Aquí se folla si quieres I

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Hetero, Milfs, polvazo. Historia real con una divorciada de otra ciudad en la que resido (Almería), aunque yo soy de la capital del país, y ella se quedo bastante satisfecha. Espero que os guste, o no, esto es como todo.

Cuando entre en una página de contactos, creía que iba a follar mucho, jajajaja, ignorante, que no todo el mundo entra aquí para follar, o ¿sí?

La cuestión es que después de un par de semanas, poniendo un perfil normal, con un mensaje normal, pero que llegará a mujeres, que era mi intención, y viendo que sí, es cierto, muchas mujeres te contestan o leen tu mensaje que le envías, pero no entras en lo que ellas buscan, decidí cambiar de estrategia.

En vez de mirar posibles candidatas para mis encuentros sexuales, decidí cambiar mi mensaje, y ahora la verdad, no es que no pare de follar, pero si es cierto, que se folla, solo hay que saber cómo hacerlo, y las ganas que tengas.

Un día, me respondió una divorciada, que no por serlo tiene que estar con más ganas de follar que cualquier otra mujer, pero bien es cierto, que tiene más tiempo, y sabe elegir bien a quien meter entre sus piernas.

Esta mujer, no la voy a detallar, no por nada, sino porque tampoco es necesario, solo decir que si una casada busca algo fuera de lo que conoce ya, que si una soltera, busca algo que no tiene, una divorciada también, pero encima, sabe cómo y cuándo hacerlo.

Ella me contacto, me indico que no era de mi misma ciudad, por tanto, eso para mí no es un problema, porque me gusta conocer sitios en donde haya mujeres bellas, y por supuestos que les encante follar, pero no un polvo cualquiera, sino follar, lo que se dice en mi tierra, “ser bien follada”.

Estuvimos con unos cuantos mensajes, que bueno, no son rápidos, porque cada uno tiene su vida y su trabajo, pero ella estaba interesada en las conversaciones, y yo, que no soy novato, pues la deje hacer, aunque ella sabía perfectamente que tenía ganas de ella.

Nos mandamos el número de teléfono, porque la verdad, ya iba siendo hora de tener el encuentro.

Lógicamente, no iba a ser entre diario, bueno, fue en esta semana santa pasada, que ella estaba libre, eran 4 días, para poder estarlo.

No quería que fuera en su ciudad, por ello, la invite a pasar unos días en la mía, con la condición de que si no le gustaba estar, se podría ir en cualquier momento, sin explicaciones, ya que somos adultos, sabemos a lo que vamos, y no estamos para agradar a nadie. Ella, lógicamente necesitaba estar con un caballero, porque así me lo pidió, pero también con un buen amante, y me contó que estaba harta de muchos hombres que son muy respetuosos, pero en la cama, siguen siéndolo, cuando ella lo que deseaba era tener buen sexo y si luego nos gustaba, seguir teniendo, cuando pudiéramos ambos.

Llego en su coche, porque así podría irse sin esperar a los transportes públicos de viajes, que en esos días, no hay tantos, y además, porque ella es independiente, como muchas otras mujeres.

Cuando le di la dirección, y ella llego, se bajó de su coche, y cuando la vi, con ese pantalón vaquero, normal y corriente, pero bien marcado por su cuerpo, lo siento, pero me empalme de repente, ya que las fotografías no dicen toda la verdad de un cuerpo, ella, en persona, mejoro mucho más de lo que las fotos eróticas y desnuda, nos habíamos enviado.

Me dio dos besos, primero en las mejillas, pero luego, sin cortarse, me dio un señor morreo, metiendo la lengua, hasta casi mi campanilla. Yo, lógicamente, en plena calle, me asombro lo lanzada que estaba, pero bien es cierto, que en la ciudad en la que estoy, Almería, no soy de ella, por tanto, me da igual quien me vea, nadie me conoce tanto como para poderme decir algo, además, también soy divorciado, por tanto, no tengo que esconderme de nada.

