INTRODUCCION: Por motivos de trabajo, debía
yo desplazarme a Barcelona durante ese fin de semana. Hable con él y
me dijo si existía la posibilidad de que la llevara conmigo. Estudiamos
las posibilidades y arreglando todos los problemas de intendencia domestica
de última hora, por fin logramos coordinar de forma que saldríamos
el viernes hacia barna.
Ocurrió que por temas de trabajo él debía venir también
a Madrid y coordinamos para volver los tres juntos en el mismo avión.
El morbo de la situación estaba servido.
Durante el viaje ellos iniciaron descaradamente sus toqueteos mientras yo observaba
complacido... así lo vivió él una vez más.
22 de MARZO: FIN DE SEMANA INTENSO...
Me alegro que os lo hayáis pasado bien. Ayer me dio la impresión
que nos estábamos pasando de la raya pues la acaparaba delante de ti
sin miramientos, pero me ha sido imposible resistirme a tenerla un poco mas,
unos minutos más. Para mí debe haber sido el mejor fín
de semana de mi vida. No se cuantas veces revisé vuestros billetes para
asegurarme que los llevaba encima. Desde cuando la vi entrar el viernes en vuestra
casa mientras la esperábamos, que venía radiante y hermosa, ese
beso y caricias delante de ti en el pasillo que me dio un vuelco el corazón,
el viaje en el taxi contigo sentado delante con el taxista hablando del tiempo
en el que ella se resistió entre risas a que mi mano siguiera subiendo
mas allá del muslo pero estaba encantada.
Luego en el avión en medio de los dos cuando nos cogíamos la mano
(y tampoco me dejaba subirla) debajo de la revista primero y el periódico
después. Los besos furtivos en medio de la multitud durante el vuelo
contigo al lado, el paseo en el coche hasta buscar las llaves del apartamento
donde la llevaría después y luego el ir al hotel y subir a vuestra
habitación para que se cambiara y para verla salir del lavabo absolutamente
deslumbrante con esa blusa de malla sin sujetador, la chaqueta negra con falda
a juego que destacaba de manera importante ese culo que me vuelve loco y esas
medias también de rejilla. Verla y tener una erección fue todo
uno.
Luego cuando fuimos al Puerto Olímpico me pareció que flotaba.
Había que ver la cara del camarero chino que os había visto haciendo
carantoñas en el puerto y luego vio como ella se sentaba a mi lado y
empezábamos a besarnos y morrearnos ante ti. Creo que los ojos se le
agrandaron mas cuando nos fuimos que cuando llegamos.
Cuando finalmente te dejamos en el pub y nos fuimos ella y yo al apartamento
estaba que estallaba y me notaba con unas ganas y una fuerza increíbles
y pensaba que sería el mejor día juntos y creo que así
fue. Cuando llegamos allí me di cuenta que había olvidado en el
coche los preservativos y bajé como una flecha.
Al volver a entrar ella estaba en el ventanal que daba a la Diagonal. Le mostré
el balcón y mientras se asomaba la cogí por detrás y le
subí la falda. No pude resistirme a tenerla ahí, semi desnuda,
con la Diagonal a nuestros pies y sabiendo que era para mí. Entonces
me baje la cremallera del pantalón y sin dejarla volverse le bajé
los pantys y la braga y se la clavé por el culo. Ella se apoyó
en la barandilla y empezó a empujar hacia atrás para recibir toda
mi polla dentro, mientras se contenía para no correrse. Era morboso con
la gente pasando por la calle y ella asomada a la barandilla mientras yo la
estaba ensartando por detrás. Por fin se corrió pero aguantando
los gemidos mientras yo seguí bombeándola, para unos minutos después
acabar también dentro de su culo. Ella se encendió y entramos.
Casi ni nos dimos cuenta cuando estábamos totalmente desnudos. Le pregunté
donde quería seguir: en unos cojines encima de la alfombra, en el sofá
o en la cama. Ella escogió los cojines. Empecé a besarla y a tocarla,
le abrí los labios del coño con la mano y noté que estaba
chorreando. Le mordí lentamente los pezones y luego fui bajando hasta
ponerle la boca en el clítoris. Ella se estremeció mientras le
comía lentamente esa rajita divina y así estuvimos un buen rato
pero ella no se corrió. La puse de rodillas apoyada en un murito que
hay y la ensarté de golpe. Se volvió loca, se movía como
una batidora intentando que yo me corriera mientras yo la agarraba por las caderas
y la clavaba hasta el fondo. Estuvimos ahí un buen rato hasta que yo
tuve una buena corrida.
