(LAURA) LA CUADRILLA
Orgía, infidelidad, todos contra una. Acompañada
por toda una cuadrilla compuesta por siete hombres cuando su marido estaba
de viaje.
Mi nombre es Laura y voy a relatar una historia que sucedió la semana pasada cuando una cuadrilla de trabajo se encontraba haciendo el cambio de conductores de electricidad en mi barrio.
De mi les puedo decir que soy una mujer normal para mis 28 años, soy delgada, rubia, con lindos senos y linda cola. Hago mucha gimnasia por lo que mi cuerpo se mantiene firme y sin rollitos.
Nuestra casa es de dos pisos, donde los dormitorios
son en el piso de arriba. Todas las tardes después del almuerzo nos acostamos
a dormir una siesta y como los dormitorios son altos, lo hacemos desnudos y
con la ventana abierta.
Me estaba desvistiendo cuando veo que desde un poste de la empresa eléctrica
uno de los jóvenes me observaba, no se por que pero me agradó
la idea de que me viese desnuda desde unos 15 metros. Me acuesto y la idea de
que ese hombre nos viera me excitó mucho, por lo que comencé a
acariciar el pene de mi esposo que se puso inmediatamente tieso.
Sin decirle nada me puse encima de él y se lo comencé a chupar
un poco para luego montarlo y cogerlo como nunca lo había hecho, cuando
siento que se está por acabar me desmonto y me lo llevo a la boca hasta
que el primer chorro me inunda la garganta y la saco de mi boca para que otros
chorros me den en la cara. Se la sigo chupando hasta que de nuevo está
bien dura y me mojo el culo con mis propios jugos y le digo “te voy a
hacer un regalito” y despacio me la pongo en el culo hasta que siento
que está toda adentro. Mi esposo estaba totalmente sorprendido pero no
decía nada, solo movía la cadera haciendo que su pija entrara
y saliese de mi culo mientras yo frotaba mi clítoris. Miro hacia la columna
y no veo un chico sino a tres mirando a la ventana colgados y subidos en dos
escaleras. Eso me llevó al borde de la locura y tomé un tubo de
desodorante de la mesa de luz y lentamente me lo fui metiendo en la concha.
La situación era tal que comencé a tener una cadena de orgasmos
que me hacían gritar y sacudirme hasta que siento el chorro de esperma
en mis intestinos y caigo en la cama casi desmayada y con el tubo todavía
metido en la concha, que lentamente se desliza hacia fuera...
A la mañana siguiente me encontraba haciendo las tareas de la casa cuando
suena el timbre de calle.
Abro la puerta y me encuentro a dos de los chicos de la empresa que me miran
sonrientes y me preguntan si tengo agua fresca para tomar que se van a deshidratar
al sol.
Mientras preparo el agua comenzamos a conversar y les pregunto quien los controla
para que trabajen, como es el horario, que pasa si se sientan a la sombra.
Ellos me dicen que no lo pueden hacer porque el capataz los controla y no les
pagarían el sueldo. Entonces uno me dice que los sábados ellos
trabajan por su cuenta y que no tienen capataz.
Cuando llega el sábado, que es el día que mi esposo viaja al interior
y llega a la noche, y después que mi esposo se fue a trabajar llegan
los chicos a buscar agua. Ese día el calor era insoportable, solamente
se podía estar en casa con aire acondicionado, por eso cuando los chicos
entran y siente el aire fresco me dicen “si tuviésemos este airecito
para poder almorzar...”
Muchachos, les dije, si quieren almorzar en mi casa no tengo ningún inconveniente.
Cerca del medio día llegan los dos chicos con cinco mas, todos ellos
jóvenes entre 18 y 30 años.
Yo por única vestimenta me encontraba con una musculosa de mi esposo
que apenas tapaba mi cola y si me agachaba se me veían los senos.
Para sorpresa de los chicos les dije que había preparado una gran ensalada
para compartir con ellos si no lo tomaban a mal. Aceptaron de muy buena gana
y uno de ellos dijo que si me parecía bien, ellos ponían la bebida
y trajeron una damajuana de vino moscatel dulce. En principio yo no quería
tomar, entonces me dijeron que si no aceptaba algo de ellos, entonces ellos
no aceptaban mi ensalada.
