En algún lugar de un país muy muy lejano

Soy una golfa en el exilio y Sira Kovats es mi nueva identidad en este remoto país.

Soy esa hija de puta con clase que todas quieren ser pero no se atreven.

Sapiosexual (aunque a veces me falle el radar y otras me quiera equivocar).

Una excepción dentro de las rubias, aunque a veces disfruto haciéndome pasar por tonta, para ver hasta dónde pueden llegar. 

Sufro de una brutal acidez verbal. Cuando me pica el coño, no me rasco el brazo… y recuerda no puedo ser la mujer de tu vida, porque soy la mujer de la mía y empieza a cansarme el tener que repetir esta frase.

Odio los eufemismos, la cerveza sin alcohol y todo lo descafeinado (literal y metafóricamente)

Actualmente estoy blindada ante  cualquier estimulo emocional, pero he encontrado al empotrador de mi vida. 

Me encargaron esta misión por casualidad, una noche de cervezas. Tengo tendencia a airear mis trapos sucios después de la mitad de la primera cerveza y el tercer cigarro… y ya os he contado, mi problemilla de acidez verbal.
Esa noche puse al caer de un burro a un psicópata random que me topé en una red de folleteo social cualquiera (Mátame camión, ya os contaré esa historia, porque no tiene desperdicio) y entonces… Voilà! Los que ahora son los jefes dijeron: esta es mi chica! – ¿Tu chica? A ver, ¿es que no me explico en un español  lo suficientemente cristalino o qué?
 
Y a partir de aquí empezaron a contarme cual sería mi misión: derribar los mitos con mi cristalino, ácido y negro español de exiliada trastornada (por soportar tanta estupidez humana y animal).