TRÍO EN SU CASA
Filial, trío, hermanas, mujer - hombre - mujer. Dos hermanas muy mimosas le piden que les eche una "mano" con la Microeconomía...


AMientras llego a la universidad con mi vespa, parado en un semáforo, por el paso de peatones han cruzado dos chicas y una me ha mirado con mucho interés. Yo no la conocía de nada, pero me intrigaba su mirada. Eran dos chicas muy arregladas y maquilladas. Ella llevaba un escote bastante generoso, dejando entrever unos pechos grandes, contorneados y firmes. Pelo castaño y abundante y sobretodo esa mirada penetrante que me deja un poco inquieto. Su presunta amiga tampoco esta mal, rubia con dos coletas, de figura más esbelta y también muy arreglada. El caso es que se pone en verde y finalmente llego a la universidad no sin antes pensar en esas dos chicas de manera poco decente. No suelo pensar en esas cosas a cada tía que veo, pero no se porque me vinieron a la mente pensamientos realmente salvajes. Una vez llego allí, me dirijo a secretaría a preguntar si habían llegado ya los libros que esperaba. Había una cola de mas o menos una hora de espera. Pensé que no debían haber llegado aun y que ya volvería otro día. Me dispongo a irme cuando oigo una voz femenina que me dice a mi espalda:

Perdona, ¿tu ibas al colegio de mi hermano?

Sin girarme pienso un instante en quien será la persona que pregunta algo tan extraño. No reconozco la voz y al darme la vuelta descubro que es la chica de la intrigante mirada y su presunta amiga.

No se - respondo -, no te conozco.
Tú eres del 77, ¿verdad?
Si, pero sigo sin conocerte - contesté ya un poco mosqueado-
De pequeño entonces irías con nuestro hermano a clase.
Quizá pero ahora no caigo, ¿quien eres?
Me llamo Ana y mi hermana Elena, somos hermanas de Vicente. Te hemos visto antes en el semáforo.
¡¡Vaya sorpresa!! ¿Y que ha sido de él?
Está en Alemania estudiando.
Muy bien, perdonadme pero he de ir a clase que se me hace tarde.
¿Pero no venias a secretaría?
Si, pero no he cogido número y si me espero no llego a la clase.
Nosotras tenemos dos, podemos darte uno y pasar con el otro.
Bueno, en ese caso, aceptaré encantado.

Después de aceptar aquel papel que casualmente llevaba el número 69 la conversación se hizo más agradable y distendida.

Somos las hermanas pequeñas de Vicente, tenemos 19 y 21 años.
Nosotras veníamos a que ella se matriculara y la verdad es que andábamos un poco perdidas.
Es normal, si es el primer año le pasa a mucha gente. Yo os podría ayudar.

Dije esto sin ninguna otra intención que la de ayudar, no obstante, las chicas estaban muy bien. Las ayude a rellenar los papeles y su hermana Elena finalmente se matriculó. Muy a mi pesar, me tenia que ir a clase, pero me dijeron que estaban muy agradecidas y que a ver si nos veíamos para tomar algo otro día. Dije que me parecía bien y propusieron vernos al día siguiente en el bar de mi facultad. Acudí puntual, como debe ser, y me puse a ojear los libros que había comprado en secretaria. En eso llegaron ellas.

Hola que tal.
Cómo estáis? ¿Que tal os ha ido vuestro primer día en la uni?
Un desastre - respondió Ana -. El profesor de Microeconomía me habla en chino.
Estudias Empresa? -le pregunto-.
Si, ¿tu también?
Si, a ver si acabo ya de una vez.
Pues podrías ayudar a dos pobres novatas que no se enteran de que va el cuento.

Esto ya empezaba a ponerse interesante. Mis pensamientos volvían a traicionarme y empezaba a imaginar. De nuevo me ofrecí a colaborar.

Bien, decidme cuando y yo me revisaré el temario que ya casi no me acuerdo.
¿Que te parece mañana a las 4 en nuestra casa? Vivimos en la playa cerca de aquí.
Claro que si, allí estaré.
Tráete bañador y haremos un descanso para refrescarnos.
Muy bien.

Después de recibir las señas oportunas llegué al sitio. Vi que tenían una casa grande, un poco apartada de las demás y que dicho lugar salía, bajando unas escaleras, a una cala bastante escondida. Salieron a recibirme, llevaban faldita playera algo corta y un sujetador de bikini minúsculo. Me quedé algo cortado encima de mi vespa sin saber si bajar o no viendo aquellos monumentos. Vinieron hacia mi, me dieron dos besos cada una y sonreí a su madre que se asomaba por la ventana preguntándome cómo estaba mi familia (supongo que se conocerían). Dije que bien y ya más tranquilo (es un decir) bajé de mi moto y nos metimos hacia su cuarto. Una vez allí se suponía que debía explicar Microeconomía a dos chicas casi sin ropa una a cada lado de mi.

