Como recordaran después de continuar
culiando con el padre de los gemelos toda la noche, me levante por la mañana,
serían como las 8.30 y al pasar por la habitación donde los gemelos
dormían, tuve la curiosidad de mirar y abrí la puerta y los encontré
durmiendo abrazados como dos angelitos. Me duche y cuando iba a la habitación
del padre una voz me saluda, giro y veo que se trata de la nana que había
llegado, me dirigí donde estaba y también le salude. Enseguida
sin hacer ningún comentario me preparo el desayuno y fue a la habitación
de su patrón para consultarle si quería el desayuno en cama. Gonzalo
al parecer le dijo que no porque casi al instante apareció en la cocina
y me saludo diciendo que se ducharía y que tomaríamos juntos el
desayuno. Después fui donde los gemelos que ya estaban despiertos y me
despedí. Su padre me deja en la salida.
Pasaron un par de semanas sin saber nada de ellos, por mi parte no les llamaba
porque no quería incomodarlos, hasta que un viernes por la tarde me llama
el padre para invitarme a cenar junto con su mujer. Le dije que no porque no
me parecía adecuado, que me daba vergüenza, lo que él respondió;
los hijos le han hablado mucho de ti y quiere que cenemos para conocerte más.
Finalmente acepte y terminando mi turno en el centro medico me fui para allá
muy nervioso. Al llegar salió la empleada a recibirme y me dijo que los
señores me esperaban en la terraza. Cuando entre todos estaban tomando
un aperitivo y enseguida me ofrecieron uno para mí, acepte para ver si
podía calmar un poco el nerviosismo que llevaba. Luego la nana nos dijo
que la cena estaba servida y pasamos todos al comedor. La señora que
se llama Paulina me dijo que estaba encantada conmigo que me encontraba muy
agradable y que estaba contenta que fuera amiga de su marido e hijos. Ya terminando
de cenar nos fuimos al living y nos pusimos a conversar mientras tomábamos
un trago. Casi enseguida los gemelos aparecen y se despiden de sus padres y
de mí diciendo que irían a una disco. Me pareció muy raro
que no me invitaran pero, en fin continúe charlando un rato hasta que
le dije que debía irme. La señora Paulina me dijo que me quedara
otro rato y que si se me hacia tarde me podía quedar en el cuarto de
huéspedes. Para esa hora la nana ya se había ido y solamente quedábamos
en la casa, el matrimonio y yo. Gonzalo siguió sirviendo copas hasta
que en cierto momento me sentí muy mareado y se lo dije, pero él
no dijo nada solo sirvió otro trago y continuamos en la velada. En cierto
momento él dijo que iba al baño y su mujer que en realidad estaba
muy bien se acerco a mí y me dijo ¡¡¡estoy encantada
contigo!!!, Me puse un poco nervioso y ella volvió a la carga diciendo
¡¡¡mira como me tienes!!! Y tomando mi mano se la llevo hasta
su concha que la verdad estaba muy húmeda y, además, estaba sin
calzón. La verdad esto me causo una pequeña erección, que
a pesar de no haber tenido el sexo con mujeres hacia mucho tiempo, me llamo
la atención como aquella hembra se me insinuaba tan descaradamente. Quite
mi mano rápidamente y le dije que su marido se podía dar cuenta,
pero, ella esta vez fue más audaz y me tomo de la cabeza y me dio un
tremendo beso y me agarro el paquete y luego me dijo ¡¡¡ves
que si te gusta!!!. Y apretando mi verga por entre la tela del pantalón,
me dijo ¡¡¡¡quiero que este palo sea mío!!. Esta
vez me levante y cuando iba a decirle que estaba malo lo que estabamos haciendo
veo a su marido detrás y quede paralizado, entonces él se acerca
y me dice, no te preocupes que les doy permiso para que jueguen un rato. No
alcance a decir nada porque enseguida ella se acerca y nuevamente me beso mientras
su marido se puso detrás de ella y le comenzó a acariciar mientras
le bajaba la cremallera del vestido hasta que finalmente se lo saco quedando
esta completamente desnuda. Enseguida él me empezó a desabrochar
la camisa mientras ella se arrodilla y me desabrocho los pantalones, los que
enseguida bajo junto con mis calzoncillos. Quedando enfrente de sus ojos mi
verga completamente erecta, me la lamió un rato haciendo que gimiera
y luego junto con su marido terminaron de desvestirme. Ella nuevamente me besa
y me dijo que fuéramos a su habitación, mientras su marido se
terminaba de desnudar y nos alcanzo en la habitación. Paulina me dijo
