CRISTINA Y ALFREDO
Hetero, polvazo, sodomización. Seduciendo a una compañera
de trabajo.
Lo que voy a relatar son los hechos reales a lo largo de un tiempo en el que conocí a una persona, empezamos como compañeros de trabajo y terminamos como amantes. Hoy en día hemos pasado a mas, los hechos son reales, los lugares son reales y los nombres, quizás para darle más morbo, pueden ser ó no verdaderos.
Estaba recién incorporado a mi nuevo puesto de trabajo cuando me presentaron lo que en aquel mismo momento me dio un vuelco el corazón. Una mujer (pongamos que se llama… Cristina).
Cristina tenía 33 años, menuda (1,67 metros), de cabello rubio rizado, ojos azules muy luminosos y complexión delgada, sus medidas eran lo mejor de ella, unos 90-59-86 sus pechos, redondos, firmes y con una aureola rosada, perfectamente definida y unos pezones lujuriosos que invitan a ser besados y chupados constantemente.
Cristina, trabajaba en el departamento administrativo de mi empresa y sus tareas iban desde la faceta comercial a la de recursos humanos en la empresa.
Después de la presentación, el mismo día, coincidimos en el cuarto de la fotocopiadora, vestía una falda muy ceñida de franela gris que la cubría por encima de las rodillas, una camisa blanca de seda con los dos botones superiores desabrochados, cubriendo el hueco que dejaban los dos botones abiertos estaba un collar de perlas en varias vueltas que ocultaban el vertiginoso escote que lucia, medias negras y zapatos de tacón alto de color negro. En ese mismo momento, ocurrieron dos cosas: una que la fotocopiadora se atascó, la segunda, que una erección al ver es figura tan sensual aparecía por la puerta para entrar a la estrecha habitación.
La habitación de la fotocopiadora es bastante angosta por el hecho del volumen de la fotocopiadora y por que es usada de archivo de documentos por la empresa. Ella se ofreció para reparar la fotocopiadora (bravo! Conoces a esta mujer maravillosa y haces el ridículo, un técnico que no sabe desatascar la fotocopiadora y alguien del departamento administrativo que lo sabe hacer…).
Para eso, debía de ocupar mi puesto y al cruzarnos en el estrecho pasillo quedamos muy muy cerca el uno del otro, pude sentir el maravilloso perfume que usaba, notar sus duros pechos y al mismo tiempo que mi pene rozaba ligeramente su cuerpo lo que hizo que todavía creciera más mi excitación y mi erección (la noto perfectamente como me confesó más adelante).
Los días pasaban y nos cruzábamos acompañados de gente de la empresa en los distintos quehaceres, a la hora del café, a la hora de comer ó por el pasillo de camino a nuestros compromisos, pero no habíamos tenido todavía la oportunidad de coincidir salvo por el episodio de la fotocopiadora.
Una semana después me comunicaron que me iban a destacar en las oficinas de un cliente importante para realizar tareas de servicio técnico de forma continua. En ese momento, una decepción se apoderó de mi, ya no vería a Cristina y su maravillosa figura cruzándose conmigo, me comentaron que una vez a la semana, tendría que entregar los partes de trabajo realizados en el cliente.
La siguiente semana, eran las 18:30 e iba a entregar los partes de actividad de la semana pasada, cuando veo que la oficina esta casi desierta: los técnicos ya no estaban, en la zona de administración solo había una persona - Cristina, el objeto de mis deseos, algún comercial realizando alguna oferta para un cliente y el Director.
Estaba revisando albaranes de entrega a clientes y dándolos de baja en el programa de gestión, una tarea sencilla pero muy tediosa y aburrida, como era la única de su departamento le entregue a ella los dichosos partes y conversamos un rato mientras terminaba su trabajo, para hacer que acabase antes, me ofrecí a enunciarle los materiales que habían salido para que así ella acabase antes.
Terminó antes y para tener la oportunidad de seguir charlando y conociéndola más, le propuse ir a tomar una copa a un pub que estaba cerca de la oficina, a lo que ella aceptó de buena gana.
En el ambiente relajado y distendido del Pub, la conversación paso del terreno profesional a temas algo más personales, supe en ese momento que tenia 33 años, que estaba divorciada y que tenia 2 hijos, fruto de ese matrimonio, junto a todo un cúmulo de cosas banales y triviales que se iban entremezclando con sorbos a nuestras respectivas copas. Era viernes y apetecía relajarse después de toda la semana de trabajo.
