Amor de madre

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Retiré mi pija y comencé a masajear con mi dedo, comenzó a aflojar su ano, traté de introducir otro más, le acerqué la punta de mi pija, y tomando a mamá de las caderas la atraje hacia mí, de una sola la enterré hasta la mitad, como me haces esto, preguntó, cállate y seguí culeando, no te das cuenta de cómo estoy gozando de la mamá tan puta que sos, cuánto tiempo hemos perdido yegua.

Esta historia que describo a continuación es verdad, a algunos les parecerá descabellada pero a mí, esto me ha hecho muy feliz.

Me llamo Eduardo y lo que aquí voy a contar ocurrió hace algunos años, yo tenía 18 años, soy rubio, 1,74 metros de altura, ojos pardos, cuerpo atlético, vivo con mamá que es soltera yo nací cuando ella cumplía apenas 14 años, es soltera por que el tipo que la preñó se fue, desapareció, se lo tragó la tierra, etc., etc. Volviendo a mamá, es una mujer que como decía es joven ya que en ese entonces contaba con 32 años, mamá es una mujer de aproximadamente 1,70 metros de estatura, rubia cabellos hasta la cintura (hoy a media espalda), con unas medidas que le envidiarían más de una pendeja, digamos que para ser una descripción más cercana a la realidad, mamá es más parecida a Michelle Pfeiffer de lo que ella quisiera.

Como mamá fue madre muy joven y mis abuelos estaban y están en muy buena posición económica, mamá no tuvo que salir a trabajar con lo cual se dedicó a seguir sus estudios, ya que mis abuelos que también son jóvenes trabajaban, con lo cual hasta cumplir los 9 años me atendía una niñera, cuando mamá se recibió de abogada y abrió su propio buffet.

Mamá, que es hábil en los negocios, no tardó en ganar dos o tres juicios muy importantes que hicieron posible pasar de la casa de mis abuelos a nuestra propia casa (por una cuestión de independencia, decía ella), ubicada muy cerca de esta, pues no tenía nada que envidiarle, un gran parque de 7000 metros cuadrados una espectacular casa de 860 metros cuadrados. Mamá a efectos de escuchar si me pasaba algo durante la noche me colocó en una habitación que lindaba con la suya, de esta manera me podía oír si yo necesitaba algo en la noche, pues la casa contaba con 9 habitaciones.

El tiempo fue transcurriendo, y al cumplir los 18 años, mamá orgullosa de mí me realizó una gran fiesta de cumpleaños y como obsequio me regaló un Mercedes 190 E y un puesto en la compañía que es de su propiedad, el buffet había quedado ya lejos, yo me empecé a preocupar pues significaba que tenía que comenzar a trabajar además de estudiar, cosa que no me causaba gracia (hasta ese entonces yo era lomo virgen, y quería seguir siéndolo hasta que me recibiera), pues solo quería dedicarme a pasarla bien, que necesidad había de que yo trabajara. Un mes después de haber ingresado a trabajar, me debía despertar temprano, para ir a la oficina, hacer algunas cosas, y luego partir a la facultad. Bajé como todas las mañanas, Marta (así se llamaba una de las mucamas) estaba preparando la mesa para el desayuno y me dijo:

– Señor su café.

Lo probé y estaba dulce, vio la cara que puse, levanté la mirada y le dije:

– Marta, el café que tomo es negro, No sugar, No milk, negro como la noche sin luna, y vos lo sabes bien. – Discúlpeme, Señor, no sé en que estaba pensando cuando lo preparé. – Apurándose a retirar la taza y servir otra.- Acércate que yo se que lo que estás necesitando.

Comenzó a mamar con desesperación, mientras yo le acariciaba los pechos a traves de su uniforme, estaba por acabar cuando escuché como un grito contenido, no sabría como explicarlo, miré hacia el lugar del cual había escuchado, y vi una sombra, Marta seguía chupando, sospeché que tal vez sería mamá quien había visto la escena, y pensé, problemas, por otro lado ya estaba llegando así que no le di mayor importancia y seguí disfrutando de la mamada que me estaba haciendo Marta. Cuando acabé le dije:

– Lo siento ahora no te puedo satisfacer, pero te prometo que cuando vuelvo te cojo como mereces.

