PERDÍ LA APUESTA
Filial, trío, mujer - hombre - mujer, hermana y hermana.
Les dijo a sus amigos que al final de la temporada se habría acostado
con todas las equipo de baloncesto... podría con todas???
Hola, me llamo Manolo y lo que me paso
es que por darme importancia con mi grupo de amigos, a punto estuve de llevarme
una buena temporada en el hospital.
Tengo 26 años y estreno al equipo femenino de baloncesto de mi pueblo,
trabajo en un banco y tengo la tarde libre para estar con " mis chicas".
Todo empezó aquella noche en el bar, cuando mis amigos me decían
que tenia mucha suerte por estar siempre rodeado de bellas muchachas y que no
ligaba con ninguna de ellas por que era muy tímido, yo que tenia unas
cuantas copas en el cuerpo, les dije que al final de temporada, si todas no
habían pasado por mi cama, les pagaría una comida en el mesón
" La Tona".
Al día siguiente, Rafi la hija del carnicero, llego para hacer un ingreso
y le dije que tenia que ir por la tarde al pabellón, para practicar con
ella sola, unos cuantos tiros al aro.
Cuando llegue con mi moto, estaba esperándome en la puerta, como tengo
las llaves, entramos los dos, Rafi, tenia 18 años recién cumplidos,
morena, alta, bien formada con unas tetas grandes y un culo hermoso.
Estuvimos ensayando y yo me colocaba detrás de ella, para indicarle la
postura de los brazos, la tercera vez que íbamos a intentar el enceste,
la tenia totalmente pegada, mi polla, se clavaba en su culo y mis manos, pasaron
de sus brazos a sus pechos, notando los pezones erectos y duros.
Se dio la vuelta y nos besábamos con pasión y lujuria, yo mordía
sus labios mientras las lenguas se introducían en lo más hondo
de nuestras bocas.
En un momento nos desnudamos, y tendidos sobre el parquet, duro y frío,
le introduje la polla totalmente en su chorreante coño, entro con gran
facilidad, por lo que deduje que no era la primera vez, le magreaba los pechos,
mientras seguía enganchado a sus labios, el movimiento era frenético,
mi pelvis subía y bajaba con rapidez, cuando un alarido seguido de una
convulsión, me indico que mi "alero" había tenido una
buena corrida, se la saque, ya que no quería vaciarme dentro de su vagina
y se la metí entre las tetas, donde al cabo de un par de apretones entre
sus pechos, comencé a soltar leche, que llego hasta su cuello y barbilla.
Nos levantamos y pasamos a las duchas, el agua fría que caía por
mi cuerpo, me despejo totalmente y puso mi cipote nuevamente en total erección,
cuando iba a cerrar el grifo, note como una mano me lo cogía y unos labios
lo chupaban, Rafi, totalmente desnuda, estaba inclinada y me estaba efectuando
una mamada de campeonato.
Que pericia, que sabiduría tenia aquella chica, me sobaba los cojones,
mientras mi nabo entraba y salía de su boca, en breves momentos, y mientras
mi dedo gordo del pie jugaba con su coño, un gustazo tremendo, sacudió
mi cuerpo mientras una segunda descarga de semen, me dejaba totalmente agotado.
Terminamos de vestirnos y salimos del pabellón no sin antes hacerle prometer
que tuviese la boquita cerrada, me dijo que si yo le prometía que volveríamos
a repetirlo con frecuencia, su boca estaría sellada.
Maria, fue la siguiente, era una chica de 20 años, feota de cara pero
con un cuerpo fantástico, siempre llevaba pantalones ajustados y sus
muslos se marcaban así como su tremendo paquete delantero que por su
volumen, presagiaba que tenia que ser muy velludo.
Acudíamos alguna que otra tarde al gimnasio de Roque y aquel día,
le dije que efectuásemos unos ejercicios juntos, como es natural ella
no se negó y al hacer el "sillón móvil" que consistía
en estar sentada ella encima de mí, balanceándonos uno sobre el
otro. Maria notaba mi cipote apretado sobre su chomino y mis manos que al principio
estaban sobre su cintura, bajaron hasta su culo y lo magreaba con gran placer.