La ayude a meter su maleta pequeña y su bolso en mi piso, y le dije que si estaba muy cansada del viaje (fueron casi dos horas de viaje desde su ciudad), que podría darse un baño o ducha y que yo la esperaría para darle un masaje, así se relajaba más, pero también es cierto que era casi la hora de la comida, y tanto ella como yo, estábamos hambrientos, por lo que me dijo que mejor sería que comiéramos algo antes, y luego nos duchábamos juntos, y ya se vería, porque no tenía pensado en irse hasta el domingo, según la presentación que le había puesto en bandeja.

Pero si hizo algo que me dejo con la boca abierta, aunque no me asusto, ya que he visto y he estado con mucha mujer casada, por tanto, es lógico hacerlo, o para mí, era lógico.

Se quitó el pantalón, con lo cual, la pude ver con ese tanga rosa palo que tenía puesto, y mirándome a los ojos, con cara de puta salida, me dijo que si se dejaba el tanga o se lo quitaba. Yo le dije que se lo quitara, porque me gusta también ser naturista, es decir, en casa, y en sitios en donde puedo, estoy desnudo, la ropa, es solo una vestimenta, nada más. Pero claro, el que se desnudara casi por completo de cintura para abajo, y estar a puntos de irnos a comer a un restaurante que conozco en un pueblo cercano, un buen italiano en el paseo marítimo de Aguadulce, pues la verdad me quede sorprendido, pero ella sabiendo lo que hacía, saco de su maleta un vestido muy fino, y holgado, de mucho vuelo, casi transparente, y quitándose la camiseta y el sujetador, se lo puso, para que así supiera lo que yo todavía no había podido probar. Se puso sus zapatos, y cogió el bolso y mirándome a mi paquete, me dijo que si nos íbamos a comer ya.

Me acerque a ella, y agarrándola de su hermoso culo, le di un morreo, y con mis manos, metiéndome dentro de sus nalgas, le dije al oído que estaba comportándose como una zorra caliente, por tanto, estaba bien que me pusiera salido perdido, pero la siesta se la iba a dar bien dada, a lo que ella se río, porque sabía que después de comer estaríamos follando hasta la hora que fuera. Ella me agarro la polla por encima de mi pantalón, y apretándola, solo pudo decir “madre mía, esto es para mí? ummmmmmmm, cabrón, me va a gustar tragármela”, pero claro, no era el momento de empezar a follarnos mutuamente, así que, con toda mi empalmadera, cogí las llaves de mi coche, y nos fuimos, esos sí, ella cuando entro en el asiento del copiloto, se subió bastante el vestido, casi hasta su vientre, y abriendo las piernas, dijo que tenía que enfriarse, porque mi polla la había puesto caliente y eso era un horno, así que, el aire le vendría bien.

Llegamos al restaurante, que sin tener reserva, cuando me vio mi amigo italiano, me dijo que no había problema, que siempre hay una mesa para un amigo y su bella acompañante.

Comimos una comida de estudio mezcla de española e italiana, muy bien hecha, y que la verdad, por el precio que se paga, se come muy bien, y no te quedas en absoluto con hambre, es más, a veces te llenas tanto, que necesitas andar por el paseo, para poder bajar bien la comida.

Íbamos agarrados de la cintura, o de la mano, dependía del momento o las ganas, pero íbamos charlando tranquilamente, y ella, estaba a gusto, porque hablaba tranquilamente y me escuchaba, como yo a ella.

Estuvimos casi una hora andando, incluso, nos metimos por la arena, sin los zapatos, lógicamente, y ella me pregunto si alguna vez había follado en la playa, a lo que le dije, que en las noches de verano, es cuando mejor se folla, por tanto la hice una invitación a que en verano se escapara para follarme en la playa. Se rio, pero acepto la invitación.

Cuando ya estábamos un poco cansados del paseo, nos fuimos al coche, para irnos a descansar, bueno, yo a darle un masaje en su cuerpo, y ella a descansar, que se lo merecía, o eso era lo que ella se creería, porque sabía que no íbamos a descansar mucho.