Luego casi sin pausa empezamos un 69 impresionante, ella encima mío,
me comía con muchas ganas y sabía que quería que me corriera
de nuevo pero a mí me apetecía verla a ella, me pasaba la lengua
y se la tragaba de golpe, casi con desesperación mientras yo le abría
bien y le metía dos dedos mientras le pasaba la lengua. En un momento
dado se sentó de golpe y se ensartó desesperada, estaba a punto
ya de explotar y lo hizo al cabo de unos diez minutos mientras me decía
que quería ser el mejor coño que yo hubiese tenido nunca y que
me iba a exprimir esa noche. Estaba frenética y cuando le vino el orgasmo
fue fortísimo y tuve que agarrarla porque daba la impresión que
estaba a punto de tener una contractura de la fuerza que estaba haciendo.
Luego descansó un poco encima mío y estuvimos hablando un rato,
no tardé mucho en ponerme otra vez encima de ella y metérsela
hasta el fondo mientras ella me cogía las caderas y apretaba fuerte,
diciéndome que era mi yegua y quería que yo la cabalgase fuerte,
lo cual hice mas y mas fuerte hasta que no pude aguantar mas. Tuve una corrida
bestial y ella me miraba con una sonrisa porque era la primera vez que yo llevaba
mas que ella. Descansé unos minutos y nos fuimos a la cama. Allí
quise penetrarla un par de veces por detrás pero no se dejó, siempre
me la cogía y se ensartaba por delante. Al final desistí y estando
ella de lado se la metí por delante y ella se dejó caer hacía
mí de manera que casi miraba boca arriba mientras nuestras piernas eran
como un juego de tijeras abiertas. Estaba como un horno y sin embargo tardó
por lo menos 15 minutos en tener un orgasmo muy fuerte. Me gusta cuando los
tiene en esa postura porque puedo notar como tensa las nalgas y aprieta mucho.
Como yo estaba a medias la hice subirse encima y se volvió a mover intentando
que yo terminara porque para ella era como una tortura porque tenía el
coñito mas que escaldado, apenas se le podía tocar...y tuvimos
que parar. Descansamos un rato mientras hablábamos y yo la acariciaba.
En un momento dado la puse a cuatro patas y se la metí en el coño
para humedecerla, a la segunda o tercera embestida la saqué y se la metí
hasta el fondo del culo. Eso le hizo algo de daño al principio pero luego
ella misma empujaba hacia atrás para clavarse y notarme, decía
que quería sentir clavados hasta los cojones y en esos momentos de frenesí
le vino otro orgasmo. No podía mas así que en cuanto me tumbé
ella se me adelantó y empezó a comérmela lentamente y luego
mas rápido. La dejé hacer. Era muy difícil que yo me corriera
en su boca por el grado de tensión que llevaba así que en un momento
dado lo que hice fue levantarla a pulso y dejarla caer en mi polla. En ese momento
no llevaba preservativo y a ella le encantó sentirla, se puso como una
moto y empezó a moverse arriba y abajo como una desesperada y moviendo
las caderas de lado a lado. En poco tiempo llené ese coñito hermoso
con mi semen y me sentí en la gloria. Ella también lo notó
y no se movió, dejó que resbalara hacia abajo y allí estuvimos
abrazados hasta la hora de irnos.
El Sábado por la mañana me levanté muy excitado pero cuando
llegamos a la oficina había gente en la otra parte del edificio trabajando
en unas obras. Aún así y cuando estuvimos relajados nos metimos
en un lavabo, éramos como dos críos. Le quité el pantalón
y me encantó descubrir el liguero y las mini braguitas que llevaba, estaba,
como siempre, hermosa. Pero no se dejó tocar el coño, estaba totalmente
sensible así que la apoyé en el mármol, le separé
las bragas y se la metí hasta el fondo en el culo. Fue impresionante,
se movía como queriéndose clavar hasta el último milímetro.
Me tragó todo lo que pudo y mas. Le agarré las careras y miraba
como entraba y salía. Todo un espectáculo. De repente noté
como el culo se ponía durísimo y solo tuve que mirarle los ojos
en el espejo para saber que estaba teniendo un orgasmo muy fuerte. Se tuvo que
sentar en la taza del lavabo y le quedó mi polla a la altura de la boca.
No se lo pensó y empezó a comérsela primero despacio y
luego muy bien, con fuerza, incluso puso sus manos en mi culo atrayéndome
mientras le entraba toda. Yo la miraba y luego miraba el efecto en el espejo,
era increíble. En poco rato descargué un buen chorro en su garganta
y ella no paró, seguía y seguía hasta que yo no pude mas.
Me había exprimido hasta la última gota en esos dos días.
La miré y vi que se había tragado hasta esa última gota.
Luego oímos ruidos y nos cambiamos casi justo a tiempo antes que pasara
el vigilante del edificio que se quedó intrigado cuando vio subir a semejante
hembra.
El resto ya lo conoces, el mejor fin de semana de mi vida. Mil gracias por ello.
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