Aprendiendo la lección

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Empecé a bombear su coñito por detrás, imaginado que era el culo lo que le estaba follando. Ella gemía cada vez más estaba llegando al orgasmo, paré, se la saqué, y la empecé a penetrar con dos dedos, mientras tanto, coloqué el glande en la puerta de su culo, y lo fui introduciendo lentamente pero sin pausa, estaba cumpliendo mi propósito, tenía metida casi entera mi verga en su ano.

Este relato sucedió cuando estaba empezando a descubrir cosas relacionadas con la sexualidad, era una cálida tarde de verano en Punta Umbría, yo estaba con una chica, Mamen, sexualmente no habíamos avanzado mucho, los típicos besos y morreos, con los tradicionales toqueteos para calentar el ambiente, ninguno de los dos habíamos tenido muchas relaciones, pero ambos nos habíamos estrenado.

Una tarde quedamos en su casa, como era frecuente, solía ir a recogerla, no solía haber nadie, sus padres trabajaban, y el hermano se iba a la playa y volvía de noche, llegué algo temprano porque no tenía nada que hacer, y llamé a la puerta varias veces y nadie me abría, di la vuelta a la casa, y entré por el patio, que normalmente estaba abierto, al pasar al salón, oí la ducha, empecé a llamar a Mamen, pero no contestaba, subí, y la puerta estaba medio abierta, y entonces la vi, y me quedé sorprendido, estaba sentada en el wáter, con una revista porno en el bidé, el agua de la ducha corría, se estaba masturbando, tenía la ropa puesta, camisa arriba y falda abajo, sólo le faltaban las bragas.

Al estar de espaldas a la puerta no se percató de mi presencia, y me quedé mirando sorprendido, con una mano se frotaba el coño circularmente y con la otra se acariciaba sus rígidas tetas por encima de la camisa, Mamen gemía placenteramente sin darse cuenta de que la observaba. Este escenario me excitó en exceso, no pude contener mis deseos, y me metí cuidadosamente en el baño, me quedé dentro de pie, permaneciendo de espaldas a ella, la cual ni se inmutó, supongo que por estar concentrada en su masturbación, y por el ruido de la ducha.

Me regalé el observarla un poco más, su ritmo había aumentado algo, y ya ni miraba la revista porno, la cual exponía a un hombre latino penetrando a una rubia nórdica por el culo. Tras un rato observándola, me abracé por detrás a ella, dándole un susto de muerte, se sobresaltó, y al volver la cara y por la que puso, se dio cuenta de que la había sorprendido masturbándose, su cara se enrojeció, debía estar muy abochornada, pero yo echándole una mano, me lancé sobre ella y la besé con pasión, para que pasara el rato, y para que no dejase su calentura. Ella bajó su nivel de excitación algo, por el shock, pero me encargué de calentarla de nuevo con mis besos y caricias, aunque esto no era muy difícil, porque Mamen estaba hoy más alterada que nunca.

Muestra de esta sobre excitación fue el que al instante, me dijera que si quería verle las tetas, cosa que nunca me había dejado vérselas, obviamente yo le respondí que sí, algo cohibido y nervioso ante esta nueva situación. Fue dicho y realizado, sin demora se desabrochó la camisa y se quitó el sujetador, dejando caer al suelo la ropa, y permitiéndome ver los senos redondos y bien formados que tenía, con pezones oscuros y pequeños. Acto seguido, y al ver mi cara de asombro, me dijo que podía tocarlos, estaba desconocida y atrevida, había dejado a un lado las inhibiciones y había pasado al ataque, eso me gustaba mucho, me ponía muy cachondo. La volví a besar, chocamos nuestras lenguas, y mientras tanto le tocaba los pechos, primero los sobé con delicadeza, estaba un poco nervioso, e iba manoseando aquellos senos, después empecé a acariciarlos un poco más fuertes, no podía parar, me encantaba apretar esas tetas, acariciar sus pezones, duros y erizados, que contrastaba con la flexibilidad del resto de sus pechos.

Separé mi boca de la suya y recorrí su rostro y cuello con la lengua, parándome en las zonas que a ella más le excitaban, hasta que llegué a sus pechos, que lamí con lujuria, mi lengua se movía frenéticamente por sus pezones, iba alternando de seno cada poco tiempo, y mis manos se encargaban de que ninguna de sus dos tetas quedara ignorada. Ella se estaba poniendo muy cachonda, y para mi sorpresa, se metió una mano en el interior de su falda, que estaba sin bragas, quería masturbarse mientras le chupaba las tetas, así estuvo un rato, hasta que quité una mano de los senos y le bajé la falda, a lo que no puso impedimento, aunque me observaba atentamente para saber lo que iba a hacer.

