AComo introducción os diré que soy un chico de 30 años, moreno, bien parecido, con una buena situación profesional y soltero, sin dificultades en lo que a compañía se refiere y nunca había tenido una relación homosexual o masoquista ni ningún interés o atracción por este tipo de relaciones, de ahí lo sorprendente de la experiencia que paso a relataros.
Hace 2 semanas viaje a Madrid para realizar un congreso de una semana, llegue el lunes sobre las nueve, deje el coche en el parking del hotel, el equipaje en la habitación y fui caminando al palacio de congresos, recogí las credenciales y documentación y entré en el salón de sesiones, buscando mi sitio.
Estaba contento, me gustan los congresos porque son buenos profesionalmente, además de unas mini vacaciones pagadas, los asistentes suelen ser interesantes y casi siempre se liga y ello dada la diferente procedencia de los asistentes significa sexo del bueno y lo mejor, sin ningún compromiso.
La cosa empezaba bien, mi compañero de la derecha era mujer pero resulto casada, fea y con unos cuarenta y muchos, a la izquierda tenía a un señor de aspecto muy cuidado, de unos cincuenta años, barba y pelo canoso y magníficamente recortado, buen conversador, tablas, mundo y que terminaría, quién lo iba a decir, camelándome, sodomizandome, feminizándome y adiestrándome y sometiéndome, hasta convertirme en su putita particular durante toda la semana del congreso, a mí, que iba a enrollarme con la primera que se cruzase y terminé siendo ligado, y por un tío.
En el café empezaron a formarse los grupos, el mío no me gustaba excesivamente por estar integrado por unas 6 personas, solo 2 mujeres y todos con una media superior a los cuarenta y cinco años, "el Sr." Rápidamente cogió las riendas del grupo y de la conversación, me dedicaba una cierta atención de la que yo ni siquiera me percate, y imagino que debí pasar por tímido y reservado porque prácticamente no intervenía. la realidad era muy diferente, simplemente no me interesaba lo más mínimo ese grupo de cincuentones y sus problemas habituales de batallitas de trabajo, jefes, hijos, etc, y a la mínima ocasión me trasladaría a un grupo mas acorde con mi situación y aspiraciones y desde luego con mujeres.
La buena educación manda y la comida transcurrió igual que el café y con "el Sr. a mi lado, lo mismo en el café de la tarde donde se planteo cena y copas nocturnas que yo amablemente rechace, prefería salir de marcha por mi cuenta.
Sobre las 8 de la tarde regrese caminando a mi hotel, me duche y cuando me dirigía al parking, con idea de cenar y después tomar un par de copas, sorpresa, en el recibidor encuentro casual con el Sr., invitación a cenar y por educación aunque algo contrariado acepte, el Sr. llevaba la situación y yo, resignado, me limitaba a asentir y poco más, cogimos su coche, como no, y me llevó a un buen restaurante.
He de reconocer que era una compañía
agradable, un magnifico conversador, culto, inteligente, ameno y listo, yo no
me tengo por tonto pero lo cierto es que hoy, al cabo de 2 semanas, me doy cuenta
que el encuentro no fue casual, y aprovechó la cena para conocer mi vida,
incluso aspectos íntimos que yo en aquel momento ni siquiera relacione,
así se enteró que sexualmente sólo me relacionaba con chicas
y siempre sexo seguro (con preservativos), que nunca había tenido experiencias
homosexuales, ni participado en tríos o similares, en otro giro de la
conversación hablando de ONGs, le conté que no participaba en
ninguna y que mi único gesto de solidaridad por la humanidad era ser
donante de sangre. Yo ingenuamente pensaba que hablábamos de solidaridad
y resulta que lo que realmente le importaba era saber que estaba sano para follarme
a placer y sin ninguna precaución porque los preservativos le incomodan.
Yo lo único que saque en claro que era un Sr. Casado, con hijos, buen
nivel social y económico, y que de vez en cuando se montaba alguna aventurilla
extramarital para endulzarse la vida.
