Soy un admirador de los relatos de Marqueze
desde hace un par
de años y ya tenía de ganas de participar contando alguna
vivencia personal. Mi nombre es Rafa, soy moreno y mido 1
metro 80 centímetros. Soy de Madrid y ahora que estoy
asqueado trabajando recuerdo una aventurilla de playa que me
sucedió el verano pasado. Fui 15 días a la playa de Cullera.
La historia que voy a contar ocurrió allí:
Hacía unos meses que lo había dejado con mi novia y
me iba de vacaciones con unos amigos dispuesto a
pasarlo bien y a olvidarme del accidentado año que
había tenido.
A Macarena, la conocí en un bar a los dos días de
haber llegado. Estaba con unas amigas que conocían a
uno de mis amigos. Así que nos presentaron y casi
saltaron chispas, la atracción fue mutua desde el
primer momento (soy una persona que se fía mucho de
las primeras impresiones que tienes al conocer a
alguien). Macarena es una preciosa cordobesa, mide
1,65 y aunque muy delgada de cintura tiene unos pechos
erguidos y abundantes de esos que dan ganas de
lanzarse a lamer sin parar.
Empezamos a comernos en un rincón del bar y las
caricias y los refregones eran cada vez más intensos.
Fue ella la que comentó que que lastima que se fuera
al día siguiente y entonces yo le dije que merecíamos
una despedida muy especial. La mirada que me lanzó me
demostró que estaba de acuerdo.
Planeamos ir a la playa por la noche a bañarnos
desnudos, y al rato estábamos subidos en mi coche en
el parking de la discoteca. Entonces puso mi mano en
el bulto de mi pantalón y al notar la dureza, me dijo que no podía
conducir en esas condiciones, se agachó y comenzó a
chupar mi polla con mucha delicadeza al principio y
con pasión desenfrenada un poco después. A todo esto,
yo no me había quedado quieto, me giré como pude en el
asiento y conseguí introducir una mano entre sus
piernas y llegar hasta sus labios, abultados y mojados
ya, y empecé a frotar su clítoris que despuntaba más
erecto que lo que yo había visto antes en otras
chicas. Con este panorama no pude aguantar más,
Macarena notó por mis suspiros que me corría, agarró
mi polla con la mano y la agitó con fuerza hasta que
saltaron tres o cuatro chorros de esperma bastante
densos y abundantes, consecuencia del previo manoseo
dentro de la discoteca.
Una vez en la playa, dejamos la ropa y las toallas
(que por suerte llevaba en el maletero del coche), al
lado de las tumbonas de alquiler, que estaban apiladas
y atadas con una cadena, una pena porque nos hubieran
venido bien, y nos metimos desnudos al agua. Estábamos
de lo mas calientes y después de un baño rápido y de
algún tonteo nos fuimos derecho al lado de las
tumbonas. Ella me recordó que tenía una deuda
pendiente y yo, sin hacerme de rogar, me bajé hasta su
delicioso coñito. Apoyada en las tumbonas, me paso una
pierna por encima del hombro y me apretó la cabeza
contra su raja mientras yo chupaba con entusiasmo
jugueteando con mi lengua contra su clítoris, hasta
que no pudo mas y se corrió intensamente, de manera
que note cada una de sus sacudidas. A mi todo aquello
me había excitado enormemente, así que apenas se dio
la vuelta, aproveche para entrar con mi polla hasta el
fondo de su vagina, por detrás. Me pidió que fuera
despacio y como pude moderé el ritmo, a la vez que,
con una mano, le acariciaba el clítoris que volvía a
crecer. Cuando no aguantábamos más empezamos a
movernos como locos hacia un orgasmo que la atrapó
antes a ella que a mí. Yo intente seguir pero me pidió
que parara porque tenia algo especial para mí,
entonces se dio la vuelta y empezó a masajear mi polla
entre sus pechos, con lo que me puso a cien y cuando
intuyo que el orgasmo se avecinaba, rodeó mi polla
entre sus labios y empezó a moverse con rapidez hasta
que empecé a descargar todo mi semen en su boca, semen
que ella se esforzó en tragar, haciendo que parte de
el saliera por entre las comisuras de sus labios lo
que me volvió loco. Después, agotados, nos quedamos
tumbados sobre las toallas un buen rato. Durante el
tiempo que paso hasta que la deje en su apartamento,
todo fue muy dulce y me reconcilió con el sexo
femenino, con el que guardaba muy mala relación a raíz
de la movida con mi ex-novia. Sin embargo, nos
despedimos y no he vuelto a saber nada de Macarena,
aunque la recuerdo a menudo, y he disfrutado
recordándola en este relato que espero que os haya
gustado.
Para cualquier comentario, escribidme a
xodam@mixmail.com
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