MECHE Y SU AMIGA
Trío, mujer - hombre- mujer. Una experiencia maravillosa con su ardiente sirvienta y su buena amiga.


Continuación del relato erótico “La sirvienta Meche” publicado en “El Rincón de Marqueze.net” el día 11 de Junio de 2002.

Antes que nada, un agradecimiento a las personas que se han comunicado vía mail conmigo para expresarme que el relato de La sirvienta Meche les gustó, en esta ocasión mando este relato que como los otros es 100% real y que es una especie de continuación del relato de Meche, o al menos es también ella una de las protagonistas en esta ocasión.
Como ya les he contado, una de las sirvientas que tuvimos en la casa fue una muchacha llamada Mercedes que de cariño le decíamos Meche, después de que me fui a estudiar únicamente me toco dos o tres ocasiones verla en vacaciones pues ya dije también que se casó, precisamente esta experiencia ocurrió en las primeras vacaciones que tuve ya estando en la universidad.
Resulta que en esas vacaciones llegue dispuesto a no salir de la ciudad y descansar, comer como debe de ser, de convivir con los amigos que también se encontraban estudiando fuera, esas vacaciones no me la pase con mi amigo del alma, Danny, pues se había mudado a otra ciudad, el caso es que me la pasaba todo el día de haragán en casa, me ponía ya a leer ya a dormir o a ver televisión y por las tardes a vagar con los amigos, en esas vacaciones mi papá también le tocan las suyas en el trabajo y como siempre aprovecho para salir de viaje con la familia, yo no quise acompañarlos y se me autorizo que me quedara solo en casa, bueno, solo es un decir pues Meche se quedo también, sabe dios que la intención no era retozar un largo mes con la chica pero si se ofrecía desde luego que no le iba a hacer el feo, la Meche era una chica que no presionaba para nada, pero si me seguía la corriente si yo le insinuaba algo o la tocaba, entonces si cooperaba, ¡y de que forma!, pero de que ella me acosara o se insinuara, nada, todo iba normalito pero un día me encontré con una novedad.
Cuando llegue a la casa un día, me entere que la Meche tenia una amiga que también era trabajadora domestica en una de las casas del vecindario, su patrona no era amiga de mi mamá pues se rumoraba por ahí que la señora era amante de un hombre casado y como el circulo de amigas de mama era muy escamado pues no la invitaban a convivir, pero a la señora le valía madre pues contaba con otras amistades en otro sector de la ciudad, era por eso que había contratado a Genoveva, así se llamaba la amiga de Meche, para que cuidara de su crío, la Geno era una chica de cuerpo delgado sin llegar a ser flaca, tenia unas piernas torneadas muy bonitas, poca chichi pero eso si tenia unas nalguitas muy bonitas, era una chica muy risueña, no era fea, mas bien tiraba a bonita, la chica aprovechaba cuando llegaba su patrona y se quedaba con el crío para venir a platicar toda la chingada tarde con Meche, como dos o tres días las encontré platicando en el jardín, me saludaban muy bien y un día me pidió permiso que si podían platicar dentro de la casa, poco faltó para que me enojara con ella, pues quien creía que era o en que época creía vivir, ¡claro!, le dije, adelante, desde ese día alternaban el jardín y la sala o la recamara de Meche para platicar.
Al cuarto día en el que nos encontrábamos solos, llegue a la casa y se me hizo raro que no las encontrara platicando en el jardín ni en la casa, era temprano y aun no anochecía y yo pensé que aun no llegaba Geno, cuando me dirigía a la recamara oí que corría el agua en la regadera, seguro que la Meche se estaba bañando, y antes de ir a la recamara me percate de que la puerta del cuarto de lavandería estaba abierto, me aproxime a el sin hacer ruido y me asomé y corrobore mis sospechas, sobre unas cajas estaba parada la Geno espiando por el respiradero del baño, ¡valla con la muchachita!, también le gustaba espiar, además le valía madre si era hombre o mujer, de seguro que la Meche no lo sabia pues la hubiera invitado a entrar al baño, pensé, pero por otro lado, ¿cómo chingados sabia la Geno que por ahí se podía ver a quien se estaba bañando?, me salí con cuidado de la casa y calcule el tiempo para entrar de nuevo cuando la Meche ya hubiera terminado de bañarse, cuando volví las encontré platicando animadamente en la sala.
Meche, ¿me haces un favor?
Dígame.
¿Me traes chorizo del que me gusta?, se me antojo.
Si, como no, ¿vamos, Geno?
Hijole, no te importa si aquí te espero, si me necesita la señora me va a llamar aquí.