Llegamos a mi piso, e hizo lo mismo cuando veníamos de camino, que se subió el vestido, pero esta vez hasta la cintura, ya que quería ponerme muy caliente, y así me lo dijo, aunque no hacía falta, uno no es de piedra, la verdad, y una mujer caliente, abierta de piernas en el asiento del copiloto de tu coche, con el vestido en la cintura, y sin tanga ni braguitas, vamos, con todo el coño al aire, pues la verdad, si no te excitas es que estas muerto, y yo, muerto no estaba, realmente estaba con unas ganas de llegar o aparcar el coche, y de empotrarla bien, porque lo estaba pidiendo a gritos, así que, me calme, y llegamos a mi piso.

Cuando se bajó del coche, lógicamente, ya se había tapado con el vestido, pero iba todo el rato, con esa sonrisa de mujer caliente que quiere provocar, y vaya que si lo hizo, que en cuanto cerré la puerta de mi piso, le subí el vestido, y le hice que abriera una pierna, o más bien, que la subiera encima de mi espalda, para yo, de rodillas en el suelo, comerle todo el botoncito que me había estado enseñando en los dos trayectos, y claro, ahí fue donde ella se dio cuenta de que tenía debajo de su coño a una lengua, unos dedos, y un amante para mucho tiempo.

Se apoyó como pudo en la mesa del salón, porque yo le metía unos movimientos con mi cabeza, mientras le comía y mordía sus labios y clítoris, que en poco tiempo me dijo que no aguantaba más y que necesitaba correrse, a lo que yo, mientras le comía, ni le hacía caso, así que ella, agarrándome de la cabeza y apretando para su bajo vientre, se corrió en mi boca, con unos espasmos fuertes, como si llevara tiempo sin que le comieran su coño de esa manera.

Cuando acabo de correrse, yo seguía lamiendo, chupando y mordiendo sus labios y su botoncito, porque yo esta fuera de mí, quería más jugos de ella, pero ella me pidió que nos sentáramos donde fuera, que necesitaba ya estar sentada, y disfrutar de la tarde que nos quedaba.

Como ella solo llevaba el vestido, se lo quite en cuanto me puse de pie, con lo cual, ella estaba desnuda delante mía, y yo no me hice esperar, ya que necesitaba entrar dentro de ella, como fuera, por tanto, me quite toda mi ropa, y cuando ella me vio, y vio eso todo duro, gordo y empalmado, solo pudo decirme que si sería ella capaz de meterse ese grosor por sus agujeros, a lo que yo le dije que me daba igual si podía o no, porque yo la iba a follar bien follada.

Se sentó en el sofá, se abrió de piernas, y yo volví a donde me quede antes, ya que quería volver a sacarle jugos, y a que me pidiera que la penetrara, pero ¿qué mujer no le gusta que le coman el coño varias veces? Pues ninguna, así que ella, se dejó hacer, y volví a comérselo, pero esta vez, empecé a meterle los dedos, para que así, su punto G estuviera totalmente estimulado y tuviera un orgasmo bestial, pero creo que no me hizo falta mucho comérselo, porque con tres dedos metidos en su cuevecita, ella no aguanto mucho, vamos, escasos segundos y tuvo un fuerte orgasmo, convulsionándose su cuerpo, de tal manera, que los jadeos era casi gritos de lujuria.

Cuando acabo, casi mareada por ese orgasmo tan fuerte, me hizo que me subiera de donde estaba, y besándome mi boca, pudo saborear su corrida en mi boca, por lo que ella, me hizo sentarme en el sofá, pero yo siempre quiero comer, y necesito estar chupando algo, aunque sean los pezones, por lo que ella, se subió encima mía, y agarrando mi polla, se la puso en la entrada suya, y de un solo golpe, se la metió entera, en donde yo grite, porque joder, no estaba mojada mi polla, aunque con sus jugos, no hubo problema en que entrara, y ella chillo de alegría, al notarse que en su coño, si le había entrado.

