NATALIA, SU HERMANO GUILLE Y DANA
Filial, trío, hermano y hermana, mujer - hombre - mujer.
Todos los caminos la conducen a desatar la pasión que siente por su
hermano.
Continuación del relato: Natalia... cayendo en su propia trampa.
Después de rendir con nota excelente
volví a casa de inmediato para darle la
noticia a mi hermano Guille.
Después del jolgorio de la buena noticia me invito a comer algo por ahí
para
festejar. Fuimos a comer a un lugar muy lindo de Recoleta donde estábamos
rodeados de gente muy bacana.
Cuando estábamos iniciando la cena aparecieron sorpresivamente dos
compañeros de trabajo de Guille.
Compartieron la mesa con nosotros. Eran muy entretenidos y amenos. Gustavo
es fotógrafo de la agencia y su hermana Dana es la maquilladora.
Gustavo tiene ese tipo de hombre que de vez en cuando te mira muy
fugazmente... pero te pasa veinte megas de mensajes subliminales en una
fracción de segundo. Morocho, de piel blanca y unos ojos verdes... de
esos
que con las chicas les decimos: <aflojacalzones>. Dana, por su parte,
una
muy hermosa mujer de 24 años... temperamental, dinámica y vital.
Dijo ser
una mujer de gimnasio, tenis y natación, cuando le pedí detalles
de su forma
de ser.
Pasamos una noche hermosa. Gustavo había salido a cenar con Dana porque
esa
madrugada salía de viaje a centroamerica con un grupo de amigos.
Decidimos acompañarlo hasta el aeropuerto a primera hora de la mañana
de ese
sábado. Para eso estiramos la noche en varios boliches imitando una marcha
barcelonesa.
En una de las disco que fuimos salimos a bailar los cuatro. Yo estaba en ese
estado de gracia que el alcohol y la alegría te meten en la sangre. En
un
tango Gustavo me agarró con fuerza para bailar como Dios manda... y a
mi
casi se me caen los calzones!!!!... Por favoooorrrr.... que pedazo de
potrooo!!!!
Guille y Dana bailaban cerca nuestro pero con una cordura que me llamó
la
atención. O mi hermano estaba muy borracho (que no creo) o le habían
cerrado
toda posibilidad de avance... cuando llegáramos a casa lo interrogaría.
Amanecía sobre Buenos Aires cuando dejamos a Gustavo en el aeropuerto
y
volvíamos a la capital en la camioneta de Dana. Ella estaba bastante
mas
apagada que el resto de la noche. En realidad su temperamento cambió
cuando
volvió a la cafetería donde la esperábamos después
de despedir a su hermano.
-. Dana... no te planches... arriba ese animo!!!.- le dije tratando de
sacarla del pozo mientras manejaba a mi lado. Guille dormía plácidamente
en
el asiento trasero.
-. Sabes que pasa Nati... desde que murieron papá y mamá con Gusti
hemos
estado muy unidos... muy compinches... y cada vez que viaja me siento muy
sola.-
-. Bueno.. tratemos de levantar el animo... te invito a un desayuno en casa
cuando lleguemos... ¿si?
-. Eso... un café con leche con medialunas... u otro whisky triple con
hielo... jajajajaja.-
-. En ese orden .... jajajajaja.
Llegamos a casa, previo paso por la panadería. Guille encaro semidormido
hacia su pieza y nosotras a mi habitación a ponernos algo cómodo.
Le preste
un camisolín y mientras se cambiaba de ropa pude apreciar su hermoso
cuerpo
desnudo. Además, el camisolín era tan transparente que la hizo
dudar, por
un instante, de ponerse algo abajo.
-. ¿Tu hermano... se sabe despertar de golpe?. No quiero que venga por
la
cocina y me vea casi en cueros... jijijiji.- me pregunto amagando volver a
ponerse la tanga.
-. No te hagas problema... yo ando siempre casi en cueros... jajajajaja
-. ¡¡¡Nena!!!!... con el cuerpazo que tenés !!!!! Tu
hermano...- cuando dijo
esto se detuvo... y se sonrojo tanto que se dio vuelta y se puso a peinar
su largo pelo mirándose al espejo.
Como me dí cuenta de su incomodidad la invite a que fuéramos a
la cocina a
desayunar. Necesitaba comer algo porque el mareo del alcohol no se me había
pasado.
Hicimos un desayuno fantástico. Luego, mientras fumábamos un cigarrillo
comentábamos sobre temas triviales.
En un momento dado se nos ocurrió, ya que era sábado y no teníamos
compromisos, tomarnos un whisky doble para irnos a dormir la mona
tranquilas. Ella fue hasta la heladera a sacar hielo y yo a la sala en busca
de la botella. Al sentarnos juntas en el sillón del living su camisolín
quedo algo levantado mostrando parte de su sexo muy bien cuidado. Muy cerca
de sus labios vaginales alcance a ver un tatuaje muy pequeño que no logre
identificar. Después, al dejar el vaso en la mesita el movimiento cubrió
lo
que me había llamado la atención.
Hablamos hasta por los codos al punto tal que el tiempo se nos paso volando
y
las medidas de whisky... también. Cuando sonó el despertador de
Guille
(tenia un partido a jugar ese mediodía) nos dimos cuenta que ya eran
las
once de la mañana... la borrachera no nos dejaba darnos cuenta cuanto
habíamos hablado.
-. ¡¡¡¿Todavía están acá?!!!...
locas de mierda !!!... y encima
borrachas!!!... jajajaja .- nos comentó jocosamente mi hermano que,
semidormido y solo con su slip, iba camino al baño.
-. Andaaaa.... esclavo del deporte!!!.- le grite yo mientras se perdía
de
vista dentro del baño.
Dentro de la borrachera que ambas teníamos Dana tapó un poco su
desnudez...
pero abrió muy grandes los ojos en señal de asombro.
