LA CUÑADA DE MI NOVIA
Hetero, infidelidad. Su novia que quería llegar virgen al matrimonio y su sensual cuñada que le invitaba a subir a su apartamento ¿Qué hará, su novia o su ardiente cuñada?


Este relato me ocurrió una noche que salí con mi novia a bailar, y
tuvimos que llevar a su cuñada ya que su marido se encontraba fuera.

Habían inaugurado una discoteca e invité a mi novia para que juntos
la conociéramos. Estoy con ella hace 6 meses y a pesar que he hecho
de todo para hacerle el amor, siempre he recibido solo negativas.
Ella dice que quiere llegar virgen al matrimonio, y ya se imaginaran
el estado en que me encuentro.

Esa noche antes de recogerla me llamó y me dijo que nos acompañaría
su cuñada, y me preguntó si eso no me molestaba. Esa noche pensaba tratar de
convencerla para irnos a mi departamento, pero cuando me
dijo que quería llevar a la cuñada me imaginé la noche aburrida que
pasaríamos.

Cuando llegué a su casa me sorprendí cuando la vi, ya que era una
mujer como de 30 años, vestida con una minifalda y un polo de licra.
Tenía unas piernas torneadas y su busto es lo que más me llamó la
atención cuando la vi. Nadie pensaría al verla que era casada, ya
que era de porte juvenil y su figura apantallaba a la de mi novia.
Nos dirigimos en mi coche a la disco y por el espejo retrovisor
veía su sensual rostro cada vez que podía.

Cuando estábamos en la discoteca casi no bailábamos para no dejarla
sola, y aunque los chicos la invitaban a bailar ella prefería
quedarse con nosotros. En un momento mi novia me pidió que la sacara
a bailar, mientras ella conversaba con algunas amigas que había encontrado
ahí.

Al dirigirnos a la pista de baile, los hombres volteaban a mirarla
y ella sonreía coquetamente. Habían puesto una melodía lenta, así
que tuvimos que bailar pegados. Rodee su cintura con mis manos y sus senos
se apretaron contra mi pecho, provocándome una erección inmediata. Mi pene
debajo del pantalón chocaba contra su pelvis, y
no se si no se daba cuenta pero no se separaba de mi.

Le pregunté por su marido y me respondió que trabajaba en buques de
carga, y en ese momento estaba de viaje en altamar. Me dijo también
que no tenían hijos, y me la imaginé sola en su casa y en su cama.
Terminó la pieza de baile y fuimos a nuestros asientos, en donde seguimos
tomando y conversando.

Cuando nos retiramos de la discoteca me dirigí a la casa de mi novia
para dejarlas, y para mi sorpresa mi novia me dijo que su cuñada
vivía en el camino a mi casa y me pidió que la dejara. Yo por supuesto acepté
gustosamente, ya que así podría disfrutar de su compañía un
rato más. Cuando mi novia bajó en su casa, su cuñada pasó a la parte
delantera del auto y mientras nos dirigíamos a su casa, yo volteaba
disimuladamente para ver sus piernas.

Al llegar al edificio donde vivía me dijo si deseaba pasar un momento
a tomar una ultima copa. Apagué el coche y subimos las escaleras
hacia su departamento. Ella subía delante de mi dejándome ver su trasero
moverse provocativamente. Cuando entramos me invitó a sentar
en la sala mientras ella servia las copas. Su departamento era muy acogedor
y había mucho silencio ya que eran las dos de la mañana.

Mientras bebíamos le mencioné que se sentiría sola sin su esposo, a
lo que ella me respondió que si, ya que hace dos meses que estaba de viaje.
Dentro de mi pensé, dos meses que nadie se come tu concha mi amor. En un
momento de la charla cruzó una de sus piernas y desde mi posición frente a
ella, podía ver su muslo y el encaje de sus medias
de nylon. Que hembra la que tenía delante pensaba yo, y mi verga
empezó a tener otra erección por el hecho de verla sentada así.

A pesar que recién nos conocíamos, las copas que habíamos bebido
hacían que conversáramos de distintos temas, y en un momento me
atreví a decirle que debía ser duro dormir sola noche tras noche sin
su marido. La verdad que así es, me respondió. Ella se paro de su
sitio para poner algo de música, y cuando la melodía comenzó a sonar
le pregunté si deseaba bailar. Ella sonrió y me dijo que si deseaba, así que
la abracé en medio de la sala y nuestros cuerpos se juntaron quedando bien
pegados.