Resumiendo, la cena resultó muy agradable, el vino y los chupitos fueron abundantes, y después fuimos a una conocida discoteca, tomamos otras dos copas, y lo único digno de comentar es que la única posibilidad de ligar que se presentó la espantó torpe y rápidamente, yo pensé que era cosa de la edad y no le di mayor importancia. Para terminar me llevó a un pub de top less donde tomamos otras dos copas y que sirvió para que yo terminase con un puntito muy considerable y un calentón bastante decente. Volvimos al hotel sobre las cinco, y insistió en tomar la última copa en su habitación, yo tenía sueño, iba bastante puesto y lo único que me apetecía era meterme en mi cama, pelármela y dormir, la noche había estado bien pero empezaba a resultar bastante pesado. Mi habitación estaba en la planta 3 y la suya en la 5, insistió mucho y me sabía mal ser desconsiderado, al fin y al cabo había corrido con todos los gastos y ni siquiera me dejo pagar alguna copa.
Tenía una habitación tipo suit estupenda, con tres piezas todas con ventanas al exterior, un hall a la entrada tipo sala de estar, una segunda pieza con pasillo y baño enormes, y una tercera inmensa, que hacía de dormitorio con mesa despacho y mesa de reuniones.
Pasamos al dormitorio, preparó dos copas,
conecto la TV, sintonizó un canal porno y se marchó al baño,
tardaba lo suyo y yo lo único que deseaba era terminar la copa de cortesía
lo más rápido posible y marcharme a mi habitación. Todavía
no me había enterado que aquel Sr. Quería rollo y yo era el menú.
Me tumbé sobre la cama y espere, eran las 6 de la mañana, el efecto
de las copas se acrecentaba y el Sr. parecía que se iba a quedar en el
baño toda la noche. Cuando por fin apareció llevaba puesto un
albornoz del hotel y un bulto considerable en la entrepierna, empezó
a bromear con el tamaño de la polla de un negro de la peli que se follaba
a una rubia impresionante, a compararla con la suya y a tocarme por enzima del
pantalón. Yo llevaba un mareo impresionante, me costaba hablar, levantarme,
caminar y lo único que me faltaba era un poco de mariconeo para terminar
la noche. Le corte sin contemplaciones, pero no me sirvió de mucho, en
el forcejeo me superaba de todas, todas, en la insistencia también, y
yo terminé por resignarme a dejar que me hiciera una mamada, le advertí
que se había equivocado y que de mí no iba a sacar nada y empecé
a preocuparme mas por mi mareo que por sus avances en mi herramienta, incluso
hubo un momento que pensé que las copas terminarían por hacerme
vomitar y el Sr. no parecía dispuesto a dejarme escapar ni siquiera para
ir al baño, total que seguí tumbado en la cama, cerré los
ojos, y solo escuchaba los jadeos que salían del televisor.
Todo un mundo de sorpresas estaba por llegar y muy placenteras, yo pensaba que estaba en manos de un viejo verde y salido y resulta que estaba en manos de un verdadero maestro en el arte de dar pero sobre todo de procurarse placer, mil veces me iba a llevar al límite del orgasmo y mil veces me dejaría suplicándole que siguiese, que necesitaba correrme, así hasta feminizarme, convertirme en su perrita sumisa, deseosa de macho y sexo hasta límites insospechados y entregada totalmente a sus deseos y caprichos.
Me acarició lenta y pausadamente por
encima del pantalón, sopesando tamaño y grosor, desabrocho el
cinturón, pantalón y bragueta con una tranquilidad pasmosa e incluso
desesperante, continuo sus caricias por encima del slip, yo deseaba que me liberase
de su presión y alcanzase mi polla de una vez, que dicho sea de paso
tiene un tamaño mas que considerable, y la presión del slip era
insoportable, intente liberarla pero me sujeto las manos con firmeza al tiempo
que me decía, tranquila putita caliente, deja que te de placer y libérate,
en todo momento me trataba de mujer, de puta, de cachonda, viciosa etc, y si
intentaba tocarme o moverme me sujetaba firmemente hasta que mi resistencia
desaparecía, le facilite la tarea de bajarme el pantalón, quitarme
los zapatos, calcetines y pantalón, después de un rato largo de
carias por fin me quitó el slip y respire aliviado y agradecido, estaba
muy caliente, desnudo de cintura para abajo, y entonces llego el primer suspiro
de placer que broto de lo mas profundo, mi excitación se disparó
y a partir de ahí fui realmente su puta entregada y dispuesta.