Recogí mi maletín y al llegar a la puesta observo que el automóvil de mamá no estaba, regresé sobre mis pasos y le pregunté a Marta si mi mamá ya había desayunado, me dijo que no, y que ella supiera todavía estaba es su habitación, sospecha confirmada, voy a tener problemas, me dije. Con lo cual solo atiné a ir a trabajar, al llegar a mi despacho (contiguo al de mamá, y al pedo, porque apenas si estaba en el más de dos horas), entra Claudia quien ingresa con un café expreso doble, y me dice:

– Buen día, Señor. – Buen día Claudia, ¿con que empezamos hoy? – Solo una reunión a las 9 (eso yo ya lo sabía), y supongo que parciales en la facultad. – Dedícate solo a las tareas de oficina, y no te metas en otras cosas que no son de tu incumbencia, hoy no estoy de humor. – No pensé que le molestaría que le hiciera una broma – dijo algo nerviosa. – Claudia no importa, te podes retirar – dije sin más, viendo como ese cuerpo salía por la puerta. Claudia era y es mi secretaria, en aquel entonces ella contaba con 28 años y yo con varias de pajas en su memoria, había pensado en bajarle la caña en más de una oportunidad (me miraba con bastante interés) pero yo no quería problemas y menos con una mujer casada. Abstractos en mis problemas, y releyendo los documentos discutiría en la reunión de las nueve, escucho por el intercomunicador la voz de mamá.

– Eduardo, podes venir un minuto, tengo que hablar con vos. – Ya voy – Problemas. Abrí la puerta que separaba las oficinas y como si nada hubiese sucedido le dije: – ¿Que querés, mamá? esperaba el discurso. – Mucho cuidado hoy en la reunión, estos personajes son de cuidado, no era sobre lo de esta mañana, bien, muy bien- y si nos descuidamos, quedamos mal parados. – No te hagas el más mínimo problema, primero que hablen ello y después hablamos nosotros, ¿te parece? – Si.

Sin más que decir, salí, y así pasó el día, cena normal, sin reproches, no vi a Marta así que supuse que estaba en la cocina y por ello Bibiana era quien servía la cena. Luego me enteré que Marta había dejado de pertenecer al servicio doméstico, cosa que me molestó un poco, transcurrido unas semanas, se había incorporado al servicio doméstico Susana, sencillamente era un bombón, y en cuanto la vi me dije, esta murió.

Tres semanas más tarde, un día miércoles, dormía hasta tarde (yo siempre duermo hasta tarde los días no laborables, mamá lo sabía), era feriado y sobre las 11 de la mañana, entró en la habitación Susana, a Susana ya la había pasado por las armas, al entrar yo me desperté al palo como siempre, Susanita estaba siempre en el lugar justo y en el momento justo, salté de la cama la comencé a besar y acariciar, acercándola hacia la cama, en donde comencé a revolcarme con ella, bajé hasta su vagina que lamí con desesperación una vez que acabó (le ponía algo que mordiera a efectos de hacer ruido), le ofrecí mi pija para que la chupara, lo hizo lento de abajo hacia arriba como me gustaba, le dije que se pusiera en cuatro, ella se incorporo me besó y se dio vuelta ofreciéndome su hermosa concha.

Le apoyé la cabeza en la entrada y de un solo golpe se comió los 18 x 6 que calzo, y comenzó un bombeo frenético, estaba a punto de acabar, y se abre la puesta por la cual aparece la cabeza de mamá (esto se estaba convirtiendo en costumbre), miré instintivamente hacia la puerta si dejar de entrar y salir de la concha de Susana, mamá retiró la cabeza, cerró la puerta, mientras tanto, yo había tenido el mejor polvo hasta el momento.