Tienes razón, ahorita regreso pues.
¿Vas muy lejos?
No, no tanto, voy al súper.
¿Hasta allá?
Si, solo ahí venden el chorizo que le gusta a Mundo.
Bueno, aquí te espero.
No me tardo nada, Mundo, regreso rápido.
No importa, todavía me voy a bañar así que no te apures tanto.
Cuando mencione que me iba a bañar pude ver como le brillaban los ojos a Geno, así que en cuanto salió Meche me dirigí al baño, de seguro que iba a tener publico pero a propósito me bañe dándole la espalda a la ventana y solo en dos o tres ocasiones y eso de manera rápida me voltie como por accidente para que la Geno me viera algo el pito pues casi siempre me volteaba fingiendo enjabonarme o enjuagándome para mostrarme solo un poco, el plan era que se quedara con las ganas, el baño lo hice rápido empleando solo el tiempo necesario, cuando salí ya vestido, la Geno ya había llegado y se encontraba preparando la cena, esa noche cenamos juntos los tres, la Geno se veía que se encontraba inquieta como con ansias de irse, cuando terminamos de cenar se despidió y rápido se fue, de seguro a masturbarse, cuando nos quedamos solos la Meche y yo la invite a tomarnos unas cubas en la sala, ella acepto de inmediato y pronto estábamos frente a frente en la sal, Meche se sentó sin cuidado alguno enseñándome las piernas y muy al fondo un triangulito blanco.
A ver, Meche, ¿de que tanto platican tu y Geno?
Uy, de muchas cosas, ¿por qué?
¿Le has contado lo que hemos hecho?
En parte, ¿por qué?
¡Pinche Meche!, ¿cuál parte?
Es que te vas a enojar.
No, no me enojo, pero, ¿no habíamos quedado en que no diríamos nada?
¿Ya ves?, te enojaste.
No hombre, no me enojo, ¿qué le has contado?
Bueno, le conté que ya te había visto encuerado, que lo hago por la ventana de la lavandería.
Con razón.
Con razón ¿qué?
Ahorita que te estabas bañando la sorprendí viéndote por la ventana.
Pero como, si tu llegaste después.
No, ya había llegado pero me salí para que no se fuera a dar cuenta.
¿Por eso me mandaste a la tienda?
Por eso.
Así que a ti también te vio.
Si, pero como yo ya sabia que me estaba viendo no le enseñe del todo el pito.
Ja, ja, ja, ja, a que Geno, con razón tenia tantas ganas de irse.
Por que lo dices.
De seguro se le hacia tarde para ir a masturbarse.
Como sabes eso.
Pues por que la conozco, ¿por qué crees que le cuento cosas calientes?
¿Por qué?
Por que aunque no me lo creas, cuando estamos sentadas en la banqueta y como esta oscuro y nadie nos ve, le platico cosas calientes y ahí mismo se mete mano y se soba el burro hasta que se viene.
¿En serio?
¡Va!, le gusta hacerlo de a madre, por eso le cuento cosas calientes.
¿Y que mas le has contado?
Si te refieres a que si le he contado que me coges, ten confianza, estate tranquilo, no se lo he contado.
Ok, te creo, pero ¿entonces de que le platicas?
Le he contado que de vez en cuando me agasajas, me pregunta que hasta donde y yo cada vez le adelanto un poco mas para que se caliente y se masturbe, me gusta mucho verla como lo hace.
Y, ¿ella que te comenta?
Que le gustaría mucho vernos, que debería dejar que me agasajaras para ver ella.
¿Quiere que nos cachondiemos delante de ella?
¡Ay, no!, no tan directo, ella dice que arregle las cosas para que un día haga la finta de que se va pero que se va a quedar a espiarnos.
¿Y tu que dices?
Pues si ella quiere . . .
¿No seria mejor agasajarnos delante de ella?, quien quita y a ella también me la agasajo.
Pues, . . . no se si quiera.
¿Se lo vas a proponer?
Si quieres si, pero se me hace mejor que poco a poco se de cuenta como me agasajas, como que me da calentura solo de pensarlo, aunque . . ..
Aunque, que.
Entre mas pronto mejor, tienes razón.
Si quieres, yo arreglo todo, ¿sale?
Órale, ¿qué quieres que haga?.
Nada, nada mas invítala a ver televisión, de lo demás yo me encargo.
¡Hijole!, a ver si logras que se masturbe, tengo ganas de verla.
Como, ¿pues que no la has visto?
No, no te digo que nada mas se mete mano.