-. Woaaaaoooo.... que pedazo de lomo que tiene tu hermano, nenaaa... esta
para el crimen, te digo...jajajajaja
Sin pensarlo mucho le hice seña que me siguiera y la lleve hasta el lavadero
a mi lugar de observación por el ventiluz del baño.
Las dos no asomamos para encontrarnos con la imagen del Guille desnudo
debajo de la ducha. Su sexo estaba en ese estado de <apenas despierto>
que
tienen los varones cuando recién se levantan.
El agua que rodaba desde su cabeza le daba una figura impactante. Su cuerpo
casi perfecto y su cara de ángel lo hacían tentador y apetecible.
-. Mi Diosssss....!!! tu hermano es una hermosura, nena!!! .- me dijo en el
oído Dana mientras se apoyaba en mi espalda, para no caer de donde estábamos
subidas.
Su camisolín de tela muy liviana me hacia sentir con nitidez sus pezones
en
la piel de mi espalda. Instintivamente mis manos bajaron a mi sexo.
Encontrar los labios de mi vulva ya húmedos me produjo un placer que
me hizo
suspirar. Guille terminó su baño y salió hacia su habitación
envuelto en una
toalla. Como estábamos las dos subidas al cofre de la ropa sucia para
bajar
primero, con mi incipiente borrachera a cuestas, me tome de Dana... fue casi
un abrazo. Nuestros cuerpos semidesnudos se frotaron frontalmente.
Al pisar el suelo mi cara quedó a la altura de la pelvis de Dana.
Abrazándola por sus nalgas pegué mi mejilla a su sexo. Solo la
tela fina la
separaba... el olor de su sexo me excito muchísimo. Lentamente comencé
a
frotar mi mejilla mientras levantaba su camisolín. Mis labios quedaron
en
contacto con sus labios vaginales... me invadió un perfume erotizante.
Separé con mucha delicadeza los labios de su sexo y dulcemente tome su
clítoris entre mis labios... Dana tuvo un sacudón y tomándome
de la nuca
apretó mi boca contra su sexo.
Consciente de que Guille antes de irse me buscaría para saludar, decidí
esperar que se fuera para después saborear tranquila, por primera vez,
el
sexo de Dana.
En el momento en que comencé a separar mi cabeza de su sexo pude ver
que el
tatuaje que Dana tenia justamente allí escondido decía...¡¡¡
Gusti !!!
Cuando la ayude a que bajara del cofre de madera nuestros cuerpos se
volvieron frotar con fuerza... nuestras caras quedaron muy cerca... la mirada
de Dana era un canto a la lujuria... respiraba con dificultad... me tomó
de
nuevo de la nuca y se fundió conmigo en un beso salvaje, comiéndose
con
desesperación mi lengua.
Sentimos que Guille llamaba preguntando por sus anteojos de sol. Salimos del
lavadero por la cocina y lo encontramos en el living. Ninguna de las dos
tuvo reparos ni pudor por estar semidesnudas. Es mas, Dana parecía sentir
placer en recibir la mirada devoradora de Guille. Fue caminando lentamente
con paso felino y se sentó en el sillón para prender un cigarillo.
Guille, repuesto de su shock, me dio un beso de despedida.
-. No la dejes ir .- me dijo muy rápido en el oído al besarme.
-. ¿Cenas con nosotras?.- le pregunte sabiendo que sus entrenamientos
del
sábado nunca terminan antes del anochecer.
-. Por supuesto !!! y a ver si se esmeran con lo que preparan. Mirá que
yo,
con solo una hamburguesa dentro de un rato... esta noche me como una vaca...
jajajaja.
Cuando Guille salió cerrando la puerta fui y me senté en el sillón
al lado
de Dana. Estaba muy excitada y muy nerviosa. Ella me miraba con la misma
lujuria de unos instantes antes.
Mirándome a los ojos fue acercando lentamente su cara a la mía.
Nuestros
labios estaban a solo un par de centímetros cuando se detuvo. Respiraba
profundamente y el aliento caliente pegaba en mis labios. Me estaba
excitando cada vez más.
Mirándonos fijamente a los ojos, las dos jadeábamos de la excitación.
Sentí
sus manos en mis rodillas desnudas y mi cuerpo dio un brinco involuntario.
Sus manos comenzaron a avanzar lentamente por mis piernas... empecé a
sentir
un hormigueo delicioso en mi estómago.
Nuestras bocas jadeantes estaban a escasos cuatro centímetros, pero no
se
tocaban. Las manos de Dana avanzaban lentas, pero inexorables por el interior
de mis piernas. Para demorar su avance tome su camisolín desde abajo
y se lo
saque por su cabeza dejándola desnuda. Ella hizo lo mismo conmigo. Cuando
sus manos volvieron a mis piernas tome sus pezones entre mis dedos y los
comencé a frotar con suavidad. Dana comenzó a quejarse y temblar
muy
débilmente.
Sus manos temblorosas llegaron a los labios de mi vulva... empapó sus
dedos
en mis jugos y los subió a su boca primero y después me dio de
probar lo que
había quedado en su lengua... era para mi un momento erótico inenarrable...
sentía deseos incontenibles de tener un orgasmo... y ella parecía
ser una
maestra en llevarme hasta el borde y no dejarme llegar.
Su mirada de lujuria incontenible y su aliento en mis labios me
enloquecían... fui bajando mis manos acariciando su piel hasta llegar
a su
sexo... al tocar su clítoris untado de flujos su cuerpo dio un brinco
hacia
atrás y cayó de espaldas en el sillón. Ávida de
prolongar mi excitación
hasta la locura... metí mi boca en su sexo con desesperación.
Dana, presa de
un estado incontrolable, me tomó de la nuca y metió mas adentro
mi boca.
