RECUERDOS
Hetero, infidelidad. Haciendo el amor a escondidas.


Hace tiempo que conocí a una chica a la cual le llamaré Martha.

La primera vez que la vi, quedé impresionado por ella, cabello rubio a los
hombros, sonrisa espontánea enmarcada por unos labios turgentes y
apetecibles que invitan al beso, alta de estatura, busto grande y firme,
piernas torneadas y una cadera que sostiene unas nalgas divinas.

Por razones sociales y de compromiso no podía acercarme a ella libremente,
ya que le podía ocasionar un grave problema con su pareja.

Cuantas veces tenía la oportunidad de hacerme el encontradizo con ella, lo
hacía y me quedaba una inquietud muy conocida por mí, que no era otra cosa
más que un impulso que se transmitía como una corriente eléctrica por todo
mi cuerpo y se concentraba en mi región genital.

Un día estando solos, nos saludamos de mano y ella se acercó a mí y me dió
un beso en la mejilla (lo cual me sorprendió) y yo lo correspondí. Me dedicó
además una hermosa sonrisa que me cimbró y que aún conservo su recuerdo, más
que en mi mente, en mi corazón.

En ese momento por como se dieron las cosas, yo me sentí más atraído por
ella y con unas enormes ganas de besarla y de acariciarla.

A partir de ese momento iniciamos un juego de seducción, bajo un esquema que
sin pretenderlo quedó establecido: Miradas inocentes y al
descuido cuidando siempre de estar a salvo de otros ojos
indiscretos.. Movimientos imperceptibles de los labios... Y cuando
coincidíamos en alguna reunión, ella descuidadamente me
proporcionaba una vista divina: Algunas veces cruzando la pierna y dejando
que se mostraran ante mí sus muslos tan exquisitamente formados y que
invitaban a tocarlos y besarlos... Cuando ya ella captaba mi atención,
algunas veces como si se rascara la pierna, todavía subía un poco más su
short o falda según fuera el caso.

Me dediqué entonces a conocer la forma en que se movía cotidianamente, así
me pude enterar de como y cuando tenía mayores oportunidades de acercarme a
ella sin comprometerla.

En este momento de mi relato, les quiero pedir disculpas por el cambio de
lenguaje que voy a aplicar, pero creo que ustedes comprenderán que no quiero
cuidar las formas y que al igual que yo les brindo mi relato esperando
despierte en ustedes agradables sensaciones, también yo me estoy dando un
gran regalo al recordar todos estos momentos y haciendo un gran esfuerzo
para no brincar a lo que apenas hace unos días (afortunadamente) volvió a
ocurrir y con nuevas experiencias.

Así pues a los, y a las que se consideren pudieran ofenderse por un lenguaje
crudo o francamente obsceno (para mi es lo más natural y lo
disfruto cuando estoy en la intimidad) es el momento de cerrar este relato y
a quienes no les importe más que disfrutar... Espero y lo sigan disfrutando.

Ya para estas alturas de mis averiguaciones, yo sabía cuales eran sus
horarios de todos los días de la semana (con alguna que otra equivocación de
mi parte).

Un día de mediados de año, yo esperé durante a un tiempo cerca de su casa...
Me sentía inquieto en la espera, con una ansiedad indescriptible y un enorme
deseo de ver a Martha, de escucharla hablar... de oír y ver su risa tan
encantadora.

Yo sentí cosquilleo en mi pubis y en mi pene, de hecho mi verga se ponía
dura tan solo al imaginármela moviendo su cadera al caminar, me imaginaba a
cada paso que daba... Como si mi verga estuviera dentro de ella y ese
movimiento me lo hiciera para sacarme toda la leche mientras cogíamos.

Después de esperar un rato que se me hizo interminable, ella salió y empezó
a caminar... Yo sentí un vuelco en el corazón y mi pulsaciones se
aceleraron, la empecé a seguir en mi auto, dejé que se alejara de su casa y
en el momento oportuno, acerqué mi auto hacia ella, disminuí la marcha y
poniéndome a su lado, saludé y me sonreí con ella, dedicándole la mejor de
mi sonrisas e inocentemente saludé y le pregunté que si quería
que la llevara... Ella me respondió afirmativamente, no sin antes haberme
preguntado que si que andaba haciendo por ahí, a lo cual yo le respondí que
no había aguantado las ganas de tenerla cerca.