Me dio sus pezones, para que los chupara, mientras ella no paraba de subir y bajar fuerte, para follarse a sí misma con mi polla metida.
Estuvo así un buen rato, en los que creo que se corrió varias veces, porque en cada orgasmo suyo, paraba un poco, metida toda ella dentro. Luego me besaba, me decía que era un pedazo de cabron por el aguante, por tenerla dentro de ella toda dura, y por no haberme corrido aun, pero me dijo que estábamos sin condón, y que donde pensaba correrme, si dentro de ella, o fuera, por lo que yo le dije, que siempre dejo mi semen dentro de la mujer, pero ella decide donde, si en su boca, en su coño o en su culo, y cuando oyó su culo, se quedó con cara sorprendida, y mirándome fijamente me pregunto si le iba doler mucho esa polla en su culo, a lo que yo le pregunte que cuantas pollas se había metido en su culo, y ella me indico que solo dos, y muy finas en comparación con la que tenía metida en su coño y que no bajaba de dureza.

Yo le pregunte si tenía prisa por que la enculara, y ella me dijo que no, que si yo no lo necesitaba, que podríamos ir adaptando su trasero a ese grosor, y fue cuando dándole un azote fuerte en su culo, le dije que siguiera follándose, que yo todavía no tenía ganas de correrme dentro de ella. Creo que eso la puso más caliente de lo que estaba, y pidiéndome que cambiáramos de postura, pues se sacó mi polla.

La verdad es que estaba fuera de sí, porque cuando se la sacó, bien es cierto que se le quedo algo abierto su cuevecita, y se rio, por el aire que le entro fresquito dentro de su coño.

Nos fuimos a la habitación, en la cama, y se puso ella a 4 patas.

Ese culo. Esa mujer a 4 patas, invitaba a darle de todo, por lo que escupiendo un poco en mi capullo, se lo pase por sus labios, y ella pidiéndome que se la metería, y la empotrara bien, me suplico que no parara de follarla hasta llenarla, que ella utilizaba el Diu, por tanto, no se quedaría preñada, pero eso a mí me daba igual, porque estaba claro que la iba a follar hasta llenarla, ya tenía ganas y un dolor en mis huevos, por lo que de un solo golpe se la metí en su coño, lo que hizo que la embestida la tumbara de cabeza y hombros, pero seguía con el culo en pompa, porque la tenía yo agarrada de sus caderas.

Empecé a darle embestidas, a cual más fuerte, y empotrándola contra la cama. Ella jadeaba, chillaba contra la almohada y decía palabras inexplicables, pero se oía que se corría de gusto y como una verdadera puta.

Seguí hasta que le agarre de su melena, y cuando ya no aguante más, acelere todo lo que pude y le llene de semen todo su cuevecita, y caí encima de su espalda, a lo que ella no paraba de jadear.

Mientras intentaba recuperar yo el aliento, le indique que su culo iba a recibir en breves horas mi polla, y ella me dijo que la dejara descansar, que necesitaba estar caliente para esa enculada, pero yo seguía con la polla algo dura, y moviéndome dentro de su coño, y ella me pidió que por favor parara, que no aguantaba más, que le dolía el coño de tantos orgasmos, a lo que le dije yo, que si era una puta en la cama, tendría que aguantar hasta que su amante estuviera agotado de follarla, y ella pidiéndome por favor que no se la metiera todavía, ya que estaba a puntito de desfallecer y eso ningún hombre se lo había hecho nunca, además, tenían más horas y días para hacerlo, porque ella no pensaba irse de ese piso, hasta el domingo.

Yo me salí de su coño, y notando que su culo se contraía, la deje que descansara, pero eso sí, me tumbe a su lado, acariciando su espalda y su culo, que me estaba llamando para que se lo follara, solo que eso será en la segunda parte, que ahora, me llama ella para quedar para el próximo fin de semana.

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