Aquí se folla si quieres III

Hetero, Milfs, polvazo. Comimos algo, y como hacia una buena tarde, decidimos ir a pasear por la playa, y me pregunto si conocía alguna cala algo así escondida, ya que le apetecía quitarse toda la ropa y caminar por la arena, un estilo a una playa nudista, pero que hubiera poca gente o ninguna.

La verdad, que en esta ciudad en la que estoy, en donde lo que más se ve desde un satélite es un mar de plástico, pues si, tienen varias calas en las cuales, ya de por si es difícil de acceder, por tanto, son de las que apenas gente puede haber, y por eso, le dije que se preparara, porque nos íbamos a estar un rato en la playa.

Se puso un vestido amplio, de vuelo y estampado, y nada más. Cuando digo nada más es que no llevaba ni sujetador ni tanga, vamos, literalmente desnuda. Yo, lógicamente me puse un pantalón corto, o bermuda y una camiseta, por eso de que hay que ponerse algo de ropa para salir a la calle, y cogiendo una toalla de playa, nos fuimos al coche, para ir a dicha cala.
En el transcurso del viaje, que duro al menos una media hora, ella no se cortó ni un pelo, en subirse el vestido a la cintura, para ir motivándome. Joder. Eso no era motivación, eso era provocar y con todas las de la ley. Que uno no es de piedra, y ver un monumento como esta mujer, la verdad, es hacerme que estuviera empalmado todo el viaje, menos mal que elegí una buena cala y tranquilita. Eso sí, tampoco me quede corto yo, y cada vez que tenía que cambiar de marcha, le pasaba mi mano derecha por sus labios, que la verdad, volvían a estar mojados, y así, casi sin querer, le estaba haciendo unos dedos interrumpidos por tener un vehículo con marchas, es lo que tengo. Eso le hizo tener un orgasmo lento y alargado, que cuando paramos en donde podíamos, ella me cogió la mano y metiéndosela entre sus labios, acelero para tener un orgasmo. Cuando acabo, le dije:
– Te has quedado a gusto, o necesitas que te ayude más?

Pero ella no podía ni responder del fuerte orgasmo que le había estado haciendo mis dedos en todo el camino, y claro, ella viendo el bulto en mi pantalón, me dijo:
– ¿Necesitas que te alivie ese bulto que tienes en el pantalón, o es que te alegras de que me haya puesto así, en el trayecto?

No hizo falta contestarla, porque ella sola, bajo la cremallera del pantalón bermuda, y sacando mi pene, se lo metió completamente en su boca, y empezó a realizar un masaje que nunca me lo habían dado con la boca, y es que oprimiendo su garganta como si fuera arcadas, me hizo que yo sintiera como una masturbación en mi capullo, que me falto un poco más para llenarle toda la garganta, porque iba tremendamente excitado, pero no aguante más, y agarrando su cabeza con mis manos, la apreté hacia abajo, y me corrí en su garganta, tanto que sin querer ella, por casi el ahogamiento, hizo un gesto de casi estornudo, y salió algo de mi semen por sus fosas nasales, y claro, cuando se levantó con los ojos con lágrimas, pero riéndose, le mire ese semen mío saliéndole por su nariz, se lo recogí con un dedo, y se lo puse en su boca, por lo menos para que saboreara lo que su garganta había tenido que tragar.

Eso creo que en vez de sentarle mal, la puso muchísimo más excitada y cachonda pérdida.
Se bajó del coche, y esperándome enfrente del morro, se apoyó en el capo, esperándome para que cogiera la toalla, y cerrara el coche. Una vez que estuve listo, la cogí de la mano, y diciéndole con un gesto de mi cabeza, que nos fuéramos, ella, me atrajo hacia ella, y dándome un morreo, me dio como las gracias por ese rico elixir mío. Y sin decir nada, y mirando alrededor, por si nos viera alguien, se quitó el vestido, y totalmente desnuda, pero con las zapatillas de playa, empezamos a andar por el sendero para bajar a la cala. El vestido lo llevaba en la mano, y estaba con una sonrisa, como si siempre lo hubiera hecho, por tanto, yo, viendo que ella estaba feliz, le seguía a su lado, y al final llegamos a la cala. No había nadie, lógico, tampoco es que la conozca mucha gente, y más estos días de Semana Santa, que la gente se suele ir a otros sitios.

Cuando de repente, ella cogió la toalla, la extendió en la arena, y se fue directamente a la orilla, para mojar sus pies, porque la verdad, es que el agua estaba bastante fría como para meterse, a lo que yo me senté ya desnudo, en la toalla, y me quede viéndola como jugueteaba con las olas en la orilla.