Comenzó un orgasmo que la sacudía de pies a cabeza y gritaba con
voz
ronca... que salía casi de su estómago.
-. Me estas... matando... Nati... dame mas.... siiiiii... asiiii... como...
necesito a Gustiiii... no puedo... vivir... sin él...
Cuando terminó su orgasmo y las contracciones que le siguieron... quedó
tirada en el sillón como muerta... los ojos cerrados... la respiración
aún
agitada... y temblores que la sacudían de vez en cuando. Con mucho cuidado
me levante del sillón y fui hasta mi habitación... busque mi juguete
y
pasando por el baño lo puse por algunos segundos debajo del chorro de
agua
caliente.
Cuando volví al sillón Dana seguía con los ojos cerrados,
respirando
agitadamente... me senté a sus pies y metí el vibrador en mi boca
para
lubricarlo... puse la punta en los labios de su vagina y sin prenderlo
comencé a meterlo muy lentamente.
-. No... Gusti... porfa... no mas... estoy... ahhhh... que me haceees?...
ahhh... siiii.- siempre con los ojos cerrados, a medida que entraba, más
se
agitaba y abría las piernas como pidiendo mas penetración.
Cuando llegue a la mitad (no es muy grande) lo deje allí... Dana movía
la
pelvis como pidiendo mas... me puse casi sobre ella y en el momento que lo
prendí... ella abrió muy grande los ojos y yo empuje con mi pelvis
el
aparato metiendolo íntegramente... abrace con desesperación a
Dana y metí mi
lengua en su boca casi hasta la garganta.
Dana se retorcía como una víbora... me abrazaba con desesperación...
sus
piernas rodeaban mi cintura como una tenaza... sus gritos de placer se
apagaban en nuestras bocas unidas por un beso desenfrenado... su pelvis se
sacudía con tanta fuerza que caímos abrazadas a la alfombra y
allí seguimos
revolcándonos como dos fieras en lucha.
Sus labios vaginales, sobresalientes por el aparato que tenían dentro
y
frotaban con desesperación mi clítoris... un orgasmo se descolgó
dentro de
mí hasta hacerme desfallecer.
Cuando pude reaccionar, recuperando en parte el conocimiento, Dana estaba
comiendo mi sexo con desesperación... solo logré juntar fuerzas
para
tirarme sobre ella hasta llegar con mi boca a su sexo, cuando otro orgasmo
explotaba en mis entrañas... saqué el aparato que aun vibraba
dentro de su
vagina y con mi boca descargué toda la furia de mi orgasmo en su sexo...
entramos las dos en un temblor que no recuerdo cuanto duro.
Desnudas, abrazadas y aun temblando no quedamos dormidas en la alfombra del
living.
Cuando desperté, desnuda sobre la alfombra en medio de la sala, no sabia
que
hora era ni lograba coordinar para reconocer el cuerpo desnudo que dormía
a
mi lado dándome la espalda. Una larga y salvaje cabellera color ciruela
intenso se desmarañaba sobre la espalda hasta casi el comienzo de una
cola
asombrosamente perfecta. La llegada a mi mente de los primeros datos
mentales razonados me recordó la pasión y el desenfreno de mi
nueva amiga
Dana, unas horas antes.
Mire hacia la ventana, estaba casi anocheciendo. Guille vendría a cenar
y no
era conveniente que nos encontrara así.
Me levanté y fui hasta el baño. Puse a llenar la bañera
y en la cocina serví
dos vasos de jugo de naranja bien frío. Desperté a Dana y mientras
tomaba
contacto con la realidad vació su vaso con avidez.
-. Sos muy dulce Natalia... no soy muy propensa al sexo entre mujeres...
pero hoy estaba muy mal... realmente. Si te hice sentir incomoda... te pido
que me disculpes.
-. Ningún problema, Dana. Sentí que estabas mal... ¿estas
mejor ahora?.
-. Un poco... es que me hizo pelota, anímica y emocionalmente, el viaje
de
mi hermano. Algún día te lo voy a explicar...
-. No hace falta... lo entiendo. ¿Hace mucho que ustedes son pareja?
-. Si... mejor dicho... no. No somos pareja. Desde hace muchos años hemos
tenido esporádicos lapsos de pasión... por lo general cuando alguno
de los
dos tenía alguna desavenencia con la pareja con que estaba saliendo.
-. ¿Y ahora?...
-. Gusti se peleó definitivamente, hace tres días, con la novia
de los
últimos cuatro años... quedó hecho bolsa. Yo ya hace un
año que no tengo
pareja... pero me siento integramente suya... aunque hace mucho que no me
posee.
-. Se fue de viaje... por la pelea?.
-. No... estaba programado... pero peleamos porque yo quería ir con él.
Es
que la ultima vez que tuvimos relaciones... hace un año cuando yo me
peleé
con mi novio, nos prometimos no hacerlo nunca más. Hemos estado
conteniéndonos estos tres días... encontrarlos a ustedes fue nuestra
salvación. Salimos para no quedarnos en casa. Si nos quedábamos...
hubiéramos caído de nuevo en la tentación.
-. Vamos a meternos en la bañera y seguimos charlando.
-. Dale...vamos.
-. Dana... no me hables de tentaciones... yo con Guille tengo un drama de
aquellos.- le dije cuando ya estábamos metidas en las tibias aguas de
la
bañera.
-. Porque, Nati?... Tenés historia con tu hermano?.- me pregunto entre
extrañada y asombrada.
-. No... pero no es fácil, te digo... no es fácil.... puffff !!!!
-. Es una belleza de macho tu hermano... ¿es muy mujeriego?
-. Bastante... pero por suerte es muy casero... así que lo tengo bastante
controlado... jijijiji
-. Tuvieron algún tipo de acercamiento?...
-. Hace muy pocos días... solo una vez...
-. Tuvieron sexo?...
