MIS VECINAS Y YO
Hetero, polvazo, sodomización. Dos encuentros muy ardientes, primero con la hija y después con la madre, dos mujeres a cual más caliente.


Hola soy Daniel tengo 28 años, lo que les contaré me pasó hace un par de
semanas.

Como ya he comentado antes, vivo solo en un apartamento.
Mi vecina que llamaré Sandra (38), es una morena muy bien dotada y su hija
de 19 (que llamaré Ale) parece encaminarse a las mismas formas de su madre.
Ale es una chica de 1.7m delgada, de pelo rizado que cae sobre sus hombros,
pechos pequeños pero muy bien marcados cuando una ropa ajustada y una cola
bien paradita.

Esto sucedió un día domingo por la tarde, en el que me encontraba mirando la
tele, cuando de pronto alguien golpeó mi puerta. Cuando abrí vi que era Ale.
Me dijo que estaba aburrida y que como su madre había salido, no quería
quedarse sola.
La invite a pasar, preparé unos tragos y no dispusimos a mirar tele.
La película era bastante aburrida y comenzamos a conversar sobre temas
variados.
Ella se había sentado junto a mí y luego se recostó en mí. Eso es algo
normal, pues es una chica muy dulce y además ella no guarda secretos para
mí. Les recuerdo que ella se inició sexualmente conmigo. Ella esta vestía
una blusa fina y una mini que dejaba ver sus hermosas piernas morenas.
Yo tenía una remera y un short.
El roce de sus piernas con las mías me producía una erección difícil de
disimular.
Me volví hacía ella, nos miramos un par de segundos, nos acercamos el uno al
otro y nos besamos.
Ella deslizó su mano dentro de mi short y comenzó a masajearme mi miembro.
Yo, metí mi mano debajo de su mini, acariciaba su rajita por sobre sus
bragas, ella gemía.
Deslice mi mano por dentro de sus bragas y comencé a acariciar su rajita
totalmente húmeda y depilada; le besaba los pechos por sobre su blusa, se la
saqué y me dedique a sus pezones.
Ella jadeaba, gemía, se retorcía y pedía más. Fui bajando hasta su rajita,
comencé con besos, después le pasé la lengua, ella suspiraba. Ella se llevó
mi miembro a su boca, le dio pequeños besos y después se lo tragó. En un
perfecto 69, nos dedicamos uno al otro por varios minutos, hasta que
tuvimos nuestro orgasmo. Por su raja comenzó a salir un liquido viscoso y
agrio, ella gemía, hasta que solté mi descarga en su boca, la que no dejó
escapar.
La llevé a la cama, ella se puso boca arriba, abrió las piernas, le apoye la
punta de mi miembro en los labios de su vagina y se la metí de una.
Mis 18cm hicieron que sus dientes se clavaran en mi hombro y sus uñas en mi
espalda.
A - Ahhhhh, aaaaaaaaaaaaa, uuuuuuhhhh.
A - Así, más, más, másssssssss.
Sentía como su vagina apretaba mi miembro, era muy ajustada y caliente.
Era lo único que repetía, entre gemidos y grititos ahogados por mis besos.
Le metía toda mi lengua en su boca, ella rodeaba mi cintura con sus piernas
para tratar de contener mis embestidas, pero yo estaba muy caliente y la
sacaba casi toda y después la metía hasta el fondo.
Lo hacia lento, pero ella tensaba sus músculos, gemía y acababa.
Tuvo como tres orgasmos antes de que yo tuviera mi segundo orgasmo.
Cuando se las saqué, por sus labios inferiores salían sus jugos, su clítoris
estaba inflamado, empecé a besarlo y parecía que iba a explotar.
La puse boca a bajo, le pasaba mi miembro lubricado con mis jugos y los
suyos por la raya de su cola, apoye mi miembro en su ano y fui haciendo
presión poco a poco.
A - No, por ahí no, me duele.
Yo no le respondía, solo la acariciaba, sentía como su esfínter comenzaba a
dilatarse y metí la punta de mi miembro.
A - Ahhhhh, no, me duele.
A - Uyyyyyyyyyy, ahhhh, mmmmmmm.