Ella me dijo al oído si no pensaba que mi novia se molestaría de
vernos así, y le respondí que eso era lo ultimo que me estaba pasando por la
cabeza, al momento que metí mi cadera para que sintiera mi
pene. Lamí el lóbulo de su oreja, y ella me dijo que esto estaba mal pero yo
no pensaba dar marcha atrás. Bajé mis manos hasta sus piernas
y las metí debajo de su falda hasta que con mis dedos pude tocar sus nalgas.

Ella solo suspiraba, y viendo que no ofrecía ningún rechazo a mis avances la
besé en la boca chupando sus labios como si me los
quisiera comer. Nunca le he sido infiel a mi marido, me dijo. Le respondí
que no pensara en nada y que se dejara llevar por mi. Tomé
una de sus manos y la dirigí a la parte delantera de mi pantalón.
Ella al sentir el bulto en su mano me apretó la verga y me dijo que
la tenía muy grande, y que haría muy feliz a mi novia con ella.

Si supiera pensaba yo, al momento que le bajaba el cierre de su falda.
Una vez que esta cayó al suelo pude ver que tenia puestas unas braguitas
color negro muy pequeñas, y la combinación de verla así con sus medias de
nylon fue el detonante en mi. Le saqué el polo de licra por encima de su
cabeza, y su sujetador parecía que iba a explotar
por el tamaño de sus tetas.

Me desabroché el pantalón al mismo tiempo que ella se llevaba las
manos a la espalda para liberar sus senos del sujetador. Cuando se
lo sacó pude ver su delicioso par de melones parados frente a mi. Me acerqué
nuevamente y los tomé entre mis manos amasándolos con suavidad mientras ella
metía su mano dentro de mi bóxer, y me sacaba la verga para correrla. Me
arrodillé ante ella y con ambas manos baje sus braguitas, dejándome ver su
conchita afeitada, la cual procedí a lamer y a chupar con gran placer.

Me pidió que nos fuéramos a su habitación y cuando estuvimos al pie
de su cama me dijo que estaba cansada de utilizar esa cama solo para dormir.
Al acostarme, ella se echó encima de mí poniendo sus piernas a
la altura de mi cabeza, y estando en la posición de un perfecto 69 comencé a
chupar su concha mientras ella me daba una mamada que solo puedo calificar
de espectacular.

Con mis manos abría sus nalgas y lamía su ano, y ella al sentir mi lengua
chupaba mi verga con mas fuerza. Debido al régimen de sexo al que me tenía
acostumbrado mi novia, eyaculé mientras ella me la
chupaba y sentí que se tragaba toda mi leche dándome un placer increíble.
Sin esperar que mi pene se recupere siguió chupando mi verga, y yo besaba
sus nalgas y acariciaba la parte interna de sus piernas.

Poniéndose a mi costado me confesó que su marido le hacia el amor
solo en la posición de ponerse encima de ella, y a pesar que ella quería
experimentar otras posiciones nunca se había atrevido a proponérselo a su
marido. Lo que me hablaba hizo que la verga se me pusiera como la de un
burro, y le dije que conmigo podía experimentar
lo que quisiera.

Quiero que me des como a las perras me dijo, al momento que se ponía
en cuatro patas sobre la cama. Yo me incorporé y al verla así me puse detrás
de ella y enfile mi verga hacia su concha. Se la metí y empecé
a bombear de tal forma que la fuerza que ponía en ello, hacia que sus tetas
se bamboleen de un lado a otro.

Luego de estar penetrándola de esa manera me pidió que me echara boca
arriba nuevamente, y ella se sentó sobre mi verga y empezó a cabalgar
sobre ella. Yo agarraba sus tetas con mis dos manos y en su cara podía
ver el placer que sentía de estarse clavando en mi pene. Sus orgasmos
venían uno tras otro, y su cuerpo sudoroso era clara prueba de ello.

Tener a esa mujer en esa posición y la manera como culeaba hizo que
nuevamente me corriera dentro de ella, y al sentir que le bañaba el
interior se echó sobre mi y nos fundimos en un beso apasionado. Nos
quedamos dormidos así estando ella sobre mi, y cuando despertamos al
día siguiente nos volvimos a amar como la noche anterior.

Me pidió que mientras su marido estuviera de viaje la acompañara, y
lo primero que hice es mandar a volar a mi novia y dedicarme a gozar
ese cuerpo que se me ofrecía de esa manera. Inclusive cuando su marido
estaba en la ciudad, ella se daba unas escapadas y nos encontrábamos
en mi departamento para darle toda la verga que quería.

arielcuento@hotmail.com

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