Conversando, el tiempo paso volando y se dio cuenta de lo tarde que era, eran las 20:30 y todavía le quedaba un largo camino hasta su casa, yo, intentando prolongar su compañía, me ofrecí a acercarla hasta su domicilio ó a donde ella desease, a lo que aceptó con una sonrisa maravillosa que iluminó todo el establecimiento.
En el coche y a ritmo ligero, sonaba en el autoradio el tema Sexual Healing de Marvin Gaye (me encanta esta canción y ella la acababa de descubrir). Como habíamos llegado antes de que terminase la canción, esperamos en la puerta de su casa hasta que terminase y mientras se extinguía esa melodía que había llamado su atención, le propuse recordándole que me había dicho que sus hijos estaban con su padre todo el fin de semana el ir a cenar a algún sitio para no tener que cocinar, a lo que con una gran sonrisa y una mirada fija a los ojos contesto: Hoy no, un poco más adelante estaré encantada de ir a cenar contigo y dándome un beso en la mejilla se despidió.
Su solo contacto me provocó una erección terriblemente dolorosa, mi pene había alcanzado un volumen inaudito al simple roce de su piel con la mía. Dándome el beso, su mano me rozó el pantalón y al tener todo mi pene extendido hacia arriba y al lado derecho, la punta de sus dedos lo rozaron muy ligeramente y se fue. En ese momento, decidí que tenia que seducir a esa mujer que me volvía loco y terminar con ella en la cama.
Toda la noche del viernes la tenia en mi cabeza
y veía su imagen de forma fugaz entre la gente (eso al menos me hacían
creer mis ojos) y mi mente calenturienta. El sábado por la noche, el
destino puso algo más de excitación. Coincidimos dando una vuelta
por una zona de bares que hay cerca del estadio de cierto equipo ganador de
9 copas de Europa (sobran los comentarios) - Todo el intercambio de palabras
que tuvimos fue:
‘Hola, que haces tu por aquí?’
He venido a tomar algo con unas amigas y nos vamos a bailar aquí al lado.
Yo iba con mis amigos, ella con los suyos y no me pareció prudente el juntar dos grupos (al menos por el momento), no deseaba que se me viera el plumero por el momento, por lo que ella se fue con sus amigas y yo me quede todavía más excitado, cosa que notaron mis amigos.
Durante toda la semana esperaba con impaciencia la llegada del viernes por la tarde para ir a entregar los partes de trabajo, pero el miércoles, recibí en mi teléfono móvil una llamada de la oficina, era Cristina, estaba revisando las nominas y se fijó que no estaba el numero de cuenta corriente mío completo por lo que llamo, al oír su voz y hablar con ella unos momentos en los que nos preguntamos que tal nos había ido durante el fin de semana nos dijimos un ‘Bien…’ no muy convencidos y colgamos, la llegada del viernes a mi se me haría más penosa todavía - toda la semana había estado masturbándome a diario pensando en ella y su maravillosa figura.
Llegó otro viernes, había cobrado mi nomina a tiempo gracias a la providencial intervención de Cristina. Al entrar en la oficina, vi otra vez un panorama similar a la semana anterior, solo que esta vez, estaba contestando a correos personales, una vez entregados y contestados sus correos, fuimos otra vez al pub a tomar algo y a seguir conversando.
Esta vez iba vestida con otra camisa de seda con un pronunciado escote, una falda de tubo con un corte lateral vertiginoso que mostraba su perfecta pierna y al incorporarse aprecié por las sombras que se formaban en su camisa que no llevaba sujetador (los últimos días habían sido realmente calurosos y se había dado un respiro), cosa que hizo que se apoderase de mi una ola de calor indescriptible.
Mientras se colocaba la chaqueta volvía a mirarme fijamente y con una sonrisa picara me pregunto que que me pasaba, que había cambiado de color mi cara, simplemente acerté a decirle que estaba realmente atractiva.
Nuestra estancia en el pub esta vez fue algo más prolongada, permanecimos sentados alrededor de tres horas charlando como si fuéramos amigos de toda la vida (hacia escasas 4 semanas que la conocía), pasadas las 21:30 me propuso ir a cenar - había conseguido que una canguro se quedase con sus hijos a lo que yo, completamente sorprendido y sin saber que decir, acepté al instante.
