AMIGAS DE MI ESPOSA II

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Recuerdan que les platiqué anteriormente de las amiguitas de mi mujer, ya sabrán entonces lo que pasó con Olivia; en esta ocasión les hablaré de Claudia.

Claudia es bajita tiene el cabello largo, la verdad no es muy bonita, sin embargo es la que tiene un cuerpo más bonito, una cintura breve, muy breve, unas piernas bonitas, sus nalguitas paraditas y de un tamaño perfectamente simétrico con el resto de su cuerpo, sus pechos son pequeños, redonditos blancos con un pezón pequeño y ligeramente achocolatado y duros, duros. . .

Tiene un poco menos de un año que ella se casó, y suponíamos que estaba bien en su matrimonio. Claudia siempre ha sido una niña muy recatada, discreta, muy penosa y realmente llegó siendo virgencita a su matrimonio. Pensaba que su marido la haría feliz y que con él aprendería lo que las demás de sus amigas tanto le comentaban. A sus 22 años realmente es aún muy ingenua.

Con su boda ella se alejó un poco de las demás amigas incluyendo a mi esposa, y no fue sino hasta hace unas semanas que Olivia y Karla visitaron a mi esposa en casa nuevamente, platicaron de Claudia. Olivia que es su vecina les comentó.

-Sí ya vi a Claudia, platiqué con ella hace una semana.

-¿Y que te dijo, como está? -Seguramente estará bien contenta, comentó Karla, con algo de burla.

-Pues parece que no tanto, contestó Olivia.

Tuve que salir y en ese momento ya no me enteré de más. Pero como siempre mi mujer me confiaría luego lo que en ese momento platicaron.

-¿Qué crees Sergio?, me dijo mi mujer.

-¿que pasa? -pues que Claudia no está nada bien, que su marido no, bueno, Claudia esperaba más cosas y su marido la satisface.

-Caray y ¿como es eso? -Dice Olivia que le platicó de cómo han sido las cosas desde la noche de bodas. Que esa noche ella esperaba ansiosamente que su esposo la tomara, que la desvirgara y que ella disfrutara al máximo.

-Y entonces? -Que este torpe, la lastimó que no disfrutó nada y que en cuanto él se vino se echó a un lado y se durmió.

-Pues que bruto es ese amigo. Ni modo de alguna manera aprenderá.

Con esto en mente, busqué a Olivia para que me dijera más a cerca de Claudia, en cuanto la vi a la salida del trabajo, nos fuimos directo al hostal, ¡como coge esa niña!, cada vez mejor, y sobre todo ahora aprendió a mamar estupendamente, tanto que reviví casi de inmediato después de cada venida. Pero yo tenía que saber de Claudia,

-Oli, ¿que me cuentas de Claudia?.

-Pues que le ha ido mal con el marido.

-Porque? -Pues por que no sabe cogérsela.

-Qué? -Eso, que no se la sabe coger. Llega a la cama, le quita sus pantaletas, le abre sus piernas y le entierra la verga y a pesar de que no es muy grande, según me dice Claudia, la lastima, le da un par de bombeadas se viene y tan, tan.

-Así que no sabe lo que es tener un orgasmo, ni nada.

-Así es mi vida, contestó Olivia.

-Y tú, que le contestaste? -Pues que tú si me coges muy rico, que tengo varios orgasmos cada que me das verga, que me haces muy feliz.

-¿Cómo? ¿Le dijiste de nosotros? -No te preocupes, ella es muy discreta, fíjate que cuando le platiqué, ella insistía en que le dijera como me la metías, por donde cuantas veces, -¿Y le platicaste todo? -Claro que sí, y fíjate que cuando le decía todas estas cosas, ella se ponía roja, y vi que se llevaba la mano hacia su peluche. Le pregunté si se había calentado, y me dijo que sí, que suerte tenía yo por tenerte.

Salimos ya tarde del hotel, no antes de darle otra tremenda cogida a Olivia y pensando . . .en Claudia.

