JUEGOS ENTRE COMPAÑEROS DE TRABAJO
Hetero, polvazo, sodomización. Intimando con una compañera de trabajo...


Mi nombre es Daniel y lo que contaré pasó hace un par de meses.
Trabajo hace 6 años como administrativo en una tienda que vende ropa, aunque
no soy el único hombre en la tienda, soy el que tiene más contacto con ellas
por trabajar en la oficina de personal.
A algunas las conozco de años y por eso tengo más onda con unas que con
otras.
A principio de año el director de la empresa empezó a promocionar a las
empleadas más calificadas.
Aquellas empleadas con más de 5 años y que quisieran dejar de ser vendedoras
y ascender en la empresa, se le pagaría un curso de secretariado comercial
para ponerlas al tanto de lo que se debe saber sobre trabajo administrativo.
Alejandra, una de las compañeras más jóvenes, me preguntó si ella calificaba
para la promoción.
A lo que yo respondí que sí.
Con Ale siempre hemos tenido un trato cordial y hasta a veces más que
cordial. Pues trabajar entre mujeres suele convertirse muy divertido, sobre
todo después de mucho tiempo. Uno pasa a ser parte del grupo y no esconde
nada.
Es común encontrarse en conversaciones hablando de cuanto el gusta a aquella
tal hombre, o cuantas veces lo hace con el novio, etc.
Siempre hay insinuaciones de todo tipo.
Lo cierto es que varias de ellas calificaron para el ascenso por solo 2
podrían ascender.
Ale me pidió ayuda con el manejo de la compu y yo acepté ayudarla.
Para eso arreglamos nuestros horarios de almuerzo para hacerlo en el
trabajo.
La verdad es que es muy diferente estar con muchas mujeres y conversar cosas
picantes a la pasada en horario de trabajo, a estar los dos solos en una
oficina y tan cerca.
Ale es una chica de 26 años, mide 1,65, rubia, ojos cafés, un tanto
rellenita (algún rollito que otro), unos pechos redondos y prominentes, una
cadera amplia, piernas bien formadas y gruesas.
Como el horario de almuerzo no resultaba del todo satisfactorio, yo le
ofrecí ayudarla después del trabajo. Ella dudó un momento.
A - No, no quiero molestarte.
D - No, nada que ver no es ninguna molestia. Te lo ofrezco de onda.
Luego de algunos titubeos ella aceptó.
Así que al día siguiente, después del trabajo nos marchamos a casa.
Yo vivo solo, y la verdad que me calentaba muchísimo estar con Ale a solas,
aunque más no fuera para estudiar.
Pero bueno, era una compañera de trabajo y como dice un dicho de por aquí
"donde se come, no se caga".
La primera semana transcurrió sin mayores sobresaltos, en la segunda semana
yo estaba a reventar.
Ella suele usar ropa ajustada, cuando me acercaba a su lado para explicarle
algo, podía oler su perfume, contemplar sus pechos sobre su hombro. Como
ella estaba frente a la compu, yo me colocaba detrás para hacer las
indicaciones, mientras ella le daba a la compu, yo me recreaba mirando sus
pechos, sus piernas, la forma de sus caderas cuando se sentaba.
Generalmente estábamos un par de horas, luego ella se marchaba.
Ya había tenido cualquier tipo de fantasías con ella, así que un viernes me
decidí a tratar de hacer realidad esas fantasías.
Cuando llegamos, le ofrecí un trago, me miró muy sorprendida pero aceptó.
Comenzamos el estudio, ella estaba nerviosa, yo también.
Así, en determinado momento le tomé las manos para indicarle como escribir
una palabra, la tome por detrás, mis manos sobre las suyas y su mejilla
pegada a la mía.
Me dijo, a ver si tenes cosquillas?. Comenzó a respirar en mi cuello, tomó
mis manos y las apretó contra su estómago. Al querer zafarme, roce sus pechos
suavemente. Ella lo notó, pero siguió el juego. Le hice cosquillas en la
cintura, se paró de pronto, se lanzó sobre mí y caímos al piso (sobre la
moqueta). Ella cayó sobre mí, apretó sus pechos sobre mí y rodeo mi cintura
con sus fuertes piernas, yo estaba a reventar. Me refregó su entrepierna
sobre mi paquete, no se si como parte del juego o porque estaba tan caliente
como yo.
La tomé de la cintura, la giré sobre mí y quede encima de ellas.
Le tomé las muñecas y las pegué al piso.
D - Ahora estas vencida, te rendís.
A - Si, soy tuya.
Eso me sonó a dejemos este juego y juguemos a otra cosa.
D - Te gustan los juegos?.
A - Si, me encantan.
Nos paramos, me dijo que tenía calor y se quitó el buzo.
Tenía debajo una remera blanca, que marcaban más aún sus impresionantes
pechos y dejaba marcados unos pezones erectos, tal vez por el juego.
No aguanté más y me abalance sobre sus pechos.
Los apreté entre mis manos, ella suspiro y nuestras bocas se estrecharon.
Mi lengua y la suya comenzaron un juego frenético.
Bajé mis manos a su cintura, ella se sacó la remera dejando ante mí unos
pechos blancos como el resto de su piel, coronados por una aureola morena y
un par de pezones duros como dedales. No usaba sostén.
Me dediqué a chuparlos, nos sentamos sobre la alfombra y yo continué
chupando esos deliciosos pechos.
