LOS ENCANTOS DE PLAYA (I)
Madura, hetero. De cómo se conocieron en la playa...


Sucedió un verano de hace 8 años, yo tenía 28 años y desde siempre me ha
gustado de vez en cuando coger el coche e ir solo a alguna playa o ciudad o
viajar sin compañía el fin de semana recorriendo alguna comarca.
Era el mes de julio y tenia las tardes libres, decidí acudir a una playa
cercana dormir la siesta mientras escuchaba música, tomar el sol y bañarme.
Coloqué la toalla en un lugar próximo a un chiringuito y me tumbé
dedicándome a contemplar que "vecindario" de playa me había tocado.
Enfrente estaba ella, no era obviamente una mujer joven, había alguna
veinteañera y treinteañera con buen cuerpo, pero sin duda ella tenía un
morboso embrujo que captó enseguida mi atención: unos 50 años, morena,
1.65, pelo moreno algo rizado, ojos verdes, rellenita pero maciza y con unas
formas sugerentes.
Por su constitución física no podía ser delgada, pero aunque le sobraban
algunos quilos sus formas eran muy femeninas y exuberantes y sus carnes
estaban prietas, alguna bolsita de grasa se esbozaba en la morena tersura de
su piel.
Sus piernas estaban bien torneadas, sus tobillos finos, algo de barriguita
pero con unas tetas bien puestas y un culo nada caído ni celulítico.
Llevaba un traje de baño negro. La espalda descubierta y la marca en su
piel revelaba que también solía usar bikini.
Ella estaba sentada en la toalla y se estaba extendiendo bronceador,
nuestras miradas se cruzaron yo la miré con tranquilidad pero sin excederme
ni en el tiempo ni en la actitud.
Me tumbé boca abajo encendí el walkman y cerré los ojos mientras escuchaba
música, a los minutos semiabrí los ojos y la contemplé, estaba tomando el
sol enfrente a mi en horizontal a unos 5 metros. La contemplé desde sus
tobillos, sus piernas, su trasero, sus brazos, su pecho, su pelo
......jo! que rica estaba la señora!.
Yo llevaba las gafas de sol, con lo cual suponía que no era fácil descubrir
que no me había quedado dormido, ella me miró fugazmente un par de veces.
Jo, había una oportunidad!
Al rato ella se levantó y se dirigió a la orilla del mar, pude apreciar su
culo macizo, el movimiento de sus glúteos, no era muy culona pero lo tenía
redondo y muy bien puesto aún, para su edad se conservaba muy bien y tenía
10 veces más morbo que las veinteañeras que a mi derecha planeaban la ruta
nocturna de discotecas del viernes.
Ella mojó sus tobillos y sus brazos, su nuca, su vientre; decidí fingir que
me despertaba, acudí a la orilla.
Serían las 6 de la tarde y el sol de julio apretaba, distraídamente llegué a
la orilla y me zambullí en el agua. Di unas brazadas, me detuve y me giré
cara a la orilla, ella seguía ahí, me había girado bruscamente y sin tener
claro que estaba mirando ella, lo cierto es que nuestras miradas se
volvieron a cruzar. Nadé hacia la orilla y al salir del agua, a propósito la
salpiqué.
- Perdona, siento haberte salpicado
( la miré sonriendo mientras me disculpaba )

- No se preocupe, con el calor que hace .....
(respondió esbozando en sus labios una breve sonrisa, sus ojos verdes me
atraían, pero evité mirarla con descaro)

- Si la verdad el sol hoy aprieta

- Es verdad, no hay quien resista en la toalla
( dijo ella mientras cruzaba sus brazos en un movimiento inconsciente, que
me permitió ver realzado el canalillo de su escote.)
Seguí una conversación intrascendente sobre el verano y lo estupendo que
sería que siempre fuese verano, de repente le dije:

- Voy a darme un chapuzón, ¿te apuntas?
Ella me miró algo desconcertada, cruzó aún más los brazos

- ¿Cómo dice?

- Por favor, tutéame además yo te estoy tuteando

- Pues tienes razón!, además de tratar de usted serías a mi que ya soy una
señora mayor

(la conversación se animaba)

- Un momento: señora, por supuesto pero de mayor nada

- Bueno, bueno, menos cuentos
- No vamos a discutir por eso, le repliqué
Bueno, voy a darme un baño ¿te apuntas?

(ella seguía con los brazos cruzados y su pie jugaba con las olas)
- Bueno, pero sin alejarse de la orilla

Nadamos, ella nadaba a braza, las gotas de mar en sus ojos verdes y esos
brazos morenos me estaban poniendo a 100. Le propuse nadar hasta unas rocas
próximas, ella me dijo:

- tu te debes creer que soy una chiquilla
- venga, están cerca, en las rocas descansaremos
Ella hizo una mueca de protesta, yo le sonreí y le dije:

- venga que las rocas están cerca y la natación es un ejercicio muy bueno.
Alcanzamos las rocas, nos agarramos a una piedra saliente y descansamos.
Nuestros hombros estaban muy próximos y cuando pasaba la ola nuestros cuerpos
chocaban y permanecían pegados por un instante. Le sonreí y le pregunté:

-¿ que tal?

- que bonita se ve la playa desde aquí, me dijo
Nuestros hombros estaban pegados y nuestras piernas por instantes se tocaban
y rozaban mecidas por la corriente de las olas.

- ¿ no ves como ha valido la pena nadar hasta aquí?
A ella la veía más relajada.

- se está canela (respondió ella)

- ¿ vienes siempre a esta playa?
Le pregunté mientras de reojo me ponía morado viendo sus pezones marcados
bajo su traje de baño negro.

- no, suelo venir con una amiga a otra playa, ella tiene coche, pero estos
días está fuera visitando a una hija y como tengo que venir en autobús vine
a esta playa
Y tú ¿como vienes solo? (preguntó)

- mis amigos no tienen horario de verano, trabajan por la tarde, además me
gusta de vez en cuando ir a mi aire y venir solo a la playa

- ¿ y tu novia o tu mujer?

- No tengo, precisamente mi novia y yo rompimos en marzo
¿ y tú?

- soy viuda
- lo siento
- gracias, no te preocupes
Y tu sin novia y perdiendo aquí el tiempo hablando con una vieja

- Oyes ...... por cierto ¿como te llamas?
- Lola

- Encantado Lola, yo Manu
Mira Lola, no considero que seas ninguna vieja, ni que esté perdiendo el
tiempo hablando contigo (le dije muy serio)
Después sonreí, mirándola y mirando sus ojos verdes
acaricié su pelo .... ella me miraba sin decir nada, aproximé sus labios a
los míos y la besé.
Rodee su cintura con mis piernas sin dejar de besarnos

- para, para .... tu estás loco! que nos van a ver (dijo ella)

- perdona, tienes razón Lola, por que no regresamos y nos vamos a comer
algo, ¿ te gusta la pizza?

- si, me gusta, mi hija me ha metido la manía de las pizzas

-Lola, me encantaría que aceptes mi invitación, vamos a mi casa y encargamos
una pizza, estaremos cómodos y tranquilos

- bueno (dijo ella) pero ahora pórtate bien, no quiero llamar la atención.


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