Os quiero contar la noche en que mi mujer Julie se desinhibió, los hechos ocurrieron en Tenerife, para ser mas exactos en Puerto de la Cruz, pero antes me gustaría poneros en antecedentes.
Mi esposa tiene 35 años, igual que yo, es inglesa y llevamos 10 años casados, nos conocimos cuando teníamos 23 años en al Universidad, donde ella estudiaba cultura española para extranjeros.
Nuestra vida sexual es bastante buena, aunque después de tener dos hijos, la actividad baja, por cansancio, monotonía etc..
El ultimo año a raíz de una conversación con unos amigos durante una cena en la que salieron a relucir varios encuentros sexuales anteriores a conocernos, comenzó a preguntarme sobre las chicas con las que lo había hecho, si gemían si la chupaban bien y demás temas y la verdad que mientras se lo contaba se excitaba y acabábamos follando como locos.
De ésta manera acabé preguntándole yo por las suyas y me contó desde la primera mamada que le hizo a su profesor de historia en el instituto para aprobar un examen hasta unas vacaciones en Mallorca cuando tenía 20 años con su madre en las que estuvieron 15 días sin mi suegro, donde tras un intento de robo fueron auxiliadas por la policía y se lo estuvo montando con media comisaría de la Guardia Civil, mientras su madre se lo hacía con el jefe, esto me sorprendió bastante ya que yo tenía mi suegra como una mojigata y según mi mujer, al día siguiente del atraco al volver de la playa se la encontró en el salón mamandosela al jefe mientras ella observaba tras las cortinas, dejándose hacer todo tipo de diabluras, sexo anal incluido, de esta manera llegaron a un acuerdo tácito de silencio y mi mujer cambiaba de policía casi todos los días, llegando a sospechar que alguno después de acabar con ella hizo alguna visita a su madre (creo que de ahí les llegó el gusto por España).
Con todo esto me iba entrando el gusanillo de ver lo atrevida que había sido mi mujer y lo que podía disfrutar de ella, por lo que introdujimos un consolador en nuestros juegos, que ella chupaba cuando follabamos o le metía por el culo, para las dobles penetraciones, mientras lo hacíamos yo le preguntaba si se acordaba de las pollas de los guardias y ella me decía que si, corriéndose como una loca.
La oportunidad la tuve en un viaje que nos tocó en el banco, elegimos Tenerife y la semana de carnaval, alquilamos un par de disfraces y nos preparamos para pasarlo en grande.
Nos hospedamos en un aparthotel de Puerto de la Cruz, en una planta en la que había varias parejas de Madrid y dos chicos solteros que compartían habitación, rondaban los 27 años y coincidimos varias veces en lago Martianez, donde se arrimaban mucho para charlar y no quitarle la vista de las tetas a mi mujer, sobre todo el llamado ellos, al volver me quedé un poco rezagado por que Carlos hablaba muy pegado a su oreja, a Julie se le había salido el pezón de la blusa y no se había dado cuenta, cosa que aprovechó Carlos para darle un lametazo, contestándole mi mujer con un bofetón , mientras me buscaba con la mirada, en esto Pablo se enfadó con Carlos recriminándole su actitud.
Cuando me acerqué Julie estaba un poco violenta, Carlos se hacía el loco y Pablo miraba a Julie compungido, ante esa situación Pablo disculpándose porque tenían una supuesta cita agarró del brazo a Carlos y se fueron.
Al preguntarle a mi mujer que le pasaba, me contó lo del lametazo y que le había sentado muy mal, yo la dije que eso era por lo buena que estaba y que lo olvidara que ya le chuparía yo las tetas bien mamadas.
A eso de las 4 de la mañana nos fuimos a recoger el coche de alquiler y nos encontramos de camino a Pablo solo, nos saludó con cara triste, por lo que Julie se le acercó y le preguntó que le pasaba, a lo que contestó diciendo, que el imbecil de Carlos se había enrollado con una chica y le había dejado solo, sin dinero y sin vehículo, por lo que nos ofrecimos a llevarle.
En el camino hasta el vehículo, Julie y Pablo charlaban y Pablo comentaba que siempre pasaba lo mismo , que el se cortaba con las mujeres y todas se iban con Carlos, Julie le consolaba diciéndole que no se preocupase ya que era mas atractivo y mejor persona y la vida le recompens
aría a la larga.
Yo, al verles tan animados hablando y Pablo parecía que se desahogaba con Julie, les dije que se sentaran detrás y que siguieran con su charla, Pablo se sentó detrás mío y Julie a la derecha girándose con las rodillas pegadas a Pablo y mirándole de frente. Seguían hablando de porqué las chicas se acercaban más a Carlos siendo un alfeñique, mientras él era más atractivo, así que yo con la conversación no dejaba de imaginarme cosas y mirara por el retrovisor.
En un momento dado mi mujer le comentó, con ese cuerpazo eres el sueño de cualquier mujer, pasándole simultáneamente un dedo por el pectoral descubierto, de una manera tan sensual que incluso en la oscuridad vi enrojecer a Pablo.