Entonces, ella se vino hacia mí y me dijo que el agua estaba congelada, por eso le dije yo que tenía los pezones erectos, por el agua del mar fría, pero ella se rio y me dijo que podría ser, pero realmente estaban así, porque estaba cachonda perdida con la paja que le había hecho y por la mamada que me había dado, así que, ya sabía lo que tocaba hacer en ese momento, y la verdad, como yo acababa de tener un orgasmo, pues estaba medio excitado, por lo que la hice que se pusiera en la posición 69, porque yo ahora tenía ganas de comerme sus labios, y ella no le importo, es más creo que le gusto tanto la idea, que se sentó literalmente en mi cabeza tumbada en la toalla, y me dedique a darle un buen masaje de lengua entre sus labios a lo que ella disfrutaba de buena manera por sus gemidos.

Así estuve un buen rato, jugando con sus labios, con su clítoris, chupándola, absorbiendo los jugos que de ella salían, y eso le hacía a ella tener cada vez más gemidos y cada vez se le aceleraba más la respiración. Se toca sus senos y sus pezones tanto, que ya no estaban duros sino que eran piedras, de la excitación, pero yo note un pequeño ruido entre los arbustos que teníamos detrás nuestra, aunque no les hice mucho caso, pero si pude mirar de reojo, con uno de los movimientos que ella estaba haciendo como si me cabalgara, una silueta de un hombre, realizándose una supuesta paja, pero como yo estaba más por la labor de darle placer a esta mujer que de estar pendiente de si alguien nos veía, pues hice que ella solita tuviera otro orgasmo, esta vez en toda mi boca, porque se corrió literalmente, diciéndome que no parara, y así hacía, porque realmente el orgasmo de esta mujer sabia bastante bien, y yo estaba ya otra vez excitado y empalmado, así que, seguí comiéndola hasta que ella no pudiera más.

Como la chupe completamente y tenía su orgasmo en mi boca, le pase la lengua varias veces con mi saliva y sus jugos por su ano, y eso parece que le gusto tanto, que enseguida se lanzó a comérmela de nuevo, y así evitaba que yo pudiera acceder más fácilmente como antes, a su ano, pero yo, agarrándola de sus glúteos, la hice que se tumbara completamente en mí, y así, con un dedo de cada mano, empecé a trabajarle o a estimularle su ano. Ella sabía que deseaba otra vez, metérsela por ese orificio, pero ella quería realmente estar llena por su orificio vaginal, así que, cuando noto con su boca que la tenía más dura que el mástil de una bandera, se dio la vuelta, y se la metió completamente hasta el fondo, por lo que le salió un grito de placer. Parecía que tenía ganas de tenerla de nuevo dentro de ella, como si llevara casi un día sin tenerla, y empezó a mover su cadera lentamente para darse gusto. Tanto gusto, que tuvo un nuevo orgasmo, que note yo en mi capullo, al vibrarle todas las paredes de su cuevecita.

Mientras, nuestro vecino escondido, no paraba de darse gusto de lo que estaba haciendo, y yo, oyéndolo, pero sin hacer caso, lo que hice es que cuando ella cayó encima mía con su orgasmo, la bese y le dije:
– No mires muy directamente pero enfrente nuestra tenemos a un voyeur que se está haciendo un masaje solo, con verte como me estas follando, así que, ¿qué te parece?

Y ella, mirándolo de reojo mientras me besaba metiéndome la lengua, se dio cuenta de donde estaba, y me dijo:
– No suelen gustarme los mirones, pero como me tienes como me tienes, y todavía no se ha dejado ver, le daremos el gusto de que se la machaque todo el rato que quiera, pero yo este finde soy tuya, y de nadie más. Que aunque estuviera muy bueno, y no lo veo, el trio no lo voy a hacer con nadie, eso sera en otro momento. Ahora estoy contigo y yo soy tu putita, así que, dame placer, nene, que me tienes encharcada como hace tiempo que no lo sentía.

Y si una mujer te dice eso, mientras la tienes ensartada, la verdad, no debes ni pensar en invitar a nadie a que la haga tener más placer, además, la verdad, no todos los días, se tiene a una mujer sevillana como ella, encima de ti, por tanto, seguí con ella, y dejamos a nuestro admirador o a nuestro voyeur que siguiera con lo suyo, porque estábamos bastante calientes como para hacer invitaciones, aunque yo ya he participado en más tríos en mi vida, y la verdad, cuando una pareja te invita a que participes, se agradece el detalle de darle placer a una mujer, pero también entendí en ese momento que ella quisiera tenerme solo para ella, y nadie más, así que, con ello, agarre sus nalgas y empecé a follarla fuerte, en dicha posición, con lo que ella sin esperarlo, empezó a gemir y a decirme lo cabron que era, porque la estaba taladrando de tal manera que no aguantaría tanto sin tener otro. Y así fue, con un movimiento de mete y saca rápido, la tuve de nuevo gritando que se corría, y esta vez creo que acabo algo más reventada, porque cayó encima mía de golpe. Pero yo seguía duro dentro de ella, y se me ocurrió hacer algo que muchas veces he hecho y les gusta a las mujeres.