-. Noooo... si yo soy virgen todavía... solo he perdido la virginidad
anal... pero porque de mirona uso mucho este juguete que tengo... me vuelvo
loca con el vibrador en mi cola cuando él está cogiendo con alguna
de sus
hembras. No.. con el tuve solo sexo oral... pero de una manera muy
extraña... yo me hacia la dormida... y el creía que yo estaba
bajo los
efectos de somníferos y después una vez nos masturbamos mutuamente...
pero
fue glorioso.... inolvidable para mi..
-. Pero entonces... ¿él te tiene muchas ganas?... ¿vos
no?.
-. No sé... me calienta mucho... muchísimo... es que lo he visto
coger con
casi todas las minas que ha tenido...
-. Comooooooo?!!!!... contameee como es eso.
Le comencé a detallar lo que acontecía cada vez que mi hermano
se traía una
de sus minas. Cuando lo describí... los ojos de Dana denotaban el asombro
y
el interés que le provocaba lo que yo le contaba. Llegue incluso a contarle
la sesión que más me impacto, con Evangelina. Estaba terminando
de contarle
nuestro único encuentro de sexo cuando sentimos la puerta del
departamento... era Guille que llegaba.
-. Nati... estoy de vuelta... estas en tu dormitorio?
-. No, aquí en el baño, Guille... ¿Como te fue?
-. Bien... algo dolorido.- me contestaba Guille acercándose al baño
que
tenia la puerta entornada.- me han cagado a patadas en el entrenamiento...
EPA !!!!... disculpen... ¡¡¡ CHEEE !!!! podrían haber
avisado que estaban en
pelotas en la bañera !!!
Mire a Dana y con su mirada me di cuenta que no había problemas con Guille
y
su desnudez... al contrario... me pareció ver su mirada iluminada y sus
pómulos levemente mas enrojecidos.
-. No hay problemas, Guille!!!... Vení... sentate en la banqueta y
contanos...
Mi hermano entró y bajando la tapa del sanitario se sentó. Mientras
nos
contaba sus desventuras en el deporte se fue sacando la zapatilla y la media
para masajearse un poco su pie dolorido.
Dana tomó la pierna de Guille y, enderezándola, la apoyo sobre
el borde de
la bañera para que el pie quedara dentro. Entre las dos levantábamos
agua
con las manos y mojábamos su pie masajeandolo para hacerlo descansar.
Guille terminó de sacarse la otra zapatilla y poniendo los dos pies juntos
dejo que los masajearamos a gusto. Cerró sus ojos y disfrutaba del relajante
tratamiento.
Con cara pícara Dana me hizo seña que tomara fuerte por los tobillos
a mi
hermano y de golpe comenzó a mojarlo todo, desde la bañera, salpicando
agua
hasta hacerlo sopa.
Guille, repuesto de la sorpresa pero ya totalmente mojado se metió parado
en
la bañera y tomando de los hombros a Dana intento sumergirla debajo del
agua. Ella se defendía con violencia y me pedía que la ayudara.
Como Guille había quedado parado entre nosotras dos, que estábamos
sentadas
en la bañera, se me hacia difícil incorporarme para ayudarla.
Al intentar
tomarme de las piernas de mi hermano para incorporarme sentí que su pantalón
de gimnasia se bajaba. En un segundo se me ocurrió dejar desarmado a
mi
hermano y tomando la ropa que lo cubría de la cintura para abajo se la
baje
hasta las rodillas.
Guille soltó a Dana para intentar subir su ropa pero ella, rápida
como un
rayo, de un manotazo lo tomo con fuerza de los testículos.
-. Quieeeeetooooo... quedate muyyyyy quieto... o te hago salir las pelotas
por las orejas.... jajajaja.- le decía Dana mirándolo con fiereza
a los
ojos.
-. Paren... locas de mierda... no se puede confiar en ustedes....
ssssss.... no me aprietes Dana... porfa... - pedía mi hermano que había
quedado como petrificado con las piernas abierta por entre las que yo veía
la cara de Dana.
Ella fue bajando la mirada hasta posarse en el miembro desproporcionado que
colgaba a la par de su brazo. Sus ojos cambiaron de golpe... una mezcla de
asombro y lujuria encendió su mirada.
-. ¡¡¡ Guille... esto es un monumento !!!... Chiquito mío...
ella te tiene a
vos... no vos a ella... jajajaja.- le decía Dana mientras tomaba con
su mano
libre el tronco que colgaba...
-. Basta... se dejan de joder !!! ... ssss.... no me aprietes los huevos...
que me dueleeeee.... sssssss.... si si si si si si... esta bien.... me quedo
quietoooooo.... sssss.... Dana... ¡¡¡¿¿ QUE
HACES?!!!... esta mi hermana...
dejate de joder... por favor !!!!!
Dana había acercado su cara al dormido miembro de mi hermano y abriendo
muy
grande su boca desenvainó el glande y se lo tragó saboreándolo
con mucha
lentitud.
Estábamos las dos sentadas en ambas puntas de la bañera y Guille
parado
entre nosotras dándome la espalda. Se veía que la firmeza conque
lo tenía
agarrado de los huevos no aflojaba. Quizás por eso, a pesar de estar
mamándole el glande con fruición la verga de mi hermano se estaba
envarando
con mucha lentitud.
Sin soltarle las tenazas que lo tenían cautivo Dana dejo de chupar e
incorporándose en la bañera salió de allí obligando
a mi hermano a seguirla.
-. Nati... vení... ayúdame a llevar a este potro salvaje que se
me quiere
escapar..- me ordeno Dana mientras lo llevaba de tiro sosteniéndolo con
fuerza de las pelotas.
-. NO... Dana... me estas haciendo daño... no me obligues a que te pegue
un
sopapo... por favor... VOS NATI... quédate en tu habitación...
