Una agradable sorpresa

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Hetero Infidelidad. Desde hace varios años vine a vivir a Isla Mujeres donde trabajo administrando un hotel/restaurante bastante acreditado; desde que llegué a esta tierra, he conocido diferentes tipos de personas, casi todas llegadas de otros lugares de la República Mexicana y del extranjero y por tanto de muy variadas personalidades y estilos de vida.

Una de las muchas personas a quien conocí fue Mar, quien trabaja con uno de los proveedores de servicios del restaurante y a quien por razones de trabajo debía yo ver cada semana cuando traía sus facturas a revisión y cobro de facturas anteriores, durante el tiempo que pasaba en mis oficinas nos dedicábamos a platicar primero muy someramente y de cosas estrictamente del negocio.

Dada su personalidad abierta, poco a poco empezamos a platicar de otro tipo de asuntos más personales, supe que era del DF, que vivía con su novio mucho menor que ella, que tenía una hija que estudiaba en Cancún y vivía con su papá y se visitaban los fines de semana.

Mar es de complexión delgada, pero con un busto muy prominente mismo al que ella sabía sacarle provecho con la ropa entallada que solía usar; hubo un día que saliendo de la oficina al despedirnos de beso en la mejilla, sentí como una descarga de electricidad que terminó en la cabeza de mi pene provocándome una erección inmediata que me fue difícil disimular, lo cuál me hizo pensar, que a partir de ese día le acompañaba a su coche y ella deliberadamente me dejaba ver sus prendas íntimas al introducirse a su coche en medio de cada vez más deliberados coqueteos.

Un día me llamó por teléfono para pedirme que le recibiera unas facturas a revisión ese día ya que al día siguiente tendría mucho trabajo y no le sería posible ir, accedí y le dije que yo ahí estaría hasta tarde, llegó a mi oficina como a las 8 de la noche y debido a la hora que era le dije que yo se las recibiría pues ya había salido el personal administrativo encargado de estas funciones.

Así lo hice mientras ella en son de broma me llenaba de cumplidos y agradecimientos; al terminar le pregunté acerca de que como era que iba a regresar a su oficina a esa hora y me dijo que por el día ya había terminado y que estaba pensando irse a su casa, pero que no tenía ganas pues su novio había ido a Mérida esa mañana y regresaría hasta el día siguiente en la noche, por lo que no tenía nada que hacer.

Al oír esto le propuse que se quedara a cenar conmigo en el restaurante ya que nunca nos había visitado y pues yo tenía que estar ahí para ver el servicio , a lo que accedió gustosa, nos sentamos en la mesa que por lo general ocupo que está en una esquina del salón, y nos dispusimos a tomar una botella de vino blanco.

Ordenamos la cena y nos enfrascamos en una muy amena charla llena de coqueteos, dobles sentidos y anécdotas, preguntó que si yo vivía con alguien, si tenía novia y demás cosas muy personales.

Ella llevaba una blusa de las que usaba a diario de botones al frente, en una de las veces que fue al baño regresó y yo noté algo diferente, cuando pude ver más deliberadamente noté que se había quitado el brassier dejando notar sus grandes pezones pues los traía muy duros, desde ese momento me fue muy difícil apartar mi mirada, a lo cuál ayudó el hecho de que a ella le gusta hablar de bulto y por cualquier motivo me tomaba la mano, o el pelo o me tocaba la espalda a lo que fui correspondiendo cada vez más, pero que no podía hacer obvio pues estaba en mi trabajo. A eso de las 10 de la noche ya se había vaciado el restaurante por lo que le pedí al gerente que ya empezaran a cerrar, me preguntó Mar que como me iba a ir a mi casa y le dije que caminaría y ella se ofreció a llevarme en su coche.

Salimos y al abrirle la puerta una vez más hizo el numerito de mostrarme sus intimidades, pero esta vez ya acusé recibo del mensaje y ella se rió, al momento de met

erme al auto. Empezó a reclamarme porque me andaba fijando en esas cosas, como respuesta me acerqué a ella y la besé; me regresó el beso con mucha pasión y nos dispusimos a marcharnos, me propuso que diéramos un paseo por la Isla, entendí que no le convenía que nos vieran juntos.

Isla mujeres es un lugar muy pequeño y a ella no le convenía que la vieran acompañada y accedí a dar el paseo, mientras ella conducía yo me dedicaba a acariciarle el cuello, los brazos, la cintura y cuando sus pezones eran muy notorios empecé a tocarlos suavemente, besándole los oídos con objeto de impedirle el que pudiera manejar.

En cuanto estuvimos en un lugar apartado se detuvo bruscamente me tomó la cara y me besó muy apasionadamente tomando mi miembro sin mediar ningún trámite previo, hecho esto metí la mano entre sus piernas y como si de repente hubiera yo alcanzado un tesoro muy deseado empecé acariciar su vulva misma que se sentía húmeda; para ese momento ya se habían terminado las palabras y solamente el instinto nos indicaba que hacer.