Al bajar a desayunar mamá no estaba, me extrañó, habíamos quedado en jugar un partido de tenis, pero evidentemente lo había suspendido y no me había avisado, vuelta a mi habitación a cambiarme de ropa. Tomé mi Mercedes y salí, mientras pensaba en el polvo que había tenido un rato antes, y llegué a la conclusión que en realidad le había acabado a Susana de esa forma que estaba pensando que me cogía a mamá. Llegué también a la conclusión que necesitaba una veterana a toda costa y no chicas que a lo sumo tendrían 2 años más que yo.

Llamé a mi tío Gerardo y le dije que necesitaba hablar con él, así que fui hasta su casa, saludos efusivos de mi tía luego de lo cual, nos encerramos en la biblioteca, no sin antes mi tío decirle a mi tía que se abstuviera de entrar pues se iban a hablar cosas de hombres, le expliqué lo que me había sucedido:

– Vos debes de ser estúpido, ¿cómo vas a coger en la casa de tu madre? – ¿Y vos nunca fuiste joven, y nunca te volteaste a una sierva? – Sí, pero lo hacía con discreción.- Yo también soy discreto, hace más de 3 años que cojo en casa a escondidas, empleada que llega, si está buena, muere. – ¿Y que queres que haga yo? – Necesito un departamento, bulo, o como se te ocurra llamarlo.- ¿Y?

– Yo no tengo todavía edad para alquilar uno, necesito que alguien lo alquile por mí, pero nadie de la familia debe saberlo, excepto vos.- Yo te presto uno que tengo sin alquilar – dijo mi tío- pero vos te encargas de la decoración y todos los demás chiches, ¿te parece? – Fabuloso, gracias tío. – Vamos, salgamos que si no tu tía puede sospechar, andá preparando algo para cuando llegues a casa, porque tu mamá va a saber que estuviste, no lo sabrá por mi off curse, sino por – y me señalo a mi tía en el jardín – vos sabes cómo son las mujeres.

Llegué a casa como a las 8 de la tarde, era verano recién estaba bajando el sol, al abrir la puerta me encuentro a mamá en la sala, estaba realmente estupenda, saludé y subí las escaleras hacia mi habitación, ya en el descanso de la escalera siento la voz de mamá, me doy vuelta y la veo al pie de la escalera que me dice:

– Eduardo, tenemos que hablar.- ¿Tenemos? pregunte, tratando de poner la mejor cara de boludo.- Si, ¿vas a tardar mucho? – No me ducho y bajo.

Me duché, un rato más de lo acostumbrado pensando en las mil formas diferentes en que me podría recriminar lo que vio en la mañana, como había pensado en mil, decidí no pensar más y bajar. Salí me vestí y bajé. Al llegar a la sala, mamá estaba de espaldas, y pude contemplar su cintura y su culo dentro de ese pantalón negro y pude ver claramente su sostén por blusa blanca, casi transparente, me sorprendí a mí mismo, pensando en mamá como una mujer, como el objeto de mi deseo.

– Mamá – dije ingresando mientras me acercaba al sillón sobre el cual me sentaría. – Eduardo, esto no puede seguir así – Yo pude apreciar como venía la mano así que me levanté y me fui hasta el bar, necesitaba un trago.- ¿Queres tomar algo? Pregunte sin darme vuelta. – Si, lo mismo que vos – Yo casi largo una carcajada, y pensé si vos quisieras lo mismo que yo, no estaríamos en la sala, sino en la cama – Entonces que sean dos los dobles sin hielo, y le acerqué el vaso de whisky – Perdón, que decías mamá

– Eduardo, esta situación no puede seguir así. – ¿Que situación? – No puedo estar cambiando el personal doméstico cada dos o tres meses- dijo mientras daba un gran sorbo a su vaso. – Y por que lo cambias tan seguido, a mí me parece muy eficiente. – Eduardo, no te hagas el estúpido, vos sabes a que me refiero, te bajas a cada una de las empleadas, y no puede ser.