Ustedes están
relocas... !!!!!
Dana fue llevando a Guille a su habitación y se sentó en el borde
de la
cama. Tomó la verga y volviendo a poner el glande dentro de su boca,
comenzó
a chupar con entusiasmo. Mirándome de reojo me hizo seña con su
mano libre
que quitara la remera mojada que aún tenia puesta mi hermano (su slip
y
pantalón habían quedado hechos un montón de ropa mojada
en el camino a la
habitación).
Desde atrás fui levantando la remera. Cuando llegue debajo de los brazos
mi
hermano no colaboraba levantándolos para permitir sacársela por
completo.
La cercanía de la piel de su espalda y de su cola a escasos centímetros
de
mi cuerpo desnudo me produjo un efecto irresistible. Lo abrace desde atrás
y
pegué mi cuerpo al suyo. Mis manos recorrían lentamente la cintura,
el
pecho, las tetillas... sentía en mi mente un efecto embriagador. Tome
sus
tetillas entre mis dedos y apretándolas dulcemente... mordí con
suavidad el
hombro y el cuello de mi hermano. Sin pensarlo comencé a frotar mis pezones
en el vello de su espalda. Mi pelvis se sacudía lentamente hacia adelante
como pidiendo ser penetrada.
Sentí que el cuerpo de Guille se aflojaba de la tensión que tenía
en un
principio. El ruido de la mamada que Dana le estaba dando me excitaba
tremendamente. Sentí las manos de mi hermano en mis caderas... tirando
sus
brazos hacia atrás me estaba dando caricias suaves y temerosas. Por debajo
mío sentí que otra mano (la de Dana que había tenido presos
sus huevos,
seguro) metía sus dedos entre los labios de mi vulva haciéndome
llegar a un
orgasmo divino.
Aún bajo los efectos de la excitación descontrolada del orgasmo
reciente y
loca de lujuria forcé de nuevo sus brazos para sacarle la remera. Ya
mas
dócil, Guille me permitió terminar de desnudarlo. Entre las dos,
sin que
Dana soltara su chupete, lo dimos vuelta y lentamente lo acostamos en la
cama dejando sus piernas, desde sus rodillas, colgando hacia el suelo.
Dana parecía no estar dispuesta a abandonar la verga que tenía
en la boca.
Me acosté sobre el pecho de mi hermano para compartir con ella el chupete
que paladeaba con deleite. Guille opuso algo de resistencia... bajé un
poco
mi pelvis y sentí que su boca se metía de lleno en mi sexo...
su cuerpo se
aflojó del todo.
Sentí sus manos en mi cola... sosteniendo mis nalgas con firmeza...
¡¡¡estaba comiendo mi sexo con desesperación!!!. Una
sensación extraña
dentro de mi cuerpo me empujo a un orgasmo salvaje... jadeando y quejándome
por los sacudones de mi cuerpo, me tome de sus piernas peludas clavando mis
uñas en su carne.
Dana vio mi orgasmo. Sacando de su boca el glande morado y brillante de su
saliva lo puso en mi boca.
Comencé a chupar con desesperación. Mi orgasmo me hacia sentir
un desenfreno
desconocido. Una sensación ya conocida para mí comenzó
a inundar mi boca.
Recibí los primeros chorros de semen y reteniéndolos en mi boca
pase la
verga de Guille para que Dana terminara de recibir el resto.
Cerré los ojos apoyando mi mejilla en su pelvis cuando él aún
se sacudía
echando los últimos escupitajos de semen dentro de la boca golosa de
Dana.
Los labios de mi vulva recibían ahora el mas sublime y erotizante masaje
de
los labios de mi hermano. Su lengua seguía sacudiendo mi clítoris
pero con
una dulzura que deseaba pudiera durar una eternidad. Lentamente fui
paladeando la miel que tenía en mi boca. Abrí los ojos y la cara
de Dana
estaba muy cerca de la mía... en varias partes salpicada con semen...
entre
nuestras caras, aún tensa y caliente, la verga de Guille era el mas preciado
tesoro que habíamos compartido.
Con mis labios fui sacando lentamente los goterones de semen de la cara de
Dana. Al tomar uno de muy cerca de su boca nuestras lenguas, como atraídas
por un imán, se unieron en un beso suave y dulce. Abrazadas rodamos desde
arriba de mi hermano a su lado en la cama. Guille se levantó y yo quede
debajo de Dana que aumentaba el ímpetu de sus besos y sus caricias.
En un momento Dana soltó de golpe mi boca y abriendo muy grande sus ojos
aspiró una bocanada gigantesca de aire como si se estuviera ahogando.
Levanto un poco su cabeza y entre su pelo enmarañado y salvaje pude ver
su
cara invadida por el temor y la lujuria descontrolada... en los labios de mi
sexo sentí una caricia apenas perceptible... eran los testículos
de mi
hermano. Desde atrás, aprovechando que estábamos cerca del borde
de la cama
y Dana encima mío, Guille había logrado meter la cabeza de su
falo en la
vagina de mi amiga.
Los ojos de Dana se humedecieron casi hasta las lágrimas. Respiraba con
dificultad y sus manos en mis tetas parecían dos garras que pretendían
transmitir el dolor que su expresión facial no lograba ocultar.
-. Espera... Guille... porfa... ssss... en esta posición... ayyy... por
favor... que grande que es... espera... no te muevas... aaahhhh... me haces
acabar... de solo.... tenerte... en la... entrada... tomaaaa.... sssss....
como te siento... empuja un poquito.... sssss.... aaayyyy... noooo.... asi
no vamos a poder...
Guille por temor a lastimarla sacó su verga de la cueva que estaba por
perforar. El pesado miembro cayó sobre mi pelvis... Dana bajó
sus caderas y
lo apretamos entre las dos... apoyando mis talones logre subir un poco mis
piernas y los labios de mi vulva se abrieron abrazando desde abajo la parte
media de esa tranca que casi llegaba hasta mi ombligo.
