UN TRABAJO EXTRA
Hetero, infidelidad. Dos mujeres muy calientes en un solo
día... su esposa y su secretaría.
Soy casado. Si me preguntan porque soy
infiel, les diré que es algo que no
puedo evitar, que cuando la veo a Elen (como le digo a solas)se me para la
pija, hasta cuando pienso en ella me pasa. No es una mujer hermosa, pero es
una hembra que está re-buena y hace lo que quiero.
Les digo que lo único que me falta es metersela por el culo y organizar
una
pequeña orgía al estilo todos contra una, y la máxima fantasía
para mi sería
tenerla a Elen y a mi mujer para mi en la misma cama.
Como ven soy un poco safado en el tema sexual. Pero es lo mejor que hay:
cojer.
A mi mujer la tengo satisfecha, la clavo día por medio y le doy unas
chupadas de concha de novela, a ella la enloquecen mis 20 cms. Le da unas
buenas chupadas, pero las de Elen son mejores.
Si ésta historia sale publicada, se la voy a mostrar a Elen para que
la lea.
A mi esposa se la hago leer pero no le digo que la escribí yo, por ejemplo
le diré: mira que casualidad en ésta parte del relato...etc.
A Elen la conocí en el trabajo, era mi subordinada, pues yo era el hijo
del
patrón y aproveché eso para influenciar sobre los acontecimientos
y la
terminé garchando.
Ella también era casada (ahora está divorciada, no trabaja mas
conmigo pero
sigue siendo mi subordinada sexual)pero estaba mal garchada y eso fue
fundamental para mis propósitos. Gracias esposo cornudo!!!!!!!!
Ella ya conocía mi sentir, pues se lo había dicho y le había
refregado mi
paquete en el culo un montón de veces(por arriba de la ropa), le había
manoseado esas tetonas y los enormes pezones que le quedaban.
La oportunidad de tener sexo con ella se dio en una situación creada
a
propósito.
Yo: esta tarde tenés que entrar un buen rato antes porque tenemos que
hacer
un trabajo extra.
Elen: querés que me quede ahora?
Yo: no, yo tengo que pasar por casa.
Elen: Bueno, vengo a las 14.
Yo: no, almorzá y vení. Y cuando le decía esto me miro
el pantalón y vio
que tenía una tremenda erección.
Elen: le pido a mi esposo que me traiga, así llego antes.
Cuando llegué a mi casa, estaba tan excitado que en vez de verla a mi
esposa
vi una concha con piernas. La abracé y le di un buen chupón, me
correspondió con locura. La tomé en mis brazos y la llevé
a la cama.
Yo: te voy a cojer ahora, vuelvo a trabajar en un ratito y no puedo ir con
ganas de cojer.
Dana: Si mi amor, meteme tu pija que la necesito y quiero que estés
satisfecho, no sé que te den ganas con esa empleada tuya.
Al ponerla boca arriba en la cama le contesto: no hables bobadas y prepárate
para satisfacer a tu macho.
Le levanto la pollera hasta la cintura, no dejo que se saque los zapatos, le
saco la tanga. Le doblo las piernas de manera que las rodillas le toquen
las tetas, me arrodillo y le empiezo a lamer la concha. Se empieza a
quejar, me lleno de saliva la lengua (puesta en cuchara)y se la paso a lo
largo de toda la concha que le tengo los labios abiertos con los dedos, se
queja más. En ese momento saco la lengua, me pongo de pie, con una mano
le
sostengo los tobillos juntos y con la otra le dirijo la pija bien en la
puerta de la vagina.
Despaciiitooo me pide, pero se la meto de una vez hasta el fondo, da un
suspiro de dolor y la empiezo a bombear. Me enloquece cuando le duele. El
"va y ven" es intenso. Se la saco toda, me miro la pija y está
brillante de
jugo de concha, se la meto nuevamente y siento el calor, y las paredes de la
vagina que me estrangulan la pija( que gracias no se a quién es bien
gruesa). Luego de unos minutos y antes de acabar se la saco, le suelto las
piernas y le doy mi pija en la boca mientras le chupo la concha.
No quería chuparmela y totalmente excitado le digo:
Dale puta, chupala que a vos te gusta, chupala que este tesoro es solo para
vos.
Y metí mi cabeza entre sus piernas. Le chupé los labios, sabrosos
y
carnudos, jugaba con el clítoris como si fuera una campana y eso la hacía
retorcerse y gemir y chupar con mas fuerza mi palo. La cotorra ya la tenía
toda ensalivada y llena de "cosa" (como le dice ella)y estaba sacudiéndose
y
quedando tensa y floja alternadamente. Dana estaba por llegar y yo tenía
miedo de que me la mordiera. Le saque la pija de la boca y cuando estaba en
el clímax se la metí en la concha hasta el fondo y le di bomba.
Dana estaba
en éxtasis, se la saqué de nuevo, la puse en cuatro patas al borde
de la
cama, la sostuve de la cintura y la ensarté. Me incliné un poco
sobre ella,
la agarré del pelo y la cojí como animal. Dana seguía gozando
y le metí la
leche hasta el fondo.
Se la saqué y ella se quedó en la cama tendida boca abajo. Que
linda
visión, vestida, con la pollera en la cintura y de la concha chorreandole
mi
semen. Pensé: a esta hembra la tengo que tener bien cojida, sino me va
a
pasar lo que al cornudo del esposo de Elen; aunque sería morboso y excitante
ver como se cojen a tu mujer (y miré hacia el ropero que tiene suficiente
espacio). Me fui al baño, me higienicé y salí hacia mi
cita, sin comer, la
ansiedad me sacó el hambre.