Empecé a mover mis músculos de mi pene dentro de ella, y ella me dijo que por favor parara, que eso era demasiado para su vagina recién orgasmada, pero uno es un cabron y no pare, seguí haciéndoselo y no sabía yo lo excitada que podía estar que le produje una continuación de su anterior orgasmo, y claro, al notar como vibraba esa vagina, ella me pidió por favor que parara de hacer lo que estaba haciendo, pero yo estaba totalmente quieto, bueno, menos mis músculos dentro de ella, por ello, me empecé a reír, y ella entre los espasmos de su cuerpo con el orgasmo prolongado y mis risas, se rio pero me dijo que eso no se le hace a una dama recién corrida, y le dije yo que a las damas asi es como me gusta darles placer, que sepan que el hombre normal las tiene bien llenas de placer, y riéndose de nuevo me dijo, que lo de hombre normal, lo íbamos a dejar en hombre, porque normal no era, y que le gustaba que no fuera tan normal y que aguantara como aguantaba.

Ella se apartó de mí, saliéndole de su cuevecita ese líquido blanquecino que tanto me gusta a mí ver de ellas, saliéndole por el placer que había tenido. Y claro, le dije que quería tragármelo pero ella agarrándome de mi cabeza y hombros, me dijo que la dejara descansar un poco, que lo necesitaba, por lo que a veces, un caballero debe de hacer caso a una dama.

Descansamos un rato, hasta que yo, que todavía no había tenido el gran placer de correrme de nuevo dentro de ella, y ya empezaba a tener ganas, le dije:
– ¿Y por donde quieres que te llene de mi semen, porque antes lo has tenido en tu garganta, viciosa que eres, pero ahora, donde lo prefieres?
– ¿Tú quieres dentro de mi culo, verdad? Pero sabes que me gusta más dentro de mi coño, nene, que tienes demasiado calibre y no me voy a poder sentar en un mes por tu culpa cielo, así que, si no te molesta, dámelo donde quiero yo, y si eso, esta noche te dejo que me hagas lo que desees, pero de verdad, dale tiempo a mi ano a que se acostumbre a tu grosor, que no veas lo que tienes entre las piernas, y eso que decías en tus mensajes que la tienes normal, si, normal, ja, menudo cachondo eres tú. Aparte, nunca he estado con un hombre como tú, con ese aguante, hijo, tendrás a todas con las piernas abiertas, solo esperando que las llenes como a mí, pero hoy quiero que me lo metas dentro, y mi culito, para esta noche, si no te importa, ¿vale amor?
– Jajajaja, ¿que las tendré abiertas de piernas? Jajajaja que cachonda eres. No es para tanto, mujer, si es cierto que me gusta mucho tu culo, y más, lo apretado que esta, porque está claro que no follas mucho, pero como me estás dando mucho placer, te dejare descansar tu ano, eso sí, esta noche no te lo voy a follar, te lo follare mañana, así le damos tiempo para que se recupere. Y no tengo tantas mujeres abiertas de piernas, que te dije que es normal, porque es cierto, no tengo los famosos 22 cm, ni me hace falta, pero es normalita, algo gruesa, y con aguante, pero cielo, o soy especial, o no estarías aquí, conmigo, porque bien me lo dijiste en el mensaje que me enviaste un día, en el cual recuerdo que decías algo así, como que necesitabas sentirte llena y mojada por tantos orgasmos, y que si yo sería capaz de darte al menos unos cuantos orgasmos.
– Si, es verdad, creo que en ese mensaje te hice ver que estaba necesitada, pero cielo, de verdad, lo tuyo no es normal, mira. Todavía no te has corrido, y seguro que me aguantas otro asalto, y eso, la verdad, no es normal para un hombre que ya no cumple los 40, así que, si, eres de los pocos hombres en mi vida, que me darán lo que me estás dando. Pero entiende que mi coño puede con eso que tienes, pero mi culo solo está acostumbrado de vez en cuando y muy finitas, y la tuya, finita, lo que se dice finita no es, así que, nene, trátamelo bien a mi culito y así te lo podrás follar las veces que quieras, pero es delicado, y lo sabes. Y si, tienes un pedazo de pollón que no es normal, y lo quiero para mí, y ahora te lo voy a poner más duro que el árbol, porque quiero que me folles como la puta que soy para ti, así que, vamos, que ya me he recuperado.
Y con esas bonitas palabras de una dama caliente, se puso de rodillas y me empezó a hacer una maravilloso masaje con su lengua y boca, sin las manos, que la verdad, la manera que tenia de mover la cabeza, con lo que no la veía por su melena, pero me daba igual, me hizo que tuviera en solo tres movimientos de su cabeza, hacia abajo y hacia arriba, a que estuviera casi dura. Volvió a tragársela entera, hasta los testículos y movió sus músculos como arcada, y me hizo que se me pusiera dura. Estuvo así, un largo tiempo, saliéndole saliva de su boca, y cuando la tuvo durísima, me miro a los ojos, que ella los tenía otra vez llenos de lágrimas, por el esfuerzo, y sacándosela dijo:
– ¿Te cabalgo o me follas a 4 patas? Elige, porque quiero tu leche dentro, así que, tú mismo.
La cogí de su melena, y tirando suavemente, la quite, para que se colocara a 4 patas, mirando hacia el arbusto en donde ahora podría ver a dos siluetas, en vez de una, y moviéndose bastante, así que, estando ella a 4 patas, de rodillas, le abrí las piernas, y de una sola embestida, se la metí, y con el movimiento mío, ella no se lo esperaba, y se cayó hacia delante, con lo que yo me caí encima de ella, y estando ella tumbada boca abajo, pero con las piernas abiertas, le empecé a taladrar su cuevecita, y ella empezó a gemir rápidamente.
Empezó a anochecer y yo seguía follandola con lo que ella ya no aguantaba nada y se corría como loca, pero yo no paraba de entrar y salir rápidamente de ella, hasta que llegó un momento en el cual, su vagina de lo mojada que estaba y abierta, me salía de ella y entraba con el movimiento, y eso creo que le gusto tanto que se corrió de nuevo, a lo que yo, acelerando mis movimientos de cadera, la empecé a follar tan rápido, que me pare en seco dentro de ella, cuando note que me corría, y la deje dentro todo.