Sintiendo su verga apretada por mi sexo desde abajo y por el de Dana por
arriba Guille comenzó un vaivén enloquecedor. Los flujos del orgasmo
de Dana
habían empapado totalmente mi vientre, el suyo y la verga que usaba nuestro
cuerpos como una vagina gigante. Levante la piernas en el aire y mi clítoris
quedó en el camino de ese quemante émbolo de carne. Me frotaba
de una forma
tan violenta que comencé a gritar un orgasmo incontenible... sentí
que
Guille tomaba mis tobillos en el aire y manteniendo las piernas bien
abiertas y levantadas friccionaba con más fuerza mi clítoris.
Dana me abrazó
con desesperación y mamando nuestras lenguas nos acabamos en un orgasmo
larguísimo.
Guille se fue para el baño y sentí que abría la ducha.
Con Dana quedamos
abrazadas recuperando la respiración. Me besó muy dulcemente en
los labios y
bajando de arriba mío paso su mano por mi sexo que estaba empapado de
los
flujos de las dos. Un temblor me volvió a sacudir cuando sus dedos tocaron
mi inflamado e irritado clítoris.
-. Nati... no quiero tener problemas con vos... me has caído muy bien
y se
lo que se siente cuando estas, como vos, enloquecida de sexo por tu hermano.
No pienses que quiero quitarte nada. Solo yo se todo lo que me costo a mi
romper ciertos tabúes... sé que esto ayuda a romper el hielo inicial.
Pero... no te pongas mal conmigo, por favor.
-. Noooo... Dana. Nada que ver... por favor, no te sientas mal. Guille tiene
un harem que más que joderme la vida me gusta porque lo disfruto a mi
manera. Si... tenés razón... me ayudastes mucho... hoy he avanzado
un montón
en mi relación con mi hermano... pero... no estoy segura de querer seguir
adelante.-
-. Te entiendo... porque a mi me pasaba lo mismo. De todas maneras... espero
haber ayudado. Me doy una ducha y me voy para casa...
-. ¡¡¡ De ninguna manera !!!... porque te vas a ir... si estamos
en fin de
semana... ¿Porque no te quedas y mañana vamos juntas a alguna
parte....?
daleeee!!!
-. Es que tu hermano quedó con los motores a full. Si me quedo va a
querer...
-. A vos te jode?... no le tenés ganas?...
-. Nenaaa... me muero por algo así... pero... no quiero joderte la vida.
-. ¡¡¡No seas tonta!!!... Vamos, hagamos una ducha y cocinemos...
después un
poco de música... whisky, que al Guille le pone la líbido en la
estratosfera
y después.... estoy segura que te vas a comer algo verdaderamente rico,
jajajaja...
-. ¿Vos me das permiso?... jajaja.-
-. Por supuesto.... aunque él no lo quiera.... jajajaja
Dimos un salto y nos fuimos juntas a la ducha. Guille estaba secándose
y al
aparecer nosotras desnudas hizo un primer amague de cubrir su desnudez...
después se dio cuenta de su tontera y siguió tranquilamente con
el secado de
su cuerpo.
Con Dana, debajo del chorro fuerte de agua, nos bañamos mutuamente con
algún
mimo, mucha ternura y algún besito así como al pasar. Guille había
terminado
de secarse y estaba parado en medio del baño mirándonos a las
dos como
extraviado. Su verga tenia una erección de las mejores que le he conocido.
Terminamos de ducharnos y nos secamos mutuamente con la ayuda de mi hermano.
Al ser los tres casi de la misma altura la tremenda erección de Guille
nos
tocaba la piel de vez en cuando. Como haciéndole una broma agarré
con mis
manos ese hermoso falo y mirándolo a los ojos con picardía le
dije:
-. Hermanito... que ojos tan grandes que tenés... jajajaja
Guille me sonrió inocentemente y nos siguió hasta la cocina para
ver que
podíamos comer. Yo llevaba en la palma de mis manos la impresión
de la
sensible piel afiebrada de su verga que palpitaba al contacto con mi piel.
Supuse que mas tarde Dana se daría un gran gustazo que yo me moría
de ganas
de darme.
Mientras nosotras cocinábamos unas hamburguesas con huevos y jamón
mi
hermano preparó un aperitivo que sirvió en tres copas y se sentó
en la mesa
de la cocina. Su erección había bajado un poco pero su sexo se
mantenía en
estado de semiplenitud.
Yo notaba que nos miraba a las dos por igual, nuestra desnudez total lo
ponía en estado de trance. Cuando yo lo miraba a los ojos con detenimiento
trataba de poner cara de distraído pero cuando su mirada se cruzaba con
la
de Dana parecía una fiera al acecho.
Dana estaba cada vez mas nerviosa y se le notaba en la mirada que lograba
apenas controlar su calentura.
Después de dos repeticiones de aperitivo devoramos la comida casi sin
darnos
cuenta. El aperitivo y el vinito nos estaba, junto con los whiskys de la
tarde, jugando una mala pasada. Dana se dedicó a levantar los platos
de la
mesa y yo me senté frente a Guille, mesa por medio, a fumar voluptuosamente
un cigarrillo. Me sentía desatada... capaz de cualquier locura.
Cuando Dana se acercó a recoger el mantel de la mesa, Guille metió
suavemente sus manos, desde atrás, entre sus piernas. Ella quedó
estática
como petrificada. Los brazos apoyados sobre la mesa, sus manos crispadas
sobre el mantel amontonado, la mirada extraviada hacia ninguna parte, la
boca semiabierta que, al llegar él con sus dedos al sexo, comenzó
a jadear
con pequeños quejidos que salían de muy adentro, casi involuntariamente.