Se acercaba mi cumpleaños y yo sabía que iría las amigas de mi mujer a visitarnos, esperaba que también fuera Claudia. Con tan buena suerte que ella fue la que llegó más temprano, pero mi mujer no se encontraba ya que estaba haciendo las compras para mi fiesta de cumpleaños.

Así que

cuando vi a Claudia sola, dije, esta es mi oportunidad.

-¿Que tal Claudia?, que gusto que hayas podido venir.

-Hola Don Sergio, ya sabe que siempre estamos por aquí en este día, ¿no han llegado las demás? ¿Y sus esposa? -No deben tardar, pasa.

Vestía muy discreta, como siempre, traía un vestido completo, por debajo de la rodilla, unas zapatillas abierta de tacón y si medias, le cubría todo el pecho hasta el cuello, pero de la espalda un escote más o menos amplio. Se le marcaban sus nalguitas estupendamente, moviéndose hacia adentro y hacia fuera cada que caminaba ¡que preciosas nalgas! De inmediato mi verga se puso dura.¡Había que aprovechar el tiempo!

-Claudia siéntate, ¿te ofrezco algo de tomar? -Otro rato, me contestó.

-No, mejor acompáñame me estoy tomado una cerveza. Tengo un tequilita muy bueno(preparándoselo se lo di) -Si está sabroso, me contestó -¿Que tal te ha ido Claudia?, debes estar contenta, ¿no? Recién casada y dándole duro cada rato, ¿verdad?

Claudia no me contestó, vi que se enrojeció el rostro, así que me acerqué sentándome al lado de ella. Levantándole el rostro con mi mano, le dije :

-¿Que pasa Claudia?, puedes confiar en mí, yo puedo ayudarte en todo lo que tú necesites.

Al oír estas palabras me abrazó y llorando me dijo :

-Ay Don Sergio, no estoy nada contenta y de coger a cada rato tampoco, pero mejor, este torpe de mi esposo nunca me ha hecho disfrutar nada. Necesito su ayuda.

-Claro que yo te ayudaré. Sécate esas lágrimas que te ves fea.

Me acerqué y le di un beso en la mejilla. Pero oh sorpresa, ella me lo devolvió en la boca!!!

-Ayúdame, ayúdame, Sergio, como lo haces con Olivia.

La besé en la boca, y luego su cuello, sabía por Olivia que Claudia se calentaría se la besaba allí, le bajé el cierre del vestido hasta la cintura dejando libres sus pequeños pechitos los cuales los liberé del opresor brassiere.

-Si mi vida, así, bésalos muérdelos, sisissiii.

Sabía que no podía perder tiempo, mi mujer pronto llegaría, le bajé mi mano tocándole las piernas, se las abrí tratando de llegar hasta sus pantaletas, pero grande fue mi sorpresa cuando subiendo mi mano llegué hasta su peluchito ¡no llevaba pantaletas! comencé a dedearla, sentí pronto que sus jugos la mojaban toda. Dejé de besarle sus pechos, y colocándome hincado le abrí completamente las piernas dirigiendo mi boca a su húmeda gruta.

-Ahhhhhh, ooooooh, asiiiii, sigue…

Le metía lo más que se podía mi lengua, sobándole con mis dedos su dura clítoris, gemía casi lloraba y pedía más. Así que se di, me puse de pie y bajándome el pantalón y mi bóxer, brincó la verga dura y ya en ese momento con líquido preseminal en la punta.

Cuando Claudia la vió, abriendo sus ojitos me dijo:

-Si papacito eso es lo que necesito, dddammmelaaaaa.

-Claro que te la daré, pero primero dame una mamadita.

-Si Sergio, aunque nunca lo he hecho dime como y yo lo haré.

-Solo abre tu boquita, deja que mi verga entre y chúpala como si fuera un caramelo, ohhh siiiiiiiiiiii, eso es, eso es ssiiiii, mueve tu lengua alrededor de la cabezota, sigue así Claudita, ya estás aprendiendo, sigue, sigue.

