Apuesta con mi novia, fantasias cumplidas

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Este relato contiene una serie de apuestas con mi novia, en una relación que debido a ambos trabajos, se tornaba rutinaria, fría y lejana.

Debía hacer algo para que fuéramos más felices.
Mi novia tenía un bien dotado cuerpo, tetas grandes, cintura pequeña, muslos fuertes…. sin embargo pese a ello, siempre se cubría en demasía, debido a la facilidad con que se sonrojaba. Le avergonzaba todo y se preocupaba demasiado en los demás.

Un día de copas, algo ebrios, decidimos hacer una apuesta, así que apostamos si aquella noche llovería. Ella perdió pues llovió a mares. Mientras charlábamos, pensé en lo que quería y se lo dije… yo quería que fuera una ramerita fácil, muy perra y por sobre todo muy, pero muy caliente… donde enfrentara diversas situaciones que yo le planteara durante una semana. Ella debía buscarlas, organizarlas, planearlas, cumplirlas y disfrutarlas. No podía objetar nada, no podía incumplir ninguna, ese era el trato de palabra. Además de buscar la forma en que yo, pudiera escuchar o mirar lo que ahí sucedía. Cuatro fantasías en que no podía fallar.

La primera fantasía que debía cumplir, era que tuviera sexo con un ex novio en la callejuela del lado de un edificio antiguo y poco concurrido. Así fue como ella, llamó a su ex novio, para que salieran a charlar de la vida. Ella con un vestidito corto, tacones y un escote que invitaba degustar lo vio, le dijo que no quería ir a ningún lugar, tan sólo charlar en el auto. Comenzaron a sonreír luego de un rato y conversar de aquellos años en que eran novios. Ella desvió el tema a cuanto disfrutaban el sexo, en aquellas largas sesiones de placer. Le confesó que nunca cumplió su fantasía más preciada, hacerlo en una callejuela oscura, él la miró y le dijo que bueno, así que bajaron del auto y caminaron a un lugar húmedo y solitario. Ella caminaba tocando su pija que se endurecía cada vez más, ya no daba más…. Bajó su pantalón y le mamó, él tomó sus tetas y las dejó en su boca, mordiéndola fuerte por el tiempo de haber roto. Luego ella se apoyo en la pared y levantó su falda, dejando ver sus medias, él sacó su pija y la penetraba una y otra vez, luego por el culo húmedo de placer… ella disfrutaba y se divertía, luego se lo volvió a mamar, para luego penetrarla nuevamente por su culito rico. Acabaron ambos, se despidieron, así cumpliendo su primera ardua apuesta.

Llegaba el día de la segunda fantasía: Seducir a su ex profesor. Esto ocurrió, luego de telefonearlo para preguntarle una duda en su nuevo trabajo, a lo cual decidieron tomar un café. Rieron y charlaron de la vida. A él siempre le atrajo, mirando sus tetas que casi salían de su vestido. Del trabajo ni hablar…. Ella le dijo que para poder explicarle bien, debían ir a un lugar con una pizarra, pues en el papel poco se entendía. Fueron a su oficina, al llegar al lugar, comenzó a escribir bien alto, de modo tal que se le vieran sus medias caladas sobre sus botas de tacones, ella le pidió se acercara. Al levantarse, le rozaba ingenuamente su cola con su pija, notándola dura. Ella volteó, lo miró y lo besó, luego tocó su pija fuerte, tomando su cabeza y llevándolo a su escote. Él la tomó y llevó contra una mesa, rompiendo su calzón y penetrándola durísimo. Había sido una buena alumna, ya era hora de terminar lo que hace muchos años comenzaron. Luego de acabar, ella bajó, mamándosela, para luego voltear así él penetrarla por su suculento culo. Que experiencia docente esa. Ella volvió a mamársela, bebiendo toda su leche guardada para ella.. Él se recostó sobre la mesa, ella subió sobre él, saltaba y saltaba, mientras le chupaba las tetas. Gritaba y quejaba. Que enseñanza le dio. Segunda apuesta.

Luego vino que tuviera sexo con dos de sus amigos.

