Continuación del relato erótico
" No me arrepiento (IV)" publicado en "El Rincón de Marqueze.net"
Esa misma tarde, después de la encamada fenomenal que me dio ese semental
llamado
Nazareno, fui hasta lo de mi novio para contarle TODO.
Naturalmente, se sintió un poco celoso, pero al fin y al cabo feliz.
Feliz de saber que había
pasado una noche hermosa. No falto nada, solo fue placer y mas placer. Lujuria
y mas lujuria.
Luego del relato le comente que queríamos repetir la experiencia. Y el
me aconsejo que lo
hiciera, que volviera a acostarme con Maria y su novio.
Por supuesto, apenas oí esas palabras de aprobación me decidí
y llame a Maria. Combinamos para un nuevo encuentro. Y lo mejor fue que seria
en la casa de Nazareno. Como mi amiga trabajaba por la madrugada, decidimos
encontrarnos el martes a la tarde.
Esa tarde nos encontramos a eso de las dos. Cuando llegue ellos estaban semi
desnudos, en ropa interior, ya que había estado cogiendo. Ella se había
quedado a dormir en la casa de Nazareno, que vivía solo. No dimos muchas
vueltas y al ratito ya estábamos las dos dándole un show a nuestro
amante. Nos hicimos de todo, hasta nos volcamos sidra en el cuerpo y nos chupamos
todas. A la media hora de estar matándonos Nazareno entro en acción.
Directamente sobre mi. Me tomo los pies y los enrollo en su miembro. Lo pajee
con los pies hasta que llego a una erección espectacular, y me prometió
que me iba a acabar en ellos.
Después hizo lo mismo con Maria, que tenia unos pies súper sensuales.
Luego nos los chupo, lo cual me provoco un gran placer. Estaba descubriendo
una nueva y hermosa manera de gozar.
A continuación, le tiramos la goma un buen rato. Ahhhhh, como extrañaba
hacerlo. Nos turnábamos para hacerlo, a veces yo lo chupaba mientras
Maria lo masturbaba con devoción, y viceversa.
Llegado el momento de su eyaculación nos detuvimos. Lo lamente, aunque
de inmediato me repuse cuando sentí como me penetraba por el ano. Yo
estaba de costado dándole la espalda a él y besándome con
ella. Maria me chupeteaba las tetas mientras que Nazareno me destrozaba la cola
y me metía los dedos en la boca, a lo cual yo respondía chupandoselos
como si fueran pequeños penes. Después se ubico detrás
de Maria y repitió la imagen con ella. Unos minutos después se
acomodo boca arriba y su novia se le puso de espaldas. Esa posición me
enloquecía, tanto que la realice a continuación. Nuevamente lo
hicimos sin forro, detalle que omití contarle a Eduardo. Me di vuelta
y lo cabalgue con todo. El me pellizcaba los pezones y me estrujaba las tetas.
Maria mientras tanto se pajeaba con el índice frotando su clítoris,
a un lado de nosotros.
Sentí deseos de que me acabara adentro, pero tuve un instante de lucidez
y me quite cuando el me anuncio que se venia. Nos pusimos a chuparle la pija
y tras unos segundos despidió un arsenal de chorros de semen en nuestras
caras y boca. Estaba riquísimo. Le seguimos ordeñando la verga
aunque ya hubiese acabado. Eso lo volvió loco y comenzó a erectarse
una vez mas.
El segundo acto fue aun mas ardoroso. Nos cogió de todas las formas posibles
por el lapso de una hora. Parados, sentados, acostados, por la vagina, por el
ano, por la boca...
Finalmente se vino sobre las tetas de Maria. Fue un montón de semen.
El le pidió que se lo
restregara por el cuerpo, como en las películas porno, y ella accedió.
En el tercer polvo, unos pocos minutos después de concluido el anterior,
se lo hecho en la espalda a su novia, ante la emergencia de que estaba por acabar
dentro de mí. Fue el primer lugar que encontró para hacerlo. Esta
vez yo se lo esparcí. Me dio un poco de asco el olor que me quedo en
la mano, pero igualmente lo disfrute.
Cuando ya eran las cinco, llego la hora de la leche (no podía ser de
otra manera, no?). Le
hicimos una fellatio infernal. Creo que duro casi una hora, y cuando acabo,
lo hizo extrañamente en silencio. El semen fluyo como de un volcán
en erupción y se disparo es todas las direcciones.
Uno de los chorros llego a mi pelo, lo cual, pese a ensuciarme, me hizo sentir
una putita lujuriosa.
Y eso me fascinaba...
Luego Maria se fue a bañar. Entonces aproveche y me lo cogí todo,
para mi solita. Me hizo de todo y le hice de todo. Luego de media hora a puro
goce sexual, eyaculó dentro de mi culito. Me lo lleno de leche. Eso me
encanto.
Como no podía saciarme (y el tampoco), una vez mas le tire la goma. Se
la chupe un montón de tiempo, ya que le estaba empezando a costar que
se le parara bien. Naturalmente, volvió a darme ese néctar blanco
que tanto había aprendido a disfrutar. Me lo trague todo, las gotas que
quedaron en mis cachetes me los hizo introducir en mi boca para completar el
trago. Y aunque no lo puedan creer, seguí mamandole el pene. El creo
que hasta llego a pedirme que parara, lo cual me dio mucha vergüenza, pero
así y todo seguí.
Esta vez no pudo eyacular. Entonces me fui a mi casa, aunque no sin antes quedar
con
Nazareno en encontrarnos los dos solos dos noches mas tarde. Esto por supuesto
que no lo
sabia Maria y no lo sabría Eduardo.
Pronto va a llegar esa noche, y se los contare...TODO.
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