Bueno, entonces es cuestión de calentarla mucho y se lo pedimos.
¿Y sabes que?, en las platicas yo siento como que me quiere ver algo de mi cuerpo.
Pues ya te vio toda, chiquita.
Si, pero con miedo a ser descubierta y desde arriba, yo creo que quiere verme de cerca y a lo mejor tocarme pues a veces como jugando se las arregla para rozarme aquí y allá, le gustan mis piernas y mis pompis.
O sea que es curiosa.
Yo mas bien digo que es caliente la guey, pues a veces me dice que si quiero me enseña algo.
Como, ¿directamente te lo ofrece?
Si, por ejemplo cuando platicamos de senos, me dice, “huy, y yo que los tengo tan chicos, ¿quieres ver?”, nada mas que a mi me da miedo que alguien pase y nos vea así que le digo que después, siempre después, cuando quieras te enseño lo que gustes, dice.
¿No le gustaran las mujeres?
Yo creo que parejo, por que cuando le platico de ti me pide que le describa con mas detalles como estas y se calienta de a madre, ahí fue cuando me dijo que quería vernos agasajando.
Pues mañana le damos gusto, ¿no?.
Bueno.
¿Hacemos un ensayo?
Ji, ji, ji, ¡claro!, pensé que no me lo pedirías nunca, dijo levantándose y sentándose enseguida mío.
Oye, ¿y a ti te gustaría verla a ella?
Pues para que te digo que no.
¿Y tocarla?
Yo creo que si.
¿Y que te toque ella?
Ha de ser rico, ¿no?, pero junto contigo.
¡Ah, claro!
Mañana vamos a ver que pasa.
Bueno, por lo pronto mañana antes de que llegue le platicas que te acabo de dar un agasaje y que te quedaste con ganas, si te dice que si quieres se va para espiarnos le dices que no, que te da mucha calentura hacerlo estando ella presente pero sin ver, que se quede y que nos de la espalda, bajamos la luz y nos agasajamos tras ella.
¿Y luego?
Casi seguro que dice que si, pero también buscara cualquier pretexto para voltear y en una de esas nos va a ver agasajando a fondo, verga de fuera y toda la cosa, sin enseñarla del todo, la tapas con tu mano.
¡Ay, cabrón! Ya me calenté, imagínate como se va a poner.
Nada mas dile que no se vaya a masturbar.
¿No?
No, mensa, para después verla, yo también la quiero ver, y si esta hirviendo no se va a negar.
¡Hijole!
Es mas, si quiere vernos coger que lo haga, ¿no tienes problema?
¿Te imaginas?
¿Ya le dijiste que no eres virgen?
Ya, pero le dije que hace mucho me cogieron en el rancho
Entonces si cogemos, finge que hace mucho no lo haces.
¡Puta madre!, va a ser un día memorable.
Y ella, ¿no ha visto coger a su patrona, como tu?
No, dice que cuando viene su viejo se la lleva a un hotel y ella se queda con el niño.
Así que estará bien ganosa la guey.
¡Que si esta!, ¿quieres otro trago?
Vale, y sírvete otro tu.
Cuando llego con los tragos, se sentó en mis piernas, nos comenzamos a besar y a agasajarnos con la ropa puesta, esta no duro mucho sobre nuestros cuerpos poco a poco fue cayendo a nuestro lado, agasajamos lento, gozando al máximo, le mame las deliciosas chichis, me mamo y le mame, nos tiramos al suelo y le puse una cogida de campeonato, después ella me cabalgo y cuando terminamos nos limpiamos con las lenguas, nos quedamos agotados abrazados en el sillón con una exquisita sensación de bienestar, podíamos sentir nuestros cuerpos desnudos y nuestros alientos cálidos cuando nos besábamos con lentitud, agotados nos fuimos a dormir juntos, desnudos, abrazados, acariciándonos hasta que nos invadió el sueño, a la mañana siguiente, nos bañamos juntos y al terminar cada quien se puso a hacer lo que estaba acostumbrado, yo me fui con los amigos y ella se quedo limpiando la casa y haciendo las labores domesticas, a la hora de comida regrese, Meche me preparo mi plato favorito y después de comer me fui a dormir, el día se había puesto algo nublado y no tardaba en llover.
Cuando me desperté a media tarde, se había desatado una pertinaz lluvia fina y ya se encontraban Geno y Meche platicando entre risillas en la sala, cuando salude, Geno me vio con una mirada maliciosa.
Hola, salude, ¿ahora viniste mas temprano, Geno?
Es que se quedo sola, me dijo Meche, la señora se fue a atender a su mamá que se enfermo y no se quiso quedar sola.
