Antes de comenzar el relato, quiero decirles que de no ser por esta página, mi esposa y yo no nos hubiéramos animado a contar nuestra atrevida experiencia. Todos los hechos aquí relatados son 100 % real. Esperamos la gocen tanto como nosotros en esa ocasión.
Jessica y yo llevamos 6 años de casados,
tenemos actualmente 32 y 35 años respectivamente. Físicamente
ella es muy bonita, recuerdo que cuando la conocí en la Universidad,
era una de las chicas más populares y en verdad me siento muy afortunado
de ser su esposo. Es de tez muy blanca; mide 1.75; su cabello rubio siempre
lo ha traído a media espalda y suelto ya que le sienta muy bien; a pesar
de que es de complexión delgada, sus senos tienen buenas proporciones,
si bien no son enormes, tampoco son pequeños; tiene unas piernas lindísimas,
son largas y se alcanza a ver lo delineado de sus músculos gracias a
que siempre ha hecho ejercicio; por si fuera poco, tiene unas nalgas bien formadas,
las cuales le lucen bien con cualquier tipo de ropa.
Jessica trabaja actualmente en una empresa de publicidad y yo en una dedicada
al desarrollo de software para empresas chicas y medianas.
Pasando a nuestra historia, esto sucedió el año pasado cuando
salimos de nuestra ciudad para vacaciones. Eran entre los últimos días
de noviembre y principios de diciembre y ambos teníamos la posibilidad
de tomar nuestras vacaciones, así que aprovechamos para irnos una semana
a la playa de Acapulco y un fin de semana a Cuernavaca, cerca de la ciudad donde
vivimos.
Nos fuimos en nuestra minivan ya que me gusta manejar en carretera, además
de que no es mucha la distancia de aquí a Acapulco. Llegamos al mediodía
al hotel ya con las reservaciones hechas para luego bajar a tomar algún
refrigerio, nos ubicamos en la piscina del hotel y así estuvimos hasta
entrada la tarde cuando decidimos subir a la habitación para arreglarnos
ya que Jessica tenía ganas de ir a la disco. Una vez en la disco todo
iba normal, no había pasado nada extraño y no había razón
alguna para que lo fuera a no ser por que en la disco había un grupo
de jóvenes, chicas y chicos entre 17 y 25 años aproximadamente,
del cual nos llamó la atención un chico en especial. Sucede que
mientras bailaba con Jessica, de vez en cuando me fijaba en otras mujeres, no
tanto imaginándome con ellas en la cama pero si admirando su belleza
y es que en verdad Jessica era una de las más bonitas y atractivas junto
a ellas, ya de vuelta a nuestra mesa me señaló al grupo de jóvenes
y me dijo que uno en especial no le quitaba la vista de encima, no tome la menor
importancia a su comentario ya que estoy muy acostumbrado a que me diga eso,
además de que lo he comprobado muchas veces, al principio me molestaba
mucho que otros se le quedaran mirando pero comprendí que me pasaría
toda la vida en pleito si permitía que me afectara todo eso. Así
fue como poco después volvimos a bailar y de regreso a nuestra mesa me
sentía más relajado ya que también habíamos pedido
unas bebidas alcohólicas. Constantemente iba al baño y al regresar
Jessica me decía que ese chico no dejaba de admirarla. Al verlo vi que
parecía encantado con la belleza de Jessica, seguí sin darle importancia
y entre bebida y bebida e ir al baño, me encontré cara a cara
con él en los lavabos del baño, y a pesar de que no me sentía
mal, me anime a hacerle la platica y le pregunte que era lo que le atraía
de mi esposa, él me respondió muy tranquilo y con todo respeto
que ella era muy bonita y pidió disculpas si en algo nos había
molestado con sus miradas. Sus miradas hacia mi esposa eran diferentes a las
de los otros tipos que la miran con lujuria y que la desnudan en un segundo,
la mirada de este chico era otra cosa, la mirada de un joven sin malicia pero
ya con los deseos de conocer las experiencias del sexo.