-Te gusta Sergio, dímelo, ¿te gusta?.

-Si cariño si me gusta, pero ya te la voy a sacar, quiero darte por esa conchita que tienes tan rica y no tenemos mucho tiempo.

-Está bien amor hazme lo que quieras, pero pronto.

Le pedí que se volteara, hincada en el sofá, me mostraba esa nalgas perfectas, duras, redondas y bien paraditas,

-Abre más las piernas, y parame más tus nalgas.

-Si cariño, ¿así? -Eso es así, ahora con tus manitas toma tus nalgas y jálatelas, ábrelas, asssiiii, eso es Claudia sí que preciosa eres.

Tomé mi verga y la dirigí al centro de la entrada de su cueva, y de un solo golpe, la metí toda

-Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh Oooohh pppapitoooo siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…

-Eso es Claudia abre más esas nalgas, toma mi verga, toda…

Comencé un mete-saca rápido descansando luego un poco para después volver a meterla fuerte y rápido.

-Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, assssssiiiiiiiiiiii, assssssiiii

iiiiiiii

Me di cuenta que pronto alcanzaría su primer orgasmo, así que aceleré al máximo.

-Ayyy Ahhhhhhh Ssiiiiiiiiiiiiii Oohhhhhaaahhhhh.

Y así al fin supo lo que era tener un orgasmo. Le saqué mi verga medio flácida y escurriendo sus jugos mezclados con mi semen, y así se la di a que me la limpiara con su lengua, trabajo que hizo perfectamente. Arreglándose su ropa y dándome un sonoro beso me agradeció quedando de acuerdo conmigo para una posterior entrevista, con más calma para disfrutar de esa hembrita, tan penosa y recatada. Acordamos vernos el siguiente sábado, le dije donde vernos y como debería ir vestida.

Tendría que llevar ese mismo vestido con sus zapatillas más altas que tuviera, debía usar medias blancas, como el vestido y desde luego usar liguero, comprarse una tanga blanca con encaje o semitransparente y ponérsela sobre el liguero, el brassiere debía ser de media copa, de esos que levantan sus redondeces. Y por último, debía depilarse su conchita, ya que lo que ella tenía allí era un bosque.

Así llegó la fecha del encuentro, la vi, venia vestida tal como le había indicado, traía una zapatillas que la hacía verse más alta, sus pequeños senos se veían inmensos queriendo romper la tela del vestido. Entramos a la habitación del hotel, de inmediato me abrazó queriéndome sacar la verga, yo la dejé hacer y de inmediato la sacó y la tomó con ambas manos haciéndome una buena paja, luego, ya estando completamente dura, se la llevó a la boca y empezó a darme una soberana mamada.

-Para chiquita, que aún no me quiero venir.

-Ni yo quiero que te vengas ya, ¿te gusta como estoy vestida? -Si, pero ahora quitate el vestido.

Camino hacia la cama y junto a ella, comenzó a desnudarse, botó el vestido a un lado, le pedí que se volteara y que se desabrocharse el brassiere, ya sin el braa, la volteé lentamente mostrándose realmente muy bella, sus pechitos pequeños pero duritos redonditos y paraditos, su vientre sin nada de grasa una cintura muy breve, un ombligo redondito. Le quité su tanguita, dejándome ver su ahora depilada vagina, hermosa, enmarcada por la tela de su liguero blanco y más abajo las medias le cubrían sus piernas torneadas. Me quedé viéndola disfrutando del espectáculo, cuando reaccioné me lancé hacia ella acostándola en la cama.

La besaba por todo el cuerpo, luego me dirigí a su cueva y comencé a darle una soberana mamada, introduciéndole profundamente la lengua y luego los dedos, le masajeaba su clítoris y también picándole con un dedo la entrada de su culito.

-Papppppito sigue mi vida asssiiiiiiii, aaassssssiiii.

