EL PADRE DE MI MEJOR AMIGA....MI PRIMERA FELACIÓN
Hetero, infidelidad. Su primera experiencia fue con el hombre de sus sueños.


Hola lectores, esta historia que les voy a contar, en realidad me la contó
la mejor amiga de mi hija, que sabe que me dedico a escribir mis aventuras,
y quería ser ella esta vez la que lo contara, pero no se animaba. Como yo la
conozco de primera mano, ya que la vivimos juntos, acepté y puedo decirles
que es literalmente real. Mi intervención se ha limitado a darle forma
escrita, pero los hechos y descripciones son reales y de su recuerdo, por
eso la contaré en primera persona para que realmente uds lean los hechos
como brotaron de su boquita.
Pero antes déjenme describirles a esta muchachita de solo 17 años (en el
momento en que sucedieron las cosas que se relatan). Lisa, tal es su apodo,
es la mejor amiga de mi hija, Leti. Tiene una madurez mental propia de una
persona de 30 años, y una madurez física propia de una mujer 22 o 23. Es
sencillamente hermosa, despampanante. Ahora tiene 18.
Morocha, de ojazos verdes, nariz respingona, pómulos salientes, un mentón
con muchísima personalidad; su cabello lacio y abundante cae sobre su
espalda como una cascada. Sus pechos son pequeños, redonditos y bien
erguidos, con unas areolas rosadas e hinchadas, que rematan en unos pezones
pequeños, duros y desafiantes de un tono ligeramente ocre.
Abdomen plano, ombligo perfectamente redondo y profundo, unas caderas de
infarto, que bambolea a su paso, llevada por un par de piernas kilométricas,
excelentemente torneadas (Mide) 1,70. Da gusto verla pasearse en bikini por
el borde de la piscina cuando viene a nuestra casa en verano y surcar el
agua cuando nada o bucea en ella. Pero lo que más sobresale en ella, o por
lo menos lo que más me gusta de su cuerpazo es su trasero. Es perfecto,
redondeado, alzado como si siempre anduviese en puntas de pie, con la piel
lisa y sin un gramo de más ni de menos de grasa depositado sobre sus
perfectos glúteos, que semejan dos melocotones maduros, solo que con una
tersura y una firmeza increíbles si no se han acariciado, como tuve yo el
placer de hacerlo.
El sabor de su piel es delicioso como los jugos que manan de su sexo
cuando se prueba por primera vez, antes siquiera de calentarla, y es
totalmente distinto del no menos delicioso sabor de los jugos que produce
ese mismo sexo cuando está caliente como una perra luego de un rato de
estimularla sexualmente.
Sin más preámbulos, los dejo con su historia:

"lo que voy a contarles, es o ha sido mi primer contacto sexual con un
hombre, a la sazón, mucho mayor que yo. De hecho es el padre de mi mejor
amiga. Sé que dirán de mí que soy una desfachatada por no solo haberlo hecho
sino encima atreverme a contarlo. Pero es que luego de aguantar por bastante
tiempo los deseos impuros que incitaba ese hombre en mí, no pude soportarlo
más y decidí lanzarme al ataque. Bendito sea el momento en que tomé esa
decisión. Acá debo aclarar que hasta ese momento yo conservaba mi
virginidad, y nunca había pasado más allá de un magreo con algún amigo que
se acababa en cuanto sentía que ponían su mano en mis nalgas
Todo empezó la primera vez que fui a casa de Leti, en verano del 2000. En
su casa no había nadie, ya que sus padres trabajaban y sus hermanos estaban
de viaje por todo el verano, (cosa que yo desconocía hasta ese momento), lo
cual me frustraba bastante ya que sobre todo uno de ellos, que tenía en ese
momento 18 años estaba como un camión y era la mar de simpático (yo lo
conocía por haberlo visto en un par de fiestas del insti.) y me apetecía
verlo en bañador e intentar ligar con él. Por eso me había puesto un bañador
de dos piezas, la superior apenas tapaba mis areolas y pezones y el tanga
cubría mi vello púbico y poco más por delante ( en esa época no me depilaba
allí ya que naturalmente tenía solo un triangulito que enmarcaba mi coño,
muy suavecito) y por detrás una tirita que se metía entre mis nalgas dejando
estas al descubierto totalmente. Total, no habría nadie más en la piscina ya
que era un día de semana. Imaginen mi frustración cuando supe que sus
hermanos tampoco estaban en casa.
