Con mi amigo practicando atletismo

practicando atletismo

Provengo de Zagreb, Croacia y resido en Estados Unidos. Tengo 18 años. Estudio idiomas. Mido 1.82 metros. Cabello y ojos color negro. Mi piel bronceada por demás en las playas del Caribe. No tengo vellos en el cuerpo. Por los muchos deportes y baile que práctico estoy en forma.

Todas las tardes salgo a correr por las veredas y pistas cercanas a mi casa. Desde hace muchos meses veo a un chico que también corre y aunque no hablábamos nunca, sí nos saludábamos desde lejos.  También tiene 18 años de edad, mide 1.72 metros, bastante musculoso, con unas piernas extraordinarias. Su cabello es negro, sus ojos color marrón. Utilizamos licras para correr por lo que nuestros genitales se marcan en su totalidad a tal punto que se notaba que estábamos circuncidados. Nos mirábamos siempre en esa área cuando nos cruzábamos de frente. Era algo evidente que no podíamos disimular.

Una tarde finalizamos nuestra carrera en el mismo lugar aunque habíamos partido de sitios diferentes.  Eso dio la oportunidad de que comenzáramos un diálogo que se extendió por más de tres horas.  Desde ese día salíamos juntos a correr todas las tardes. 

 

Nuestra amistad fue creciendo y decidimos ir un domingo a la playa. Al llegar a la misma y colocarnos nuestros bañadores de competición color azul royal notamos, sin lugar a dudas, nuestros genitales. No dejábamos de mirarnos mutuamente.  Finalmente le dije: “tal parece que nuestros paquetes son algo considerables”.  El se sonrió y me dijo: “sí los tenemos enormes”. Le dije que realmente lo que yo tenía grande eran mis testículos, pues mi pene erecto solamente media 10,16 centímetros.  El me señaló que también sus testículos eran enormes pero su pene medía 25,4 centímetros. Y realmente se notaba porque aunque en ese momento lo tenía flácido, aun así era muy largo y grueso.

El tema nos excitó y él tuvo erección, pues su pene se salió fuera del bañador. Aunque el mío estaba erecto también no se me salió.  Tuvimos que meternos al agua para cubrir nuestra excitación.  Como había muchas personas en la playa tuvimos que esperar a perder la erección para poder salir.  Al perder la erección de nuestros penes decidimos irnos de la playa.  Por el camino nos estacionamos en un lugar apartado y allí tuvimos sexo.  Su pene enorme era impresionante.  Nunca había visto uno tan grande. Sus testículos también eran grandes, aunque los míos eran mucho más grandes.  A ambos nos encantaron nuestros respectivos genitales. Solamente mientras nos masturbábamos nos mirábamos el uno al otro y eso nos excitaba demasiado. Nunca habíamos estado en esa situación, y aunque nos tocábamos mutuamente los genitales, no tuvimos sexo oral.  Solo besos.  Pienso que por el miedo, pues el lugar, aunque era solitario, era público, y la ansiedad hizo que ambos eyaculáramos casi inmediatamente.  Nos “bañamos” con nuestros chorros de semen que nos salieron de nuestros enormes testículos. Finalizamos sumamente agotados pero felices pues ambos deseábamos estar juntos desde mucho tiempo. Te contaré más situaciones en los próximos relatos.

¡Valoralo! ¿Qué te ha parecido?

0 votos
Votaciones Votación negativa