Pronto logré que se viniera, entonces me subí en ella, abriéndole las piernas le introduje la verga, ella gemía, moviéndose y retorciéndose en la cama me pedía más y más.

-Dammmem papi ssssiigguuuu siiiiiiii,siiiii -Si chiquita toma toda la verga, abre más las piernas,

Luego la saqué y la acomodé bocabajo, poniéndole una almohada en el estómago, sus nalgas de por sí paraditas se veían hermosas, le metí nuevamente la verga en su cuevita, dando suaves grititos se la metía y sacaba lentamente. Le unté saliva en su ano y comencé a introducirle un dedo, sin dejar de meter y sacar lentamente mi verga.

-Siiii siii mi vidaaa asiiiii asssiiiii, ¿te gustan mis nalgas? -Claro que sí.

-Y mi culo, ¿te gusta? -Más todavía, me fascina.

-Oohhhh mi amor muévete más rápido, dame más fuerte sssiiiiii esso assiiiiii asssi.

Eran ahora tres dedos ya los que le introducía en el culo, estaba perdiendo rigidez, ya había aflojado el culo. Entonces le sacaba la verga y le frotaba la cabeza de mi verga en su pequeño orificio, luego la seguía bombeando, moviéndome fuerte y rápido. Volvía a sacarlo y nuevamente le frotaba el culo con la cabezota de mi verga. Esto me puso a mil, casi a punto de venirme, pero logré resistir y con la cabezota lagrimeando, la puse en su hoyito, presioné un poquito y entró la cabeza en su culito.

-Ayyyyy, me duele, despacio, hazlo despacio, asssiiii, asiiiii.

Poco a poco lo introduje todo, ya adentro se lo dejé y sin moverlo le sobaba el clítoris con una mano, y le tocaba los pechos con la otra, pronto reaccionó y empezó a moverse h

aciendo que mi verga estuviera a punto de explotar.

-Muévete papi, mmetellooooo, asssssiii, sssiiiii, siiiiigueeeeee.

Metía y sacaba casi por completo mi verga y se la volvía a meter, ella me pedía más y más. Pronto llegó al clímax. Yo no tardaría en venirme, así que me moví más rápido estando a punto de venirme, le saqué del culo mi verga y de un solo golpe, se la metí en sus concha, viniéndome casi de inmediato.

Quedamos agotados tirados sobre la cama y con mi verga dentro de ella, terminé de venirme, así descansamos un rato. Ella reaccionó primero se volteo subiéndose en mí me besó agradeciéndome la cogida y prometiéndome ser mía siempre que lo pido. Nos besamos comenzando a ponernos calientes nuevamente.

-¿Me dejas mamarte la verga mi amor? -Es tuya cariño.

Naturalmente me puso tiesa la verga otra vez, le dije, siéntate sobre ella, despacio para que no te vayas a lastimar.

-¿Me la meto donde yo quiera? -Si mi vida, como tú quieras.

Diciendo esto y brincando sobre mi verga se la introdujo de un golpe en el culo, empezó a moverse y a disfrutar de la empalada,

-Aahhhhhhhhh sssiiiiiiii sssiiiiiiiiiii -vente ppppappppppiiiiiiii vente allliiiiiii,,,ssssiiiiiiii siiiii dame tu lechita,damela en mi culito ssssiiiii -¿Quieres que me venga allí? -Siiii papppitooo siiiiiiiii aaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh

Alcanzó otro orgasmo, así que seguí moviéndome y me vine en su culo que me apretaba la verga cada que ella tenía una contracción.

-Ohhhhhhhhhh ssiiiiiiiiiiii siiiiiiiiii

Se bajó y tomando mi verga con la boca me limpió completamente.

Tomamos una buena ducha y seguimos disfrutando el resto de la tarde.

Claudia era una niña muy seria y recatada, pero en la intimidad era un volcán. Y yo seguiría disfrutando de sus erupciones.

Autor: Superman

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Escrito por Marqueze

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