Fuimos a cenar a un italiano (su y mi restaurante preferido), durante la cena, el vino corrió con abundancia y sus efectos fueron tremendamente placenteros, haciendo que nuestras lenguas se soltasen y nuestra conversación pasase a ser ligeramente picante.
Después de la copiosa cena, decidimos que para despejarnos, daríamos un ligero paseo para ayudar en lo posible a la digestión y que nos diera el aire…
Saliendo del restaurante, empezamos a caminar y al poco tiempo, se cogió a mi brazo con las dos manos, apoyando la cabeza en mi hombro, en ese momento se dio cuenta que mi figura a simple vista ‘robusta’ era más bien musculosa y atlética. Debido a esa sorpresa con la mano izquierda me acarició mi vientre, viendo que era plano y musculoso, al notarlo y gracias a las dos botellas de vino que nos habíamos tomado que nos habían desinhibido, deslizo sus dedos entre los botones de mi camisa para comprobar con sus dedos desnudos el tacto de mi vientre.
Su cara, demostraba interés, picardía y algo de fuego, seguía abrazada a mi brazo y note que sus pezones se endurecían, en los ojos, tenia una luz mezcla de interés, curiosidad y picardía. El resto del paseo continuó de forma tranquila.
Más despejados, decidimos ir a tomarnos algo, pero de mutuo acuerdo no iríamos a las zonas que solíamos frecuentar, no deseábamos encontrarnos con nadie, por lo que cambiamos de ambiente y encontramos un pub tranquilo, con música ligera y una terraza en semipenumbra sentándonos el uno al lado del otro.
Al poco tiempo decidimos cambiar de ambiente, nos apetecía bailar y fuimos a un local con ambiente caribeño, el continuo roce de su piel, el sentir sus pezones endurecerse a través de la camisa que llevaba hacia que mi mente calenturienta fuera más rápido que yo manteniéndome constantemente en un estado de semierección alternado con momentos de excitación y erección máxima.
Nada más entrar, nos acomodamos en una
mesa y pedimos unas copas, al poco tiempo sonó una pieza que nos gustó
y salimos a bailar, ella me guiaba y el simple hecho de bailar tan juntos, abrazados
y rozándonos, hizo que yo tuviera una erección increíble,
dolorosa y con el pene realmente dilatado, durante el baile rozo varias veces
las piernas de ella, notando mi estado a lo que simplemente contestaba apretándose
contra mi y clavándome esos duros y enhiestos pezones que tenia y sonriendo
con una mirada cómplice.
Estuvimos bailando hasta altísimas horas de la madrugada, en estos bailes,
ella había comprobado mi estado toda la noche y me había obsequiado
con abrazos, caricias y con sus duros pezones, que a través de su fina
camisa se me clavaban, el local estaba ya cerrando y pusieron una pieza lenta,
que también la bailamos, la música cambio y bailamos realmente
agarrados, casi sin movernos del sitio, yo no quería que esta noche terminase,
ella apoyo su cabeza en mi pecho, yo agachando mi cabeza intentaba ponerme cerca
de su oído, dejando el mío cerca de su boca, cuando escuche con
sorpresa:
Ha sido una noche maravillosa, no quiero que
termine ahora…
Mi erección volvió a hacerse patente y me dijo: he estado toda
la noche sintiendo esta tremenda erección que has tenido toda esta noche,
a lo que estoy halagada y excitada.
Con esas palabras, mis ojos al momento irradiaban fuego, se tornaron brillantes y sin mediar palabra, nos fuimos del local… ¿a dónde? Pregunté…
Vamos a mi casa recibí como contestación.
Sin mediar palabra, la abracé y la besé en los labios a lo que
ello contesto colocando su lengua buscando la mía, abrazándome
y con una mano, acariciando y sopesando el tamaño que mi pene tenía
(ya era realmente dolorosa y a su roce, di un respingo), continuábamos
besándonos, a lo que coloqué mi mano derecha en su ingle, apreciando
el calor y la humedad que irradiaba su pubis.
