Hetero-polvazo. Un polvo en un garaje...
Recientemente me chocaron uno de mis auto, por lo que luego del papeleo del seguro, me di a la tarea de buscar un taller para que lo repararan, ciertamente el golpe en si no era grande, pero a mi no me gusta andar por las calles con un guarda lodo abollado.
Uno de mis clientes, de mi bufete. Resulto ser dueño de un taller de hojalatería y pintura de autos. Por lo que un lunes en la mañana se lo deje, para que realizaran la reparación. Pasado cuatro días, una de mis secretarias recibió una llamada en mi bufete, indicando que el auto se encontraba listo.
Al llegar me di cuenta de que alguien había cometido un error, ya que mi auto se encontraba todavía en el proceso de la pintura. Y se estimaba el terminarlo por lo menos de dos a tres horas. Ante tal situación y debido a la hora decidí el permanecer en el taller, ya había cancelado todos mis otros compromisos, de ese día.
Después de esperar como 20 minutos, decidí salir a tomar una cerveza fría. Al regresar, me encontré en la puerta del taller, a una joven de unos 23 a 25 años, que se encontraba pasando lija a las puertas de un auto, supuse que era extranjera, realmente no era bonita de cara, sus facciones eran más bien de tipo ordinario, toca, su cabello ensortijado, seco, de color rojizo , y amarrado con una cinta de goma, permanecía parado la mayor parte del tiempo, posiblemente debido a la pintura de auto o al polvo. Su piel era oscura, sin llegar a ser negra, era como si viviera tomando sol, de lunes a lunes. Sus ojos eran de un color verde. Vestía una especie de camisilla, sin mangas y casi transparente, debido a que fue echa en una especie de tejido, que claramente se observaba que no usaba sostén, y dejaba claro ante la mirada de todos sus redondos y bien formados senos. Su pantalón era extremadamente corto, en un tiempo debió haber sido un pantalón de tipo vaquero, pero aparentemente las tijeras y el mal trato lo habían reducido a una mínima expresión, dejando al aire parte de sus bien formadas nalgas.
Al yo entrar al taller ella se encontraba inclinada realizando su labor, por lo que me le quede viendo con insistencia, en eso llegó Ramírez el dueño del taller y mi cliente en el bufete, me invitó a pasar, a su oficina, disculpandose por el retraso, me preguntó si gustaba una taza de café recién hecho, a lo que le respondí que si. Se levantó y le indicó a uno de sus empleados que llamará a Rosa, al momento se presentó la joven a la entrada de la oficina. Era la misma que se encontraba lijando el auto, en la entrada del taller. A medida que se acercaba sus hermosos senos, vibraban a cada uno de sus pasos. Ramírez le indicó que hiciera algo de café para nosotros, y ella pasó frente a nosotros contoneándose. Ramírez me hizo unas preguntas, con relación a uno de los casos que le llevó en los tribunales. Yo se las respondí de la forma más sencilla que pude, para su mejor entendimiento, y a su vez lo orienté para que tomará las previsiones necesarias para que no se volvieran a repetir. el observó algo que sucedía en el taller, se disculpó conmigo y salió a resolverlo. Me quede leyendo una revista automotriz, cuando Rosa se paró frente a mí con una humeante taza de café, en ese momento volví a clavar mis ojos en su hermosos senos, al tiempo que retiraba de sus manos la taza de café. Ella comento, usted es de los que le gusta opinar y mandar, yo algo sorprendido le respondí , solo en lo que yo se que hago bien, y por lo que cobró bien caro. Por ejemplo, le dije yo, eso que tu hacías haya afuera con el auto, si me lo hicieras a mí, sin la lija por supuesto, te diría como y donde hacerlo. Pero en lo que se relaciona a sacarle los golpes y pintar autos, yo solo se que se que lo debo traer a los expertos. Y en eso yo no opinó, como se debe hacer. Ella se sonrío de forma maliciosa, y comentó pero para que yo le pasará la mano así, usted debería quitarse toda la ropa. Tras tomarme la taza de café, de un solo trago y levantandome del sillón, le pregunté cuando y donde podía ser eso, Rosa me respondió aquí y ahora, tomandome de la mano, salimos de la oficina sin que nadie se percatará, yo la seguía llenó de curiosidad para ver que se proponía la joven. Ella me guió a tra vez de un grupo de autos, atravesamos dos alas del garaje hasta que llegamos a la puerta de otra ala del taller. La joven extrajo una llave de uno de los bolsillos de su pequeño pantalón, cruzamos la puerta y en esa área se encontraba una inmensa casa rodante, la cual se encontraba lista para ser entregada a su dueño al día siguiente. Rosa me comento que ella misma la había terminado, ya que en su ultimo pasa días le habían dado un golpe. Realmente no se notaba que hubiera sido chocada, se encontraba limpia y