VIAJE DE TRABAJO
Intercambio, trío, hombre - mujer - hombre. Un extraordinario trío
de un matrimonio con un hombre maduro
Después de un rato en esta agradable
actividad, Carlos nuevamente tomó la iniciativa y dijo, ¡Bueno
ya está bien, ahora putita mía dinos tú que quieres hacer!.
Ella se sacó mi polla de la boca y mirando a su marido dijo que quería
que la follaramos los dos al mismo tiempo pero que necesitaba algo de ayuda.
Carlos obviamente sabia lo que quería decir así que me preguntó,
¿ Prefieres metérsela por delante ó por detrás?.
Yo no sabía que decir ante lo cual él dijo, ¡Bueno te cedo
el placer de que se la metas en el culito y luego ya veremos, pero primero tienes
que prepararla bien para no hacerla daño!.
Ella que hasta ese momento seguía llevando puesta la túnica se
la quitó y dejó su joven y espléndido cuerpo desnudo ante
mí, la admiré durante unos momentos y no resistí la tentación
de manosearla y besarla de arriba abajo, de tocar sus muslos, su culo y de coger
con mis manos sus pequeñas tetas duras y redondas mientras le chupaba
aquellos maravillosos pezones que tanto me habían provocado desde el
principio.
Birgitte cogió mi cara con sus manos,
me besó apasionadamente en la boca y me pidió que me tumbara en
el suelo sentándose sobre mi cara, enseguida comprendí lo que
esperaba de mí y comencé a lamer, chupar y meter todo lo que podía
mi lengua en aquel culito apretado, pequeño y redondo hasta que noté
como se suavizaba, ella se introdujo un dedo en el coño al tiempo que
yo continuaba chupándola y vi como se dilataba lentamente. Mientras yo
disfrutaba de aquel especial deleite, ella chupaba la polla de Carlos igual
que lo había hecho antes conmigo. Al cabo de un rato se incorporó
y dijeron que me levantara. Entonces Carlos se tumbó en el suelo, ella
se subió encima de él, con su mano dirigió la polla de
Carlos a la entrada de su coño y dejándose caer sobre ella se
la clavó casi entera. Una vez que la tuvo completamente encajada se inclinó
todo lo que pudo hacia delante y me dijo, ¡Ahora quiero sentirte también
dentro de mí, métemela despacio por detrás!.
Me arrodillé detrás y apunté mi polla a su agujerito pero
ante la dificultad para penetrarla y el temor de convertir una relación
de placer en algo doloroso, comencé por meterla un dedo, tenia el culito
ardiendo y apretado hasta el punto de que con la sensación casi me corro
en ese momento, seguí moviendo mi dedo a un lado y otro, dentro y fuera
hasta que noté como su culito se aflojaba mas y pude meter otro dedo,
ella se contrajo un poco pero me dijo, ¡Ya estoy lista, ahora métemela!.
Con mi mano, puse la punta de mi polla en la entrada y empujé con suavidad.
Poco a poco pude ver como aquel pequeño ojo redondo se iba abriendo y
se tragaba lentamente mi polla mientras ella me ayudaba con el movimiento de
sus caderas. Cuando casi toda la polla estaba dentro de su culito, Carlos y
yo comenzamos a movernos tratando de acompasarnos, ella estaba prácticamente
empalada y no se podía mover pero nos pedía que se la metiéramos
más y más hasta el fondo y así lo hicimos mientras daba
pequeños gritos mezcla posiblemente de placer y dolor. Mi polla dentro
de su culito notaba como la de Carlos entraba y salía de su coño
separadas por una fina y suave pared.
La sensación era nueva, absolutamente excitante y llena de morbo, por un lado estaba follando con una joven como las de las revistas, con casi la mitad de mi edad, delante y con la complicidad de su marido. Podía ver como mi verga era tragada literalmente por aquel culo que se abría delante de mí mientras le apretaba las tetas y pellizcaba sin control sus duros pezones. Por otro, todavía no podía creer que algo así, algo que había soñado montones de veces, se estuviera cumpliendo con una mujer como ella mientras me preguntaba si a Birgitte le hubiera gustado tener al mismo tiempo una tercera polla follandola por la boca para sentirse completamente invadida por todos sus orificios.