Yo desde adentro del auto le abrí la puerta, ella llevaba una falda que
aunque no estaba muy corta ni ajustada, permitía que se le marcaran mucho
muy bien sus nalgas y sus piernas... Martha se subió al auto y al subirse,
su falda se levantó hasta su muslo... Yo me recreé con esa vista y le dije
ella no hizo ningún intento de taparse, dándome con ello una anhelada y
deseada vista... nos saludamos de beso... Un beso peligrosamente cerca de
los labios... Yo puse mi boca justo en la comisura labial y aspiré su suave
aroma... al mismo tiempo mi mano derecha se postró en sus muslos como si
estuviera yo buscando apoyo... Como lo hice muy suave al parecer a ella no
le molestó.

Inicié de nuevo la marcha y platicamos de cosas diversas mientras nos
dirigíamos hacia donde ella iba... En un momento dado yo le dije: Que
hermosa te ves... Ella se sonrió... Que bonitas piernas tienes.. Ella se
sonrió.

La vista era la siguiente: Falda negra a medio muslo.. Piernas blancas y
muslos bien torneados... Cintura breve... Blusa blanca ajustada al cuerpo
que enmarcaba deliciosamente sus senos que amenazaban con salirse de ella...
La blusa con un botón abierto dejaba ver la parte superior de su seno
derecho que asomaba mal contenido por la copa de su bra... Y yo con mi verga
parada y empezando a lubricar.
Y aunque yo en ese momento quería abrazarla y besarla, decidí todavía
esperar y no precipitarme ya que quería correr los menores riesgos con ella
( no quería que se asustara).

Llegamos a donde iba y quedamos de hablarnos por teléfono... Yo le llamé y
empecé a platicar con ella de todas las emociones que me despertaba... Le
pedí que me prestara una de sus manos para acariciarla y... ¡Aceptó!...

Le pedí que me dejara acariciar su mejilla... sus labios... Su abdomen... Le
pregunté como estaba vestida y ella me contestó que con una batita
blanca... Le pedí que se la quitara y ¡Aceptó!... Le pedí que
con mi mano se tocara sus muslos desnudos, ella dijo: YA...
Suavemente pasa mi mano por tu abdomen y déjame tocar tu
pecho... Ella dijo: YA...

Su voz ya había cambiado y contestaba en tono bajo y grave... Yo sentía
reseca la garganta y mojada mi verga que se encontraba bien grande...
gorda... Hinchada... Con la cabeza a punto de reventar.

Continué pidiéndole que me dejara tocar sus vellos, sin tocar sus labios
vaginales... ella dijo: YA
Déjame quitarte tus calzoncitos -SI HAZLO YA-... Dime ¿como estás? -BIEN
MOJADA-... ¿A que sabes? -NO SE-... ¿Nunca te has probado? -NO-... Déjame
meter un dedo para probarte (tu boca es mi boca) -YA-... ¿A que sabes? -BIEN
RICO-... ¿A que? -ASI COMO ALGO DULCE Y A LA VEZ SALADITO-... mmm que
sabrosa estás... préstame tu otra mano-SI- ya tengo mis dos manos en ti...
dime ¿En dónde las tengo?... UNA ME ESTA COGIENDO MIS PECHOS Y LA OTRA MIS
NALGAS... déjame cogerte las nalgas, abrírtelas y estirártelas para tocarte
el culo....¿dime, que estás haciendo? (yo no podía aguantar la calentura
deseando que estuviera conmigo en ese momento)... ME ESTAS COGIENDO LAS
NALGAS Y ME LAS ABRES... ME ESTAS COGIENDO EL CULO... en ese momento casi
brinco y le pregunto ¿tienes por ahí crema a la mano?...ELLA ME CONTESTA SI,
SI TENGO... yo le pido que coja un poco y que se ponga suavemente con
mi mano en su culo ¡Sin que me deje meterle el dedo!...- YA-.

