LAGRIMAS SORPRESIVAS
Hetero, infidelidad, sodomización. Desde hace años
su sueño era su amiga María y ahora la tenía entre sus
brazos...
Me llamo Joaquín, Joaco para los amigos. Les quiero contar la historia que tuve con mi mejor amiga, María, una mujer hermosísima y mi mas anhelado sueño desde hace 5 años.
María es bajita, como de 1.55 ms, morena clara, delgada, de la cara no es bonita sino guapa y cachonda, el atributo más interesante que tuvo desde siempre fueron sus piernas, hermosas, bien torneadas, morenas, duras; y gracias a Dios como correspondería tiene unas culo, mas bien un culito espectacular, ya les dije que es muy chiquita, esta bien paradito, además mirándola por detrás cuando tiene las piernas juntas, en la entrepierna se le forma un triangulo, quiero decir un pequeño hueco que permite apreciar mejor su sexo que es regordete, con labios gruesos de esos que da gusto chupar. Con respecto al pecho, les puedo decir que antes era mas bien pequeño, pero desde hace como 2 años que se operó, logro aumentar una o dos tallas y ahora se ve bien.
La conozco desde hace varios años y siempre me ha gustado, nunca le había expresado lo mucho que me gustaba, nuestra relación era de excelentes amigos, con mucha confianza, incluso mas que a las demás personas y amigos.
Pero eso no impedía que de repente me excitara mucho viéndola cuando usaba falditas cortas o pantalones entallados, tanto me calentaba que llegue a hacer verdaderas estupideces.
En algunas ocasiones que estaba conmigo, su secretaria le pasaba la llamada a mi oficina, mi teléfono esta atrás de mi escritorio y no tiene mucho cable así que tenía que estar justo atrás de mi asiento y volteada dándome la espalda. Varias veces sucedió esto y yo aprovechaba para espiarla a 20 cms de mi cara, a simular tocar esa maravilla, a tratar de agacharme para verla mas incluso llegue a utilizar una laminita a modo de espejo para verla mejor.
Obviamente nunca le falte pero la frustración de ver a una mujer así tan de cerca sin meter mano es horrible. En ocasiones sentía que no podía más y quería agarrarla y acariciarla pasara lo que pasara, gracia a Dios nunca lo hice porque seguro me hubieran cacheteado y luego corrido.
Eso era todo lo que yo hacía, verla y no trataba nada con ella porque es una persona leal por completo a su casa, hijos y marido, es decir una vieja bien cachonda pero con principios.
Lo que sucedió fue muy accidental. Durante años me tuvo mucha confianza, me platicaba cosas privadas de toda índole, incluso de su matrimonio, así un día me preguntó opinión sobre como se vería si se operaba el busto, yo le dije que ella ya era muy guapa y que no necesitaba nada, aún así me confeso que lo iba a hacer por vanidad.
Una vez que se operó me preguntaba constantemente como se veía, y se abría el saco o chaqueta que tuviera para mostrarme, yo le dije que se veía bien, que en realidad el aumento no era muy ostentoso ni mucho menos.
Así un día hubo una reunión
de la empresa y decidimos ir a comer juntos y luego asistir a la reunión,
la comida paso sin pena ni gloria y llegamos a la reunión encontrando
que la sala de juntas todavía no estaba lista. Nos sentamos y nuevamente
comenzamos a platicar y la conversación nos llevo a su operación.
Me dijo que no estaba a gusto con como había quedado, que se sentía
muy gorda, que no le cerraba su ropa. Yo le dije que se veía muy bien,
pero ¿cómo sabes? Así con saco ni se nota, bueno pero te
ves bien que quieres quítate el saco y déjame verte bien.
Para sorpresa mía lo hizo y se puso de perfil, ¿cómo me
veo? Repetí, te ves excelente,
me estas diciendo mentiras estoy muy grande,
no estas grande te ves bien guapa.
Se sentó y empezó a llorar, no supe como reaccionar, me pare para tratar de consolarla aunque sin mucha convicción, la tome por el hombro y le preguntaba cosas pero ella no me contestaba y seguía llorando, solo se recargó sobre mi estomago, poco a poco logro irse calmando. De repente me acarició levemente el pene, el cual llevaba un rato que estaba algo emocionado al sentir de estar sintiendo su cara en mi estomago.