Llegamos a su casa y entro ella primero, yo esperé en el rellano de la escalera mientras comprobaba que estaba todo en orden. La sensación de entrar a hurtadillas en su casa, con sus hijos durmiendo y con la canguro también, hacia aquello tremendamente excitante y morboso.
Nada más entrar por la puerta de su casa, se abalanzo sobre mi, besándome de nuevo, mientras acariciaba mi pecho sobre la camisa, con la otra, acariciaba mi pene que hacía rato que estaba realmente caliente y húmedo.
Mientras nos besábamos, nos íbamos aflojando la ropa, al entrar en su habitación, descubrí su torso y por primera vez vi sus pechos, redondos, enhiestos, duros y con su aureola ligeramente contraída, producto de su excitación. Al verlos me abalance sobre esos pechos, besándolos, lamiendo la punta del pezón, chupandolos como haría un recién nacido a lo que ella respondió con un gemido ahogado. Ella ya estaba quitándome los pantalones mientras yo desabrochaba el botón y bajaba la cremallera de la falda.
A la vista quedó un minúsculo tanga de color marfil que cubría apenas la vulva. Cogiendola entre mis brazos, la llevé hasta la cama, donde la tumbe y al momento de retirar el tanga, quedo ante mi su pubis, totalmente rasurado, sin el menor rastro de vello y ella preguntó:
Te gusta? Me afeité ayer pensando en ti.
A lo que toda mi contestación fue besar su obligo, introduciendo la lengua en el, al contacto de mi lengua y su ombligo, su vientre dio un respingo y al momento se relajó, prueba que le estaba gustando, poco a poco llegue a su monte de Venus y a sus labios, entre ellos asomaba un pequeño promontorio que era su clítoris.
Con suma delicadeza y sin apartar mi boca y lengua de su vagina, aparté con sumo cuidado los labios mayores, quedando al descubierto su clítoris y los labios menores que debido a la excitación, apenas podían contener aquellos fluidos que brotaban de su vagina.
De pronto, me cogió de la cabeza y mirándome a los ojos, vi lujuria en sus ojos, me tumbo en la cama y se abalanzó sobre mi dolorido pene, acariciándolo con suavidad y mordiéndose el labio al comprobar su longitud y grosor. Yo al contrario que mucha gente, ‘solo’ tengo 20 centímetros en erección, pero lo más impresionante es el grosor y dureza que alcanza a tener.
El glande, estaba realmente congestionado, debido a la gran cantidad de tiempo que había estado en pie de guerra. Lentamente y recorriendo el tronco, empezó un movimiento rítmico mientras besaba y lamía mi glande saboreando el liquido preseminal que llevaba largo tiempo brotando de el. Abrió la boca y se introdujo lentamente mi glande en su boca, lubricándolo y acariciándolo con la lengua y presionando contra su paladar.
Poco a poco inicio un movimiento de vaivén al que desgraciadamente no pude aguantar mucho, llegando a un orgasmo y eyaculando con una violencia nunca vista. Coincidió con un movimiento de bajada, por lo que la primera descarga le llego muy adentro, las siguientes siguieron dentro de su boca, tragando todo el esperma que expulsé. Cuando termino de tragar toda mi leche, continuo lamiendo y sorbiendo los restos que pudieran quedar en mi verga.
En ese momento iniciamos un 69 (yo no había podido hasta que eyaculé, estaba extasiado e incapaz de moverme), estando yo debajo, empecé otra vez a lamerle el clítoris, a mordisqueárselo y a introducir mi lengua dentro de su vagina, estaba rellena de fluidos densos y con un ligero olor ácido a mujer, la penetré con mi lengua a lo que contestaba con gruñidos ahogados de placer y gemidos.
Introduje mi dedo índice en su vagina hasta la segunda falange y empecé a masajear su punto G. En ese mismo instante humedecí con saliva el otro dedo índice que me quedaba y empecé a masajear su ano, ella correspondió apartando sus nalgas con sus dos manos para facilitar es maniobra.