Pues bien, la curva de la oferta y la demanda...
Jo que rollo, esto no hay quien se lo trague. Menos mal que te tenemos aquí para que nos ayudes.
Bien, en fin, yo estoy aquí para lo que haga falta.

Temí haberme excedido en aquel comentario, pero el efecto fue contrario al que esperaba. A eso había que sumarle que su madre, tras la puerta, nos decía que se bajaba a la cala a tomar el sol.

Ahora quizá nos hagas falta de otra manera - me dijeron - y tras eso me empezaron a acariciar la espalda y las piernas. Elena me quitó la camiseta y me comenzó a besar la espalda y Ana me acariciaba el paquete que ya estaba como un mástil y me besaba el pecho. Me puse a cien con los mimos y más aun cuando subiendo las dos, una por mi espalda y otra por mi pecho, se encontraron en mis hombros y se dieron un morreo cerca de mi oído que me dejó ardiente como el infierno. Les quité los sujetadores y ellas bajaron mi bañador. Empezaron las dos a chuparme la polla cruzando sus lenguas por entre mi capullo. Era tal y como me había imaginado el primer día que las vi. Les quite también la parte de abajo y vi sus coños rasurados que pedían polla como locos. Puse a Ana encima de la cama boca arriba y sin pensarlo le metí mi polla hasta el fondo. Un gemido confuso de placer y dolor se le escapó. No tuvo tiempo de más, su hermana le puso el coño a la altura de la boca para que lo chupará mientras ella se morreaba conmigo. Una imagen impresionante. Me salí de Ana por no querer correrme todavía y Elena empezó a chupar el clítoris de su hermana en un 69 como el numero que me dieron en secretaría. Quizá una premonición. Viéndolas así me entró un calentón increíble que intenté calmar para disfrutar más el momento. Me metí tras de Elena y se la endosé por detrás. Empecé a bombear fuerte y cuando me corria la saque para que las dos intentaran coger con sus bocas mis chorros de semen que salían con una fuerza impresionante. Me la limpiaron toda con sus bocas. Que gustazo. Nos echamos los tres en la cama y descansamos un poco. Al rato Ana se levantó y dijo que era hora del "descanso".

Bajamos a la cala a darnos un chapuzón. Aquello era precioso. No había nadie excepto su madre que tomaba el sol oyendo música y con un bikini muy pequeño y ajustado. La mujer se le veía que cuidaba su cuerpo. Ellas me dijeron que le gustaba ir al gimnasio. La verdad es que para sus 46 años estaba cañón. Nos pusimos a jugar al voley dentro del agua. Estuvo divertido. Luego nos salimos y nos quedamos allí con su madre tomando el sol. Al vernos su madre se quitó los cascos y se puso a charlar con nosotros.
¿Que tal el estudio?
Bien -dije- están un poco verdes, pero es normal. Ellas se rieron.
¿De que os reís jovencitas?
Nada mama. Que estamos verdes.
Siempre bromeando con las dobles intenciones. Podríais aplicaros un poco como vuestro amigo, un chico serio y trabajador. Un novio así os convendría. Ellas volvieron a reír.
Muy bien mama, nos lo llevamos otra vez. A ver si entre las dos lo seducimos, je je je.

Yo no sabia de que parte ponerme y me dejaba llevar. Era divertido. Me cogieron de la mano y nos despedimos para seguir con el "estudio". Su madre me mandó una sonrisa de aprobación y nos subimos a casa. Entramos en su cuarto y estudiamos hasta el anochecer. Había sido un día completo. Me despedí de las hermanas. Bajé las escaleras y allí estaba su madre con el delantal sobre su bikini haciendo la cena. Realmente estaba de miedo. Me invitó a cenar, pero lo rechacé amablemente porque en mi casa no sabían de mí. Me dijo pues de venir mas días a darles clases a sus hijas que me las pagaría. Me hacían falta las pelas así que acepté. Si todas las tardes iban a ser así por mi encantado. Quedamos para otro día y me fui. Que bien lo había pasado, y lo mejor de todo que año me esperaba. Ya os contaré.

Un abrazo a todos/as. Escribidme a zambombo@hotmail.com


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