PASEO POR LA PLAYA
Gay, trío. Una apasionante experiencia en una playa
nudista con un hombre muy viril y su compañero de juegos.
No sé si conocéis la costa de
Huelva. Es una verdadera maravilla. Desde la
desembocadura del río Tinto hasta la del Guadalquivir, es toda la costa
una
playa ininterrumpida de blanca y fina arena, con el mar azul-verdoso al
frente y a su espalda el lienzo trabajado con dunas, pinos y acantilados
arcillosos moldeados por el aire salubre de los que lloran agua dulce de su
interior que termina fundiéndose con la sinfonía de las olas del
mar.
Una tarde de septiembre que me encontraba solo, me decidí a dar un gran
paseo por la orilla. Caminé bastante hasta que llegué a una zona
nudista
donde además se encuentran buenos rollos gays. En un principio me daba
vergüenza mirar a los que tomaban el sol con todas sus intimidades al aire,
pero en mi dirección se encontraba un tío que tenia el pene más
grande que
jamás he visto, conforme me iba acercando pude ver como le colgaba y
lo
gordo que además era. Cuando llegué casi a la altura de aquella
virilidad,
levanté mis ojos que se cruzaron con la mirada burlona de su propietario
que
se había dado cuenta de mi embobamiento. Mis pezones sintieron un ligero
calambre y se endurecieron y mi pene también se despertó por el
morbo de la
mirada de aquel macho. Seguí paseando y no hube dado más de diez
pasos que
no pude vencer la tentación de mirar hacia atrás y allí
estaba él con su
mirada clavada en mi, pero como siempre, no tuve valor de pararme y
enfrentarme con la situación y continué con mi paseo. Os diré
que he sentido
muchas veces deseos hacia un hombre pero nunca había tenido ninguna relación
con ellos hasta que sucedió lo que seguidamente paso a describir.
Había caminado bastante, no había nadie más allá
y el que estaba mas cerca
de mí era a mas de veinte metros, el lugar me pareció lo suficientemente
tranquilo para descansar, ponerme en pelotas y tomar el sol relajadamente.
Me tendí y entregué mi cuerpo al sol para que me tomase con todo
su calor.
Con los ojos cerrados, las imágenes del pene que anteriormente había
visto
se sucedían una tras otras y al desearlo, mis labios se humedecían
con la
lengua, mis pezones estaban tan duros como las conchas, mi capullo saludaba
erecto al sol y mis testículos subían y bajaban como una noria.
No podía más, el calor y mi irritación me abrasaba. Me
levanté y me dirigí a
la orilla para refrescarme.
Cuando regrese observé que el tío que estaba mas cerca de mí,
había
encontrado un rollo, precisamente era el de la descomunal polla. Estaban
escondidos entre unas dunas y el del pene grande se tragaba la polla del
otro. Aquella escena me puso a tope de caliente y con todo el descaro del
mundo me puse a observarlos. No tardó mucho en que se dieran perfecta
cuenta
de que los observaba y a pesar de todo siguieron con lo suyo. Al cabo de un
rato el que chupaba la polla se dio la vuelta, se puso a cuatro patas agarró
el pene de su compañero y se lo metió en su trasero.
Estaba de pie presenciando aquellas escenas, me estaban volviendo loco, con
mi pene completamente erecto y con la complicidad de los que estaban
fornicando pues de vez en cuando dirigían sus miradas hacia mí
y sabían que
yo los miraba, me fui acercando un poco mas para no perderme detalle. De
pronto el macho detuvo sus movimientos, le dijo algo a su amante y para
sorpresa mía, vi como con su mano me hacia ademanes para que me acercara
y
me incorporara a sus juegos.
Con toda la locura del deseo me acerqué a los dos. El macho tenia un
cuerpo
para comérselo, con unos ojos claros preciosos, brillantes y llenos de
lujuria, estaba buenísimo. Nada más llegar a su lado, sin parar
sus
acometidas me agarró la cabeza y me besó en los labios. Sentí
un escalofrío
por todo mi cuerpo, abrí mi boca y dejé que el segundo beso me
metiera la
lengua. Después empecé a acariciar la espalda de su hembra, deslizando
mi
mano hacia abajo hasta llegar a su polla que estaba semierecta, la agarré
y
comencé a meneársela mientras mis labios besaban su columna vertebral,
hombros y cuello. Esta postura mía, propició para que el tío
activo alargara
su mano para acariciarme las nalgas, me pasara el dedo por mi ano y
seguidamente lo introdujera en él. Levanté la mirada y vi que
la suya me
decía que a mí también me follaria por lo que, al igual
que el otro seguí a
cuatro patas entregándome completamente a su dedo.
El hombre que recibía todas nuestras atenciones se lo estaba pasando
estupendamente sintiendo como le entraba la polla entera en su culo mientras
por otro lado yo lo besaba y lo masturbaba.
Cuando pasó un rato, el que estaba a cuatro patas como yo, se incorporó
ofreciéndome su polla que ya estaba completamente dura por las caricias
que
yo le había hecho. Aquel pene, no sé si por lo cerca que lo tenia
de mis
ojos, pero me pareció enorme, en grosor y en largura, y sin vacilar metí
la
cabeza en mi boca saboreando el ligero fluir de sus líquidos lubricantes.