Julie continuó pasándole el dedo por el contorno de sus músculos inclinándose hacia delante dejándole una generosa vista de sus pechos, cosa que al principio Pablo trataba de no mirar, pero en los que fijó sus ojos de manera ostensible al poco rato.
Cuando llegamos al aparcamiento y al bajarnos del coche, la falda de piel de Pablo se notaba abultada y su nerviosismo era patente, mi mujer repartía sus miradas entre su paquete y el mío y se le notaba una lujuria especial.
Pablo nos lo puso fácil ya que comentó Ahora el capullo de Carlos estará con la tía en la habitación y me tocará esperar en el pasillo, a lo que yo le dije pues pasa a nuestro apartamento y esperas tomando una copa, Julie en ese momento me lanzó una mirada expresiva, como pidiéndome permiso para algo y yo se la devolví sonriendo.
Cuando entramos en el saloncito, nos sentamos y preparamos unos cubatas, mi mujer tenía un salto de cama apoyado en una silla y ni corta ni perezosa, comenzó a quitarse el disfraz, quedándose en tanga y con los pechos al aire, la cara de Pablo era un poema, no sabía ni adonde mirar, pero mi mujer le dijo no ves como no eres tan torpe con las mujeres, mira como me has puesto los pezones, y se los pellizcaba, mientras se acercaba al sofá en el que estaba sentado Pablo, éste me lanzó una mirada fugaz como pidiendo ayuda y yo temeroso de que se cortase y arruinase el espectáculo, le sonreí eso Pablo ni me miraba, estaba alucinando y parecía que no se lo creía, yo que con la calentura me veía corriéndome como un conejo me salí de ella y ella lo aprovechó para sentarse a horcajadas encima de Pablo y cabalgarle, mientras le metía las tetas en la boca , yo para no quedarme a dos velas me subí al sofá y de pie se la metí en la boca , de vez en cuando se la sacaba para oírla gemir y ver como Pablo bombeaba como un loco.
Gracias a Dios el sofá se convertía en cama y al poco de estar en esa incomoda posición (sobre todo para mí), lo colocamos en forma de cama y Julie tras comernos la polla alternativamente volvió a cabalgar a Pablo, yo aproveché ese momento para empujarla hacia delante y abrirle los cachetes, untarme los dedos en vaselina y empezar a introducírselos, Julie imaginando lo que iba a ocurrir se sujetó los cachetes y relajó el esfínter, Pablo se quedó quieto un instante y apartando un poco a mi mujer me miró extrañado, yo le tranquilicé diciéndole no te preocupes que no va nada contigo, simplemente vamos a llenarla bien,por lo que continuó follando pero a ritmo más lento, mientras yo le colocaba la punta del nabo y se lo introducía lentamente hasta el acople total, momento en el que Julie empezó a empujar con fuerza y sin mucha dificultad acompasamos el ritmo, las contracciones de su esfínter y sus gemidos me daban idea de los orgasmos que estaba teniendo, por lo que no tardé en llenarle el culo de leche, saliéndose Julie de Pablo y pasando a hacerle una paja hasta que este le soltó un chorro de semen como un misil a la cara.
Yo les dejé tumbados y me retiré un poco y al volver me encontré otra vez a Julie con la polla morcillota de Pablo en la boca intentándola reanimar, así que la empalmada me llegó otra vez y a Pablo también pidiéndole que la dejase metérsela por culo, a lo que ella accedió recostándose y dejándole todo el orificio a su merced, yo pasé a ponerme en su boca y se la folle de lo lindo, cambiando esta vez Julie a sentarse con la polla de Pablo en el culo y su espalda pegada a su pecho, dejándome ver el espectáculo de sus entradas y salidas mientras ella alucinaba, me acerqué un poco y le pasé la lengua po
r el clítoris teniendo cuidado de no tocar la polla de Pablo, poniendo su pierna en mi hombro e introduciéndosela por el coño, marcando el ritmo de una segunda penetración que en este caso iba para largo y que viendo la cara de Julie y los morreos que me daba parecía que le estaba colmando todos los sueños, a mí el placer me llegaba en oleadas y tras un buen rato me incorporé y se la metí en la boca , corriéndome dentro a la vez que Pablo daba unos fuertes envites y hacía lo mismo en el culo.
Cuando finalizamos eran las nueve de la mañana y yo calculo que pasamos dos horas a tope y nos encontrábamos agotados, Pablo se vistió y con un discreto gracias, dijo que era hora de irse a dormir, nosotros hicimos lo mismo y en los dos días que nos quedaban no volvimos a coincidir con ellos , yo creo que por la vergüenza de Pablo.
Julie ni que decir tiene que quedó encantada de la experiencia pero no creo que se vuelva a repetir a no ser que se den otros factores parecidos ya que planificado no habría sido lo mismo, si alguna persona quiere hablar de estas experiencias o de su deseo de realizar un trío, tienen mi e-mail.
Autor: José campeador_2001 ( arroba ) yahoo.es