Los vecinos, estaban moviendo tanto los arbustos, que se oía más el ruido de las ramas que lo gemidos de ella, y fue cuando le dije a ella:
-Cabrona, mira el ruido que hacen nuestros vecinos, porque ahora deben de ser dos, y todo por el morbo de vernos follar.
Y ella casi sin respiración me contesto:
– Me da igual cuantos sean, pero que cabron eres, no sé cuántos orgasmos he tenido, pero me has destrozado el coño por lo menos para unas cuantas horas, y encima me lo has follado a tu gusto, por lo que veo. Eres mi cabron preferido, y te pienso follar todos los fines de semana que pueda, que tú no te libras de mí, tan fácilmente.
– Jajajaja, exagerada eres, si solo ha sido un polvo en la playa. Anda, vamos a descansar y nos vamos para casa, nos damos una ducha y cenamos, que creo que vamos a tener más vecinos como sigamos aquí, y al final, nos hacen una visita.
Ella, apenas sin poder levantarse, porque yo estaba encima, se giró hacia un lado, y pude salir de ella, y besándome, me dijo:
-¿Nos vamos?
Y yo le dije que sí, pero notando como le salía de su cuevecita, mi corrida, le dije:
– ¿No dejaras que se caiga ese líquido, verdad? ¿No serás tan puta de dejar que te vaya cayendo por tus muslos?
– Jajajajaja, pues creo que si lo voy a hacer, así, me hidrata la piel, que dicen que el semen hidrata mucho la piel, y esta zona la tengo algo irritada, y no sé de qué será, cabronazo mío, jajajaja

Y riéndonos, nos fuimos, eso sí, al subir por el sendero, justo al lado de nuestros vecinos, ella les dijo adiós, mientras subía totalmente desnuda, detrás de mí, que también iba desnudo, y con la toalla y su vestido puestos en un hombro mío. Los vecinos contestaron amablemente a la despedida, y alabaron el cuerpo de ella, y que si otra vez fuéramos, que les invitáramos a la orgia, pero ella les dijo que es mujer de un solo caballero, y claro, ahí quedo la cosa.
Nos montamos en el coche, ella, desnuda, pero yo me puse la bermuda, y me puse a conducir con un cansancio, pero bien, para llegar en breve a casa.
Nos duchamos juntos, y le dije que si quería ir a cenar a algún restaurante, o quería en casa, a lo que ella me dijo que prefería quedarse en casa, que estaba algo cansada y no sabía de qué.

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