Así seduje a mi padre: primeras miradas debajo de mi falda

Este relato nos narra el drama de una familia a punto de desintegrarse por un divorcio, y como la hija de esta, traspasa los límites de la decencia, y de la conducta aceptada por la sociedad, seduciendo a su propio padre y sosteniendo una relación con él a fin de que su hogar no se desmembrara. No es un cuento ni es fantasía, es un caso autentico; por tal motivo, carece de nombres, lugares, edades o cualquier otro dato irrelevante; el relato es algo extenso, pero no deja de ser interesante en ningún momento, vale la pena tomarse el tiempo de leerlo con atención sin omitir ninguna línea.

Papá trabaja administrando unas grandes ferreterías, lo que le hace ausentarse por más de 15 días cada vez que viaja a un estado vecino, donde hay una sucursal. Su relación con mamá ya no era buena, peleaban frecuentemente, yo escuchaba detrás de la puerta de mi cuarto, a diferencia de con ella, su trato hacia mí era muy bueno, jugábamos, reíamos, pero nunca quiso explicarme porque tenían problemas.

Yo era la única hija de mi padre, por eso él me consentía mucho. Tengo dos hermanos mayores, ambos varones, producto del primer matrimonio de mamá con un hombre que la abandonó para irse a trabajar a Estados Unidos y nunca supo más de él. Tuvo que trabajar para mantenerlos y tiempo después el mayor decidió irse al otro lado también y ahí formó su familia, mi otro hermano, a falta de padre, se volvió un vago, creo que se drogaba, un día asaltó con navaja a un tipo y lo hirió, fue detenido y esta en la cárcel purgando una condena por lesiones.

Papá regresó de uno de tantos viajes, cambiado, habló con mi madre y le pidió el divorcio, ella histérica le preguntó si había otra mujer, él no contestó, empezaron a discutir muy feo, mi mamá lloraba, le dijo que sus hijos estaban mal por no haber tenido padre, y que si eso era lo que me esperaba también, él respondió que no, que seguiría al corriente de mi educación y de mis gastos, “eso no es suficiente”, dijo mamá ” lo que ella necesita es un padre, no su dinero”….

Entre la discusión ella preguntó cómo era la otra, él no quería responder, mamá dijo “¿ es joven, verdad?” estuvo presionándolo a gritos, hasta que cansado él dijo que sí, que era muy joven y bonita; a mi madre los años no la habían tratado bien, el trabajo y las preocupaciones la habían acabado muy rápido, nunca podría competir con aquella rival: furiosa le dijo “no es justo, después de que te he dado tantos años de mi vida, ahora te largas detrás de la primera jovencita que te encuentras”…

Yo había escuchado todo y sabía que era un problema grave, así pasaron los días, las cosas cada vez se ponían peores en casa…el asunto es que mi madre seguía profundamente enamorada de mi padre y no podía soportar pensar en un divorcio….menos ahora que estaba esperando a la cigüeña por cuarta ocasión…ya tenía un mes de embarazo.

En los días siguientes todo empeoró, mamá había dejado de comer, papá no pudo convencerla de que lo hiciera, yo estaba muy preocupada y no sabía que hacer. Un viernes regresaba de clases totalmente inmersa en mis pensamientos, cuando al pasar por una construcción, unos tipos que trabajaban ahí, empezaron a decirme cosas, “mamacita, estás en edad de merecer…y me mereces”, “mira nomás que tortita, porque no le ponemos su chilito”, los vi aproximarse hacia mí, y me detuve asustada, el más cercano me dijo, “no te hagas, lo estás pidiendo a gritos… pásate para dentro, te va a gustar” me alejé de ahí caminando muy de prisa; al llegar a casa, encontré a mi madre hecha una sopa, desecha en lágrimas y para colmo había bebido de más, lo que era muy peligroso dada su condición de embarazo, como pude la ayudé a ir a su recámara y la recosté para que durmiera, lo que no debió de tardar más de 2 o 3 minutos…

Me quedé en la sala pensando que podría hacer para ayudarlos y decidí hablar con mi padre cuando este regresara de trabajar, eran como a las 7 de la noche, papá llegaría como en una hora, intenté cenar algo, pero la verdad no tenía apetito, la tele me desesperaba, así que decidí darme un baño para relajarme. Entré al baño, me despojé del uniforme de la escuela y me dispuse a entrar a la regadera cuando reparé en la imagen que podía ver en el espejo: mi cuerpo estaba completamente al descubierto. Recordé las peladeces que había escuchado de boca de los albañiles al pasar aquella tarde por la obra en construcción, ahora a solas empecé a observarme detenidamente, mi piel tenía un tono rosado muy saludable, mi busto era pequeño pero perfecto y muy firme, mis senos se veían rosados, ya que soy de tez clara, muy resplandecientes, los pezones se me ponían duros y puntiagudos con mucha facilidad. Observé que mi cintura se hacía estrecha cada vez más y mis caderas algo pronunciadas, mi abdomen era plano y mi ombligo pequeño y llamativo, mi trasero estaba bien formadito, llenito, mis nalgas eran bastante firmes; en comparación con estas, mis piernas largas parecían un poco delgadas, pero eso ayudaba a que mi colita se viera tremendamente paradita, lo cual me llenaba de vanidad, al grado de que en más de una ocasión mi madre me había sermoneado por plantarme muy coqueta sabiendo que me vería más sensual y me indicaba que debía pararme derecha…ni ella ni yo sospechamos jamás que de esa sensualidad tendríamos que depender para que nuestra propia familia no se desintegrara.