Bueno el hecho es que pasamos la tarde tomando el sol y retozando con mi
amiga en la piscina, cuya agua estaba fresquísima, y por eso cada ratito nos
sumergíamos para quitarnos el calor que el sol dejaba en nuestros cuerpos.
Así pasaron las horas y sin que nos diéramos cuenta
se hicieron las nueve y llegaron sus padres. A mí me daba mucha vergüenza
que sus padres me vieran vestida de esa forma (o desvestida en realidad) por
eso cuando sentimos sus voces me quedé de piedra, y para colmo de males yo
en ese momento estaba boca abajo mostrando todo mi culo. Me moría de
vergüenza y no me atrevía a mirar hacia ellos cuando sentí sus pasos sobre
la terraza alrededor de la piscina. Pero cuando al fin tragando saliva me
volví a saludarlos, tuve una visión maravillosa, de un hombre de unos 40
años más o menos, (luego supe que eran 45) que era la versión ampliada y
súper mejorada del hermano de Leti. No podía articular palabra, y no sabía
como hacer para cubrirme. Encima el tío puso una sonrisa que era capaz de
derretir a un iceberg. Por suerte la madre se había quedado adentro de la
casa y no pudo ver mi turbación, ya que las mujeres somos especiales para
detectar esas reacciones de las demás y conocer de inmediato el peligroso
origen de las mismas. Nos levantamos educadamente a saludar a su padre que
dio dos besos a Leti y otros tantos a mí, que no me conocía hasta ese día.
Se hicieron las preguntas de rigor, mientras yo no podía sacar los ojos de
los suyos que me atraparon como un hechizo; cuando por vergüenza los bajé me
topé con el bulto que se marcaba en su pantalón, que él intentaba disimular
con el periódico que traía en su mano. No supe a donde mirar hasta que se me
ocurrió mirar a Leti diciéndole estee, porque no entramos ya a ducharnos y
vestirnos, que ya me tengo que ir.
Eso hicimos y mientras caminábamos hacia la casa pude sentir la mirada de
su padre posada sobre mis glúteos, cosa que corroboré al ver su reflejo en
el cristal del ventanal del salón que daba a la piscina.
En ese momento sentía mi cara encendida, al igual que todo mi cuerpo, y
deseé no cruzarme con su madre en el camino hacia la habitación de mi amiga
y pensé muy lujuriosamente: al diablo con su hermano, quiero para mí a este
hombre, tengo que ser suya!!
A partir de ese momento tuve una sola obsesión, seducir a ese hombre que
aunque era el padre de mi mejor amiga me quitó el sueño durante muchas
noches, en las que me masturbaba con su sola imagen en mi mente.
Desde entonces siempre que iba a su casa, todo ese verano trataba de
hablar con él, mostrarme inteligente y seductora al mismo tiempo (si no
estaba la mujer delante, por supuesto). Me vestía provocadoramente, me
cambiaba de ropa en el cuarto de invitados dejando la puerta entreabierta
por si él pasaba por allí, cuando estaba segura de que Leti no se asomaría
por allí por estar ayudando a su madre con la comida o cena. Y en un par de
oportunidades noté que el espiaba mi desnudez desde la oscuridad del
pasillo.
Una tarde en que salíamos de tomar sol, y yo no tenía tiempo de
ducharme y cambiarme, haciendo que no me di cuenta de la presencia de Don
Jorge en la penumbra del salón (Leti había ido hasta la cocina a buscar una
coca cola), me puse una camiseta larga que había traído y me llegaba hasta
la mitad del culo y me saqué, dando la espalda al salón, la parte inferior
del bikini que estaba húmeda y sin ponerme braguitas me calcé mi
pantaloncito de licra; en ese momento escuché un suspiro y un movimiento de
piernas en el salón, me giré y vi por el reflejo de la luz del porche a
D. Esteban que se acomodaba el paquete mirándome con deseo. Le sonreí con
picardía y volví a girarme a tiempo para recibir a Leti que traía una coca
para cada una. Dijimos adiós en voz alta y nos fuimos a caminar por la
urbanización. Yo sentía mis mejillas arreboladas y no cabía en mí de la
excitación al pensar que ya lo tenía en el bote.
Unos días después había quedado con mi amiga en encontrarnos en su casa,
y me aseguré de que su padre lo supiera llamando varias veces para dejarle
un recado y la hora en que llegaría allí. Para mi gran suerte Leti tuvo que
salir ese día de compras con su madre, y cuando llegué a su casa me abrió la
puerta el padre. Hola Lisa, como estás, dándome dos besos muy cerca de la
boca y rosándome el culo con su mano como al descuido. Olía tan bien!!!! Y
estaba tan guapo con su equipo de tenis inmaculado. Muy bien y Usted D.