Al final acepté y comenzamos a almorzar y me sirvieron vino, que estaba
muy rico después de haberlo tenido media hora en el freezer.
A la hora del postre les digo que si quieren tengo duraznos en almíbar.
Aceptan y cuando voy a sacar las postreras que estaban en un armario alto, les
muestro toda mi cola al levantar los brazos.
Al instante me veo rodeada por los siete hombres que en un segundo me desvisten
y me meten mano por todos lados. Intento resistirme pero el vino y la calentura
de los chicos hacen que no pueda hacerlo.
Los chicos se desvisten y pronto me encuentro acostada sobre la mesa sobre mi
pecho y con las piernas colgando, cosa que facilita la vista de mi culo y mi
concha totalmente depilada.
De repente siento una pija que está entrando en mi concha que debido
a la situación se encontraba ya mojada.
Mi cuerpo me decía que si y mi conciencia que no... pero ante lo inevitable
y como ya me estaba siendo bombeada con fuerza, me dejé llevar por lo
que mi cuerpo sentía. Otro se coloca frente a mí y me ofrece su
pija para que la ponga en la boca. Me sentía tan puta y tan deseada que
no me pude negar y abrí la boca para que esa pija entrara.
La pija era larga y me tocaba la garganta produciéndome arcadas hasta
que de repente siento el líquido caliente invadiendo mi boca.
Algo tragué y otro poco se escapó por la comisura de mis labios.
El que me estaba cojiendo lo hace con mas fuerza y velocidad a la vez que me
ponen manteca en el culo y me meten un dedo, luego dos, luego mas...mi orgasmo
llega con mucha fuerza, mis convulsiones son incontrolables y comienzo a gritar
y sacudirme.
Me acaboooo.... ahhhh, mas fuerte, mas fuerte, no pares, cojeme...
En medio de mis convulsiones siento la leche caliente y espesa llenar mi concha.
¡Basta!, no quiero mas así... le digo y me sueltan, entonces los
veo a todos desnudos y con los penes erectos. El sabor a semen en mi boca y
la tibia leche corriendo por mis piernas hace que me decida y les digo, “vamos
a seguirla en mi dormitorio”.
Cuando llegamos al dormitorio mi calentura era tan grande que quería
que esa tarde no terminara más. Empujo uno de los chicos a la cama y
me subo encima y comienzo a cabalgarlo, cuando estoy cerca de mi nuevo orgasmo
me recuesto en su pecho y les digo “quiero a uno en el culo”. Inmediatamente
siento una pija enorme que se está abriendo paso en mi culo que estaba
deseando recibirlo. Cuando siento las dos pijas adentro ellos se comienzan a
mover con mucha fuerza, con violencia, el dolor y el placer mezclados es una
cosa maravillosa. Unos chupaban mis tetas, otro me tomaba del cabello y con
su pija en la boca me cojía provocándome de a ratos ahogos.
No aguanto mas y comienzo a acabar... una vez, otra vez, otra más...
siento la leche en mi boca que trato de tragar toda y unos instantes después
una fuerte descarga en mis intestinos. Los chicos abandona sus lugares que son
llenados por otros.
Se acaban los tres, mi cuerpo ya no responde, solo siento que da acaba uno y
otro me coje. De esa manera varias horas, hasta bien entrada la noche.
Esa tarde por lo menos me cojió cuatro veces cada uno.
Cuando se van pienso en dormir pero me acuerdo que mi esposo está por
llegar. Me levanto y mis piernas no me responden, llego tropezando al baño
y me doy una ducha. Es tanta la cantidad de semen que tengo pegado en el pelo,
la cara y el cuerpo que me cuesta quitarlo y cuando me enjabono mi culo y mi
conchita los noto muy inflamados. A pesar de todo me siento muy excitada y me
masturbo antes de terminar la ducha.
Me visto muy vaporosa para esperar a mi esposo bien despierta y con energía.
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