Desabroché su blusa y pude tener acceso a ese fenomenal par de tetas que tan orgullosa le hacían sentir, cuando las empecé a chupar ella se abandonó y empezó a apretar mi cabeza contra su pecho, en la mano que tenía yo entre sus piernas empecé a sentir el incremento de humedad, hice a un lado su panty y me encontré con una selva de vello púbico totalmente inundado y con un delicioso olor a mujer.

Al seguir con esta exploración pronto llegué a su clítoris que ya se encontraba endurecido y prominente entre todo ese vello, lo empecé a masajear hasta que ella me pidió detenerme pues sentía que iba a tener un orgasmo ahí mismo y que ya no se iba a poder detener después y era peligroso.

Para no presionarle, accedí y le propuse ir a mi casa, ella accedió; llegamos a la casa que rento misma que está cerca de mi trabajo, me pidió que entrara yo primero mientras ella estacionaba su coche lejos de la misma, así lo hicimos, a los 10 minutos ella regresó, nos empezamos a besar y a quitar la ropa, en eso estábamos ya desnudos y yo a punto de empezar a besar su vulva cuando sonó su celular…

Era su hermano que le estaba buscando pues había venido de Cancún a arreglar unos negocios y ya no se había podido regresar, por lo que decidió ir a su casa, pero se preocupó pues no la encontró y quería saber a donde podía ir a buscarle… Ella se puso muy nerviosa y decidió marcharse, para no despertar sospechas… me pidió que la entendiera, pero que retomaríamos lo iniciado muy pronto.

No valía la pena ni enojarse, déjenme que les comente que en la Isla no hay un exceso de mujeres residentes, así es que no valía la pena echar a perder un plan que seguramente resultaría bueno en un futuro próximo.

Así pasaron dos semanas y un día que vino a cobrar un cheque, me preguntó que si algún día tenía un problema, si yo le podría prestar un cuarto en el hotel para pasar algunas noches, le dije que con todo gusto si es que había disponibilidad de habitaciones, y pues ya entrados en confianza le pregunté el porque…

Me contó que su novio le había estado llamando a su casa el día que salimos y que le armó un drama por no haberle encontrado y otro día en una borrachera la empezó a insultar y a amenazar con mandarla a la calle porque no lo quería acompañar en sus borracheras entonces decidió evaluar la posibilidad de darle un escarmiento, me quedé pensativo y le dije que en caso de que en el hotel no hubiera cuartos disponibles se podría quedar en mi casa… al fin tenía yo dos habitaciones, ella me agradeció y me dijo que esperaba no tener que molestarme, a lo que yo le respondí que con toda confianza.

Todo pasó sin calma hasta hace dos fines de semana cuando a las 5 de la mañana recibí una llamada en mi celular en la que Mar me preguntaba si podría hacer uso de mi ofrecimiento pues su novio había estado bebiendo todo el día y la había vuelto a correr de su casa, por lo que ella se decidió a actuar.

Llegó a mi casa como a las 6 de la mañana en un taxi, le abrí la puerta y entró, se notaba que había llorado, venía con aliento alcohólico, le ofrecí un café a lo cuál accedió, estuvimos platicando como has

ta las 9 de la mañana, le propuse que desayunáramos, y me dispuse a preparar el desayuno.

Una vez que terminamos le propuse que se diera un baño y se metiera a dormir un buen rato para que se terminara de calmar y recuperarse, ella me lo agradeció con un beso y un abrazo y procedió a meterse a bañar, le ayudé a instalarse en una habitación; le dije que iba a salir a practicar un poco de buceo para que ella pudiera estar más cómoda y tranquila y pudiera dormir y que yo regresaría a la hora de la comida.

Salí al encontrarme con mis amigos buzos y nos dirigimos a la lancha que ya estaba preparada, estuvimos fuera como hasta las 2 de la tarde, cuando regresé a la casa encontré que Mar seguía dormida, por lo que sin hacer ruido me fui a mi habitación a bañarme, me puse un short y una camiseta muy holgada.

Abrí una cerveza encendí un cigarrillo y me dispuse a preparar la comida, llamé al restaurante para pedir que me prepararan un servicio para dos personas a base del menú del día, y me hicieran favor de enviarla a mi casa, en media hora ya tenía yo las viandas sobre la mesa.

Al marcharse la persona que había traído la comida Mar se despertó de mucho mejor talante que en la madrugada y muy recuperada, estaba vestida con una camiseta larga, se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla y acto seguido la invité a que se sentara a la mesa a disfrutar lo que acababan de traernos, me dijo que se quería dar un regaderazo rápido para terminar de despertarse, así lo hizo mientras yo empezaba con las botanas y terminaba mi cerveza, regresó rápidamente vestida con un vestido corto, festejando todos los platillos, le ofrecí una cerveza que agradeció gustosa, y después de dos cervezas más terminamos de comer.

Le propuse que nos sentáramos a descansar la comida viendo una película e hizo el comentario… pero no de las triple X que seguramente debes tener… Le contesté que de ninguna manera le iba yo a mostrar algo que le incomodara… y me respondió… bueno si a ti te gustan yo no tengo problema, sin hablar más del asunto puse el canal de SKY de Playboy y empezamos a ver aleatoriamente los canales alrededor de este y cada vez que aparecía una escena de sexo fuerte hacíamos alguna exclamación, cuando menos pensamos ya estábamos trenzados en un beso y retomando nuestro encuentro de hacía algunas semanas.