Se mordía constantemente su labio para evitar gritar, volví a humedecer mi índice y empecé a hacer presión, mientras con el otro, notaba que seguía expulsando un liquido viscoso y la piel de su cerviz que masajeaba con el dedo se empezó a arrugar. Ella salto de golpe de la cama dirigiéndose al baño, no cerro la puerta y la vi sentarse en el inodoro a orinar (esa estimulación justo en la zona de su uretra había sido demasiado). Se lavo ligeramente la vulva y le pedí que no se secara, volviendo del baño, trajo una loción corporal y dijo:
Usa esto, lubrica mejor y más rápido…
Ahora se coloco de rodillas, apoyando su cabeza en la almohada, poniendo a mi disposición toda su vulva y su ano. Yo seguía como los burros y colocando un poco de aceite en su ano y en mi dedo continué con el masaje. Con un poco de presión la punta de mi dedo entro en su ojete, su respiración se acelero ligeramente y poco a poco fui introduciendo más cantidad de dedo en su recto hasta que estuvo entero y tuve la oportunidad de empezar a meter el segundo dedo.
Se separo, se dio media vuelta y se abalanzo sobre mi pene diciendo:
Quiero que me folles, que me penetres fuerte y duro, que me empales como a una perra, llevo toda la noche esperándolo.
Se tumbo, separo las piernas y tiro de mi hacia ella. Yo coloqué sus piernas en mis hombros y acariciando con la punta sus labios, le dije:
El preservativo!
Joder! Déjate de preservativo y empálame, contesto ella.
Dicho y hecho, volví a colocarlo y lo pasee a lo largo de toda su vulva, deteniéndome en su vagina, donde encaje la punta de mi capullo, ella en ese momento cogió aire y aguantó la respiración hasta que introduje todo mi glande en ella, soltándolo de forma sonora.
Poco a poco fui introduciéndolo con cuidado, su vagina era prieta aun después de toda la noche de calentura, poco a poco fui deslizando todo mi pene dentro de ella hasta que los testículos rozaron su perineo.
En ese momento, ella se estaba mordiendo el labio inferior y retirando mi pene ella espeto:
Metemela fuerte, joder, empálame, hazme sentir como una perra.
Y así lo hice, de una embestida salvaje le volví a introducir mi pene, ella gimió de dolor y placer a la vez y con un movimiento rítmico de mete saca tuvo su primer orgasmo conmigo dentro.
Era un sitio cálido, muy húmedo
y prieto, mis embestidas no conseguían que sus músculos se relajaran,
se mantenían en tensión aprisionando ese pistón que entraba
y salía violentamente de ella.
Sus manos se fueron a su vientre, con señal de placer y de dolor por
los empellones que daba, viéndolo me relaje y note que volvía
a temblar toda ella y tendría su segundo orgasmo, en esos momentos, una
descarga eléctrica me sacudió y en un empujón, empecé
a eyacular dentro de ella, mi semen caliente, la quemaba por dentro, retorciéndose
de placer y gimiendo, llorando y riendo a la vez.
Nos quedamos inmóviles hasta que mi pene tuvo descanso y se volvió flácido, entonces, nos separamos y empezó a brotar de su vagina resbalando por su perineo y su ano, una mezcla de sus flujos, mi semen y restos de sangre, producto de mis salvajes empujones.
Volvió a coger con su mano mi pene y a masajearlo, esto no se había terminado ahí y la cosa iba a continuar, casi al instante mi compañero volvía a la vida con cara de aprobación de ella.
Me miro con ojos de lujuria, pasión y me dijo:
Ahora, con cuidado, pues soy virgen, quiero que me la metas en el culo, quiero sentirte muy dentro de mi otra vez.
A esas alturas, ya no me sorprendía nada y ella, adoptando la posición anterior y recostada sobre el cojín esperaba con ansiedad el momento que la penetrase por el culo.
Con todos los restos de mi anterior eyaculación sobre la cama y en su ano, no puse aceite en su ano, pero si en mi pene, extendiéndolo en el glande y en todo el tronco, hecho esto lo apoye en su ano y ella volvió a contener la respiración, me indicaba que era el momento de iniciar el movimiento de introducir mi glande en ella.
Esto costó un poco, pero con algo de mas presión lo conseguí, ella soltó un gritito ahogado de dolor y placer, poco a poco y muy suavemente, fui introduciendo mi pene hasta haber introducido unos 10 centímetros, era realmente estrecho y me apretaba con furia su ano, resistiéndose a la penetración notaba las contracciones de el intentando desalojarme de ese sitio donde me había metido.
Esperando unos momentos a que se relajase y se acostumbrase a la sensación de tener su recto invadido por mi pene, seguí introduciéndolo hasta el final, su respiración era lastimosa pero seguía destilando lujuria por todos los poros de su piel.