Maria estaba entregada y cuando sonó el teléfono, Roque se marcho
a la oficina para hablar, momento que aprovechamos para meternos detrás
de las "espalderas" y pegados a la pared, le di una follada en toda
regla con bastante rapidez.
Al salir, le dije que podía llevarla a su casa en la moto, durante todo
el camino, su mano no paraba de tocarme la tranca, mientras notaba sus pechos
clavados en mi espalda, al llegar, me invito a pasar para tomar un refresco
con una sonrisa picara en su cara.
Nada mas entrar al portal y como quiera que estaba más caliente que la
panza de un cocinero, comencé a besarla mientras mis manos sobaban sus
pechos, sus manos apretujaban mi cipote que estaba totalmente tieso, sus labios
gruesos me producía un cosquilleo al chupar mi lengua y de no ser por
la entrada inoportuna de su hermana Isabel (también del equipo) seguramente
me habría corrido allí mismo.
Una vez recuperada la compostura y sentados en la salita, intentaba por todos
los medios justificar lo pasado, delante de unos vasos de horchata.
Isabel que tenia 19 años, era una monada de chica, rubita, guapa con
unas piernas largas y un culo digno de una portada de revista, sus pechos eran
pequeños en forma de pera y con fama de calentorra, se habia sentado
en un sillón enfrente de mí y tenia las piernas abiertas, dejándome
ver sus bragas azules, mientras le decía a su hermana, que su silencio,
tenia un precio.
Resulto que el precio era " mi menda", como es natural le dije que
podía disponer de mí para todo y sin pensárselo dos veces,
me dijo que me quitara los pantalones y la camisa, quedándome solamente
con los calzoncillos, luego le ordeno a su hermana que se desnudara y solamente
se quedara con las bragas, nos indico que nos sentáramos juntos en el
sofá y mirándola a ella nos tocásemos por encima de nuestra
ropa interior.
Isabel se quita las braguitas, y mirándonos como nos poníamos
cachondos, comenzó a frotarse su rajita, metiéndose un dedo en
su coño, suspirando y rozando de vez en cuando su clítoris que
se había puesto hinchado y rojo como una cereza.
Sacaba la lengua y la pasaba por sus labios, mientras lanzaba suspiros y jadeaba,
su cuerpo se contorsionaba y de pronto, le ordeno a su hermana que se acercara
a cuatro patas y le comiera el coño.
Maria, que estaba ardiendo después del frotamiento que había realizado
en su chocho, se metió bajo la falda y le mordía sus labios mayores,
dándole lengüetazos en el clítoris, sus manos mientras tanto,
sobaban las cachas de su hermana, dándole pellizcos y tirones de su bello
pubico.
Mientras tanto, yo me había quitado los calzoncillos y me estaba efectuando
una gran paja, cuando Isabel, me ordeno que follara a su hermana, me acerque
por detrás y bajándole las bragas, le acerque el nabo que estaba
chorreando a su coño, y de una embestida, se lo clave hasta el fondo
de los cojones.
Que hermosura de cuadro, ver a las dos hermanas suspirando y pediendo mas, mientras
el sudor caía por nuestros cuerpos, debido al esfuerzo que estábamos
realizando.
Isabel, se había quitado la camisa y sacándose el sujetador, se
tocaba los pechos, yo por mi parte me había enganchado de las tetas de
Maria y le retorcía los pezones, mientras le efectuaba un metisaca en
su coño, la habitación se llenaba de gritos y palabras entrecortadas.
----- Me muero, me muero --- gritaba Isabel, mientras se retorcía de
placer después de haber tenido un orgasmo bestial.
Maria, empezó a convulsionarse llorando y gritando, mientras yo nuevamente
volvía a correrme dentro de su chomino, resbalando el esperma a lo largo
de sus muslos.
Las dos hermanas se quedaron adormiladas, momento que aproveche para salir pitando
de su casa.
No comía, devoraba, me comí una morcilla una lata de atún
y un litro de leche, me dolía todo el cuerpo y cuando estaba en la ducha,
observe con gran susto que tenia el carajo en carne viva.
Aquella noche cuando me junte con la peña en el bar, decidí que
no podía seguir con la apuesta, por lo que les dije que fuesen escogiendo
el día para invitarlos a comer, ya que no quería acabar en el
Hospital Comarcal.
Fistulo.
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