– Mamá, soy un hombre, necesito mujeres, tengo deseos – mientras decía esto vi como sus pezones se iban poniendo erectos) – y por supuesto – tomé un sorbo de mi vaso- no está en mis planes vivir como el caballo a paja y agua, pero quédate tranquila que estoy tomando los recaudos para que esto no vuelva a suceder. – Bien, eso es lo que quería oír.

El problema fue menos traumático de lo que pensé que sería. Tenía ya un departamento y ahora solo me faltaba conseguir una veterana, de la edad de mamá. Cenamos, normalmente, comentamos algunos temas, y por supuesto la reunión con mi tío, le dije que fue sobre una computadora que quería comprar y quien mejor que él que tenía una empresa que se dedicaba a la venta.

Me retiré de la mesa y subí a mi habitación, música, vídeo, algo que me ayudara a pensar, en cómo hacerlo, unos treinta minutos después me recosté sobre la cama y se abrió la puerta de mi habitación, era mamá que venía a darme las buenas noches, me sorprendió como se había vestido, ya que venía con tacos altos, una tanga, un sostén, medias y un salto de cama totalmente transparente, la verdad que estaba más que cogible, me incorporé (al palo) y le dije.

– Si no te molesta, me gustaría que la próxima vez que ingreses a mi habitación tengas la deferencia de golpear a la puerta. – Siempre entro sin golpear, ¿a que viene todo esto? (me dijo mientras desplazaba su vista por todo mi cuerpo deteniéndose justo en donde yo quería que se detuviera).- Vos sabes lo que pasó, y no quiero que vuelva a pasar.

– Eduardo me dijiste que habías tomado recaudos, para que no pasara.- No me refiero – dije casi con enojo – a lo de esta mañana específicamente, pero hay otras cosas como que este desnudo en el cuarto u otras cosas.- ¿Como cuáles? La miré – Oh, ya entiendo. – Me alegro.

El beso de las buenas noches, y salió de la habitación. Yo me desvestí rápidamente, tenía que hacerme una paja o moría.

El departamento que me dio mi tío era estupendo, una buena vista del río (lo que menos me importaba), amplio, así que lo decoré en forma exquisita, junto con una amiga, mi amiga pensó que era para mí, le dije que esto era para mi tío, con lo cual asunto terminado. Me fui a una agencia de contacto (era la única forma de encontrar lo que yo buscaba, una mujer mayor que quisiera conocer un pendejo), el tipo que me atendió me invitó a sentarme y me explicó que eran una agencia seria, responsable, etc. Le expliqué lo que necesitaba, se sacó los lentes y me dijo:

– Nosotros somos una agencia seria.- Me parece excelente, yo busco una mujer mayor que desee establecer relación con un hombre más joven, dígame si la tiene, si o no – dije algo malhumorado. – Déjeme ver que puedo hacer.

Me levanté y me fui. Como a la semana recibo un llamado de la agencia si podía acercarme a la brevedad, al llegar me recibe el tipo y me dice que encontró lo que yo buscaba, me pasó un recibo y una hoja con el membrete de la agencia, pagué, tomé el papel lo guardé y me retiré. En el papel indicaba el teléfono y los horarios de llamada, estos eran todos los días después de las 18 horas, miré ansioso el reloj eran las 15 horas, así que decidí irme hasta casa y ver si podría hacer algo para controlar la ansiedad.

Miraba el reloj cada 10 minutos más o menos (más bien menos), 30 minutos antes de la hora convenida me fui hasta el departamento, llegué 10 minutos pasada las 18 horas, y tomé el teléfono para llamar, marqué y luego de unos cuantos segundos escucho la voz de una mujer:

– Hola… – Hola – dije impostando la voz. – ¿Que desea? – Hablo de parte de la agencia XXXXXXX, ellos me dieron tu número para llamarte.- Por supuesto – dijo, no se pero presentí que su voz había cambiado a una voz más sensual.- Desearía saber cuándo nos podemos encontrar para charlar.

– Debería ser después de las 10 de la noche, el día si querés lo podes poner vos.- ¿Te parece bien esta noche?, ya al palo, imaginando por su voz que era un bombón.- Bien, el día esta cálido y parece que será una noche agradable. – Perfecto, donde te gustaría que nos encontremos.