Cuando llegué a la oficina me recosté y tomé una gaseosa
que había comprado
por el camino, para reponerme un poco.
Al rato suena el timbre del portero eléctrico y es Elen que vino. No
le
abro porque quiero ver si la trajo el esposo. Y así es, me da morbo la
situación, que alguien lleve a su esposa para que se la coja el hijo
del
patrón. Ahora si le doy entrada, y no trato de ocultar mi paquete ya
notorio por debajo del pantalón. Me saluda y mira hacia el pantalón,
se da vuelta y se encamina hacia el escritorio por el pasillo. La dejo ir
adelante, mientras le miro el culo y las piernas me voy sacando la ropa sin
que ella se de cuenta. Cuando entra a la oficina y se da vuelta me ve
totalmente desnudo y con mi palo en forma.
Elen: me parece que me va a gustar el trabajo de hoy. Sentate en el
escritorio.
Por supuesto que lo hice (estaban mas que colmadas mis expectativas).
Se acercó y me agarró la pija acercando su boca a la mía.
Nos besamos con
pasión, con respiraciones agitadas.
Yo: que hembra que sos, que puta que estás buena. Desde el primer día
que te
deseo.
Elen: demoraste mucho en decirlo, me gustas y necesito un hombre, ahora mas
que nunca.
Terminó de decirlo y se agacha para chuparme la pija. Con una mano me
agarra los huevos y con la otra la base. Acerca los labios carnosos y
cuando me toca el glande siento el calor y la humedad de su boca. Con la
lengua juguetea con el meato y me saca los primeros gemidos. La tomo del
pelo y hago fuerza para que se meta mas adentro la pija. No opone
resistencia y comienza un sube y baja impresionante. Siento como el glande
hace tope en el paladar de Elen. Es magnífico tener una mujer arrodillada
chupandote el pene, que además está metiéndole los cuernos
a un tipo que
conoces, que es tu subordinada.
Mientras tenía esos sentimientos, Elen seguía saboreando el palo
que tenía
en la boca. Me pasaba la lengua bien ensalivada alrededor del glande y me
miraba a los ojos con una cara de puta impresionante y me pedía: metemela
por favor que la quiero toda adentro.
Le solté el pelo y se paró. Se desprendió la pollera dejándola
caer al
piso, tenía medias con liguero que le quedaban buenísimas. Tenía
una
tanguita roja, que también la dejó caer. Los zapatos de taco se
los dejó,
me gusta cojerlas sin que se saquen los zapatos.
Elen: permiso corazón, ahora el escritorio es para mi.
Salí del escritorio y ella parada frente a él se recostó
encima, de manera
que con las piernas en el piso y separadas me mostraba el hermoso culo y la
concha con labios bien gruesos y jugosos. No me aguanté y me arrodillé
y
acerqué mi cara a esos fabulosos agujeros, les tomé el olor, metí
dos dedos
en esa vagina y luego me los lamí, me gustó el sabor que tenía
Elen. Me
paro detrás de ella la agarro de la cintura y apoyo mi palo en la puerta
de la
cueva.
Le pregunto si la quiere despacito y me dice que sí. Me inclino hacia
adelante, la tomo del pelo firmemente y la ensarto de una vez. Y le digo:
acá soy el que manda, y de ahora en adelante yo digo que hacer, como,
cuando
y donde. Si aceptas tendrás el macho que necesitas, de lo contrario te
vas
ahora. Y dicho eso comencé a darle bomba con la misma intensidad con
que se
lo había hecho a mi esposa.
Elen: siiiii, todo lo queeee quieraaaaas, haceme todo que soy tuya.
cabalgame, siiiiiiii!!!!!!!!!
Elen estaba llegando, gimiendo, gritando y yo enloquecido porque estaba por
meterle el semen hasta el fondo a mi nueva adquisición. Le estaba dando
satisfacción a ésta hembra mal cojida, y estaba dando alimento
a mi morbo.
Llegamos a la locura los dos y cuando la estaba lecheando nos abrazamos y
vibramos juntos.
Yo: Elen, demostrame que me vas a obedecer.
Elen: como?
Yo: chupame la pija otra vez, límpiala.
La dejé boca abajo sobre el escritorio y me paré frente a su cara
de manera
que agarró el palo y comenzó a chuparlo, a pasarle la lengua por
todo el
largo juntando los restos de semen y de "cosa"
No me hizo eyacular pero me dejó el palo bien limpito.
Yo: después de ésta limpieza no me lo voy a lavar, que me quede
tu saliva
por el resto de la tarde, y cuando llegue a mi casa me la hago chupar.
Elen: sos un loco, pero te necesito porque mi esposo no me da muy seguido.
Yo: conmigo lo tenés solucionado, te voy a dar toda la pija que necesitas,
a
vos y a mi esposa, y si pudiera a las dos juntas.
Luego durante la tarde me hice el serio y no mencioné en ningún
momento lo
sucedido.
Cuando el esposo vino a buscarla (la esperaba en la puerta), le dije a Elen:
no cojas con él hoy, es una orden. Mañana te doy papa otra vez.
Esta historia es real, las conversaciones las ajusté lo más posible
a la
realidad. Fue algo que sucedió hace diez años. `Por supuesto que
la sigo
cojiendo y sigue siendo sumisa. Mas adelante les cuento más.
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