la actualidad por lo menos nos saludamos cuatro o cinco veces al año y para nada ha salido este asunto a relucir. David, Costa Rica

[Indice general] - [Sexo] - [linux] - [humor] - [hard] - [miscelanea] - [Novedades]

Para hacerme llegar tus comentarios, sugerencias o si deseas colaborar con esta página, por favor, envíame un E-mail a marqueze (arroba) marqueze.net Web: http://www.marqueze.net