– Hay un bar en Olivos, XXXXXXXX, ¿lo conoces? – Por supuesto – fantástico, pensé cerca de casa, lugar discreto, si es un loro no hay problemas porque hay poca luz – excelente idea, ¿pero a que hora y como te reconozco? – 23,30 te parece, y decime vos como vas a estar vestido, yo soy tal cual lo pediste según me dijeron.

– Allí estaré – no me gustaba la idea de no reconocerla, pero le dije – me verás entrar con una rosa blanca en la mano derecha. – Chau, lindo. – Chau, linda – Corté, claro que al palo.

Fui a casa, mamá aun no llegaba, me senté en la sala a tomar un whisky y escuchar música, mamá llegó unos minutos después, y le ofrecí tomar algo eran las 19 horas, me dijo que sí y le serví un whisky sin hielo, me sorprendió que se lo tomara de un solo trago, nunca la había visto así.

– ¿Problemas en la compañía? – No, pero te comento que esta noche voy a salir, tal vez regrese tarde, vos sabes cómo son los juegos en casa de Gabriela.- Muy bien, yo también tengo que salir, y lo más probable es que también llegue tarde, Gabriela era una amiga de mamá que estaba refuerte y en más de una oportunidad creí ver en sus ojos miradas de deseo hacia mí. – OK, cuídate.

Cena normal, y subí a mi habitación a cambiarme de ropa, mamá hizo lo propio, alrededor de las 22,45 horas, se vino a despedir de mi, estaba muy bella, con una pollera minifalda pegada al cuerdo y una botas (tipo bucanero), sino fueras mi mamá pensé, Eduardo me voy, beso en la mejilla y salió, noté que estaba al palo, ¡si fuera así la veterana con la cual saldría esta noche!, ese pensamiento más que pensamiento fue un ruego.

Avenida Libertador, y yo sin saber donde estacionar, estacioné cerca como a mí me gusta apenas dos cuadras del lugar de encuentro establecido, al bajar del auto tomé la rosa y me puse en camino, sentía una cierta vergüenza en caminar con la rosa en la mano, si me veían algunos de mis amigos, las cargadas podían llegar a convertirse en infernales, en la puerta miré para todos lados, tomé coraje e ingreso en el bar, el bar es a media luz, mucho no se ve si no se está cerca de la barra que tiene una luz amarilla, me pegué a la pared y comencé a buscar a alguien con las características que yo le había solicitado mientras la vista se iba adaptando a la luz del antro, apoyada en la barra de espaldas a la puerta veo una mujer que podría llegar a tener las características que yo buscaba, me acerco por atrás y cuando estaba como a un metro, esta se da vuelta al verme con la rosa blanca en la mano derecha.

No tengo palabras para describir la sorprendido que estaba, y cuan sorprendida estaba mamá, la sonrisa con la que se había dado vuelta se borró, al igual que la mía. Solo atiné a dar vuelta sobre mis pasos y salir del bar, que ya me ahogaba, mamá atrás diciéndome que la espere, por supuesto que la espere. Una vez en mi auto, lo puse en marcha y salimos rumo a casa, dejamos el auto de ella donde estaba, se sentó cruzando sus piernas en el asiento, mientras yo manejaba y me dijo:

– ¿Que haces acá? – Lo mismo que vos, pero a la inversa, ¿porque lo preguntas? – ¿Y que sabes lo que yo ando buscando?- Tenés razón, no sé lo que andas buscando, pero me lo imagino.- Y que te imaginas.- Nada mamá, nada.

Llegamos a casa y entramos en la sala. Me fui al bar derecho whisky doble de un solo trago y mamá que me dice, y para mí no hay nada, dos whiskys dobles más uno de ellos para mamá y me siento en el sillón cerca de ella.