- Vas a pensar que soy una loca. Yo por un momento no dije nada de lo sorprendido que estaba, la vi dudar y entonces mi caliente cerebro por fin reaccionó. PENDEJO, reacciona, agarrale las tetas porque esta a punto de arrepentirse.
Metí mi mano en su blusa, le safe del hombro el tirante del brassier. Ella siguió acariciándome por arriba del pantalón, yo para entonces le había desabrochado los primeros botones y sacado una teta que apretaba y estrujaba a placer.
Ahora me dijo, - en un rato van a empezar a llegar los demás y nos van a descubrir, DÉJAME, con trabajos le deje su teta, - Vamos arriba que en un rato se va a quedar solo cuando todos estén en la junta.
Así lo hicimos, encontramos un cuarto vacío apartado del resto de las oficinas y tras poner el seguro, empezó nuevamente la pelea.
Había varias sillas así que ella me jalo y se sentó en una y comenzó nuevamente a acariciarme por arriba del pantalón, yo otra vez la desabotone y comencé a acariciar sus tetas. Me desabrocho el cinturón y bajo los pantalones y empezó a sobarme ahora solo por arriba del calzón, y enseguida por abajo del calzón, se encontró un pene bien parado, me dijo: esta muy bonito y abrazo su cara contra el, yo no le dije nada pero la acomode para que me comiera y empezó a hacerlo de una forma que hasta las piernas se me aflojaban.
Lo hacia de una forma maravillosa, primero ensalivaba la cabeza, luego se lo pasaba por toda su cara y de repente se lo metía a la boca,, le pasaba la lengua por todas partes y empezaba a sacarlo y meterlo lentamente llevando el mismo ritmo con una de sus manos en la base, créanme que era una delicia.
Yo para esos momentos ya la había desabotonado toda y disfrutaba de sus tetas con algo de incomodidad ya que estaba parado y la mamada que me hacía no me permitía mayores movimientos. Pero sus tetas eran deliciosas, como le había dicho no eran muy grandes pero si eran puntiagudas, se veían espectaculares. Respecto a su falda, no traía medias y su falda se le había subido y podía ver lo que muchas veces había espiado sin resultados.
Traía un calzoncito muy bonito de algodón azul, no era para nada atrevido pero si se le veía hermoso, lo que mas me gustaba es que se le veía la entrepierna gordita, como pude me contorsione para alcanzar a tocarla de ahí y finalmente pude mover la tira de su calzón y ver parte de sus labios, eran lampiños, rosados oscuros, muy carnosos, pude empezar a tocarla con un dedo, estaba muy caliente y húmeda.
Ella seguía comiéndose mi pene lo sacaba y se acariciaba la cara y se apretaba contra mi que seguía parado, me frotaba su sexo contra mis rodillas y finalmente se vino con unos suaves quejidos pero muy intensos por la forma como me abrazaba las piernas. Se vino muy fácilmente sin que yo prácticamente la tocara.
La intensidad de la atención para mi pene se redujo pero continúo haciéndolo y también yo sentí que me venía, pero quería algo mas espectacular que recordar así que la pare para desvestirla completamente, menos sus zapatos, no por ser un fetiche ni mucho menos, lo que pasa es que no me estorbaban para nada así que se los deje.
La admire por unos instantes por adelante y por atrás, tenía una minúscula pancita, pero créanme que insignificante. Jale una silla y se la puse por delante y aplicando un poco de presión logre que apoyara sus antebrazos en ella y le dije: - María no sabes cuantas veces soñé con este día. ¿De verdad? Te lo juro y diciéndole esto último acabe de acomodarme detrás de ella y fui metiendo lentamente mi pene en su vagina disfrutando cada centímetro y cada momento.
Sentí que se le doblaban las piernas
así que la detuve por la cintura y espere unos instantes a que se recuperara.
- Siento riquísimo.
- Y mas que te va a gustar.
Entonces empecé a moverme, primero lento, luego más rápido sus hermosas nalgas pegaban contra mis piernas enterrándose mi pene hasta lo mas hondo que se podía, sus tetas se movían delicioso para adelante y para atrás, yo de la impresión que tenía pensé en cuanto me gustaría sacarle una foto para no olvidar nunca su apariencia y la de su culo.