Una vez desnuda, le dije de irnos al dormitorio, ella asintió con la cabeza, se acostó en la cama y le dije que iba a comerle el coño y que iba a correrse en mi cara, ella se puso algo nerviosa, pero tras unas caricias, ella abrió las piernas tímidamente, observando su coño, el cual no era virgen, pero si era muy nuevo, me puse de rodillas en la cama y le metí la lengua en su peluda y húmeda rajita, que desprendía su clásico aroma. Pasaba mi lengua de arriba abajo, y Mamen soltaba leves gemidos, todo esto hacía que mi polla se me pusiera extremadamente dura, ella se dio cuenta del asunto, y me quitó el pantalón y el slip, y mi polla dura y firme asomó ansiosa por un poco de acción, Mamen dio un giro, y cogimos una posición tal que cada uno tenía delante de su cara el órgano del otro.

Ella se encargó de satisfacer mi polla, se la metió toda de golpe en la boca, sentí su campanilla rozar mi capullo, le produjo una arcada, los nervios le habían causado una mala pasada, eso me excitó más, yo aumenté el ritmo de la lengua, lamía su rajita como loco, para después empezarla a penetrar con ella, obteniendo alocados gritos de placer por su parte. Al cabo de un tiempo, la excitación acumulada por Mamen se derramó en una intensa corrida, bañándome mi cara de sus jugos, ella era muy feliz, cambió de posición, y se arrodilló en la cama, chupándome la polla cada vez más velozmente, hasta que cuando me iba a correr, la saqué, tomé mi verga con la mano, y apunté a su cara, y mi pene escupió hacia allí, quedó totalmente mojada de chorreones, los cuales le goteaban hacia el pecho por la barbilla.

Después nos limpiamos un poco, pero ella aún quería más, Mamen se acercó a mi polla, y la siguió chupando, la quería reanimar, y al rato lo logró, la polla se me puso dura de nuevo. Mientras la lamía pensé en lo que había visto en el baño antes, en la revista, y se apoderó de mí el deseo de penetrarla por el culo, tenía muchas ganas. Tras un rato de caricias previas, la puse a cuatro patas sobre la cama, me puse por detrás, le pasé mi verga por toda la rajita, la cual estaba muy mojada, terminando siempre en su culo, el cual sin darse ella cuenta, estaba lubricando, le acariciaba los senos, besaba su lumbago, continué pasando mi pene por su rajita, hasta que tomé mi polla en la mano, y la puse a la altura del ano, me disponía a penetrarla analmente, pero la muy guarra me dijo que de darle por culo nada, me quedé contrariado, e hice un segundo intento, ella giró la cabeza, y me dijo que no repetidas veces, tomó con su mano mi pene, y se lo metió en su vagina.

Accedí a sus pretensiones, y empecé a bombear su coñito por detrás, por poco tiempo despacio, para después pasar a hacerlo rápidamente, imaginado que era el culo lo que le estaba follando. Ella gemía cada vez más estaba llegando al orgasmo, yo lo sabía, y paré, se la saqué, y la empecé a penetrar con dos dedos, mientras tanto, coloqué el glande en la puerta de su culo, y lo fui introduciendo lentamente pero sin pausa, ella gritó que no quería, yo la agarré de las ingles con las manos, quedando sujeta y sin escapatoria, estaba cumpliendo mi propósito, tenía metida casi entera mi verga en su ano.

Empecé a sacársela despacio y volver a metérsela, y ella gritaba que la dejase, que eso no se hacía, que no era decente, hasta que ya consciente de lo que había pasado, dejó de oponer resistencia y comprendiendo que su culito ya no era virgen, empezó a disfrutar de la situación, además yo la incitaba, gritándole que no se quejara, que era lo mismo que las fotos de la revista porno, que iba a sentir lo que notaba la chica, que su culo estaba ya como el de la zorra de la revista porno. La perra de Mamen empezaba a disfrutar, tanto quejarse, para después gustarle, y más aún, cuando se empezó a meter un par de dedos en su vagina, quería ser doblemente penetrada, yo continuaba penetrando su culo que cada vez estaba más abierto debido a mis bestiales sacudidas.

Antes de que me corriera empezó a sangrar por el ano, eso me dio un poco de miedo, así que se la saqué del culo sin haberme corrido, tenía la polla algo manchada de sangre de su ano, pero yo estaba a punto de correrme, y ella estaba a segundos, se la metí en la boca, mientras ella continuaba acariciándose el coño hasta lograr correrse por la cara que puso. Mamen tras un pequeño parón, me la siguió mamando, ayudada de la mano que me estaba pajeando, inmediatamente me corrí en su boca, llenándosela de semen, que tras quitar yo mi pene, ella escupió, cayéndole por la barbilla al pecho a manantial.

Tenía aspecto de puta, como la de la revista porno, le dije que ya estaba lista para poder posar en ellas, las que tanto le gustan, ella oía con cara de obsesa sexual. Cuando cayó la noche yo me retiré a mi casa, y la dejé allí a ella con su familia, había recibido una lección sexual gratis de lo que se debe hacer para satisfacerse a ella misma y a un chico.

Autor: Fary

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Escrito por Marqueze

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