– ¿Que pasa?, ¿no me pueden gustar ir a un bar y tomar una copa? – Si vas a ser sincera, hablamos y estoy dispuesto a una conversación, caso contrario me retiro a mi habitación. – Está bien, está bien, fui porque me… – ¿Porque mamá?, se breve y concisa.- Porque me había quedado en juntar con un tipo, que resultó que es mi propio hijo.

– Si, ves así la conversación tiene otro color, vos estás buscando un pendejo como yo y yo una mina como vos, así de fácil.- Lo que pasa que he visto cosas en esta casa que…- Los dos sabemos que es lo que has visto.-Y bueno, para serte sincera hace años que no me acuesto con un tipo, y por otra parte te recuerdo que vos también estabas ahí.

– Si, ¿sabes lo que pasa?, que yo se que sos mi mamá pero también te veo como a una mujer y realmente buena. – Eduardo, soy tu madre.- ¿Querés que tengamos una conversación en serio o no queres que tengamos una conversación en serio?- Lo que pasa que es algo cruda.- Pero es la realidad, temes que admitirlo, es así. – Si – dijo casi con un hilo de voz y se puso a llorar, me acerqué aun más a ella a efectos de consolarla.- Bueno está bien, no llores más.

La abracé y comencé a sentir como se me paraba, la cabeza de mamá en mi hombro y yo que miraba para abajo vi como sus piernas esbeltas habían quedado al descubierto y dejaban ver los encajes de sus medias, comencé a darle besos chicos en su cabellera y en sus mejillas, algo se calmó, la tomé en mis brazos y la llevé a su habitación, mientras subía la escalera separó su cabeza de mi hombro y me dijo:

– Eduardo, eres tan amable y gentil – y degenerado pensaba yo, mientras sentía que la pija me iba a estallar en el pantalón, rozó sus labios con los míos, como yo había llegado al final de la escalera la bajé, se paró frente a mí y yo no pude más y la abracé y comencé a besarla, nuestras bocas se abrieron, nuestras lenguas se buscaban con desesperación, yo bajé las manos hasta su culo y la pegué bien a mí, comencé a subir su vestido, tomó mi mano y me dijo: – Vamos, llevándome hacia su habitación.

Al llegar la di vuelta y comencé a besarla de nuevo en forma casi desesperada, le saqué el vestido, quedando con todo su maravilloso cuerpo a mi disposición, la di vuelta y comencé a quitar su sostén, lentamente, besando sus hombros, mientras sentía su mano bajar hacia mi entrepierna, suspiró al llegar a tocarme la pija

– Apúrate – me dijo casi como un sollozo, necesito que estemos en la cama, necesito sentir tu pija dentro mío,

Yo estaba que no creía lo que escuchaba, confieso que esas palabras me hicieron bramar

– Tranquila, disfrútalo – dije yo.

Que en realidad quería que me suplicara que me la cogiera, luego de sacarle el sostén, comencé a pasar mi lengua por su columna desde los hombros hasta llegar a su bombacha que retiré suavemente hacia abajo mientras ingresaba mi lengua en el nacimiento de su culo, cuando la bombacha llegó al piso y pudo caminar, se dio vuelta, me dio un beso y deslizó su manos a mi pecho, tomó la camisa y la abrió de golpe rompiendo la misma, me di cuenta que si yo bramaba de calentura, mamá bramaba mucho más, se agachó, me bajó los pantalones y el slip, mi pija saltó hacia delante una vez liberada de su prisión, mamá la tomó con sus dos manos subió la vista y me dijo.

– He esperado mucho para comerla – y comenzó a pasarle la lengua de arriba abajo y luego se la introdujo toda adentro

Yo comencé un a mecerme mientras que con mis manos acariciaba su cabeza, unos momentos después me agaché y la tomé de los hombros y se incorporó, me besó en la boca y sin soltar mi pija se dio media vuelta y me llevó a la cama. Se tiró de espaldas con las piernas abiertas y yo como un buen hijo me arrodillé entre ellas para beber sus jugos que eran abundantes, subía y bajaba mi lengua por aquella raja que había soñado tantas veces, mamá tomaba mi cabeza y la oprimía contra su concha diciéndome:

– Así, si asíííííí… hijo mío, que bien que me la chupas, seguí no pares.