Al cabo de unos minutos yo no podía
más y dejé estallar mi polla en lo más profundo de su culo,
casi en el mismo momento Carlos también se corrió. Nos retiramos
de ella con la mayor delicadeza y nos dejamos caer jadeantes en el suelo. Mientras
descansaba imaginaba que sería ideal tener otra polla para seguir follando
mientras la usada se recuperaba, ya que, aunque mi físico necesitaba
tiempo para descansar, mi deseo era el de seguir follandome una y otra vez a
aquella jovencísima y hermosa mujer.
Nos quedamos sentados en el sofá casi sin hablar y me fumé un
cigarrillo. Después de unos quince minutos y una ducha, ella dijo, ¡Bueno
ahora me toca disfrutar a mí!. Yo no entendía nada hasta que Carlos
me dijo que a ella la encantaba que la follaran y tenía especial debilidad
por hombres maduros como yo, pero difícilmente tenía un orgasmo,
y necesitaba otro tipo de estimulación. Entendí lo que decía
y le dije que me gustaría ser yo de nuevo para terminar lo que había
empezado un rato antes, así que apagué mi cigarrillo, separé
completamente sus piernas, metí cuanto fue posible mi cabeza entre aquellos
muslos dorados y suaves y comencé otra vez a lamer su coño, metiendo
todo lo que podía mi lengua en su vagina y chupando su clítoris
mientras se llenaba mi cara y boca con sus deliciosos jugos hasta que explotó
en un orgasmo terrible.
Siempre me ha maravillado la capacidad de recuperación de las mujeres
y digo esto porque casi inmediatamente de tener aquel primer orgasmo le dijo
a Carlos, ¡Ahora te toca a ti comerme mientras yo disfruto y le enseño
algo nuevo a nuestro invitado!. Yo no entendí muy bien que quería
decir con algo nuevo puesto que habíamos hecho creo que todo pero nuevamente
estaba equivocado. Carlos se tumbó otra vez en el suelo, me dijo que
siguiera sentado en el sofá y ella, sentándose en la cara de su
marido le indicó, ¡Ahora cariño chúpame y méteme
la lengua en el coño y el culito como no lo has hecho nunca!. Carlos
comenzó a chupar mientras ella dirigiéndose a mí dijo,
¡Voy a chupártela como a mí me gusta, haciéndolo
desde el principio, tragándomela toda y sintiendo como crece dentro de
mi boca!. Acto seguido se metió mi flácida polla entera en la
boca y comenzó a saborearla con ansia, moviéndola dentro de un
lado a otro, dando suaves mordisquitos y jugueteando con su lengua en mi capullo.
Realmente la sensación era nueva para mí, nunca había sentido
como se me ponía dura y crecía dentro de una boca caliente y jugosa.
Cuando mi polla estuvo nuevamente lista, se retiró y le dijo casi gritando
a su marido, ¡Ahora, vamos sigue, méteme bien la lengua, chúpame,
mámame el clítoris!. Comenzó a retorcerse de placer con
un apoteósico orgasmo. Carlos y yo estábamos otra vez con la polla
dura y con ganas de seguir, al vernos Birgitte dijo, ¡ Para terminar quiero
mis proteínas!. Se quedó de rodillas mientras nosotros dos estábamos
de pie con nuestras pollas delante de su cara, ella cogió una con cada
mano y nos pidió que la avisáramos cuando fuéramos a corrernos.
Empezó a menearnos las pollas mientras su boca saltaba de una a otra
dando lametazos y chupadas, casi simultáneamente Carlos y yo sentimos
que nos temblaban las piernas y un fuerte orgasmo nos llegaba. Cuando ella lo
notó dejó de chuparnos y mientras seguía meneándolas
con fuerza, abrió completamente su boca ante nuestras pollas recibiendo
dentro de ella y en la cara nuestros chorros de leche espesa y caliente. Me
excitaba ver que no podía tragar totalmente nuestra leche y se derramaba
por la comisura de sus labios chorreando por toda su cara y cayendo en sus tetas
mientras balbuceaba, ¡Así, eso es, dadme ahora toda vuestra leche,
la quiero toda!. Mientras restregaba su cara con nuestras pollas y su lengua
lamía hasta la última gota.
Después de aquella excitante, larga y morbosa orgía de sexo, charlamos
un rato, disfruté algunos cigarrillos más, me vestí, y
les di las gracias por el extraordinario "desayuno" diciéndoles
que al día siguiente invitaba yo en mi habitación. Durante de
la semana que permanecí en el hotel me la estuve follando todos los días
con la inestimable ayuda y participación de su marido.
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