Le dije que no se preocupara, que solo quería saber que era lo que le
atraía y nada más, fue así como salimos del baño
y nos presentamos y al llegar a mi mesa le presente a Jessica, recuerdo que
los ojos del chico casi se le salen al ver a mi esposa de cerca, inmediatamente
se despidió y se fue rápidamente con el grupo de amigos con el
que venía. Después de contarle a Jessica lo que paso en el baño,
me dijo que había sido un gesto amable de mi parte para con el chico,
le conté que el chico había venido con su grupo de escuela a pasar
unas vacaciones y que también era de nuestra ciudad. Todo eso ocurrió
la primera noche, los dos días siguientes pasaron sin novedad, gozamos
de la playa y en las noches cuando estábamos ya en la cama, sintonizábamos
algún canal porno y nuestras noches se hacían más amenas.
Siempre hemos llevado una vida sexual activa y aun no tenemos hijos. No sé
si por ser un matrimonio joven nos tenemos confianza y nos contamos todo con
lujo de detalles y sin miedos. La cuarta noche sintonizamos nuevamente un canal
porno y pasaron una película donde la trama era sobre los swingers, es
rara la vez que vemos pornografía y el tema se nos hizo interesante,
así que esa noche mientras hacíamos el amor Jessica sugirió
que fantaseáramos con un intercambio de parejas, así ella me dijo
que imaginara a una chica que habíamos visto en la playa durante la mañana,
así fue como tuve mi orgasmo imaginándome a ella con otro tipo
sin rostro y yo con aquella chica, cuando ayude a Jessica a que tuviera su orgasmo
no se me ocurrió otro tipo más que al chico que habíamos
visto la primera noche en la disco, no recordábamos su nombre pero su
imagen tuvo éxito, Jessica me comentó después de tener
su orgasmo que había sido una experiencia única imaginar que estaba
con otro hombre. Al siguiente día (miércoles) nos levantamos temprano
y fuimos a desayunar al restaurante del hotel y cual fue nuestra sorpresa al
ver al chico con un par de amigos también desayunando. Le hice de broma
el comentario a Jessica de que ahí estaba su otro hombre y al verlo se
ruborizo y siguió el juego. El chico nos reconoció y fue a saludarnos
a nuestra mesa, hicimos platica y nos contó que estaba un poco aburrido,
que llevaban dos semanas ahí en Acapulco y que regresarían hasta
el siguiente domingo, le dijimos que nosotros nos iríamos el viernes
en la noche hacía Cuernavaca para regresar el domingo en la mañana
a la ciudad de México. Entre otras cosas, la platica era amena, Lalo,
era el nombre del chico, nos contó que sus papas estaban en Estados Unidos
y regresarían dos días después que él a su casa
y que le gustaría irse cuanto antes de Acapulco. Lalo tenía 19
años, era delgado, blanco, como de 1.78 más o menos y tenia buena
pinta. Nos despedimos y nos deseamos suerte. Así fue como paso el miércoles
y el jueves en la noche fuimos de nuevo a la disco, Jessica se animo a beber
conmigo y entre baile y baile se nos fue subiendo. El ambiente estaba algo cachondo,
o al menos eso percibíamos, yo seguía viendo con admiración
a las mujeres y de vez en cuando captaba la atención que llamaba mi esposa
entre los hombres y una que otra chica. Ya en nuestra mesa, vimos a una pareja
que estaba ubicada como a tres mesas de la nuestra, él tenía la
mano metida en la blusa de su compañera de forma que le acariciaba los
senos y alcanzábamos a ver sus caras de gozo, eso nos puso más
cachondos, Jessica empezaba a decir cosas como que le gustaría hacer
el amor conmigo en ese momento, que le gustaría que las demás
parejas disfrutaran viendo como hacíamos el amor. Sonaba muy atractivo
el que mi mujer permitiera que la vieran desnuda en ese momento, pero lo que
me sorprendió mucho fue cuando me dijo que le gustaría experimentar
que reacción tendría Lalo al verla desnuda. Mis primeros celos
se convirtieron en una especia de obsesión al imaginar que otro la viera
desnuda y más al imaginar a Lalo disfrutando de mi esposa. Salimos de
la disco como si nada y al subir hacía la habitación, curiosamente,
encontramos a Lalo, el cual se acerco a nosotros, nos saludó y Jessica
le dio un beso en la mejilla, Lalo se quedo un poco turbado. Al despedirnos
Jessica le dijo que era nuestra última noche ahí, caminamos hacia
el elevador y cual fue mi sorpresa cuando Jessica giro su cara para decirle
cual era el número de nuestra habitación. Sentí el cuerpo
frío, sabía que parte de esto era a causa del momento así
que decidí que continuara. Lógicamente, Jessica y yo tuvimos una
de nuestra mejores noches, debo reconocer que aunque ella no estaba esperando
realmente la llegada de Lalo a nuestra puerta, de vez en cuando, yo ponía
atención a cualquier ruido esperando que fuera Lalo el que estuviera
a punto de llamar a la puerta. Por una parte me excitaba la idea de compartir
a mi esposa y por otra sentía unos celos indescriptibles. No pasó
nada esa noche. A la mañana siguiente no hablamos más del asunto.