Ya sentía que me venía, ella se me adelantó otra vez, se agacho un poco del esfuerzo y tardó unos segundos en volverse a incorporar como estaba, estábamos cubiertos de sudor y de sus flujos, ya que aparte de nuestras actividades también hacía mucho calor y de repente fue mi turno para que se me doblaran las piernas, me sostuve de sus nalgas y me vine en una forma deliciosa.
Al poco rato, una vez recuperados del aliento,
ella se safo de mi pene, se volteo para sentarse, yo seguía parado, me
jalo y abrazo un rato. Unos minutos después se volvió a meter
mi pene a la boca dispensándole un servicio de limpieza excelente que
además le recuperó su buen animo.
-Así es como me gusta más me dijo jocosamente, mientras jugueteaba
con mi cabecita en sus labios carnosos. ¿estas sorprendido? Mucho. Yo
también, de repente cuando me preguntabas porque lloraba sentí
una excitación tremenda y muchas ganas de tocar tu pene, sin saber como
pude atreverme lo hice. ¿Te arrepientes? Ahorita es pronto para eso mas
con el tremendo trato que me diste, yo diría que ahorita no estoy para
nada arrepentida. Y siguió dándole besos y abrazos a mi pene.
Con ese trato no fue extraño que en segundos estuviese nuevamente listo para la batalla, esta vez nos tiramos al suelo e hicimos un 69, solo fue por unos momentos porque ella me apretaba tan fuerte y se desesperaba porque quería sentirme adentro suyo.
- Date la vuelta y metemela en mi cosita por
favor.
Eso hice, a penas empezábamos cuando otra vez se vino.
- Ay que rico siento, que rico, me encantas, te amo, soy tuya, hazme mas cosas, no te voy a dejar nunca, me encanta tu pene.
Me decía tantas cosas, todas me calentaban
mas, se vino de nuevo. Y otra vez me manifestaba con esta clase de frases su
agradecimiento.
Yo todavía estaba a la mitad, así que decidí probar por
el culo, su mejor atributo, la levante, y otra vez la puse en cuatro patas,
su culo estaba empapado por sus jugos. Pensé esto va a ser fácil.
Le puse la cabeza en la entrada, ella sintió raro y quiso quitarse, le
dije. María esto te va a gustar mucho. ¿No te da asco? Por el
contrario, me dan ganas de comerme esto tan rico.
Empuje mi pene, en un principio su culo se resistió, pero estaba tan húmedo y bien lubricado que entró, bien apretadito pero hasta donde llegaba, la sensación era increíble. Empecé a moverme lentamente ya que sentía mucha presión, ella inmediatamente empezó a moverse de repente otra vez estábamos a toda velocidad, se vino nuevamente.
Esta mujer es una maravilla se viene con una facilidad que me encantaba, yo también me vine de la emoción. ¿te gusto? Me encantó María. A mi también, quiero que me hagas esto de hoy en adelante ¿por qué no intentaste algo conmigo antes? Me hubieras aceptado. Yo creo que no. Entonces que bueno que no hice nada de lo contrario nunca hubiera probado esta maravilla y le di unas nalgadas. María ahora eres mía, espero que te haya gustado porque mañana mismo vamos a volver a coger pero esta vez mas cómodos, vamos a ir a un hotel donde podamos hacer lo que queramos. Si Joaco por favor ya quiero estar otra vez contigo.
Nos arreglamos rápidamente, espiamos por la puerta y salió apresuradamente al baño para luego escabullirse a la salida. Yo espere un rato más fui también al baño y entre a la junta, donde todavía estuve casi una hora, sin prestar atención a nada porque obviamente era mucha mi emoción.
Desde entonces le meto mano cuando quiero, especialmente en mi oficina, una costumbre nuestra es que cuando va a saludarme cierra mi puerta me saca el pene y le da unos cuantos besos, yo al mismo tiempo le agarro las nalgas o las tetas, lo que se me antoje más; casi cada semana tenemos relaciones en algún hotel, podría ser fácilmente mas seguido pero el riesgo se incrementa, de esta forma estamos contentos.
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