Ellos vivían en un departamento en San Isidro, les escribió y les dijo una mentirita; que quería verlos porque quería ser consolada por romper con su novio. No los conocía mucho, ni ellos a ella. Bebieron muchos vasos de pisco, casi pierden el juicio. Ella vestida con un pequeño vestidito detrás de un abrigo largo, botas y maquillaje de ocasión. Ellos como era lógico, comenzaron con bromas de doble sentido y chistes subidos de tono, ella comenzó a reir y abrazar a ambos, luego uno de ellos, le insinuó una broma, medio en serio, medio broma; que podían consolarla ambos. Ella lo besó de inmediato, mientras al otro le tomó su pija. El otro, le tomó sus tetas y las chupó hasta dejarlas rojas… la desvistieron, ella mamó a uno su pija, mientras el otro la penetraba con sus manos en sus caderas. Ella le hizo eyacular con su boca, bebiendo toda su leche. El otro terminó, luego se sentó sobre uno, mientras el otro chupaba sus tetas y la besaba, así mucho rato. Hasta que más tarde se fueron a la cama de uno, donde ella quedó arriba y el otro le entraba por el culo, le dolía tanto, pero le gustaba mucho más. Una doble penetración de ensueño. Era casi desesperante para ella, pues uno terminaba y el otro seguía, así cambiaron durante horas de posiciones y ella no descansaba, incluso ya casi sin voz de tanto gritar. Al terminar, les pidió que no contaran nada y que se debía ir. Ella gritaba por algo que a escondidas soñó y hoy gracias a una apuesta pudo cumplir. Nunca más supo de sus amigos. Tercera apuesta lista.

La última excitante fantasía: seducir a su primo en la casa de playa. Ella le pidió ir a la playa así relajarse de una mala semana de trabajo y noviazgo. Viajó en la tarde, alcanzó a tomar sol con su bikini diminuto, muy pequeño, que tapaba lo mínimo, notando como su primo la miraba tras esos lentes oscuros, él la deseaba… Él vivía sólo, ya que su mujer se encontraba en Arequipa, ciudad al sur de Lima. Más tarde, al llegar la noche entre algunas discretas bromas subidas de tono, ella le contó sus “problemas” con su novio y que sentía debía encender la relación. Ya habían bebido lo suficiente para “casi” perder el sentido. Él siempre la miró con otros ojos. Ella le dijo que había llevado algunas prendas que quería él viera y le ayudara a elegir algunas, para seducir a su novio. Le mostró bikinis, vestiditos, tacones, polleras, pantis con ligas. Y todo se encendía. Él sonreía, sin saber que hacer, en su cabeza sólo quería enterrarle su pija., la deseaba a explotar. Su pantalón se notaba mojado y levantado de deseo.
Ella se acercaba cada vez, para que él tocara la tela y le diera consejos. Al mostrarle el último traje, le pidió le desabrochara su vestido, él ardiendo lo hizo, pero además, mordió su cuello, levantó su falda bruscamente, tomándola de sus caderas y metiéndoselo fuertemente; una y otra vez, la volteaba, la acostaba y la sentaba sobre él y ella saltaba perdiendo el control… La penetró durísimo casi toda la noche, conocieron toda su casa en diversas posiciones, ella se lo mamó, él se la mamaba. Su culo ya no podía retener tanta leche, su culo recibió todo su deseo. El balcón los recibió bajo la noche oscura. Que espectáculo habrían dado… Al llegar la mañana, ella se había ido sin despedir y con el compromiso a olvidar, terminando así las durísimas pruebas que perdió por una noche de lluvia. Cuarta apuesta.

Mi novia parecía una putita, creo que nos sirvió, pues ahora es más fogosa y siento que disfruta mucho más la vida. Más allá de todo, ahora el fuego se ha encendido al máximo, tal como en los viejos tiempos… nos miramos y hacemos el amor, nos reímos más y somos más felices. Si pudiera recetarlo, lo haría. Inténtenlo.

Ahora falto yo, que acabo de perder… ya me dijo que debía afrontar; iniciar a su hermanita de 18 años, mirarme hacer el amor con una ex novia, fornicar a su mejor amiga con tetas muy grandes y nuevas y a ella juntas, y por último recorrer la ciudad haciendo el amor…. Valieron todos los soles invertidos.

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