Me
estaba volviendo loco, con aquella descomunal polla en mi boca y por otro
lado mi machote jugaba con sus dos dedos dándoles vueltas en mi ano.
Saqué
de mi boca la polla que chupaba, volví la cabeza, miré intensamente
a los
ojos de mi hermoso macho y con todo el deseo del mundo le supliqué que
me
follara.
Apartó un poco al otro, se puso detrás de mí, y le dijo
a su compañero que
le chupara su pene y luego mi culo, para que estuviese bien lubricado.
Cuando sentí la lengua en mi orificio anal creí que me desmayaba
de gusto,
me contorsionaba y levantaba mi trasero para que aquella lengua me penetrara
y en aquellos momentos me daba la impresión de que mi esfínter
anal, por el
deseo, él solo se abría como una boca deseando que entrase entera
la lengua.
Cuando mi agujero chorreaba de saliva y deseo, la lengua se retiró y
se puso
en la puerta de mi interior la polla de mi macho que con todo el tacto y la
suavidad del mundo se fue introduciendo en mí poco a poco hasta su base,
continuando después con un suave mete y saca. Yo dejaba hacer a mi maestro
mientras con mi boca masturbaba la polla de su compañero Me penetraba
tan
bien que en pocos instantes me vi que yo mismo locamente empujaba mis
nalgas para que el pene entrase entero y los testículos se estrellasen
contra los míos. Fue tan apasionada la follada que mi macho no pudo resistir
y mientras me agarraba fuertemente por la cintura, su polla explotó llenando
mis intestinos de abundante semen.
Nada más retirarse mi primer amor, el de la polla grande me dijo que
me iba
a follar. A mí me dio un poco de miedo pues la verdad es que si cuando
se la
vi por primera vez sin erección me pareció grande, después
de mis mamadas la
tenia enorme, casi el doble que la del otro. Me vio la cara de asustado y me
dijo que su amigo me había abierto bastante mi ano y que con el semen
del
otro dentro, entraría su pene sin mucho esfuerzo. No sé si me
convenció o el
morbo deseoso que tenia que me puse de nuevo a cuatro patas, incliné
mi
cabeza apoyándola sobre mis brazos y con mi trasero completamente erguido
se
lo ofrecí. Sólo pude sentir la cabeza de su miembro apoyarse en
mi agujero
pues de un solo golpe me la metió hasta mi estomago. Por el dolor que
me
produjo grité tan fuerte que seguro que me escucharon desde muy lejos
enterándose de que me follaban. Con la primera embestida y su polla entera
dentro de mí, se quedó quieto para que mi agujero tomase conciencia
del
tamaño y se relajase, mientras tanto sus manos me acariciaban la cintura,
espalda y pezones.
No sé si os podéis imaginar mis sensaciones. Disfrutaba de lo
lindo con las
caricias que me hacia en mis pezones que parecía que crecían en
volumen y por
otro lado sentía que tenia mis intestinos completamente ocupado por el
pene
y como éste, sin los movimientos de entrada y salida, se movía
dentro de mí
por sus contracciones que hacia.
Cuando menos me lo esperaba, dejo mis pezones y agarrándome fuertemente
por
la cintura empezó a sacarla y meterla violentamente, produciéndome
de nuevo
dolor pero algo menos intenso que antes. A pesar de todo le dejé que
me
poseyese, que me partiera el culo, Deseaba sentirme humillado por aquel
miembro viril y que hiciera con mi culo lo que quisiese.
Después de un gran rato de bombeo, ya con mi agujero completamente relajado,
sentía perfectamente como cada vez que me sacaba la polla mi esfínter
anal
se contraía un poco y luego sin ninguna resistencia la dejaba entrar
de
nuevo toda entera. Mientras tanto mi primer amor que se había puesto
otra
vez cachondo me introducía su maza de carne en mi boca que chocaba contra
mi
garganta por cada envestida que el otro me daba en mi culo.
No sé cuanto tiempo me estuvieron follando, pero mi trasero estaba que
rugía
de caliente hasta que la polla explotó y me inundó de semen. Cuando
ocurrió
esto, eché mis brazos hacia atrás agarrándolo por sus nalgas
y apretándome
fuertemente para sentir las palpitaciones de su pene dentro de mí y su
semen
llenándome completamente.
Después sin sacar la polla de mi culo, agarré con mis manos la
de mi amante
y le propicié semejante mamada que no tardó ni medio minuto en
correrse
llenando mi boca de su leche dulzona, la cual tragué sin dejar escapar
ni
una gota.
No quiero terminar sin deciros que otro de los placeres que sentí fue
cuando
el nabo salió de mi ano. La sensación tan placentera, cuando el
semen
saliendo de mi ano se deslizaba por mis piernas, es deliciosa. Como
contrapartida, es el vacío que me dejo pues hubiese querido que ese pene
se
mantuviera así siempre dentro de mí.
Tumbado en la fina arena, completamente relajado, con la mirada fija
observaba el encuentro del sol con el mar. El sol penetraba en el agua
mientras se iban produciendo cambios de luz por cada vaivén de ola que
a su
vez terminaba rompiendo en la playa. Me pereció que ellos también
disfrutaban de un orgasmo
Para comentarios, sugerencias y posibles contactos, siempre discretos, mi
dirección de correo es Davidsi42@hotmail.com
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