Martha se oía hermosa por la línea telefónica su voz era seca y grave, sus
gemidos se oían hermosamente como música para mis oídos... yo la animaba
para que siguiera... la convencí que me dejara meterle un dedo en el culo y
en unos minutos dos, mientras con mi otra mano le metía tres dedos en su
panocha y la hacía que pensando en mis manos mantuviera un frenético ritmo
que la llevaba una y otra vez a tener intensos orgasmos.... Yo le pregunté
que si quería que le prestara una de mis manos ELLA DIJO SI...¿cual quieres
le pregunté?... ELLA DIJO LA QUE QUIERAS... ¿cual quieres tu, insistí?...LA
DERECHA CONTESTO... ¿que quieres hacer con ella?... AGARRARTE LA VERGA y así
ella me dirigió mientras me hacía una soberana puñeta... me vine lanzando mi
esperma con gran fuerza y abundantemente.

Nos hablamos varias veces intentando ponernos de acuerdo para vernos y cada
vez que hablábamos eran unas soberbias calentadas.

Por fin, todo se puso de tal forma que pudimos concertar una cita y la
promesa era que tendríamos para nosotros de 9 de la mañana a 1 de la tarde.

El día tan anhelado llegó y yo arreglé todo de la mejor forma posible...
Cuando la ví... me llené de su hermosura... era un sol resplandeciente...
toda su cara y su cuerpo me transmitía una energía sexual soberbia... sus
labios carnosos y entreabiertos, su sonrisa, sus senos, su cadera, su
pubis... toda ella era una invitación a hacerle el amor de una forma
desesperada.

Al estar a salvo de miradas indiscretas, la abracé y ella respondió
inmediatamente a mi abrazo... nos besamos con frenesí... mis manos
recorrieron sus pechos (que delicia) grandes, redondos, duros... ella me
cogió la verga con una forma muy particular (y súper excitante) que tiene de
hacerlo... le cogí sus nalgas sobre el pantalón y ella se pegaba a mí... la
insté a seguirme y pasamos a una habitación... la empecé a desnudar
besándola lentamente y aspirando su aroma...AUUUUUUUU... fue apareciendo su
figura blanca ante mí... si yo me había imaginado que estaba buena... me
había quedado corto, estaba ¡BIEN BUENA! ¡BUENISIMA!

La dejé en ropa interior... le desabroché el bra y emergieron como diosas un
par de tetas que quedaban justas en mis manos (yo calculé 36 B o C)...le
toqué sus pezones... se los besé....le bese sus tetas primero una y luego la
otra... baje mi boca y con ella le quité su panty... abrí sus piernas y
mordí sus ingles... ella gemía y se retorcía de placer y yo con mi verga
como palo... metí mi lengua en su panochita y me gustó su sabor... luego la
besé y le di a probar sus jugos... me retiré hacia atrás, me paré y la
ví...¡Estaba exquisita!...una piernotas... unas nalgotas... le dije ven y
ella inmediatamente comprendió... me desabrochó el pantalón y dejo salir mi
verga... Ella la tomó ávidamente con su mano y se la llevó a su boca
empezando a darme una magistral mamada (De todas las mujeres que he tenido,
ella es la que mejor mama) no se pueden imaginar la vista tan caliente de
ver a esa mujer tan anhelada y deseada con sus labios alrededor de mi verga,
tragándosela toda mientras con sus manos me la jalaba...hicimos un 69
exquisito... mientras le mamaba su panocha, con mis dedos jugaba con su
culito (lo estaba preparando) y ella gemía y gritaba
y me pedía más...

Esta historia se las comparto con mucho gusto...Esto que aquí escribo me las
ingenié para que ella lo leyera y la consecuencia fue que se pegó una
calentadota (los recuerdos dijo)... y yo mientras ella lo leía ,le metía
tres dedos en su culo tan hermoso... no me la quise coger por lo inapropiado
del lugar (había gente afuera del sitio donde estábamos, que no es otra cosa
más que el lugar donde trabaja)... le dije que el relato lo iba mandar a un
lugar dónde yo había leído relatos que me habían gustado y que me habían
puesto a mil y ella aceptó con entusiasmo.

Este relato continuará en cuanto disponga de mayor tiempo para hacerlo,
espero mientras tanto les haya gustado.

Comentarios a lobo_dorado@hotmail.com

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