que me acostara en la cama y ambos se pusieron a los costados y comenzaron a
chuparme la verga alternando, uno con el otro. Luego mientras ella me la mamaba,
el marido me chupaba los testículos hasta que en cierto momento ella
le dijo que quería sentir mi verga dentro y suavemente se fue sentando
mientras se acariciaba los pezones gimiendo, mientras el marido coloca su pene
en mi boca mientras le acariciaba la espalda a su mujer. Ella comenzó
a cabalgar aún más rápido alcanzando varios orgasmos que
me hicieron excitarme y le grite que iba acabar y ella me dijo que lo hiciera
logrando que gimiera junto conmigo. Su marido me saco la verga de la boca y
se masturbo lanzando su leche en mi cara. Luego nos quedamos tirados en la cama
por un rato hasta que nuevamente Gonzalo comenzó a tocar mi pene logrando
que este se levantara nuevamente y procedió a mamármela nuevamente
mientras ella se pajeaba tocándose el clítoris. Estuvimos así
un rato hasta que ella le dijo a su marido que deseaba que se lo metiera. Acto
seguido le puso las piernas en los hombros a su marido y este se la clavo entera
de una vez y comenzó a culiarla mientras yo me masturbaba, hasta que
ella me dijo quiero verte detrás de Gonzalo con tu lanza dentro. Este
ayudo abriendo aun más las piernas de su mujer quedando en una posición
exacta para que mi verga le entrara. Se la metí de un golpe, lo que hizo
que el gritara de dolor y a la vez le clavo más hondo a su mujer haciendo
que se quejara. La cabalgada estaba dirigida por mí, cada embestida que
le daba a Gonzalo, este aprovechaba para clavársela su mujer hasta que
les dije que estaba por acabar y ambos me dijeron que lo hiciera sobre ellos.
En efecto ambos se colocaron juntos y me masturbe lanzando mi leche a ambos
mientras Gonzalo lo hacia sobre su pecho. Luego de un rato les dije que quería
descansar y me fui al living y recogí mis ropas y me fui al cuarto de
huéspedes. Estaba durmiendo placidamente cuando despierto con la sorpresa
que los gemelos habían llegado y estaban completamente desnudos al lado
mío. Juan Pablo ya estaba con mi verga agarrada y sin mediar palabra
se la metió en la boca mientras su hermano se acerca a mí y comenzó
a besarme mientras apretaba mi pecho, yo solamente me deje llevar hasta que
ambos, como si estuvieran de acuerdo se levantan y ponen sus vergas para que
se las mames. Acto seguido mientras masturbaba a uno al otro se la mamaba mientras
ellos se besaban hasta que Juan Pablo dijo que estaba por acabar y su hermano
grito que también y lanzaron juntos su semen llenándome la cara
y el pelo. Luego bajaron hasta mi cara y comenzaron a lamer su propia leche
y la compartieron conmigo. Después José Pablo le dijo a su hermano
que debían hacerme acabar a mí y Juan Pablo le dice a su hermano
que le mame el culo mientras él baja hasta mi verga y la comienza chupar.
Su hermano hace caso y se lo mama con mucha pasión, incluso, le hacia
jadear del gusto y este a su vez me la chupaba más rápido, hasta
que le dije que acabaría y me la soltó para luego sentarse en
mi verga entrándole completamente de una vez y dio un grito que luego
su hermano apago con un beso. Mientras Juan Pablo cabalgaba su hermano puso
su verga en mi boca y se la empece a chupar hasta que él mismo le dijo
a Juan Pablo que deseaba tomar su lugar. Acto seguido José Pablo sé
sentó en mi mástil que ya no aguantaba más. No duro mucho
la cabalgada ya que mi calentura había llegado al limite y dando gritos
de placer acabe llenando el culito del gemelo mientras su hermano se pajeaba
como un loco, lanzando luego una segunda porción se semen en mi cara.
Luego la retiro con su lengua y la comparto con su hermano, mientras este se
masturbaba aún sentado en mi verga que continuaba erecta. Hasta que siento
su esfínter apretar mi pene y cae su semen en mi pecho, mientras su hermano
le sigue besando. Luego ambos me besan y se retiran de la habitación.
Al otro día muy temprano me levanté y después de tomar
una ducha me retire de la casa. En el jardín estaba el padre y muy sonriente
me dice ¡¡¡eres un semental fabuloso!!! Y luego me aprieta
el culo en señal de agradecimiento, dice él por todos los goces
que le había dado a su familia.
Si les gustó este relato les invito a escribirme para saber su opinión
a: gustavofigueroa@uole.com
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