Al salir del restaurante después de desayunar, encontramos a Lalo en
la piscina del hotel, parecía algo confuso, nos dijo que realmente ya
se quería ir de Acapulco, no sé por que, pero no lo pensé
dos veces y le dije que si quería podía irse con nosotros hoy
en la noche a Cuernavaca a pasar el sábado, que regresaríamos
el domingo en la mañana a la ciudad de México. Lalo dudó
por unos instantes mientras, yo voltee a ver a Jessica, quien no alegó
nada a mi propuesta. Lalo finalmente aceptó, quedo de irse con nosotros,
pasaríamos en la noche por él al lobby del hotel para irnos.
El resto del día lo pasamos platicando sobre todo lo ocurrido durante
la semana, ambos sabíamos que esto era nuevo para nosotros y que no queríamos
en lo absoluto que afectara a nuestra relación. Eran sensaciones nuevas
para nosotros y no dudamos en contarnos todo lo que sentíamos, fue así,
como llegamos a un acuerdo. Todo lo que llegara a pasar con Lalo (de lo cual
no teníamos la menor idea), sería respetado y considerado como
una expresión nueva de nuestra sexualidad, además de que Jessica
en ningún momento estaría faltándome en lo fiel ya que
yo estaba de acuerdo en todo lo que sucediera mientras estuviéramos con
él. Decidimos dejarnos llevar por las circunstancias y al día
de hoy podemos decirles que fue todo un éxito, nuestra relación
sigue funcionando como siempre, por el momento no tenemos la intención
de repetir esa experiencia y me he enamorado más de mi esposa.
Dicho y hecho, pasamos al lobby del hotel y ahí estaba Lalo esperándonos,
se veía más relajado y contento de irse con nosotros un par de
días a Cuernavaca. Algo que dejó encantado a Lalo, entre otras
personas, fue la vestimenta de Jessica, realmente era provocativa y esa era
la intención. Traía unos zapatos bajos descubiertos tipo sandalia,
una de esas minifaldas abiertas y de tela de colores muy delgada que se amarran
en la cintura, tienen la apariencia de una toalla más o menos, y para
terminar, sólo traía arriba una playera ajustada sin el sostén
por debajo.
Jessica tomó lugar en la segunda fila de asientos, mientras que Lalo
se ubicó en el lugar del copiloto. Jessica se recargó un poco
en los asientos de forma que su cabeza quedo del lado donde yo estaba y apuntando
los pies hacia el lado de Lalo. Cada que Jessica preguntaba algo a Lalo, éste
volteaba a verla y aprovechaba para verle sus senos y piernas.
