LA COMIDA
Intercambio de parejas. Dos matrimonios pasan una estupenda
velada gozando de los placeres del sexo todos juntos.
Era la típica comida de verano en
casa de unos amigos Luis y Sandra.
Mi mujer, Susana, y yo íbamos con frecuencia los fines de semana a su
casa.
Aquel Sábado celebrábamos el cumpleaños de Luis y jamás
pensé que ocurriría
aquello.
Durante la comida pusieron en la TV un programa
sobre los implantes de
Silicona y demás, orientado sobre todo a los pechos. En ese momento empezamos
a
Hablar sobre lo de siempre, sobre todo Susana y Sandra: yo si lo haría,
yo no, etc.
La comida iba avanzando y parecía el
único tema de conversación, además
Tanto Luis como yo cada vez que la conversación se desviaba tratábamos
de llevarla
otra vez al mismo tema.
No se como surgió pero mi mujer empezó
a decir que ella no lo necesitaba
Pero que si algún día era necesario se operaría. Sandra
le contestó diciendo que
la necesidad no dependía de una misma, sino de los demás, sobre
todo de su
marido.
Luis le respondió a su mujer, en tono
de broma, que él creía que ya lo
necesitaba, Susana y yo nos echamos a reír, pero a Sandra no le gustó
nada
y le dijo, agarrándose ambas tetas por encima de la blusa, que sus tetas
eran perfectas.
En ese momento vi la oportunidad, y entre el
efecto del vino y el tema de la
conversión se lo dije:
- Bueno, eso lo podéis decir Luis y tu pero nosotros no las hemos visto...
Susana me miró y me dijo, ¿estas loco?
A lo que le contesté que realmente solo
esta dando mi punto de vista, lo que
no veo no me lo creo.
Sandra estaba ofendida, primero su marido le
había gastado esa broma y ahora
yo dudaba de la calidad de sus tetas, que por cierto debajo de la blusa
tenían un aspecto muy saludable. Se levantó y se desabotonó
la blusa,
mostrándonos a los tres sus muy saludables tetas cubiertas por un sujetador
de encaje. Me quedé embobado y mi polla reaccionó de inmediato.
Sandra me miró y me dijo:
- ¿Que te parecen?
Tragué saliva y con toda la cara del
mundo le solté que la única forma de
comprobarlo era viéndolas sin sujetador. Nos quedamos todos callados
para
ver que respondía Sandra y no dijo nada, se llevó las manos a
la espalda,
desabrochó el sujetador y se lo quitó.
No podía creerlo, ante mí tenía
aquel par de tetas, no muy grandes, pero
desafiantes, coronadas por dos pezones oscuros. Me quedé embobado, lo
mismo
que Luis y que Susana.
Estuvimos unos segundos todos callados sin
decir nada hasta que Sandra miró
a mi mujer y le dijo:
- Como verás son perfectas, sin duda más bonitas que las tuyas...
Susana se enfadó:
- Eso te crees tú -le contestó.
Se levanto y se abrió la amplia camisa
que llevaba levantando la camiseta
de tirantes para enseñar sus dos tetas, ya conocidas por mí, y
Como era
habitual no llevaba sujetador. Aquello estaba de lo más interesante,
no me
esperaba aquella reacción de mi mujer, mostrando sus atributos a
desconocidos.
Susana nos miró a Luis y a mi y nos preguntó:
- ¿Cuales son más bonitas?
Luis tomó la iniciativa:
- Creo que lo mejor es que nos dejéis
tocarlas para comprobar la dureza de
las
mismas, solo con verlas no es suficiente...
- Vale -Contestó Sandra y mi mujer asintió con la cabeza.
Primero se levantó Luis y se dirigió
al sitio de Susana, cogió ambas tetas
con las manos y las empezó a sobar. Estuvo un buen rato tocándolas,
hecho
que provocó que los pezones de mi mujer se pusieran duros como rocas.
Luis
los empezó a pellizcar y después de un buen rato le pidió
a su mujer que
acercara.
Sandra se levantó y se dirigió
hacia donde estaban Susana y Luis y se puso
al lado de Susana. Luis agarró con cada una mano una teta de cada una
y
empezó a decir:
- No se, no se...tu que opinas
Yo no me quería levantar porque mi erección era más que
evidente y en
Aquellos pantalones seguro que destacaba más aún, como evidentemente
así fue. Me
acerqué a ellas y empecé a acariciar las tetas de Sandra, una
delicia, note
como sus pezones se endurecieron entre mis dedos, que maravilla.