Seguí bajando por su estómago, desabroche el cinto de su pantalón y abrí la
cremallera.
Tenía. Ella hizo lo mismo.
Le saqué el pantalón, comencé besando su entrepierna por sobre su tanga,
ella me sacó el pantalón y metió su mano en mi bóxer.
Le daba pequeños mordiscos a su entrepierna por sobre la tanga, ella
suspiraba, se movía y gozaba.
Tenía un gran bulto y me lo quería comer.
Le saqué la tanga, su bello púbico era rubio, muy bien depilado formaba un
triangulo exacto.
Abrí sus labios vaginales con mi lengua, ella tomó mi miembro y se lo metió
en la boca.
Atrapé su clítoris con mi boca, soltó un suspiro profundo y comenzó a gemir.
A - Ahhh, ssssi, mmmmm, sssi.
Abrí bien sus piernas, las levante para meter mi lengua en su vagina, ella
me besaba la punta de mi miembro y luego se lo tragaba. Quería meter mi
miembro en su vagina
Giré sobre ella y apoye la punta en la entrada de su vagina, ella hizo el
resto.
La penetré poco a poco, cuando estuvo la mitad dentro ella me dijo.
A - Bien, la quiero toda de una.
Yo accedí y empujé.
A - Ahhhh, mmmm, si.
Comencé el mete y saca.
Pude tener en mi boca sus deliciosos pechos nuevamente.
Ella gemía, soltaba pequeños gritos y buscaba mi boca.
Pronto nos corrimos los dos a la vez y continuamos así hasta nuestro segundo
orgasmo.
A - Ahora me toca a mí.
Se sentó sobre mi miembro, se separó un poco, lo tomó con dos dedos, lo
acercó a sus labios vaginales, se la metió de a poco.
Luego comenzó a cabalgarme frenéticamente, sus pechos saltaban como dos
globos, los tomé en mis manos y los masajeaba.
Ella se acercó a mi boca buscando mi lengua, nuestras bocas se unieron en un
beso, deslicé mi mano hasta la puerta de su ano. Al sentir mi dedo
hurgándolo, ella se estremeció.
Le dije que quería comérselo.
D - Quiero hacerlo por detrás.
A - No, eso duele mucho.
D - Vamos, tu primera vez también te dolió, no?.
A - Si, pero esto es diferente.
D - Vamos a hacer una cosa, yo voy a ir despacio, si te duele, lo dejamos.
A - Esta bien, confío en vos.
Se puso en cuatro, separó sus piernas, le introduje un dedo, lo lubrique con
los jugos que salían de su vagina. Cuando este entraba sin problemas, le
introduje otro.
Comenzó a gemir y a hacer círculos con su cadera.
Le pedí que apoyara las manos en el sofá.
Cuando sentí que su esfínter estaba dilatado, apoye la punta de mi miembro
en su ano.
Ella suspiró profundo y tiro su cabeza hacia atrás.
Empujé un poco, pero estaba muy apretado.
Me lubrique la punta con los jugos que salían de su vagína y probé de nuevo.
Metí la punta y soltó un gritito, la punta estaba adentro, esperé a que este
se acostumbrara a mi tamaño.
Por cierto, mi miembro no sale de lo común 15cm y un tanto gruesa.
A - Ahhhhjjjj, despacito, soy virgen, nadie a tocado mi ano.
A - Despacito, porfa.
A - Mmmm, ahhhh.
Fui metiendo centímetro a centímetro hasta que hice tope con sus nalgas,
luego la saque hasta que mi punta era trancada por su esfínter.
Comencé el clásico mete y saca acelerando mi movimiento de a poco.
Levantaba sus caderas, las movía a los lados, hacia círculos, gozábamos como
locos.
Tomé sus pechos por detrás, estábamos los dos de rodillas en la alfombra, la
traje hacia mi y quedó sentada sobre mi miembro. Los jugos de su vagína
caían sobre mis huevos, ella llevó una de mis manos a los labios de su
vagína para que yo la masturbara y pronto comenzó a venir su tercer o cuarto
orgasmo.
A - Ahhhhhh, si, mássss, sssiiiiiii.
A - Mmmmmmm, siiii, rico, siii, dame duro.
Yo obedecí, la recargue sobre el sofá, le empecé a dar duro, ella ahogaba
sus gritos en el.
Me corrí en sus entrañas en medio de sus gritos de dolor y gozo.
Quedamos pegados como dos perros, mi punta estrangulada por su ano había
tomado proporciones descomunales, demasiado como para que saliera por ese
pequeño agujero.
Cuando cedió mi erección, mi miembro salió naturalmente, su ano se veía
dilatado, era un orificio rojo que contrastaba con su piel blanca.
Nos fuimos a duchar.
En el baño, ella se ofreció a practicarme una mamada, pronto hizo que la
tomará por detrás y la penetrara por la vagina.
Mi miembro no paraba de crecer en su vagina, ella gozaba, el fuerte olor al
semen nos resultaba afrodisíaco y atrape su botoncito para que explotara de
placer.
Gritaba descontroladamente, ella podía ahogar sus gritos con una toalla, de
no ser así los vecinos pensarían que la estaba matando.
Me pidió que no acabara en su vagina.
Cuando estábamos a punto, ella se tendió sobre la bañera, coloque mi miembro
entre sus pechos y me masturbe con ellas hasta acabar sobre ellas.
Lamió sus pezones en busca de los rastros de semen que habían en ellos,
luego nos besamos por un rato, mientras el agua tibia recorría nuestros
cuerpos exhaustos.
Después se marchó y nunca más hemos vuelto a hablar del tema.

Chau y espero les haya gustado.


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