Bien, pues estas en tu casa, perfecto, pensé yo, ¿se va a quedar a dormir contigo?
Si nos das permiso, si.
No seas sangrona, que permiso ni que nada, ¡claro que se puede quedar!
Gracias, me dijo mostrándome una sonrisa encantadora.
Ok, se quedan en su casa, voy a darme un baño.
Me metí a bañar y lo hice rápido, por si las dudas y alguien me veía desde la ventana tampoco en esta ocasión mostré de plano mi verga, salí y me incorpore a donde estaban ellas aun platicando con la televisión prendida, Geno venia vestida con una falda corta con un vuelo amplio, la acompañaba con una blusa elástica que se ceñía a su cuerpo y traía unas zapatillas cómodas, era una vestimenta ideal para meterse o que le metieran mano, yo por lo pronto admire sus preciosas piernas y ella seguía viéndome con un brillo especial en sus ojos y una sonrisa enigmática en su rostro.
Cuando salí, Meche se metió a bañar, mientras lo hacia comenzamos a platicar la Geno y yo, me contó de su patrona, del pueblo de donde era, de su familia que estaba conformada por puras mujeres, yo creo que de ahí la curiosidad de ver a un hombre, claro, aparte de la calentura pero quiera uno o no influye en donde te desenvuelves, mientras platicábamos, de repente como no queriendo la cosa se abría de piernas permitiéndome verle casi el calzón, y yo me hacia pendejo como si no me diera cuenta, después de unos minutos salió Meche del baño y se incorporo a la sala.
Listo, ¿tu no te quieres bañar?
¡Ay!, no vine preparada.
¡Báñate, cochina!, ¿para que no vienes preparada?
No traje ropa interior de recambio.
Pues no te pongas, ja, ja, ja.
Ay, como eres, que ira a decir Mundo.
Ay si, es de confianza, ya lo veras.
Bueno, ahorita vengo, si me voy a bañar.
Cuando nos quedamos solos le pregunte a Meche.
¿Qué le dijiste?
En lo que quedamos, le dije que estabas dormido por que nos habíamos puesto un agasaje de poca madre.
¿Y?
Se calentó mucho y quería que le platicara todo, le dije que ahora había estado mas rico, que me habías besado los pechos y me habías metido mano en el calzón, que yo por mi parte te había sacado el pito para acariciarte.
¿Y que decía?
Me dijo asombrada, ¡Se la sacaste!, ¡que bárbara, que padre!
¿Y como le dijiste que habíamos terminado?
Le conté que me habías hecho terminar con el dedo y que me habías pedido que te la sacara a ti con la mano pero que no quise, ¡Pendeja!, me dijo, yo que tu lo hubiera hecho ha de ser padre ver como le sale su leche, pues si, le dije, pero ya estabas por llegar y me dio miedo que nos sorprendieras, así que le paramos y se fue a dormir pero me quede con muchas ganas , le dije.
¿Entonces?
Me dijo, hijole manita, a lo mejor no vas a poder por que te quiero pedir un favor, ahí fue cuando me dijo que si se podía quedar, no importa, le dije, ahorita que estemos viendo la tele te volteas de espaldas, es que en serio me quede con muchas ganas que me de dedo de nuevo.
¿Y estuvo de acuerdo?, le pregunte con ansia.
Si, aunque le note una sonrisa muy maliciosa.
En eso oímos que cerraba la llave del agua, ya para entonces la sala se encontraba en penumbras, parte por la hora y parte por lo nublado.
Ven, siéntate aquí, que nos sorprenda dándonos un beso, eso será el principio.
Rápido se sentó enseguida de mi y nos dimos un beso, sin pasarnos las manos por ningún lado solo mi brazo en sus hombros pero si dándonos un beso que se veía claramente era de lengüita, en eso oímos que nos decía muy cerca.
Listo, esta riquísima el agua.
Nos separamos sobresaltados y Meche se aparto un poco de mi.
Perdón, dijo a manera de disculpa.
No vayas a decirle a nadie lo que viste, le dijo Meche, prométemelo, ¡no!, mejor júramelo.
No se preocupen, soy una tumba, hagan lo que quieran yo me siento aquí a ver la tele, dijo sentándose frente a nosotros dándonos la espalda, pero muy cerca de nosotros a escaso un metro si mucho.
Que linda, tu si eres una buena amiga.
Claro, hagan de cuenta que no estoy, en serio se los digo.
¿No quieren una bebida?, les dije
¿Una bebida?, dijo Geno, ¿y si nos emborrachamos?, mejor no, gracias.