Luego repetí la operación con
las de mi mujer, mientras Luis hacía lo mismo
con las de la suya. Luis me pidió cambiar, así estuvimos un buen
rato
tocando las tetas de las dos mujeres, aquella situación me tenía
superexcitado y parecía que las chicas no se habían dado cuenta
de mi erección, que ya
empezaba a ser dolorosa.
- Bueno -dijo Luis- yo para decidirme necesitaría probar su sabor.
- Estoy de acuerdo -le contesté.
Las chicas no dijeron nada y Luis a se acercó
a mi mujer ya agarrandola
ambas tetas con ambas manos acercó su boca a los pezones y los empezó
a
chupar.
Yo hice lo mismo con los de Sandra, cuando
sentí una mano que me acariciaba
en la entrepierna, buscando mi erecta polla. Sandra me la agarró e hizo
un comentario en voz alta:
- Parece que os gusta este jueguecito, ¿no?
Creo que no es justo, si queréis
seguir con vuestro juego os tendréis que desnudar
Y dicho esto se apartó de mí, Susana hizo lo mismo con Luis y dijo:
- Tienes razón, parecemos dos tontas
siendo sobadas por estos dos salidos,
que se desnuden, también tenemos derecho a ver.
Luis no se lo pensó dos veces y se desnudó
en un segundo, también estaba
empalmado y no se lo pensó dos veces, se quedó en pelotas delante
de ellas
con su polla erecta mirando hacia las chicas.
Susana, mi mujer, hizo un comentario:
- Vaya, como estás..
Y me miró invitándome a desnudarme.
Lo hice rápidamente y me quedé igual que
Luis, los dos desnudos y empalmados delante de las chicas. Sandra se acercó
a mi y me dijo:
- Ahora puedes seguir.
No lo pensé me acerque a ella y le volví
a agarrar ambas tetas con las manos
y empecé a saborear sus pezones de nuevo. En esa posición vi como
Luis
estaba apoyando su polla en la falda de Susana y como esta la buscaba con su
mano
hasta que la encontró y se la agarró. En ese momento sentí
la mano de
Sandra buscando también mi polla, la agarró y empezó a
hacerme muy
Lentamente una paja, subía y bajaba su mano provocándome oleadas
de placer.
Comencé a besarle al cuello, buscaba
su boca con mi lengua, recorriendo cada
centímetro de placer mientras mis manos seguían pellizcando y
amasando ese
par de maravillosas tetas. Ella seguía masturbandome cuando alcancé
su boca,
mi lengua y la suya se mezclaron en un juego que parecía no tener fin.
Me
había olvidado por completo de mi mujer, ahora tenía otras ocupaciones,
una de mis manos se hundió por debajo de su pantalón hasta tocar
los pelos
de su coño, aquello me volvió loco. Sandra no dijo nada, me dejó
actuar a mi
antojo, lo cual entendí como una clara señal para desnudarla del
todo.
Me puse de rodillas delante de ella y le desabotoné
el pantalón, vi sus
braguitas blancas que escondían su más preciado tesoro y que yo
iba a
poseer, le quité los pantalones y se quedó solo con las braguitas,
se las
empecé a bajar y pude contemplar su vello púbico, negro, un poco
recortado pero sin depilar del todo. Deje sus bragas enrolladas en sus
muslos y abrí sus labios con mi lengua, sentí como se estremeció
cuando mi lengua
encontró su clítoris.
Sandra agarró mi cabeza con ambas manos
y comencé a comerle el coño en
Aquella posición. Disfruté del mismo durante un buen rato, hasta
que la erección de
mi polla me dijo que debía penetrarla. Me incorporé y la puse
contra la
mesa, yo me situé detrás de ella, apoyo sus manos encima de la
mesa y dirigí mi
polla contra su coño, al principio jugué un poco en su entrada
hasta que
decidí clavársela de un fuerte empujón, dio un chillido
de placer.
En ese momento me acordé que mi mujer
estaba con Juan, los vi, él estaba
sentado en el sofá y mi mujer de rodillas, completamente le estaba haciendo
una mamada. Su cabeza subía y bajaba saboreando aquel miembro, mientras
Juan
estaba con las manos apoyadas en la cabeza disfrutando del momento.
Yo ya estaba penetrando a Sandra con todas
mis fuerzas, cada envite mío era
contestado por un gemido de placer de Sandra, apoyó su cuerpo encima
de la
mesa y sentí como sus músculos se contraían, sin duda estaba
teniendo su
primer orgasmo, duró algunos segundos, yo no quería terminar dentro
de ella
aún por lo que me salí de su coño.
Mientras Susana se levantó del suelo
y sentó encima de la polla de Juan,
metiéndosela hasta los cojones, desde donde estábamos Sandra y
yo teníamos
una visión perfecta de la polla de Juan entrando en el coño de
mi mujer.