Comenzó a sacudir su enmarañado pelo hacia los lados y sus piernas
se fueron
separando imperceptiblemente para facilitar las caricias.
-. Por favor... Guille... me estoy muriendo... no me hagas desear...
porfa... muñeco... solo te pido que... siiiiii.... tomaaaaa... eso es
lo que
queresss... hacerme acabar... como una perra en celo... tomaaaa... que
hermoso... ssssss... sentis como... te empapo... los dedos... mi cielo...
que calentura que siento... tomaaaa... tomaaa
Para ver mejor lo que él hacía con su mano me senté en
la silla al lado de
donde Dana estaba parada. Guille sacó su mano del sexo de mi amiga y
la puso
muy cerca de mis labios mirándome con lascivia. Mirándolo fijamente
a los
ojos metí sus dedos en mi boca y comencé a chuparlos con lentitud
para que
sintiera mi lengua que los recorría.
Esto dejo a Dana sin atención. Dándose vuelta se agachó
a los pies de mi
hermano y tomando con ambas manos el mástil que estaba duro como una
piedra
descubrió el glande y se lo metió en la boca suavemente. Yo me
pare a un
costado de mi hermano y abrazando su cabeza metí su cara entre mis tetas
sintiendo el placer infinito cuando sus labios rodearon un pezón y
comenzaron a chupar muy dulcemente.
Para poder dejar mis tetas a la altura de su boca, yo estaba levemente
agachada. Enloquecida de placer de amamantar a Guille sentí como su húmeda
mano recorría mi espalda y bajaba por entre mis nalgas. Comencé
a sentir que
empapaba sus dedos en el mar de flujo que brotaba de mi sexo... me sentí
desfallecer. Su dedo pulgar comenzó a entrar muy lentamente en mi culo...
separé un poco mis piernas para disfrutarlo mejor. Cuando otros dos dedos
comenzaron a frotar mi clítoris sentí que no podría retener
mas un orgasmo
que pujaba desde mis entrañas... con una agitación descomunal
y jadeando sin
control me acabe como una loca quejándome y revolviendo mi lengua en
el oído
de mi hermano hasta terminar el ultimo sacudón de mi orgasmo.
Alcancé a apagar un poco mi sed con un trago de vino. Mi boca estaba
seca y
ardiente. Me agache para abrazar desde atrás a Dana que estaba encarnizada
en una mamada sin límites. Al sentir mis manos en su espalda y mi abrazo,
dejó el inmenso chipote empapado en su saliva, se paró y abriendo
sus
piernas avanzó hasta pararse con su pelvis casi apoyada en el pecho de
mi
hermano.
-. Guille... ayudame... mi bebe... que me quiero... sentar... siii... aunque
pueda... morir ensartada... por favor... aunque... me reviente... las
entrañas... sssss... muñeco... ssss... obligame.... no aguanto
mas...
Tomándose del respaldar de la silla donde Guille estaba sentado separó
al
máximo sus piernas y sacó levemente hacia atrás su cola
para que su sexo
quedara bien expuesto. Desde mi lugar, de rodillas a los pies de mi hermano,
podía ver claramente los labios abiertos de su vulva, brillantes de los
jugos que la empapaban, a escasos centímetros de la cabeza del barreno
que
la comenzaría a perforar. Tomé con una mano el inmenso falo y
separando aún
mas los labios se su sexo, con la otra mano, calce la glande en la entrada.
Sentí un suave, pero firme, golpe de caderas de mi hermano que, loco
de
lujuria quería entrar más rápido de lo previsto. Si bien
solo logró entrar
la cabeza entera, el grito desesperado de Dana hizo que se detuviera para no
lastimarla. Las contracciones de dolor de Dana se podían ver claramente
en
su culito que fruncía y soltaba involuntariamente tratando de mitigarlo.
Los
labios de su vulva, extraordinariamente dilatados y estirados casi hasta el
límite parecían no soportar la tensión a la que estaban
sometidos. Como la
vez anterior Dana no pudo soportar o retener su orgasmo y comenzó un
temblor
que fue creciendo y aflojando sus piernas que ya no la sostenían... la
penetración, a escasos diez centímetros de mis alucinados ojos,
comenzó a
entrar sin prisa ni pausa... cada vena de la verga parecía querer llevarse
hacia adentro los labios de la vulva. Cada vez que Dana se recuperaba un
poco del orgasmo que la estaba sacudiendo y daba un poco de tono muscular a
sus piernas el proceso se revertía muy brevemente para dejar salir flujos
del orgasmo... pero estos lubricaban mas y mejor la tranca que después
resbalaba la penetración mas adentro de donde había sido detenida.
-. Hijo.. de putaaaa... me estas partiendoooo... sosteneme un pocoooo.... no
dejes... que me... empale.... ssss... como me guuuussstaaa... ayyayayaya....
me vuelve... a venir... otro orgasmoooo...
Mi cercanía con el falo que penetraba, me alucinaba. Cerca como nunca
lo
había tenido en mi vida, sumado a los flujos que lo bañaban y
resbalaban
hasta los huevos, me tentó a lamerlos y chupar los testículos
con
desesperación.
Guille, en una maniobra característica que le conozco cuando se da cuenta
que no va a poder llegar hasta el tronco, puso sus puños cerrados a ambos
lados de su verga. La penetración se fue haciendo mas lenta hasta casi
de
tenerse. Dana sintió que sus nalgas llegaban a tocar las piernas de Guille
(en realidad eran sus puños... faltaba bastante por entrar) y pensó
que
había logrado meter todo dentro.
-. Nunca... me he... sentido... así... por...favor... ahhhhh... no me
mires.... así que me haces... enloquecer ...mas... no ves... que no....
me
contengoooo... tomaaaaa.... hijo... de puta... tomaaa....sssss...
tomaaaaa... porque me.... haces acabar asiiii?... por favoooorrrr...
tomaaaa...