Poco a poco inicie otra vez el movimiento de meter y sacar de su culo, ella con la mano izquierda se acariciaba el clítoris y rozaba a veces con la punta de sus dedos mis testículos cuando llegaban a golpear su perineo.
Fui acelerando mi velocidad sin llegar a los extremos de mis embestidas cuando la penetre por la vagina y sus gemidos dejaron de ser de dolor para pasar a ser de placer.
Follame más, sigue empalándome, no te pares… Musitaba en voz baja.
Note que volvía a tener un orgasmo y todo su cuerpo se convulsionaba y no pudo evitar dar un grito de placer que ahogo en su almohada. Yo, después de mis dos eyaculaciones anteriores, no me quedaba mucha reserva de semen, pero aun así durante mi eyaculación deposite dentro de ella cierta cantidad.
Nos volvimos a quedar enganchados y yo me desplomé agotado sobre su espalda, ella hizo un movimiento para evitar que mi pene la abandonase, nos besamos y me dijo:
Es maravilloso, hacia mucho tiempo que nadie me follaba así y tus embestidas en mi culo me han hecho disfrutar como una loca.
Yo olía a ácido en toda la habitación, era un olor embriagador y era una mezcla de olor rancio a semen, a flujos vaginales, un ligero matiz de orina que ella había expulsado en alguno de sus estertores manchando las sabanas y mezclándose con sus flujos y semen de la anterior penetración.
Nos separamos, por la ventana se colaba luz diurna ya y pude contemplar el estado en el que había quedado su culo, estaba enrojecido, tremendamente dilatado y se apreciaba que tardaría algo de tiempo en volver a su estado normal.
Su grito había despertado a la canguro, que resultó ser su hermana que dijo a través de la puerta:
Cristina! Estas bien?
Ella salto de la cama, cogió el batín y entreabrió la puerta, le dijo que había pasado una noche terrible y que no se encontraba muy bien, que si se podría llevar los crios a casa de Mamá a pasar el fin de semana.
Ella contestó que si, que si era caso que ella volvería a cuidarle, ella le dijo que no, que durmiendo se encontraría mejor mañana. Su hermana, Eva se marchó convencida.
Yo, mientras tanto, me había levantado de la cama y estaba retirando la sabana manchada, producto de nuestra noche de amor y lujuria. Ella salio de la habitación y preparó a sus hijos para ir casa de su abuela, así tendríamos la casa entera para nosotros solos.
Una vez se fueron, salí de la habitación, ella estaba con un albornoz de toalla en la cocina, tomando un café con leche, llegue por detrás y la abrace tiernamente, besándole el cuello y diciéndole:
Cariño, ha sido la noche más alucinante que he tenido.
A lo que ella respondió:
Espérate, tenemos todo el sábado
y el domingo para nosotros solos.
A esto se giró y se despojó del albornoz quedándose solo
con el tanga que había llevado anteriormente y que se había tenido
que poner deprisa y corriendo y que estaba del revés.
Se despojó de el y cuando cayo a sus tobillos, pudimos ver un residuo blanquecino, producto de la mezcla de sus heces, mi semen, sus fluidos y el aceite hidratante, los remojo en agua fría para aclararlos y los echo a la lavadora.
Fuimos al baño besándonos, tocándonos, acariciando sus pechos y ella acariciando mi verga, que volvía a estar enhiesta. Nos duchamos juntos, enjabonándonos con cuidado, mientras yo le enjabonaba la espalda y los hombros, adapto a la ducha un artilugio en forma de consolador para lavarse el interior de la vagina y de su maltrecho ano (es una mujer de 33 años, totalmente fértil y no quería correr riesgos). Después de aclararnos seguimos besándonos en el baño y fuimos a la cocina a comer algo, la cena en el italiano, quedaba ya muy lejos.
Desayunamos zumo de naranja, tostadas, café y fruta para recuperar fuerzas para continuar. Mientras recogíamos la mesa, la cogí, la tendí sobre la mesa y con el spray de nata, empecé de ponerla sobre su cuerpo.
La puse sobre sus pezones, sobre su obligo y ella abriendo las piernas y apoyándolas en la mesa me indicaba que su dolorida almeja también quería nata para jugar.