Debido a lo intenso del momento era totalmente notoria mi erección y ella ni tarda ni perezosa se concentró en mi falo, por encima de la ropa, yo empecé a recorrer su cuerpo y me percaté de que no llevaba brassier, por lo que empecé a desabrochar su vestido le pedí que se levantara para poder quitarlo sin ir a dañarlo y fue cuando vi su bronceada figura adornada por esas dos hermosas tetas.

Llevaba un bikini de tamaño regular blanca, me quitó la camiseta y empezó a besarme el cuello al mismo tiempo oprimía la espada contra mí, cuando nos abrazábamos era magnífico sentir sus duros pezones rozando mi pecho, y poder al mismo tiempo recorrer sus nalgas con mis manos, la volví a sentar en el sillón y empecé a acariciar su sexo por encima de su bikini, en ese momento ella empezó a desabotonar mi short para tomar mi miembro lo encontró rápidamente, pues yo no llevaba ropa interior.

Dejamos caer mi ropa y mientras ella masajeaba mi miembro o exploraba su sexo introduciendo mis dedos por un lado del bikini, una vez más estaba con la sensación indescriptible de sentir toda esa selva húmeda y dispuesta, no aguanté más y retiré su prenda, y apareció una espesura negra de vello delgado muy poco recortado, me arrodillé frente a ella para besar y mordisquear sus pezones, fui bajando hasta su ombligo.

Ella empezó a hacer patente el placer que estaba sintiendo con breves temblores a medida que iba yo alcanzando su vulva, al estar ahí, con mi lengua empecé a buscar su clítoris el cual a medida que abrí su vello fue fácilmente visible, por lo que únicamente rocé con la punta de mi lengua y proseguí a conocer sus labios mayores abriendo lentamente sus piernas y tener expuesto todo su sexo empecé a lamer, se notaba que estaba muy poco acostumbrada a este tratamiento ya que eran incontrolables sus movimientos; después de jugar con mi lengua con sus labios e introducir mi lengua en su cavidad subí lentamente por sus labios hasta encontrar el clítoris y empezar a chuparlo y lame

rlo lentamente de acuerdo a sus movimientos de respuesta.

Su respuesta final no tardó mucho en llegar cuando trató de retirar mi cabeza de su sexo mientras gemía de placer, la detuve fuertemente de las caderas y presioné con mi lengua su clítoris dando lugar a una explosión de su deseo mediante una eyaculación que dejó mi cara empapada de sus jugos y a ella retorciéndose de placer sin soltar mis cabellos.

Rápidamente apenas recuperado me puse de rodillas frente a ella y la abracé, para seguir besándola apasionadamente, ella arañaba mi espalda mientras gemía de placer y me pedía que ya se la metiera, me coloqué un condón (era la primera vez que teníamos relaciones y al parecer el novio era medio fiestero…bueno en eso hubiera pensado también antes de chupar su sexo… pero en fin).

Al colocarme el condón en esa posición le introduje mi miembro y ella empezó a recibirlo con mucho ardor, a los pocos momentos la levanté, me acosté en el sillón y ella se colocó sobre mi para empezar a cabalgarme, mientras yo recorría sus nalgas y su espalda con mis manos, y trataba de hacer más rítmico su movimiento; empezó a dar señas de estar a punto de tener otro orgasmo, detuve sus caderas contra mi miembro para hacer más intensa la sensación hasta que explotó con un orgasmo, menos intenso que el anterior, pero que ella disfrutó mucho pues tuvo más control del mismo.

Nos incorporamos y decidimos ir a mi cama, ahí nos empezamos a abrazar y a besar otra vez, la acomodé boca abajo me coloqué atrás de ella, levanté sus caderas y le introduje mi miembro, los dos nos encontrábamos disfrutando mucho y yo aún más pues no había tenido ninguna eyaculación aún, por lo que me sentía sumamente cargado, cuando empecé a sentir que ya era inminente le dije y con un rápido movimiento se movió tomando mi miembro entre sus manos, me recostó en la cama boca arriba…

Me sacó el condón y me empezó a mamar masturbándome al mismo tiempo, esta escena fue la que colmó mis capacidades de resistencia y no pude más que dejar ir un gran chorro de semen que ella recibió en su cara y sus manos untándose todo el cuerpo con ella, sin dejar que se me bajara la erección se introdujo nuevamente mi pene y lo cabalgó por unos segundos más, se volteó para volver a introducirlo en su boca y aproveché para tomar sus caderas y hacer un 69 mientras ella tenía un pequeño orgasmo.

Nos mantuvimos abrazados y media hora después regresamos a la sala a seguir con nuestra intención de ver una película.

Permítanme anticiparles que estuvo conmigo cuatro días que estuvieron llenos de sexo, antes de regresar a su casa a continuar con su vida cotidiana.

Autor: Josef

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Escrito por Marqueze

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