Le pongo poco vino a las de ustedes.
¿Tu quieres Meche?, le pregunto.
Yo si, anímate también tu, cuando te sientas mareada nada mas dejas de tomar y ya.
Bueno, a ver si no me cae mal, oye Meche, ¿me prestas una cobija o algo? Esta dándome frío.
Si, deja te la traigo.
Mientras Meche se iba al cuarto, yo prepare las bebidas poco cargadas, la idea era que no se pusieran pedas, solo que se desinhibieran, las demás se las daría mas y mas cargadas, nos sentamos de nuevo en el sofá y Geno delante de nosotros, siempre de espaldas se cubrió las piernas con la cobija, comencé a besar a Meche y a agasajarle las chichis mientras ella me sobaba el paquete por encima del pantalón, le bese el cuello y le metí la mano en la blusa para acariciarle un pecho, en voz baja le dije al oído que se aventara un gemido, así lo hizo y casi de inmediato voltio Geno para decirme.
De veras que no sabe mal esto.
Te digo, ¿verdad que sabe rico?, le conteste separándome de Meche dejando casi la mitad de la chichi de fuera.
Ey, dijo y se voltio no sin antes dar un vistazo a la chichi y a mi paquete.
Volvimos a agasajarnos, esta vez ya Meche me apretaba la verga por encima y dejaba que le sacara un pecho para chapárselo, en eso estábamos cuando nuevamente Geno volteo y nos pregunto.
¿Quieren que prepare otras?, o ¿todavía tienen?
¿Ya te la terminaste?, le pregunte separándome del pecho el cual devoro con la mirada.
Casi, ¿Ustedes?.
Nos queda poca pero toma, le dije apurando lo poco que me quedaba, lo mismo hizo Meche y le tendió su vaso.
Cuando se levanto del suelo confirme mis sospechas, antes de alisarse la falda se vio claramente que la Geno no traía calzones y eso me calentó mucho pues se le vieron fugazmente sus preciosas nalgas.
Dime cuanto se le pone.
Cuando le di las medidas me dedique a acariciar el pecho de Meche mientras ella metía la mano en mi pantalón, otra vez se paro junto a nosotros respirando hondo de lo caliente, cada quien con la mano libre tomo el vaso y le agradecimos dándole un sorbo, Geno se volvió a acomodar frente a nosotros pero ahora primero como que se empino para sentarse a continuación enseñándonos el nacimiento de sus nalgas, no resistió la tentación y de nuevo voltio para preguntarnos.
¿Quedaron buenas?
Si, le conteste.
Mmmhh, dijo Meche entrecerrando los ojos pues yo le tenia ya una mano bajo su falda, me retiro la mano púdicamente y le pregunto a Geno.
¿No te cansas ahí?
Algo, pero esta bien.
Si quieres recárgate en ese sillón le indique el sillón individual.
Pero no voltees a ver, tramposa, le dijo con cariño Meche.
Ahora le agasaje entre las piernas mientras Meche con una mano me seguía agarrando el pene y con la otra se acariciaba las chichis metiendo su mano en la blusa y por supuesto Geno nos veía ahora con mas facilidad, metió su mano bajo la cobija y aprecie los movimientos de su mano, se estaba masturbando, como no queríamos que lo hiciera tan pronto le pedí.
Geno. ¿me sirves otra?
¿Uuuuhh?, dijo con un hilo de voz, ah si, dame el vaso.
Saque la mano de entre las piernas de Meche, me chupe el dedo como limpiándomelo y le pase el vaso, mientras ella preparaba la bebida, le abrí del todo la blusa a Meche y le acaricie los pechos retorciéndole los pezones, Geno veía como hipnotizada vaso en mano hasta que reacciono y me lo ofreció, pero le dijo a Meche.
¡Que bárbara!, ¿qué sientes?
¡Geno!, ¡siéntate en tu lugar!
¿Qué tiene?, que no te de vergüenza, dime como sientes.
Rico, riquísimo, no te lo puedo describir, deberías sentirlo tu.
Pero yo casi no tengo.
Y que, el tamaño no importa para sentir rico.
Ya se, pero mira, dijo agarrandosela por encima de la blusa, a quien se le van a antojar.
A mi, le dije.
Andale, anímate, ¿quieres sentir rico, no?
Ummm . . . no se . . .
Como de que no, agasájatela, Mundo.
Pero primero nos damos un buen beso, le dije levantándome.