Cuando entramos en la carretera ya había oscurecido y en la primera caseta
de cuota, Jessica le pidió a Lalo que se pasara junto a ella para que
le sobara los pies con el pretexto de que le dolían un poco. En ese momento
sentí una especie de hormigueo en el estómago, no era desagradable
ni nada por el estilo, así que decidí no irme muy rápido,
no tenía ninguna prisa por acelerar las cosas. Imagino que Lalo nunca
imagino llegar a tocarle los pies a mi esposa y mucho menos a acariciarle sus
lindas piernas, ya que después de 15 minutos aproximadamente, Jessica
le pidió que le fuera sobando un poco más arriba, hasta las rodillas.
Posteriormente me contó Jessica que ella tomó las manos de Lalo
y las puso sobre sus muslos para seguir con su masaje, para ese momento me dijo
que las manos de Lalo aun seguían temblando de nervios y no era para
menos puesto que además él le podía ver sin ningún
obstáculo sus bragas o calzones, de hecho ya no había ninguna
duda por parte de los tres de hasta donde podría llegar esta aventura.
Jessica, como toda buena mujer, podía captar las emociones de Lalo, sabía
que si quería que las cosas se dieran de la mejor forma posible, debía
irse con tacto y no muy rápido. Así fue como Lalo más que
sobar las piernas de mi mujer, las empezaba a acariciar con más confianza.
La platica entre los tres era muy amena. De vez en cuando hacíamos comentarios
de tipo sexual, lo que nos llevó a saber que Lalo aun era virgen. Jessica
estaba más que apuntada con sus comentarios, lo cual a mi me sorprendía
y excitaba mucho, en una de esas, hasta le llegó a preguntar a Lalo que
si le atraía el sexo oral.
No tardamos mucho en llegar a Cuernavaca y creo que a los tres se nos hizo muy
rápido el viaje. La casa en la que nos instalamos está en la orilla
de Cuernavaca y pertenece a los papás de Jessica, es rara la vez en que
es ocupada, así que teníamos libertad para hacer lo que nos viniera
en gana. Lo que nos gusta de esa casa es su amplitud y los jardines que la rodean
a pesar de que no es un lugar solitario. La casa es de un solo piso, al entrar
está la sala y la cocina, al fondo hay tres recamaras y un baño.
Por fuera tiene una reja alta y por la parte de atrás se encuentra una
piscina no muy grande. Ese día hacía un calor un poco sofocante,
no era como en Acapulco, ahí tienes el mar a la mano pero aquí
es distinto el calor, como que te agota más. El chiste es que estábamos
algo cansados como para realizar alguna actividad desgastante como el sexo,
así que decidimos sacar unas sillas reclinables para acostarnos junto
a la piscina. La intención fue sólo platicar un rato mientras
observábamos las estrellas ya que no habíamos preparado el agua
de la piscina y además estaba tapada para evitar que se ensuciara con
insectos y hojas.
Jessica escogió para descansar la silla de en medio. Llevábamos
recostados y platicando como 15 minutos cuando le propuse a Lalo que fuéramos
por unos refrescos o cervezas para seguir charlando. Él amablemente se
ofreció a ir por ellos a la tienda de la esquina. Cuando Lalo hubo salido
de casa, Jessica se quito la playera, que era lo único que traía
encima y me dijo que su deseo era estar desnuda de esa parte mientras estábamos
ahí. Ambos sabíamos que eso era un tipo de agresión a Lalo
y que la única forma de evitarle alguna frustración era hacerlo
participe de nuestras relaciones sexuales, de eso ya habíamos hablado
en Acapulco y lo volvimos a aceptar.
Cual fue la sorpresa que se llevó Lalo al regresar y ver a mi mujer con
los senos afuera, es verdad que se veía hermosa, sus senos son de tamaño
mediano y lo que más me gusta de ellos son sus pezones, son chicos y
de color no muy oscuro. Vean amigos como las mujeres piensan en todo para atraer
a los hombres, todo estaba calculado y me encanta.
Con Jessica en medio de los dos, Lalo y yo sólo teníamos que acostarnos
de lado para mirarnos a la cara mientras platicábamos y de paso contemplar
sus dos bellezas.