Las gotas de crema de mano muy frías caían en mi polla, huevos,
muslos etc, me pajeaba con una suavidad y lentitud que me llevaba al límite,
me desnudó completamente y continuaba con sus caricias, dedos de los
pies, pies, tibia, rodillas, muslos, yo me movía buscando que sus manos
volvieran a mi sexo, pero lo evitaba implacable, torso, pecho, pezones, brazos,
cuello, labios, cara, cuello, pechos, piernas, estaba al límite, necesitaba
correrme que me tocase la polla, eso bastaría pero no, quería
disfrutarme enterita y el ponía las reglas, tranquila putita viciosa,
eres una perra cachonda y deseosa de entregarse al macho, zorra guarra, perra,
sus exquisitas caricias iban acompañadas de las lindezas verbales que
me excitaban aún mas, su fuerza y dominio cuando intentaba tocarme yo,
y de castigo algún azote cariñoso para que no volviera a intentarlo
y dejara hacer.
Date la vuelta putita quiero disfrutar tu culito y conocer el chochito virgen
que guardas como un tesoro, le obedecí en el acto, el mareo había
desaparecido y todo mi cuerpo era un hervidero, necesitaba correrme y haría
lo que fuera, nunca había estado tan excitado, la suavidad de la crema,
sus sabias caricias y el tiempo transcurrido, la tele seguía con sus
folladas y el reloj marcaba mas de las 7 am, llevaba mas de una hora tocándome,
solo por delante y mi polla a punto de estallar, la tenía totalmente
abandonada y pidiendo a gritos que se ocupasen de ella, verdaderamente me sentía
como una perra deseosa de macho y mis movimientos y suspiros así se lo
hacían saber.
La sesión de caricias y masajes traseros
continuos en la misma tónica y lentitud pasmosa, continuamente me sorprendía
a mí mismo ofreciéndome y contoneándome golosa en busca
de sus caricias y un placer más intenso como mil veces habían
hecho las compañías femeninas en las mías.
Las atenciones a mis glúteos fueron impresionantes y cuando acaricio
la raja de mi culito deteniéndose en los esfínteres que rodeaban
al chochito de su perra caliente creí morirme del placer y del gusto,
de premio dos sonoros azotes, uno en cada nalga que me excitaron aún
más, tranquila perrita viciosa, te voy a follar como nadie lo ha hecho.
Con un autoritario "no te toques" abandono la cama, fue hasta el escritorio, saco un puro, lo encendió tranquilamente disfrutando del espectáculo, mi vergüenza y zozobra estaban en sintonía con mi excitación, coloco el cenicero en mi espalda y empezó a acariciarme con el envoltorio metálico del puro, llegó a mi chochito, me sorprendió la facilidad con que me lo metió, debía ser la crema pero entraba como mantequilla y empezó un lento mete y saca que al cabo de unos minutos y pasada la sorpresa inicial empezó a darme un gusto terrible.
La penetración con el improvisado vibrador duró todo el tiempo que tardó en fumarse el puro, mi placer era enorme, siempre estaba a punto de correrme pero si hacía algún amago de tocarme la polla, la respuesta era un fuerte azote en el culo cuyo escozor se prolongaba algunos minutos, acompañado de "quieta zorra, aprende a ser obediente y concéntrate en el placer que te proporciona ese chochito sabroson y virgen. Eres una zorrita muy salida, te gusta puta, eres una guarra, disfrutas como una perra, marrana, viciosa, zorra caliente.
En la segunda parte os contare el resto, la primera noche fue maravillosa después llegó la doma, igual de inesperada y.... para comentarios mi dirección es perrita7@hotmail.com.
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