Sandra hizo algo inesperado, me agarró de la polla y me dijo:
- Ven...
Se puso de rodillas detrás de Susana
y mientras me agarraba la polla con una
mano acercó su cabeza al culo de Susana y con su lengua empezó
a jugar con
el culo de mi mujer. Susana dio un gemido dejó de moverse encima de la
polla
de Juan por un par de segundos, giró al cabeza vio a Sandra chupándoselo
y
le dijo:
- Que bien lo haces puta...
Me miró a los ojos y empezó de
nuevo a cabalgar sobre la polla de Juan, este
le chupaba las tetas y la besaba mientras Sandra seguía ocupada en su
orificio trasero. Sandra se mojó un dedo y empezó a metérselo
por el culo,
los gemidos de Susana iban en aumento, conocía perfectamente esos gemidos
y
sabía que estaba a punto de correrse. Sandra metió un dedo y al
meter el
tercero Susana se corrió. Sandra había realizado un trabajo perfecto
en su
culo, lo había dilatado lo suficiente y ahora mientras seguía
con los tres
dedos dentro me chupaba la polla.
Sacó sus dedos del culo de mi mujer y me miró a los ojos:
- Metesela por el culo -me dijo.
Casi me corro al oír aquello, dirigió
mi polla al culo de mi mujer y la
Acercó al agujero. Empecé a empujar y entró relativa facilidad.
Mi mujer empezó a
dar pequeños grititos:
- No, no, no...
Que fueron contestado con azotes en el culo por parte de Sandra:
- Cállate y recibe a tu marido por el culo -le decía Sandra.
Mi polla estaba casi dentro por completo cuando
Susana cambió su gritos por
gemidos:
- Si, sigue así, metemela toda dentro, quiero estar llena de los dos...
La empecé a bombear mientras sentía
como mi polla chocaba contra la de Juan
solo separadas por una estrecha capa de carne. Juan estaba quiero y mi mujer
movía sus caderas buscando ese máximo placer que le estábamos
dando, su
espalda
se arqueaba sintiendo aquellas dos pollas en su interior.
Mientras enculaba a mi propia mujer que a la
vez era follada por mi mejor
amigo, la mujer de este me agarraba las pelotas y chupaba los pezones,
jamás me imaginé que Sandra fuera tan ardiente...
Yo estaba tan excitado que terminé dentro
del culo de mujer en unos pocos
minutos, la llene el culo de semen, mientras ella tenía otro orgasmo
y por
la cara de Luis parecía que también se estaba corriendo dentro
del coño de mi
mujer.
Cuando mi polla empezó a perder tamaño
se la fui retirando y el semen
empezó a salir de su culo y bajar por sus piernas. A su vez Juan se retiró
de su coño y el semen de los dos se juntaba en los muslos de mi mujer.
Sandra volvió a sorprenderme, se situó
de nuevo detrás de mi mujer y empezó
a recoger el brotaba de su culo y su coño con la lengua, cuando se lo
dejó
completamente limpios a se acercó a los labios de mi mujer y le dio un
beso,
fundiendo sus lenguas con los restos de semen y los fluidos de mi mujer.
Sandra cogió una de las manos de Susana
y la llevó hasta sus tetas. Susana
parecía entender el mensaje y empezó a tocárselas y a jugar
con sus pezones,
mientras Juan y yo contemplábamos la escena sin decir nada.
Las dos mujeres, se besaban y se tocaban delante
de nosotros, Sandra parecía
tener más experiencia en situaciones lésbicas y lentamente quedó
completamente
abierta de piernas con la cabeza de Susana entre las mismas, comiéndose
el
coño que minutos antes me había follado yo.
Susana había quedado con la cabeza hundida
y el culo levantado, mostrando
sus genitales totalmente abiertos a Luis y a mi. Luis y yo nos miramos,
buscando en los ojos del otro quien iba a tener el placer de penetrarla en
aquella postura. Le hice un gesto a Luis y se situó detrás de
mi mujer.
Se la clavó lentamente, arrancando gemidos de placer de Susana que durante
un escaso segundo dejó de comerse el coño de Sandra, pero que
esta le obligó
a seguir agarrándola por el pelo.
Yo contemplaba la faena, veía a mi mujer
comiéndole el coño a Sandra
Mientras era follada por Luis. En otras circunstancias me hubiera vuelto loco,
pero
en ese momento me la estaba meneando con aquella visión.
Sandra se debió correr al menos un par
de veces en la boca de mi mujer y
Juan debió hacerlo dentro de su coño, cuando acabaron mi mujer
quedó tendida y
cansada, pero yo necesitaba algo más, aunque eso ya es otra historia.
Comentarios a: tomasbrentano@hotmail.com
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