Lo que nos sorprendía y agradó mucho de Lalo fue su tranquilidad
para tomar las cosas, igual que yo, se dejaba llevar por la pauta que marcaba
Jessica. Fue así como en ese momento Lalo no hizo el menor intento por
tocar a Jessica, sino que sólo dio su opinión sobre los senos
de mi mujer cuando ella se lo pidió. Estuvimos ahí ya un poco
entrada la noche y como los tres estábamos cansados, preferimos irnos
a dormir para disfrutar del sábado. Ya en cama, Jessica me contó
que le había gustado la sensación de ser observada en sus zonas
íntimas por dos hombres, le comenté que era obvio ya que se notaba
en lo erecto de sus pezones.
Al siguiente día nos levantamos algo tarde, fuimos a comer al centro
de la cuidad y para la tarde ya estábamos en casa, fue cuando recordé
que hace un par de días se nos habían acabado los condones, así
que le propuse a Lalo que me acompañara al centro comercial con el pretexto
de ir por unas cervezas y refrescos para controlar la sed porque hacía
mucho calor. Jessica nos dijo que le parecía buena idea, mientras ella
tomaría otra ducha y prepararía esta vez la piscina y las sillas.
Cuando regresamos buscamos a Jessica en la cocina y no estaba, así que
fuimos directo a la piscina, la encontramos ya en el agua, nos pidió
que nos recostáramos en la misma silla del día anterior. Lalo
y yo estábamos recostados con la cabeza erguida de forma que podíamos
alcanzar a ver la cabeza de Jessica mientras disfrutábamos una cerveza
en lata. No me imaginé lo que sucedería en ese momento, Jessica
salió lentamente de la piscina completamente desnuda. Se veía
impresionantemente bella, se recostó como nosotros y pidió su
cerveza. La impresión de Lalo ya era demasiada, así que ella le
dijo que era su turno de meterse a la piscina, él se levantó y
alejó que tenía que ir por su traje de baño a lo que ella
le dijo que no era necesario, que había la confianza suficiente para
que se metiera así, y en ese momento Jessica se acercó a su pantalón,
puso sus manos en el cierre, lo desabrochó y bajo su prenda hasta los
pies. Lalo se sentó para quitarse los zapatos mientras ella le ayudaba
a quitarse la playera. Lalo quedó sólo en calzoncillos, se veía
un poco nervioso, así que Jessica hizo lo mismo conmigo, ayudó
a que me quitara la ropa y quedé igual que Lalo. Ambos nos metimos a
la piscina, como no es muy profunda, permanecimos en la orilla, así podíamos
platicar con Jessica y tomar nuestra cerveza. Realmente tomamos muy poco, serían
como tres latas cada uno y ella tomó como una y media, pero el ambiente
ayudó a desinhibirnos. Poco después, Jessica me pidió que
saliera un momento, cuando estuve junto a ella me dijo que no le gustaba verme
con los calzoncillos húmedos, así que los tomó por la parte
de la cintura y los bajó hasta los pies, de reojo pude ver que Lalo estaba
atento a lo que pasaba. Ya sabrán que en el momento menos indicado suceden
cosas que lo estropean todo, así fue como a causa de la cerveza y el
nerviosismo, tuve que ir un momento al baño. Al regresar, mis ojos no
daban crédito a lo que veían, Lalo estaba parado junto a mi mujer
y ella sentada le estaba dando una mamada que se veía riquísima.
Cuando iba a girar la esquina que da al lugar de la piscina y vi rápido
lo que pasaba, alcance a detenerme sin que ellos me vieran y en verdad dudo
que pudieran concentrarse en otra cosa. Jessica tenía el pene de Lalo
sujeto con una mano mientras con la otra lo sujetaba por arriba de las nalgas,
se lo introducía rítmicamente hasta la garganta y cuando lo sacaba
giraba su lengua en la punta. Jessica me contó después que cuando
me fui al baño, le dijo a Lalo que saliera rápido hacia ella y
al hacerlo le bajo de golpe los calzoncillos y le dijo algo así como
que lo que me iba a hacer era tal y en ese instante tomo su pene y se lo llevó
a la boca, bastaron dos veces en que ella metía y sacaba su pene para
que se erectara por completo en su boca.