No le di tiempo a que reaccionara, Meche me quito el vaso de la mano y yo la tome por los hombros plantándole un beso en la boca, su respuesta fue tímida al principio pero le fue tomando gusto pronto, la abrace de la cintura y me la pegue para que sintiera mi erección, luego baje las manos y la tome de las nalgas, ¡madre mía!, que lindas pompis tenia la guey, pero no quise apresurar nada, ese no era el plan, me separe y me volví a sentar, le tome la mano y la atraje para que se sentara en mis piernas de forma transversal dándole el frente hacia donde se encontraba Meche para que viera, le levante la blusa descubriéndole los pechitos y me dedique a mamarselos a conciencia, me iba de uno al otro pero no los dejaba libres, mientras mi boca chupaba la mano acariciaba al otro, con voz ronca me susurro.
¡Ay mamacita!, que rico, síguele, ay, así dale, me llevas a la gloria.
Después de un buen rato me separe y le sople en los ensalivados pechos haciendo que se le pararan aun mas sus pezoncitos morenos.
¿Qué tal?, le dijo Meche.
Muuuuy rico, dijo levantándose, muy rico volvió a decir, pero no se bajo la blusa así dejo sus pechos al aire.¿Verdad que se siente chingón?
Con razón te gusta tanto agasajar, amiga.
Y lo que falta, mi amiga, déjanos seguir, si se te antoja nada mas dínoslo.
Meche se despojo de la blusa, puso las pompis al borde del asiento y se agarro las dos chichis restregándoselas, yo por mi parte volví a meterle mano debajo de la falda sobando su burrito por encima del calzón, me volvió a tomar el paquete por encima del pantalón bajo la mirada de Geno que no perdía detalle desde el sillón.
¡Ay, Mundo!, ¡que pinche calentura!, damelo, quiero sóbratelo, sácala.
¿Ya?, le dije volteando a ver a Geno
Por mi no hay problema, me dijo con el labio inferior temblando con una mirada suplicante, déjala que te lo haga.
Me levante y me puse frente a Meche dándole la espalda a Geno aunque no del todo, me desabroche el cinturón, corrí mi cremallera y me abrí el pantalón bajándome con el dedo gordo el calzón para que saliera mi verga que ya se encontraba durísima con el capullo hinchado y goteando de excitación, Meche lo tomo con una mano y comenzó a pajearme lento y rico, yo eché la cabeza hacia atrás de gusto, esto lo aprovecho Geno para venirse de inmediato a sentar junto a Meche.
¡Ay manita!, no seas mala, tu ya lo has tocado muchas veces, ¿me dejas a mi?
Claro, ya viste como se hace, no lo hagas muy brusco.
De pronto se iluminó toda la sala, Meche había prendido la luz.
Así esta mejor, ¿no?
¡Ayyyiii!, si, así déjala, dijo Geno parpadeando, que raro se siente, esta muy bonita, ¿qué sientes, Mundo?
Muy rico, chiquita, sigue acariciándola.
¿es cierto que Meche ya se la metió en la boca?
Si, es cierto.
¿Me dejas a mi?
Si, chupamela, ¿sabes como?
Creo que si, Meche me ha dicho como.
Deja sentarme pues.
Me saque de plano el pantalón quedando desnudo de la cintura para abajo, Geno se agacho a mamar, no lo hacia mal, algo torpe pero ya aprendería por lo pronto me estaba haciendo sentir de maravilla, en una de esas que se la saco para descansar y mientras me masajeaba con la mano de forma lenta volteo a ver a Meche, esta le sonrió y le pregunto.
¿Quieres que me encuere?
¡UHF!, si, casi chillo.
Meche se encuero y se puso frente a ella, ahora mientras veía a su amiga me acariciaba, se volvió a agachar a mamar y yo le pase la mano por debajo de la falda y fingiendo sorpresa dije.
¡Geno!, no traes calzones.
Para que, me dijo con una sonrisa mientras me agarraba los huevos.
¡¿En serio? dijo Meche poniéndose tras ella.
Mira, le dije levantándole la falda.
¡Geno!, que linda cola tienes, ¿puedo tocar?
La chica no respondió, solo me volteo a ver, yo le hice un gesto afirmativo pero antes de contestar volvió a decir Meche.
¿Puedo?, sorda.
Ujú, dijo Geno con la verga en la boca.
Meche comenzó entonces a acariciarle las nalgas y la raja, le pasaba las manos por las piernas y volvía al ataque de aquel precioso trasero, de pronto Geno dio un ligero respingo y me dijo.
¡Mira esta!
¿Qué?, le dije
Me pico la cola.
Déjala, ¿sentiste rico?
Si, pero me sorprendí.
