EN LA OFICINA
Gay. Una sesión de sexo encima del escritorio... es
muchíiiisimo mejor que ir al gimnasio.
Hace un par de meses me encontré
casualmente con Enrique, un amigo que hacía
mucho tiempo que no veía. Hablamos del exceso de trabajo que tenía
y como me
estaba matando el estrés. Enrique me convenció de ir al mismo
gimnasio suyo,
que queda en el mismo centro empresarial donde tiene su oficina. Este
gimnasio es muy exclusivo y para poder inscribirte tienes que ir con un
socio que te patrocine, así que él sería mi patrocinador
por lo que pasaría
primero por su oficina para ir juntos.
Como de costumbre, se me hizo tarde en el trabajo y el tráfico
caraqueño no
ayudaba. Llegué a la oficina de Enrique pasadas las 7:30 pm. Él
estaba
revisando unos documentos en la computadora y no había más nadie
en la
oficina. Esto despertó mi imaginación y me hizo recordar algunas
fotos
pornos donde aparecen ejecutivos teniendo sexo sobre un escritorio.
Lamentablemente Enrique jamás me había parecido bisexual, por
lo que no me
atreví a hacer insinuación alguna ya que desconocía cual
sería su reacción.
Enrique apagó su computadora, se paró y empezó
a aflojarse el nudo de la
corbata y a desabotonarse la camisa. Enrique debe haber notado mi cara de
asombro por lo que me explicó que él prefería cambiarse
en su oficina dado
que los lockers del gimnasio eran muy pequeños y se le arrugaba la ropa.
Mientras contaba esto ya se había quitado la corbata y la camisa. Sus
pectorales y abdominales eran obviamente el resultado de sus idas al
gimnasio. Mi imaginación volaba viendo como se desabrochaba el pantalón,
cuando me preguntó si yo no me iba a cambiar.
Yo no sabía que hacer, el verlo desvestirse había ocasionado una
buena
erección de mi verga la cual no difícilmente se podía ocultar.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando Enrique se bajó
el pantalón y él también
mostraba una hermosa verga erecta que buscaba salir del interior. Con una
sonrisa pícara se acercó a mí diciendo que tendría
que ayudarme a quitarme
la ropa.
Yo estaba como hipnotizado mientras él suavemente me
iba aflojando la ropa.
Se arrodilló frente a mí mientras bajaba mi interior y liberaba
finalmente
mi verga que estaba por estallar. Enrique tenía acumulada mucha hambre
de
sexo, ya que se afanaba tragando completamente mis 18cm sin ningún problema.
Cuando se incorporó lo tome en mis brazos y nos besamos apasionadamente,
nuestras lenguas se entrecruzaban, mientras nuestras manos trataban de no
dejar un espacio de nuestros cuerpos sin ser tocado, acariciado, o
pellizcado. Mi mano buscaba el trofeo que Enrique guardaba todavía bajo
su
interior, era algo más corto que el mío pero tenía un grosor
que hizo que un
escalofrío recorriera mi cuerpo de sólo imaginarlo abriéndose
camino dentro
de mi culo. Tendría unos 8 cm de diámetro y estaba húmedo
de líquido
preseminal.
En una mezcla de agilidad y locura, Enrique barrió con
todo lo que estaba
encima de su escritorio mientras hacia que me recostara de forma tal de
dejar mi culo expuesto hacía él. Inmediatamente su lengua se hizo
dueño y
señor de mi agujero que deseaba intensamente ser penetrado por su gruesa
verga. No podía creer que yo estaba siendo el protagonista de lo que
tantas
veces había visto en fotos, tenía mi camisa a medio desabotonar,
la corbata
todavía rodeaba mi cuello, y aun tenía una pierna dentro del pantalón.
La lengua de Enrique lubricaba mi hueco para permitir la entrada
de uno de
sus dedos, cuando vio que yo no tenía problemas en aceptarlo introdujo
el
segundo. Si no hacía eso sería muy difícil que sus 8 cm
de grosor entraran
sin hacerme daño. Cuando mi culo ya tenía cómodamente tres
de sus dedos, se
retiró de mi. Yo sabía lo que venía a continuación,
no podía creer que me
estaban cogiendo medio vestido sobre un escritorio, y que quien me estaba
cogiendo era mi amigo Enrique. Su verga entraba y salía de mi culo
transmitiendo todo tipo de sensaciones, al poco tiempo la fuerza de sus
penetraciones era tal que estábamos rodando el escritorio. Entre gemidos
y
gritos de los dos, sentí como Enrique me llenaba con toda su carga de
semen
caliente mientras se desplomaba sobre mi espalda.
Así quedamos un momento, en silencio pensando en todo
lo maravilloso que me
acababa de ocurrir. Enrique distrajo mis pensamientos cuando se salió
de mi
y me pidió que me volteara hacia él. Yo obedecí diligentemente
y cuando
estuvimos de nuevo frente a frente, Enrique lentamente se agachó hasta
que
su boca dio a parar sobre mi verga; de nuevo quedé asombrado de su experta
lengua, no había un solo pedazo de mi verga y bolas que no fueran recorridos
por ella; se la tragó toda y yo empecé a cogérmelo por
la boca. Poco a poco
al comienzo, y luego acelerando hasta que acabé en su boca. Yo convulsionaba
por el orgasmo, mientras él cuidada de no dejar caer una sola gota de
semen.
Nos abrazamos durante un buen rato, y luego nos vestimos y recogimos el
reguero de papeles, lápices, y demás artículos de escritorio
que llenaban el
piso de la oficina.
Han pasado dos meses desde entonces, y todavía no me
he inscrito en el
gimnasio. Sin embargo, el estrés ha desaparecido gracias a las sesiones
de
ejercicios que Enrique y yo hacemos frecuentemente en su
oficina.
Si desean escribirme para intercambiar experiencias o impresiones,
mi correo
electrónico es dakota02@hotmail.com.
[Indice general] - [Sexo] - [linux] - [humor] - [hard] - [miscelanea] - [Novedades]
![]()