Cuando me hice presente no quise arruinar nada, así que llegué
y les pregunte que travesura era esa, Jessica me dijo que no me pusiera celoso,
que también para mi había unas ricas chupadas. Jessica me pidió
que me recostara con las piernas abiertas en una silla, así lo hice y
ella quedo hincada ante mi, medio cuerpo estaba recargado en la misma silla
tipo cama, mientras sus piernas quedaban en el suelo. Esa fue una de las mamadas
que más he disfrutado, todo influía para que ese momento fuera
sólo éxtasis, a momentos cerraba los ojos, a veces los abría
y veía la cara de gozo de mi mujer, ella también estaba que no
aguantaba tanta excitación y parte se debía al trabajo que realizaba
Lalo en ese momento. En esa posición no alcanzaba a ver a Lalo, de hecho
ni me acorde de él, Jessica me contó después que casi inmediatamente
de que ella empezó a darme esa mamada, Lalo se apoderó de sus
lindas nalgas, me dijo que lo primero que hizo Lalo fue acariciarle las nalgas,
ella podía sentir el aliento de él cada que acercaba su cara,
sentía su nariz en el ano cuando él acercaba tímidamente
su boca a sus labios vaginales, después la excitación creció
en ella cuando Lalo no paraba de lamerle el coño. Le lamió todo,
no hubo parte alguna que no fuera disfrutada por la lengua de Lalo, a veces
ella podía sentir cuando él se llevaba un dedo a la boca para
lubricarlo e introducirlo por el ano de mi mujer, eso, según me dijo
después, le llevó a decirnos que tenía una idea, me pidió
que fuera rápido por los condones. Regrese y vi que Lalo la tenia como
hace un rato pero ahora con la cabeza rozando el suelo, de manera que no era
necesario que le separara las nalgas para disfrutar de su coñito y ano.
Me contó después que cuando fui por los condones Lalo le pidió
permiso para seguir disfrutando de su coño y culo ya que así los
podía tener ambos a la mano, yo diría a los dedos.
Como sería yo quien la iba a penetrar por la vagina, me puse el condón
me acosté en el suelo, Jessica se montó en mi, logró introducir
mi pene en su coñito y le pidió a Lalo que lentamente la penetrara
por su culo. Fue en verdad frustrante, no tanto por que Lalo no tuviera experiencia
sexual, sino porque la posición era algo difícil de hacer, en
las películas todos tienen un pene inmenso con el cual todas las posiciones
salen, pero en el caso de dos penes normales fue algo difícil, Jessica
mejor optó por que la penetráramos uno a la vez. Como tenía
el condón puesto y estaba en posición, empezó a montar
en mi, mientras a Lalo, que estaba de pie, le hacia otra mamada. Tocó
el turno de Lalo, me levanté y fui al baño a quitarme el condón
y para lavarme el pene, al regresar vi que a Lalo le costaba trabajo penetrar
a Jessica, sucede que le pidió a mi mujer que le concediera su culito,
ella aceptó y según indicaciones de ella, él lo hizo de
forma lenta para no lastimarla. No quedo más que acercar mi pene a la
boca de mi esposa para seguir disfrutando el momento, sentía como al
recibir ella otro pene en su culo, eso le hacia tensar la lengua con lo cual
sus mamadas eran distintas, más apretaditas y ricas. Con esa nueva sensación
y al ver como era penetrada por otro, no tarde mucho en venirme en su boca,
me dejo limpio. A Lalo le costó un poco más de esfuerzo, mientras
yo le ayudaba con una mano a Jessica para que tuviera su orgasmo, ella le apretaba
y sacudía el pene con una mano hasta que logró que se viniera
en sus senos. Ambos quedaron chorreando y nosotros tres cansadísimos.
Esperamos hayan gozado nuestro relato, no les mentimos que al escribirlo fueron varias las veces en que tuvimos que parar para recordar bien lo sucedido y ayudarnos a tener un orgasmo.
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