UNA PROPUESTA INDECOROSA (II) UN RETO PARA MUJERES
Voyerismo, lésbico. Su marido le trajo a su esposa,
una chica para disfrutar más de lo que lo hacía con él.
Continuación del relato erótico
“Una propuesta indecorosa” publicado en “El Rincón
de Marqueze.net” el día 4 de Junio de 2002.
Somos un matrimonio que vive en la Huasteca de México, tenemos quince
años
de matrimonio y casi ocho de noviazgo, eso ha provocado que nuestras
relaciones se enfriaran de manera notable al punto de que tenemos relaciones
cuando mucho una vez al mes. Ella casi nunca se excita pero cuando lo hace
lo disfruta mucho y se calienta mucho.
El problema es que yo no la atiendo como se merece y si bien
no me dice nada
ni se queja creo que le gustaría disfrutar más. El caso es que
si bien no la
satisfago del todo, tampoco me gustaría que se la follara otro, por lo
que
se me ha ocurrido que una mujer la pudiera seducir por lo cual no seria
infidelidad sino una aventura, al menos así lo veo yo.
Cuando hacemos el amor, tenemos fantasías yo le digo
que si le gustaría
estar con una chica y eso la excita mucho, mas cuando le describo que podría
besar sus pechos y cuando le hablo de que metiera su lengua en su vagina y
los pelos de ella se le enredaran en su boca y nariz tiene unos orgasmos
fabulosos.
Así que imaginando esto pienso que ayudaría a
una mujer a seducirla y eso lo
describo a continuación:
Mi esposa es una chica de pecho generoso, pero bien puesto
y muslos y nalgas
bien provistas, tiene un cuerpo de esos que nos gusta a los hombres, la
llamare Paty para este relato y me imagino que Susy es la chica que contacto
para que la seduzca.
Yo contacto a Susy y se la presento a Paty, luego las dejo
en la casa y
salgo a un mandado por lo que Susy aprovecha para seducirla y con el
pretexto de que hace calor le dice que tomen un baño.
Paty es de boca ni grande ni pequeña, de labios ni gordos
ni delgados, una
cara redonda en la que la mandíbula le da una expresión de feminidad
y
dureza. Una chica morena, menuda, es decir, no muy alta y delgada, a pesar
de haber tenido dos hijos no se le nota pues fueron partos naturales, su
cara, su nariz y sus labios finos y alargados.
Caderas un poco anchas y cintura estrecha y nalgas firmes.
Sus pechos son
deliciosos, de esos que el pezón, plano sostiene la parte inferior del
seno,
volviéndolo casi plano. Pero cuando se paran los pezones apuntan rico.
Se bañan las dos a la vez Se desnudaron en el baño
Allí estaban Susy y
Paty, las dos, desnudas y las dos mirándose por primera vez, sorprendidas
la
una de la otra. Las dos se metieron en la ducha y las dos recibieron el agua
templada, y utilizaron aquel jabón oloroso, delicioso, que hacía
espuma,
Se ducharon rápido. Se aclararon el jabón del
cuerpo, de la cabeza, y las
dos desprendían un olor que las hacía sentirse más hermosas.
Paty nunca había probado los labios dulces de una mujer.
Sus labios se
sellaron. Se besaron como si ambas estuvieran besando a un chico. Se miraron
tras el primer beso para descubrir confusas la cara de su amiga. Sus cuerpos
se arrimaron y se abrazaron y las toallas cayeron.
Sus senos se fundieron y ambas sintieron la suavidad de la
piel de la otra,
el calor de sus senos, la dulzura de la carne tierna, los pezones erizados
que sobresalían como un grano de café en un baso de cacao. Unos
pezones
negros.
Susy decidió coger el pecho de Paty tiernamente Susy
bajó su boca de labios
rosas hasta los senos de Paty, que se los ofrecía sin moverse, sin inmutarse
aparentemente, pero sin oponer resistencia. A Paty le excitaba la suavidad
con que Susy le lamía los pezones, como si fuera un gatito que lamía
leche.
Le excitaba el áspero contacto de su lengua, le excitaba la visión
de
aquella mano, de piel más negra que la suya. Susy, por su parte lo hacía
sólo por el dinero, pues ella se consideraba pasiva y lo era.
Las manos de Susy acariciaron de nuevo los pechos de Paty y
sus bocas se
fundieron. La lengua de Susy penetró la boca
Susy volvió a lamer los pezones de Paty y pasó
su mano inexperta por el sexo
cubierto de vello negro, de vello fuerte pero suave, más suave que el
de los
hombres, más suave que los suyos. Y tocó el sexo de su amiga,
más suave que
todo lo que nunca había tocado.
Llevó a la impasible Paty hasta el borde de la cama,
en la que la sentó y se
inclinó de rodillas hacia ella, recorriendo con su lengua una distancia
que
le pareció inexistente, hasta las ingles de ella, que se abrió
de piernas al
ver la trayectoria de la cabeza de Susy.
Y sentía la boca de Susy, posarse sobre su sexo, tímidamente,
pero cada vez
más convencida, hurgando entre los entresijos de la cabellera rizada
que
cubría su sexo, buscando un resquicio por donde romper su tirantez, hasta
encontrar el clítoris, orgulloso y desafiante como la propia Paty.
Susy tomó el clítoris entre sus dedos y puso
la palma de su mano sobre el
sexo de Susy. El botón del sexo aparecía entre sus dedos, rosa,
brillante.
Lo lamió sintió a Paty tensarse y notó que colocaba su
mano sobre su cabeza.
Paty comenzó a sentir la excitación de la situación
y obsequiaba con su miel
a Susy, que se embadurnaba la palma de la mano con su flujo. Susy agarró
ambos muslos de Paty y la tiró hacia detrás, abriéndole
las piernas todo lo
que podía y lamiendo el sexo de ella en toda su longitud, con su lengua
extendida totalmente, lamiendo su miel, que se mezclaba con la sensación
algo electrizante de los rizos del vello de Paty.
Paty comenzó a sentir el calor, la excitación,
la sensación en el vientre de
querer romperse, la sensación en su sexo de querer aplastarse contra
la cara
de Susy. Las piernas aflojadas, los pezones como encendidos con el fuego del
deseo. Se corrió en silencio, pero no pudo, por más que quiso,
reprimir sus
movimientos y toda la furia reprimida por intentar ahogar sus gemidos se fue
en apretar su sexo contra la cara de Susy, a la que obligaba a permanecer
así porque ya no sólo depositaba su mano sobre su cabeza, sino
que ahora le
agarraba de un mechón de pelo y tiraba de su cabeza contra su sexo.
Susy recibió el orgasmo de Paty con satisfacción
y con alivio, pues como ya
hemos dicho, ella era pasiva. Pero no pudo evitar cierta excitación por
ver
a su amiga disfrutar del orgasmo.
Mientras esto ocurría yo filmaba con mi cámara
todo esto que pasaba en la
recamara, es una aventura hermosa en la cual se descubre un mundo nuevo de
emociones y sensaciones de amor y de placer.
Tanto me agradó que cuando se fue Susy yo le regalo
mil dólares por
descubrirnos el nuevo mundo.
Los comentarios de chicas LES (sin que yo participe) o BI (un
mejor sueño)
contáctense a: juanlocoxxx@hotmail.com
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