Esteban. Por favor no me digas don y trátame de tú. Pues acá estoy sin haber
podido jugar al tenis ya que Leti y su madre se fueron de compras y todavía
no han vuelto. Ahh, además me acaban de llamar diciendo que hasta la 9 de la
tarde no llegarán porque tienen que esperar que les arreglen unas prendas
que compraron y que quieren estrenar mañana en la cena de gala de la empresa
donde trabajo. Pero pasa y ponte cómoda, o prefieres volver más tarde, me
dijo con una sonrisa tierna y pícara, que me invitaba a quedarme. (eran solo
las cuatro de la tarde. Teníamos toda la tarde para que yo lograra mi
objetivo, aunque no imaginaba que fuera a ser ese día). Pasa y sube a
cambiarte, nos vemos en la piscina, si quieres.
Por supuesto que quería, además me había traído exprofeso el tanga del
primer día.
Cuando bajé el ya estaba en una tumbona con unas bebidas frías preparadas.
Se lo veía tan bronceado, y marcaba un paqueton en su bañador tipo
competición!! Se quedó boquiabierto cuando me vio aparecer con mi tanga y
sujetador mínimos, que al ser de color blanco resaltaban mi bronceado. Sin
decir nada me tumbé en una toalla sobre el césped, boca abajo. Sentía el
calor d su mirada sobre todo mi cuerpo. Cuando volteaba a verlo el intentaba
disimular con una sonrisa cautivadora.
Cuando me giré para tomar el sol de frente, dejé mis piernas flexionadas
y separadas pudiendo el apreciar la humedad de mi entrepierna y las gotitas
de sudor entre mis pechos. Disimuladamente lo mire con los ojos
entrecerrados y pude ver como no me quitaba los ojos de encima y su paquete
iba en aumento. Pensé que era hoy o nunca. Solo había pasado media hora,
Todavía me quedaban 4 horas y media.
Me levanté y me arrojé a la piscina. Luego de nadar un par de largos, me
acerqué al borde y cuando subí la vista me encontré con sus ojos que me
invitaban a salir y su mano que se estiraba para ayudarme. Sin ningún
esfuerzo me levantó en vilo con su mano y me depositó junto a él en el borde
de la piscina. Yo me mareé con su cercanía y trastabillé cayendo contra su
pecho, a lo que él rápidamente me sostuvo con sus fuertes brazos. Esto fue
el sumum, me encontraba alojada entre los poderosos brazos del hombre de mis
sueños, con mi cara a escasos centímetros de la suya, su perfume me
embriagaba y para postre incliné mi pelvis hacia adelante (juro que fue
accidental) y sentí la dureza entre sus piernas. Lo miré a los ojos y me
acerqué a su boca pegando mis labios a los suyos, que se abrieron para
recibirme sin titubeo ni falso pudor. Unimos nuestras lenguas, lo abracé del
cuello para prolongar ese extraordinario beso que me estaba dando con la
pasión que nunca me habían transmitido unos labios, mientras sentía sus
manos jugar con mi espalda y bajar hasta mis nalgas. Dios, no me lo podía
creer, al fin lo había logrado, iba a ser mío y yo suya, iba a convertirme
en mujer. Con hábiles movimientos de sus manos, desprendió mi sujetador y
acarició mis pechos, bajó su cabeza y me los chupó!! No podía ser cierto, me
estaban chupando las tetas por primera vez y era un hombre de 45 años, el
padre de mi mejor amiga, y yo estaba en el cielo. Sentía cosas
indescriptibles. El contacto de su lengua sobre mis pezones recorría todo mi
cuerpo, erizaba mi piel, hacía que mi vagina chorreara de placer, me faltaba
el aire, apretaba más mi pelvis contra la suya, frotando su dureza contra mi
humedad. Entonces se arrodilló y colocó sus manos en los bordes de mi tanga.
Me miró esperando mi consentimiento, que por supuesto le di con mis ojos , y
procedió a bajármela hasta mis pies, y yo la arrojé lejos con una patadita.
Se levantó luego de olisquear como un perrito mi pubis y alzándome sobre su
pecho me llevó al interior de la casa.
De lo que sigue les contaré en el próximo relato"
Lisa. (desde entonces amante de Esteban)


Eptal@hotmail.com

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