Yo seguía enloquecida chupando los huevos empapados en flujo cuando noté
que
Dana comenzaba a sacar la estaca de su vagina. Cuando lo liberó del todo
me
incorpore un poco y metí la cabeza en mi boca. Estaba morada y caliente
como
a punto de explotar. Sentí las manos de mi amiga en mi espalda y su lengua
entre mis nalgas... separé un poco mas las piernas. Sus dedos en mi vagina
y
su lengua en mi culo me volvieron loca del todo. Me incorpore dándome
vuelta
para besarla. Paradas, entre las piernas abiertas de Guille, nos abrazamos
con desesperación.
Yo quede parada de espaldas a Guille. Ella me mordisqueaba el cuello y metía
su lengua en mis oídos haciéndome perder totalmente el sentido
de la
realidad. Sentí las manos mojadas de sexo de mi hermano que me tomaban
de la
cintura con suavidad y guiaban muy sutilmente mi cola hacia el falo
encabritado que esperaba ansioso a mis espaldas. Casi resbalando por la
transpiración que me empapaba entera sentí que esas manos separaban
lentamente mis nalgas. Dana mirando por sobre mi hombro me abrazó con
fuerza
por debajo de los brazos y comenzó a ayudar a Guille acercándome
a la
penetración. Sentía como si dentro de mi cuerpo se hubiera derramado
combustible encendido... me estaba quemando por dentro.
-. Tranquila... Nati... dejemos que lo haga por donde vas a sufrir menos...
aflójate.. yo te sostengo... vos ayúdalo a él...
Con un temblor incontenible tome mis nalgas con ambas manos tratando de
separarlas al máximo posible. Sentí que la punta caliente del
barreno se
apoyaba en la entrada de mi culo. Recordando consejos sabios de mi amiga Any
saqué mi culito hacia afuera como para dar un beso en el glande de Guille.
El, al ver como se florecía mi cola empujó un poco sus caderas
metiendo la
cabezota en mi recto.
Mil estrellas reventaron en mi cerebro. Sentí como si una tremenda puñalada
me hubiera entrado desde abajo. Clave mis uñas en los hombros desnudos
de
Dana y un quejido grave, profundo y desgarrador brotó desde mi estomago.
Ambos me mantuvieron por unos segundos así, sin movimiento. El dolor
fuertísimo que sentí en el momento de la penetración se
atenuó un poco, pero
dolía horrores, igual.
Con muchísimo dolor sentía que, de a poco, Dana me permitía
ir bajando para
poder entrar mas adentro ese palo de fuego que me laceraba... que me hacia
sentir esclava de sexo y lujuria con mi propio hermano.
En mi cola sentía la sensación de estar evacuando, con mucha dificultad,
pero hacia adentro. El dolor se fue atenuando de a poco... ahora ya me
permitía sentir como ese tronco de carne se resbalaba dentro de mis
intestinos.
Los brazos de Dana fueron reemplazados, desde atrás, por los mucho más
robustos de Guille. Cruzándolos por delante se prendió con fuerza
de mis
tetas. Me apoye muy suavemente con mi espalda sobre el pecho velludo de mi
hermano. Por debajo sentía que seguía resbalando hacia adentro...
el dolor
ya era... casi soportable.
Con mucha suavidad Dana levanto mis piernas poniéndolas tan abiertas
como
las de Guille y las apoyó sobre las de él. Esto provocó
que sintiera que de
golpe lo que faltaba entrar lo hiciera de un solo resbalón. Yo estaba
en el
limite de mi retención... ya no aguantaba mas las ganas de acabar de
nuevo.
Dana se agachó de frente, entre nuestras piernas abiertas, y comenzó
a comer
mi vulva que estaba abierta, expuesta y a punto de explotar... cuando sus
chupones y mordiscos llegaron a mi clítoris comencé a bombear
un orgasmo tan
fuerte que sentía, cuando me retorcía de placer, como me revolvía
por dentro
esa vergota que me llegaba casi hasta la panza.
Guille estaba hecho un fuego, pero estático. Me abrazaba con fuerza,
desde
atrás, teniéndome de las tetas. Sus dedos jugaban con mis pezones
que
parecían dos montañas sobre mis tetas. Corrí mi cabeza
hacia un costado y
trate de mirar hacia atrás. Nuestras caras quedaron a escasos centímetros.
Nuestros alientos jadeantes y casi guturales se mezclaban por la cercanía.
Al mirarlo a los ojos me di cuenta (lo conozco demasiado) que su orgasmo ya
era irremediable. Estire al máximo mi lengua tratando de alcanzar sus
labios. Cuando empezaba a humedecerlos su boca se abrió para penetrarme
con
violencia, mordiendo y chupando desenfrenadamente mi lengua y mis labios.
Fundidos en una descomunal orgía de lenguas su cuerpo comenzó
a agitarse con
violencia inusitada y mis entrañas comenzaron a sentir el torrente de
liquido que volcaba esa lanza enloquecedoramente erótica que tantas locuras
me había causado.
Tomando de la nuca a Dana enterré su boca en mi sexo y le regale el orgasmo
mas sublime y dulce que puede sentir un ser humano.
Durante largo rato permanecimos abrazados los tres. La sensación de sentirme
empalada por el culo... presa por una estaca que palpitaba en mis entrañas,
me hacia sentir dichosa y feliz.
Ahora estaba segura que un día... que no estaba muy lejano... mi himen
sufriría el holocausto más hermoso y sublime en manos de un verdugo...
que
ya tenia identidad cierta... tan cierta como que en ese momento aún lo
sentía palpitar escupiendo los últimos chorros de su néctar
dentro de mi
ser.
De la vida real de mi amiga Natalia y su hermano Guillermo.
Relatado por: anysolita@hotmail.com
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