A - Uuuffff, aaaaahhhhhhh, mmmmmm.
Su esfínter fue cediendo, la fui penetrando poco a poco, cuando la tuve toda
adentro deje que se acostumbrara a mi tamaño.
Después empece con en mete y saca.
A - Ahhhhhhhyy, mmmmm, uhh.
A - Si, así, me duele, no pares.
A - Mmmmm, si, si, si, asi, ahhhh.
Acabe en su ano, ella parecía enloquecer.
Levanté sus caderas para poder penetrarla mejor, su ano se veía enorme, la
saqué y se la puse de nuevo, en ese envión mordió la almohada y salió un
hilo de sus jugos por su vagina.
Ella gemía y ahogaba sus gritos con la almohada.
Mi miembro parecía más grande, mi glande estaba roja y lucía más grande que
siempre.
La puse en cuatro, apoye mi miembro en su rajita, se la fui metiendo poco a
poco, ella comenzó a sentarse sobre el. Tome sus pechos por detrás, sentía
el calor de su ano en mi vientre, deslice mi mano hacía su rajita y comencé
acariciar su clítoris. Ella empezó a cabalgar sobre mi miembro, estaba fuera
de sí, fue aumentando su ritmo hasta que tuvimos un nuevo orgasmo.
Nos dormimos un rato abrazados, luego nos duchamos para después marcharse.
Después fui yo a su apartamento, para charlar con su madre.
Pregunte por Ale, y me dijo que estaba dormida.
Me invitó un café, acepte y nos pusimos a charlar.
Le dije si quería ir a mi apartamento para no despertar a su hija.
Ella accedió.
Nos sentamos en el mismo sofá en que nos habíamos sentado con Ale.
No apartaba la vista de las piernas de Sandra, ella tiene unas piernas muy
fuertes, una cola robusta y unos pechos redondos y bien parados.
Estaba teniendo una erección tan solo de observarla.
Ella se dio cuenta.
S - Oye, suelta eso o va a romper tu short.
D - De que hablas?.
S - De tu miembro, que lo tienes tan duro que se ve de lejos.
Yo me quedé helado, no sabia que decir.
S - Bueno, vamos a ver que podemos hacer.
Dicho esto, se arrodillo entre mis piernas, me bajó el short y me dedico una
estupenda mamada.
Yo acariciaba su enorme cola, ella se masajeaba su raja por sobre sus bragas
blancas.
No dejó que acabara en su boca, se quitó la ropa, con dos dedos separó unos
hermosos labios rojos que resaltaban dentro de su mata de pelos, con la otra
mano tomó mi miembro, lo llevó a la entrada de su vagina y se sentó sobre mi
miembro.
Comenzó a saltar como una loca, estaba totalmente excitada, sus pezones
negros estaban tan duros como dos dedales, me los puso en la boca, los
besaba, los mordisqueaba.
Ella gemía.
S - Ah, mm, si, si.
S - Así, dame más, mássssss, assssí.
Ella soltó una descarga de sus jugos pero siguió, su excitación estaba al
máximo.
Yo no acababa pues ya había tenido tres orgasmos con su hija, por lo que
tardaría más.
Después tuvimos un orgasmo, el primero juntos.
Le pedí para penetrarla por atrás, dudo pero al final accedió.
La puse de rodillas sobre el sofá, sus pechos colgaban, pero lucían muy
firmes, su cola parecía más grande aún.
Le lubriqué su ano con los jugos de nuestro orgasmo, le apoye la punta de mi
miembro.
S - Esta bien, esto me va a doler, así que metela de una.
Lubriqué un poco más, le metí la punta, cuando su ano comenzó a ceder se la
metí de una.
S - Ahhh, mmmm, si.
S - Así, duro, duro, rico, así.
Le tome los pechos, apreté sus pezones, la penetraba una y otra vez.
Ella gozaba, levantaba su cola y abría más su ano.
Me pidió que acabara en sus pechos.
Así que cuando estaba a punto de acabar, se la saqué, ella se dio vuelta y
solté mi descarga en sus pechos.
Tuvo un orgasmo mientras yo acababa en sus pechos.
Después nos fuimos a duchar, los dos juntos.

Saludos Daniel Sosa.

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