Cogiendo unas fresas, las coloqué en su ombligo y en sus labios, colocando un fresón grande en su vagina. Una vez así, ella tumbada indefensa fui lamiendo, chupando y comiéndome toda la nata y las fresas que tenia por su cuerpo, pero al llegar a la que tenia colocada en su vagina, antes de acogerla me entretuve con su clítoris y cogiendola me fui a su boca, donde nos comimos el fresón y luego nos besamos durante largo tiempo.
Volvimos a la cama y dormimos algo. Me desperté a las 15:00 del Sábado, mi cuerpo cansado y dolorido por los estragos de la noche me advertía que estaba al lado de una hembra maravillosa e incansable, demostrándolo con una maravillosa erección, ella, estaba tumbada a mi lado, encogida y mostrándome su culo y su vulva.
La besé tiernamente en el hombro, ella se movió ligeramente y continuo durmiendo, decidí seguir tumbado, pero arrime mi pene a su vulva, buscando ese hueco caliente tan maravilloso conocido horas antes.
Con el glande introducido en su vagina, ella se despertó lentamente, se giro y me beso en los labios otra vez. La abracé y le pregunté:
Esto por que?
Me comentó que el día de la fotocopiadora, había notado mi erección y que eso la había desconcertado, que había estado dándole vueltas a eso durante días y el primer viernes que fuimos a tomar algo, cuando la dejaba en casa, volvió a notar mi erección, esto la excito muchísimo y tuvo que masturbarse toda la noche con un consolador que tenia en su mesita.
Alcanzo la mano, lo saco del cajón y me lo enseño unos segundos, luego lo lanzo de forma despreocupada por la habitación, diciendo que ya no lo necesitaría más.
Me dijo que la excusa de su llamada preguntándome el numero de cuenta se lo inventó, pero que necesitaba oír mi voz, entonces ese día, al salir del trabajo fue a comprarse el tanga que había usado esta noche y a depilarse a un establecimiento que había visto (peluquería pélvica, dijo).
Después de esto, solo hizo falta un poco de provocación y que el resto lo había hecho yo.
Nos quedamos todo el fin de semana desnudos en su casa, haciendo el amor en todos los sitios y posturas imaginables, su experiencia anal la había saboreado y me dijo que en el futuro le gustaría repetir, pero que este fin de semana era imposible.
El domingo por la noche nos despedimos y yo me fui a mi casa a dormir y descansar, mi familia se había quedado intranquila al no saber de mi en todo el fin de semana, pero no se preocuparon en exceso.
El lunes fue terrible, me levanté con mal cuerpo, pero al fin y al cabo me duche, vestí y fui a la oficina, tenia a primera una visita con un comercial a un cliente importante.
Llegando al edificio de oficinas, me encontré con Cristina, su cara no era mucho mejor que la mía y en el ascensor, aproveche para acariciarla, al tocar su trasero soltó un respingo, seguía adolorido.
Cuando el resto de compañeros nos vieron entrar en la oficina nos preguntaron que nos había pasado, de forma telepática, cada uno inventó una historia de que había pasado un fin de semana terrible. Ella al poco tiempo de entrar en la oficina, se tuvo que volver a casa puesto que no se encontraba nada bien, yo al poco tiempo también.
Mis encuentros con Cristina se repitieron, pero forman parte de otras historias que quizás me anime a contar en futuras entregas.
Actualmente, estoy casado con ella, de nuestra primera noche de amor, nació unos meses más tarde una maravillosa niña de ojos verde aceituna. Somos una pareja muy feliz y disfrutamos del sexo siempre que queremos. Por cierto, mi nombre es Alfredo y tengo 5 años menos que ella, soy de pelo castaño, ojos verdes, mido 1,75m, peso unos 83Kg y soy de constitución atlética y musculosa, ahora acabo de darme cuenta de que no me había descrito.
Cristina, no sabe nada de que he escrito esta
historia, quizás la lea y se reconozca, pero he hecho un esfuerzo por
recordarla tal y como fue con todo lujo de detalles para vuestro deleite ó
aburrimiento (espero que haya sido lo primero). No deseo recibir comentario
al respecto de esta historia, es como es y así fue de real y así
es como la recuerdo, no he querido revisarla para retocar detalles, así
fue y así lo cuento.
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