Pues tu me has dicho que cuando te masturbas te picas el culo, ¿no?
Pues si, pero yo, ¿qué no te da asco?
¿Asco?, ¡nombre!, ni siquiera esto me da asco, le dijo dándole una lamida a toda la raja, Geno se quiso levantar pero no la dejé.
Déjala, tu siente rico y ya, ahorita veras que también a ella le vamos a lamer, ¿te gustaría?
¡Uy, si!, y siguió mamando con mas ímpetu, la tuve que detener pues si seguía así me iba a hacer venir y aun no quería.
Espera un poco mi vida, deja mamarle el burro a Meche.
¡¿El burro?!
Si, ya lo veras, cuando termine sigo contigo, ya veras que es mejor que la manuelita.
Meche se acomodo en el sillón con las piernas abiertas mostrando su panochita abierta, ella misma se separo lo pelitos hacia los lados y me ofreció su fruta, me dedique a mamarle, lamerle toda la región, le metía la lengua hasta donde podía y le barría de nuevo los labios peludos con la lengua extendida, nada mas chillaba de placer y se retorcía en el sillón levantando la cadera buscando mayor contacto con mi ávida lengua, así dure un buen rato evitando tocarle mucho su inflamado clítoris para prolongar mas el placer antes de que se viniera, me levante y le indique que se pusiera en cuarto al borde del sillón, así pude entonces primero besarle todas las nalgas, para dedicarme después a lamerle la raja llegando hasta el burrito desde atrás, la Meche gemía y me decía que la estaba pasando fenómeno que le siguiera que le picara el culo con la lengua, después de lamer por un buen rato aquel precioso trasero moreno despegue la cara al sentir la respiración de Geno muy cerca de mi cabeza pues se había acercado al máximo para ver la acción, le sonreí y me separe un poco, no le dije ni media palabra solo me separe del trasero de Meche, Geno aprovecho para ahora ella continuar lamiendo y picando con la lengua aquel culito marrón expuesto, Meche noto el cambio y le animo a seguir.
Así, amiga, cómeme, lámeme el culo, que bien lo haces.
Ya bien caliente se volteo y se sentó de nuevo como al principio pidiéndome.
Ya, Mundo, haz que termine.
¡¿Venirte?!, le dijo Geno.
Ya veras, es de lo mas chingón.
Inicié la mamada al burro de Meche que no duro mucho en retorcerse y pedirme que ya le diera en el clítoris para venirse, que ya no aguantaba, le hice caso y ataque directamente ahora si el botoncito, Meche dejo de retorcerse y ahora se arqueo levantando las nalgas, yo se las tome para que no me tumbara de donde estaba, de repente se puso rígida y lanzando un prolongado ¡Uuuuuhhhooooaaaaa! Se comenzó a venir, aflojo el cuerpo que le temblaba sin control y después se quedo laxa vertiendo sus jugos en mi lengua que seguía ahora mas lentamente rondándole toda el área menos el clítoris por que sabia que le podía molestar.
¡Pa, su mecha!, Meche, ¡que venidota!, ni en mis mejores manitas lo he logrado yo.
Ssssiii, estuvo rico.
También a ti te gustó mucho, ¿verdad Mundo?.
Mucho, me encanta mamar.
¿Te cansaste?
No, ¿quieres una?
¡¿De verdad?!, ¿me vas a mamar?, uy si, si quiero.
Se sentó igual que la Meche y ahora si pude ver con claridad y por primera vez aquel cuerpecito, tenia un burrito con muy pocos pelos, labios regordetes y abultados, las piernas, aunque delgadas las tenia muy bien torneadas y macizas, nada de panza y las caderas no muy anchas pero con buena curva.
Que lindo osito tienes, mira como lo tienes cerradito, le dije pasándole un dedo a manera de caricia.
Que bueno que te guste.
Y no solo tu cosita, toda estas bien buena.
Oye de veras, le dijo Meche pasándole la mano por el burro, que pocos pelos tienes.
¿A ti también te gusta?
Si, se ve rico, ¡oye!, pero mira nada mas como estas mojada, le decía sobandoselo.
Pero no tanto como tu, le dijo pasándole también ella la mano sobre el mojado burrito de su amiga.
Para iniciar la mamada comencé a besar las piernas tiernamente hasta llegar a su expuesto sexo, inicie con una lamida amplia y lenta a lo largo de sus labios para rematar recorriendo la raja de abajo hacia arriba.
¡Aaaay, mamacita!, ¡que rico, Meche!