lustrosa como salida de fabrica. La joven abrió la puerta lateral, y me invitó a entrar a la casa rodante. Por dentro se encontraba igual que por fuera, nítida como si nunca hubiera sido usada. Rosa cerró la puerta tras nosotros, y se dedicó a mostrarme todos los adelantos técnicos de dicho vehículo, piloto automático, sistema de frenos ABS, bolsas de aire, sistema digitalizado de información, nevera, cocina etc... Me daba la impresión de que la joven pretendía venderme el vehículo, cuando se dirigió a un sofá y tras tocar unos botones este se convirtió en un lecho. Rosa sin mediar palabra, se despojó de la poca ropa que tenía puesta, quedando completamente desnuda en cosa de segundos. Se tendió en la cama, y me preguntó que esperaba para acostarme con ella. Yo no lo pensé dos veces, de inmediato me quité mi ropa y me acosté a su lado. Comenzamos a besarnos como conociendonos mejor, su cuerpo caliente excitó al mio, y nos dispusimos a hacer lo que los dos teníamos en mente desde el primer momento. Rosa tenía la costumbre de hablar en casi todo momento, hay fue que me enteré que su esposo, trabajaba en el mismo taller, de echo era quien se encontraba pintando mi auto. A esa altura ya se lo tenía introducido, en la posición del misionero, así permanecimos por un rato, cuando ella decidió darse la vuelta, al tiempo que con su boca se dirigía a mi verga, fue el momento en que permaneció más tiempo con la boca callada, me dio una clase de mamada, como hacía tiempo no me la hacían, mis manos se encontraban en contacto directo con sus pechos, mis dedos pulgar e indicé jugaba con sus pezones, y el empeine de mi pie lo tenía metido entre sus piernas. Los dos nos encontrábamos disfrutando al máximo el uno del otro, hasta que llegó el momento en que yo no pude aguantarme más, y le solté el chorro de semen dentro de su boca, yo pensaba que ella se lo sacaría de su boca y escupiría, pero no fue así continúo chupando y tragando, hasta dejarme exhausto. Ella a su vez había alcanzado más de un orgasmo, y prueba de ello lo era lo húmedo que se encontraba su coño. Por un rato los dos permanecimos tendidos en la cama sin movernos, Rosa se incorporó, para colocar su coño en mi boca, yo a pesar de encontrarme medio dormitado, le pasé mi lengua primero por sus bien formados, y sudados muslos, el olor de su sexo impregnaba toda mi cara, mis manos volvieron a buscar sus bien formados senos. Mi lengua se fue introduciendo hasta donde físicamente era posible, ella a su ves movía sus caderas con gran fuerza sobre mi rostro, el cual al contacto con los pelos de su coño se puso colorado, mi saliva y sus líquidos vaginales, se hacían uno solo, durante todo ese tiempo no mantuvo la boca callada en ningún momento, me decía cometela papi, muerdemela, meteme esa lengua hasta el coño, dame duro que es toda tuya, y cosas así por el estilo. Hasta que comenzó a dar gritos de placer, y detenerse bruscamente, para luego desfallecida, tenderse a mi lado. Para ese momento, yo , ya me encontraba armado otra vez, y procedí a meterselo de nuevo, en esta oportunidad ella se puso en cuatro y se lo empuje por el culo, sus nalgas chocaban contra mis testículos, cada vez que le envestía con furor, una de mis manos se la introduje en su coño, que se encontraba chorreando de placer. En una de mis envestidas se lo saque totalmente, y ella protestó, pero de inmediato se calló la boca al nuevamente introducirselo por su coño, los próximos minutos permaneció en silenció disfrutando de mi pedazo de carne dentro de ella, Rosa comenzó a gemir de placer y lentamente me fue diciendo, dame duro, partemela, al tiempo que sus caderas se movían alocadamente de lado a lado. Llegó el momento en que sentía como si su coño me chupara la pinga mía, mi boca se posó en su nuca y mis dientes se clavaron en ella, eso provocó que sus movimientos de cadera, fueran más fuertes. Rosa gritaba en voz alta, dame duro, rompeme el coño puñeta, y en ese momento tanto ella como yo alcanzamos el éxtasis, cuando mi chorro de semen salió expulsado de mi verga, llenando su vagina. Los dos permanecimos desnudos en la cama, por un buen rato. Al levantarnos de la cama hicimos uso del baño, de la casa rodante. nos vestimos y tal como entramos salimos. Yo fui a la oficina mientras que ella, regresó a su labor de lijar las puertas de un auto. Ramírez recién llegaba, y me preguntó si había sido bien atendido mientras él se encontraba fuera, yo me limité a responder con un lacónico si. Hay ocasiones en que necesito mandar a pulir mi auto, para lo cual de un tiempo a esta fecha, contrato directamente a Rosa, la cual es llevada por su marido a mi casa para pulir mi carro..
[Indice general] - [Sexo] - [linux] - [humor] - [hard] - [miscelanea] - [Novedades]
![]()