Les cuento que tengo 24 años, y
tuve una hermosa experiencia con una
compañera de la facu (hizo desde ahí hasta ahora sea lesbiana)
que
fue reloca y maravillosa a la vez. Fue hace unos años cuando
recién empezaba la carrera. Me había juntado con unos chicos y
chicas para estudiar y dio la casualidad que una de las veces que teníamos
que reunirnos en casa de una de las chicas los demás faltaron y estábamos
Silvi, mi compañera y yo solamente. Yo tenía 18 años y
Silvi unos 25 más o
menos. Estaba casada y vivía en el centro, cerca de la facu. Después
de
estudiar toda la tarde, se había hecho de noche y aún nos faltaba,
por lo
cual me propuso que nos recostáramos un rato para despejarnos y después
seguir. Silvi es hermosa, rubia, con un look parecido al mío. Fuimos
al
dormitorio y nos recostamos en la cama las dos. Charlábamos de amor y
de
sexo y empezó a acariciarme el pelo con ternura y a decirme que yo era
hermosa, que tenía un pelo hermoso y esas cosas. Yo la dejaba porque
me
gustaba y además no me parecía mal. De pronto se ubicó
casi encima mío y me
estampó un beso terrible en la boca, me comió la boca. Yo me quedé
sin
reaccionar, quietita, aunque estaba preocupada por si volvía su marido
(después me dijo que de la oficina se iba a ver un partido de fútbol
y que
llegaría tarde). Siguió por el cuello y me acariciaba los pechos
por encima
de la remera. Volvía a mi boca y yo sentía su lengua casi en mi
garganta. Yo
estaba como en un nirvana. Era todo dulzura y suavidad, algo distinto para
mi, no estoy acostumbrada a eso. Sin decir palabra me hizo incorporar y
quitó la remera y me desabrochó el corpiño. Fue por mis
pechos con una
dulzura hermosa, me acariciaba y me los besaba y cada tanto pellizcaba mis
pezones hasta que se endurecieron. Me preguntó si seguía y yo
le dije que
si, que me encantaba. Entonces se desvistió y me pidió que me
quitara los
jeans y yo sola me quité también la bombachita. Nos quedamos arrodilladas
frente a frente encima de la cama. Ella me guiaba. Me besaba y me acariciaba
y guiaba mis manos para que acariciaran sus pechos masajeándolos en redondo
y cada tanto apretándolos tal como ella hacía con los míos.
Después de un
rato me hizo recostar boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas en
las rodillas. Hundió su cabeza entre mis piernas y mientras acariciaba
suavemente la parte interior de mis muslos abrió los labios de mi conchita
y
pasó su lengua. Pasaba la lengua con sabiduría a lo largo de mi
tajo desde
el vello hasta mi culito y yo me mojé toda gimiendo como una loca. Enseguida
encontró mi punto y ya tenía el clítoris súper inflamado
y no paraba de
gemir. Ahí me di cuenta que las mujeres sabemos mejor como satisfacernos.
Era increíble, tuve por lo menos dos orgasmos en ese ratito. Después
cambiamos de posición pero ella se puso boca abajo y me pidió
que le
acariciara y besara desde el cuello y fuera bajando apoyando mis pechos y mi
vientre sobre ella que quería sentirme y que terminara chupando su culo,
cosa que hice con fruición. La escuchaba gemir y gritar y mientras la
satisfacía a ella me tocaba a mi misma, estaba como loca. Al rato fue
hasta
la cómoda y sacó de un cajón dos consoladores enormes.
Yo nunca había usado
uno así que tuvo que enseñarme a usarlos. Nos volvimos a arrodillar
en la
cama enfrentadas y con las piernas abiertas y mientras nos besábamos
nos
penetrábamos una a la otra con el consolador. No sé cuantas veces
acabé, no
las conté pero fueron seguramente un montón. Fue una experiencia
genial. Nos
dormimos un rato y, después de darnos una ducha juntas en la que no paramos
de besarnos y acariciarnos mientras nos enjabonábamos y enjuagábamos
una a
la otra y no parar de reírnos, seguimos estudiando un ratito más.
A todas las chicas que hayan tenido una experiencia y quiera compartirla conmigo
enviando también sus fotos escriban a crodas@argentina.com
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