Cuando escuché esto la paré, la di vueltas y seguí con su culo, un momento más, cuando intentó darse vuelta la empujé para que se quede abajo y me monté en su espalda, poniendo mi pija entre los cantos de su delicioso culo y comencé a acariciar todos su cuerpo, retorcer sus pezones, mientras mordía su nuca y luego acariciaba su columna con mi lengua, yo tenía el control porque había acabado un momento antes en seco, al estar más calmo esto me permitió moverme mejor, transportarla y llevarla al placer que yo quería que obtuviera.

Siento la voz de mamá que un poco más ronca me dice:

– Eduardo, por favor cogeme, cogeme hijo – le di vuelta, y ahora sí, ahora si me la iba a coger como se merecía, y me di cuenta que le encantaba el lenguaje duro mientras se comía la chota que le daba.
– Ahora te voy a coger mamá, ahora – mientras decía esto la iba clavando de a poco en su concha jugosa, indicando con mis manos apoyadas en sus caderas el ritmo – ¿Te gusta cómo te coge tu hijo, putita? – Si, mi amor, nunca me hubiera imaginado que un macho me iba a coger tan, bien, hijo -cada palabra que escuchaba me transportaba, si seguía hablando así yo acabaría en unos segundos más.

– Como me calentás yegua, movete, movete, se la puta que necesito – le dije mientras comencé a dar estocadas en forma oblicua con movimientos circulares, sin soltar el pezón que me había alimentado cuando niño. – Que acaso me vas a decir que Marta y Susana te cogen mejor de lo que te coge tu madre, decía esto mientras cruzaba las piernas sobre mi espalda y el cuero de sus botas se clavaba en mi espalda.- Mamá, vos coges muy bien.- decíamos esto mientras nuestras caderas libraban la una batalla que parecía final, yo no quería acabar hasta ver como acababa ella.

– Nadie – me dijo, y dejó de moverse – Nadie te va a coger mejor que tu madre, nadie, desde ahora esta concha está abierta de par en par, no quiero que desperdicies tu leche en otras mujeres, porque de ahora en más tu madre será tu mujer.- Mamá te voy a acabar adentro – le dije

Yo no me pude contener más, inundé sus entrañas con mi leche, justo en el momento en que ella acababa por segunda vez, saqué mi pija y ella presurosa comenzó a limpiarla con su boca, cuando terminó, yo ya la tenía otra vez al mango, me miró y me dijo:

– Hijo, que feliz vas a hacer a tu madre, si tardas tan poco en que se te pare.- ¿Tanta necesidad de pija tenés? – Necesito que me tapes todos los agujeros, sabes las pajas que me hice pensando en coger con vos, después de verte coger a todas y cada una de las empleadas de la casa. – Entonces date vuelta y ponete en cuatro patas. – ¿Que vas a hacer?- Ya vas a ver, je, más ver vas a sentir – observando a mamá delante de mí ofreciéndome su hermoso y adorado culo.

Le apoyé la mano en la cara interna de sus muslos notando que el encaje de las medías estaba humedecido, y comencé a desplazar la mano hasta la concha donde se estaban corriendo los jugos, unté mi mano con ellos y comencé a desplazarlo hacia su ano cuando estaba bien lubricado.

Le apoyé la punta en el ano, se quiso dar vuelta, no se lo permití y me dijo:

– ¿Que vas a hacer? – Ahora realmente te voy a culear, te voy a hacer el culo, mamá.- Hijo, hace mucho que no me hacen el culo.- Es hora de que alguien te lo vuelva a hacer mamá.

Con lo cual retiré mi pija que había apoyado en su culo y comencé a masajear con mi dedo, relájate le dije, y se comenzó a aflojar su ano con lo cual en unos momentos el dedo entró sin problema, así que traté de introducir otro más, cuando lo pude lograr, nuevamente le acerqué la punta de mi pija, que estaba a punto de estallar hasta su culo, y tomando a mamá de las caderas la atraje hacia mí.