Después de lengüetearle un rato corto me levante y la vi a la cara mientras mis dedos le acariciaban, le estrujaban los labios y le pasaban por la mojada raja, ella me sonrió y me pregunto.
¿Vas a querer colita?
¿Tu que crees?
Tómame pues, dijo levantándose para voltearse y ponerse con las rodillas en el asiento parando sus preciosas nalgas.
Aunque tenia las nalgas mas chicas que la Meche, no se podía negar que las tenia preciosas, unas pompis redondas y proyectadas hacia atrás como inicio de unas preciosas piernas torneadas, la raja larga, pues yo me he fijado que en algunas mujeres la raja empieza un poco bajo, en Geno no, se le marcaba la raja muy bien haciendo lucir mas bonitas sus aparatos sentatorios, cuando se empino al bajar sus hombros, ¡madre mía!, que culito tan lindo tenia, un agujerito de color marrón muy fruncido y cerradito, cuando me lo mostró lo hizo frunciéndolo un poco a causa de la excitación, le palpe todas las nalgas y le acaricie con el dedo gordo la raja haciéndole presión al culo, procedí a besárselo y a lamerlo, la Geno comenzó a gemir y a pedir que le hiciera esto y aquello, quería sentir las mas bellas sensaciones, no por que me cansara ni mucho menos pero me separe de lamer y besar aquel trasero, cosa que aprovecho Meche para pagarle la mamada de trasero que Geno le había dado hacia un momento, palpó, vio, beso, lamió y chupo a placer lo que tantas veces había soñado, la tuve que separar para que Geno se volteara y me daría su chochito para terminar con una mamada como ella quería, le di una mamada de antología por supuesto con la colaboración de ella que se retorcía como víbora bajo mi boca, se arqueaba y no sabia de donde agarrarse hasta que se vació en no uno sino dos orgasmos ligados dejándome la cara de la nariz para abajo completamente mojada.
¡Uuuhhoooo!, mamá, que ricooooo.
Chiquita, como lo gozaste.
¡Uf!, mucho, no sabes cuanto.
Te veniste dos veces, no lo había visto nunca.
Fue mejor que la mejor de mis “manitas”
Meche también estaba bien caliente y acariciaba a su amiga en las piernas y sus escasos pelitos, su pancita y sus chichitas, mientras tanto yo tenia la verga a punto de explotar con un constante goteo de liquido preseminal.
Mundo, dijo Meche, ¿te pido una cosa?
Adelante, ¿de que se trata?
Primero quiero que no me vayas a decir que no
Depende de lo que me pidas
Ay. . . , no se como decírtelo, . . . es que me encuentro bien caliente, como nunca.
¿Quieres otra mamada?
No, quiero ser tuya, quiero que me la metas, ¿si?
¡Meche!, dijo Geno entre sorprendida y excitada.
¿Qué?, ya hace mucho que no lo hago y quiero que hoy me la meta, ¿cómo ves, Mundo?
Si así lo quiere, vente, vamos a la recamara le dije tomándola de la mano.
No nos tardamos, le dijo a Geno mientras se levantaba.
¡No!, no me dejen sola, dijo la chica angustiada.
A como estamos, dijo tomándome la verga, vamos a terminar pronto, ya venimos.
Esperen, . . .er . . . este . . . ¿los puedo ver?
¡Estas loca!
Andale, hagan de cuenta que no estoy, ya se había convertido en la frase preferida de Geno.
¡Geno!, mira nada mas que cosas se te ocurren guey.
Quiero verlos, no sean malos.
No, si quieres mastúrbate para que te calmes y ya, ¿ok?
Oye, espera, le dije yo, que buena onda, ¿te masturbas mucho, Geno?
De a madres, contesto Meche por ella.
Entonces te dejamos vernos con una condición.
¡La que sea!
¿Nos enseñas como te masturbas?
¡Ay . . . ¡
Dijiste lo que sea.
¿Para que quieres ver?
Por que nunca he visto a una mujer hacerlo.
También yo quiero verte, siempre te tapas, ¿qué dices?
No, me da vergüenza.
Ok, aquí espéranos pues le dijo Meche agarrándome del pito jalándome a la recamara.
¿No!, esta bien, acepto.
Primero nos ves y luego nos enseñas, ¿Vale?
Vamos pues, ¡uuurrrff!, ¡que pinche calentura!

No quisiera tocar lo que siguió nada mas por encimita y ya me extendí demasiado en este relato, ¿no les parece?, mejor inmediatamente después de este, voy a seguir con la segunda parte.

Saludos.
MUNDO

Para cualquier comentario: siufongo@yahoo.es

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