Se recomienda leer primero "De Gatos y Tequilas".- Publicado en "El Rincón de Marqueze.net" el día 23 de Abril de 2002.
Aquella tarde, cuando Karlos entró en
mi habitación, no podía creer lo que veía. Su mejor amigo
y yo habíamos estado garchando como locos todo el día y el desorden
de la cama y toda la habitación eran las pruebas de ello.
Tom se despertó y sintió un poco de vergüenza al ver a su
amigo allí mirándonos. Pero no estaba arrepentido de lo que hizo.
Yo como si nada hubiese pasado le dije a Karlos que se sentara en la cama junto
a nosotros, así planeábamos cómo seguir su visita a Buenos
Aires. Karlos me miraba con un poco de enojo, pero al tiempo de ir hablando,
se le fue pasando y volvió a ser el chico simpático que era. Tom
casi ni hablaba, solo se tapó con la sabana su desnudez. Su gran desnudez.
Pregunta va, pregunta viene, Karlos no se aguantó más y nos preguntó
que habíamos hecho. Yo lo miré a Tom como pidiendo autorización
para contarle, éste me guiñó un ojo, entonces le relaté
al chico todo lo que había pasado desde que él se había
ido a la otra habitación. Karlos estaba en calzoncillos, a medida que
mi relato avanzaba, se notaba que su miembro comenzaba a crecer, igual que el
de Tom, que empezaba a hacer carpa con la sábana. Yo, como siempre, ya
estaba caliente. Al terminar de contar, Karlos le preguntó a su amigo
si le había gustado. Este respondió que mucho. "Entonces,
pendejo, ahora lo vas a hacer conmigo, que te estuve esperando desde que éramos
niños". Tom se puso serio y le dijo que no. Que no quería
mezclar las cosas, que conmigo había sido diferente, porque no éramos
amigos. Además, yo era mayor, por lo tanto tenía más experiencia
en estas cosas que él. Mientras Tom hablaba el odio de Karlos hacia mí
aumentaba. Los celos lo consumían. Entonces decidí poner en práctica
un plan para solucionar esto. Dije que me iba a duchar, y Tom me dijo que él
también. Le dije que no, que le había prometido a Karlos ducharnos
juntos en una de nuestras charlas por chat, entonces, tomándolo de la
mano, me llevé a Karlos al baño, y sin dejarle decir nada, lo
desnudé y nos metimos en la ducha. Rápidamente llevé mis
labios a los suyos y me comí esa boquita de 17 años. Mi lengua
entró en su interior y jugueteó con la suya un buen rato, mientras
una mano de él se apoderaba de mi pija y comenzaba a darle una paja grandiosa.
En la mayoría de mis relaciones yo soy pasivo, pero la boca de ese pibe
me calentaba y quería que me la chupe. Le pedí que se arrodille
frente a mí. Casi como ordenándolo. Él, sumiso, lo hizo.
Le ordené que abra su boca y saque su lengua. Cuando lo hizo, apoyé
la cabeza de mi glande en la punta de su lengua, y lentamente mi pija fue resbalando
al interior húmedo. Comencé a cogerlo por la boca, y lo tomé
de los pelos un tanto con fuerza. Él devoraba toda mi pija, y la chupaba
con devoción. El jueguito de dominarlo me estaba gustando. Saqué
mi pija de su boca, y se la froté por toda la cara, mientras le grité
que chupara mis huevos. Su lengua buscó mis huevos y jugó con
ellos un buen rato. Con mis manos en sus cabellos yo manejaba la velocidad de
sus movimientos, y de vez en cuando le decía que lo haga más despacio,
porque si no iba a acabar muy pronto.
El agua de la ducha nos caía encima, él tomó un jabón
comenzó a pasármelo por el culo. El estar siendo chupado por delante
y enjabonado por detrás me volvía loco. Le pedí que se
ponga de pie y lo giré de forma tal que su culo quedó casi a la
altura de mi verga dura. Tomé el jabón y prácticamente
lo penetré con él. Le metía el jabón bien en el
orto y lo movía una y otra vez. Lo pasaba por toda su zanja. Sin dejar
de enjabonarlo, me acerqué a él y le empecé a morder el
cuello, lo pegué a mí y ahí pude ver su pija, que hasta
entonces había pasado desapercibida por mí. Era hermosa, llena
de venas y bien gorda, de unos 16 cm. Estaba totalmente dura y Karlos se la
meneaba a ratos. Le prohibí que se la volviera a tocar, y no lo volvió
a hacer. Pero su calentura seguía creciendo.
Sin perder más tiempo, le saqué el jabón del culo, y me
enjaboné toda mi pija, lo empujé contra la pared, dejándolo
atrapado entre ésta y mi cuerpo, y le puse mi pija entre sus nalgas.
De inmediato ésta se deslizó hacia abajo, patinando suavemente.
Entonces la tomé con una mano, y la ubiqué justo en la entrada
de su culo, y lo ensarté. Se la metí toda de un golpe, bien adentro.
Él lanzó un "ay", pero a mi no me importó, y
empecé un mete saca violento pero sumamente placentero, mientras tomaba
su pija entre mis manos y lo masturbaba muy fuerte.
Lo cogí un buen rato, y también le hice una buena paja, pero sin
dejarlo llegar al orgasmo. Cuando noté que estaba por explotar le dije
que se arrodillara nuevamente. Así lo hizo y le llené la cara
de leche. Tomé mi leche con dos de mis dedos y se la ofrecí para
que lo lamiera. Él se llevó mis dedos a su boca y los chupó
como si fueran un helado. Lo puse de pié y lo volví a besar. Y
cambié mi actitud, volví a ser el gatito dulce y tierno que suelo
ser. Me puse contra la pared, y le ofrecí mi culo. Karlos sin pensarlo
dos veces, me ensartó sin piedad. Me metió su gruesa pija en mi
agujerito y acabó allí a los pocos minutos. Y se quedó
exhausto recostado sobre mí, y con su pija semierecta aún en mi
interior.
Al fin nos duchamos, y le propuse algo para aquella noche: emborrachar a Tom
y pasarla bomba los tres juntos. Karlos enseguida me dijo que había un
trago que a Tom le encantaba, pero que lo mamaba muy rápido, era una
mezcla de tequila con ron y frutas. El plan estaba armado, solo quedaba cumplirlo.
Continuará.....
Mail: gatocat2001@hotmail.com
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