– Paraaaa, déjame descansar un segundo – yo tenía dos o tres centímetros adentro y no sabía cuánto más podía aguantar- decidí dar la embestida final, y le pregunté: – ¿Lista?- Si, pero Eduardo, despacio.

Me ubiqué un poco mejor, con firmeza la atraje, de una sola embestida hasta la mitad:

– Hijo de Putaaaa, ¿Como me haces esto? – Cállate la boca y seguí culeando, no te das cuenta de cómo te estoy gozando, como estoy gozando de la mamá tan puta que sos, cuánto tiempo hemos perdido yegua.

– Si siento como me gozas, siento como gozas de lo puta que soy – decía esto mientras yo ya no me movía ella quien se movía frenéticamente corriendo su culo a lo largo de toda mi verga, estaba como poseída yo no podía creer que esa mujer era tan ardiente.

– Si sos bastante puta.- Como seré de puta que me estoy culeando a mi propio hijo.- Si pero movete más sacame la leche, mamá.- Si, dame más, dame, más hasta el fondo, guacho.- Tómala toda, mamá – le dije y de otra embestida hasta el fondo – sintiendo su culo ajustarse contra mi pelvis.

– Papitooooo…, que bien que se siente tu chota hijo, acábame adentro tírame tu leche en el culo.

Estaba recaliente y eso me transportaba al cielo, verla revolverse como, y entendí que el lenguaje sucio le volvía más loca todavía.

– Sos una yegua en celo, una puta, que te haces culear por tu hijo.- Quiero ser tu hembra, tu mujer.

– Yo voy a ser el macho que necesitas, no te preocupes de eso, si chota es lo que queres chota es lo que vas a tener, pero por favor acaba que no doy más.- Si papito dame la leche, dale la leche a tu madre hijo.- Toma mi leche mamá, tómala toda- Decía esto entre espasmos mientras caía recostado en su espalda.

Luego de fumar un cigarrillo, me fui al baño, eran las 2 de la mañana, por lo visto mamá estaba para otro encuentro, con lo cual vino al jacuzzi que hay en su baño, ya sin sus botas ni sus medías y me dijo:

– Puedo – pasándome una botella.- Por supuesto, respondí – mientras tomaba la botella de champagne para abrirla, mamá se sentó a mi lado con las dos copas y completamente desnuda, yo aun no asumía lo que había pasado, me había culeado a mi propia madre y estaba bastante tranquilo, destapé la botella y serví las dos copas, mamá alzo la suya y me dijo: – Eduardo, ¿que pensas de mí?, dije muchas cosas y las dije sin pensar, disculpame, pero es que siento que estoy enamorada de vos, que locura enamorarme de mi propio hijo.

– Mamá, me hiciste el hombre más feliz del mundo, yo estoy enamorado de vos, estoy enamorado como la real hembra que sos – mamá me dio las gracias y se incorporó y se paró en el jacuzzi, apoyó sus manos en los laterales, giró su cabeza y me dijo: – Clávame, culeame otra vez, mi amor, necesito chota, tu chota, la chota de mi adorado y querido hijo.

Yo me levanté y me puse detrás de ella, tomé la botella y comencé a efectuar una cascada de champagne en su culo y su concha mientras chupaba con desesperación los jugos de mi madre mezclados con la bebida.

– Assííííííí, sácame todos los jugos, así papito así, Edu Culeame, culeame ahora, cogete a tu mamá, decime soy la puta que buscabas, decímelo.- Si, me encanta culearte y sos más puta de lo que esperaba.- Cogeme Eduardo, Cogeme durante toda la vida, mi amor.

Es el día de hoy, tengo 35 años, mamá tiene ahora 49, se mantiene muy bien ya que a los 25 yo tomé las riendas del negocio, y ella solo de dedica a cuidarse (su cuerpo es su religión) y a ser la envidia de más de una treinteañera, porque ella solo busca estar hermosa para su macho, es decir, para mí.

Autor: Eduardo

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Escrito por Marqueze

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