Observando mi cuerpo, caí en la cuenta de que si aquellos tipos de la obra me encontraron muy apetecible con el aburrido uniforme del colegio, bien arregladita seguro que sería un delicioso manjar para cualquier hombre, sin embargo, a todas luces, había algo que le quitaba encanto a aquel cuerpecito delicado y menudito del espejo, una poca de vello fino al frente en mi pubis, que aunque nunca me había molestado, en ese momento hacía cierto contraste que no me agradaba, así que tomé la crema de afeitar y la navaja y me depilé, lo hice en forma de corazón, pero el vello no era suficiente para que se notara aquella forma y terminé retirándolo por completo, al final el resultado era asombroso y ya después del baño realmente me veía limpia y fresca, dicen que la soledad es mala consejera, y fue en ese momento que una loca idea cruzó por mi mente, horrorizada la rechacé de inmediato, pero recordé el grave problema que había en casa y el incierto futuro que nos esperaba a mamá, a mí, y al hermanito que vendría y ya no me pareció tan mala idea, me observé en el espejo y pensé en arreglarme y maquillarme mucho para recibir a papá, pero pensé que podría sermonearme, yo quería verme irresistible, pero no ser muy obvia, ya que no sabía que reacción pudiera tener él, faltaban unos quince minutos antes de que papá llegara, me puse unos calzoncitos y me decidí por una faldita de mezclilla amplia pero corta y un top; mi cabello aun estaba húmedo, así que decidí dejarlo suelto, me perfumé delicadamente detrás de las orejas… con aquellos preparativos y con mil pensamientos dando vueltas en mi mente, había empezado a sentirme inquieta, nerviosa, extraña… no sabía que pasaría, pero sabía muy bien lo que pretendía… seducir a mi propio padre, a fin de que reconsiderara, de que no se fuera, estaba dispuesta a todo…hasta a ser su mujer si era necesario, él andaba prendado de una mujer bonita y joven…y vaya que yo lo era, sintiendo que yo si podía competir con aquella tipa, me di cuenta de que aquella idea ya no me asustaba, me asustaba más el hecho de sentirme así…estaba comenzando a excitarme, era una locura.

Cuando papá abrió la puerta yo estaba mirando la tele como que descuidada, había separado las piernas sutilmente, solo lo necesario para que él pudiera mirar con el rabillo del ojo bajo de mi falda, él no sabía que yo alcanzaba a ver el reflejo de su rostro en la pantalla del televisor, pude notar que su mirada descubrió enseguida aquel agasajo visual, advertí su mirada fija y muy insistente, demostrando que lo que pudo verme debió ser muy tentador para él, no tenía una tanga o un hilo, me había puesto un calzón pequeñito de color rosa claro de tela muy delgada que se me pegaba al cuerpo, cerciorándose de que estaba absorta con aquel programa, y creyendo que no me daba cuenta, miró a sus anchas, cuando estuve segura que había dejado de mirar reaccioné con alegría, como si recién me hubiera dado cuenta de su presencia, me dirigí hacia él y lo abracé parándome en la punta de los pies, besándolo en la mejilla, pero pegando todo mi cuerpo al suyo y procurando que pudiera percibir el perfume en mi cuello y orejas, sentí que él aspiraba profundamente mi aroma y noté en mi vientre la presión de su miembro, estaba algo duro, en ese momento supe que iba ganando, que aquella erección era producto del show que le había ofrecido y decidí poner más leña al fuego, no retrocedí ni un poco y fingí ganas de llorar, al tiempo que le decía que mamá no se sentía bien, que había estado llorando por la discusión que habían tenido y que ya se había dormido, decidí no mencionar su embriaguez, porque en ese momento lo que menos quería era que pensara en ella, no quería que algo lo distrajera de lo que yo pudiera hacer, necesitaba que ocupara todos sus sentidos en lo que tenía al frente de sus narices … o sea yo.

Papá dijo que no me preocupara. Seguíamos abrazados. Sentí la punta de su miembro presionando directamente sobre mi recién depilado pubis, y sus manos, que en un principio habían estado en mi espalda resbalaron por toda mi cintura y se detuvieron casi en mis caderas, estoy segura que en ese momento él descubría un cambio en mi que quizás antes no había notado. Sé que le agradé. Sus grandes y ásperas manos me apretaban con fuerza y podía sentir que me repegaban más contra su cuerpo, no sé cuanto tiempo estuvimos así, fingí que estaba mejor y le dije que se lavara y se sentara a la mesa, que le haría algo de cenar, lo hizo, entonces empecé a lavarme las manos, quedaba de espaldas a el, podía sentir como me comía con la vista, y sabía exactamente donde tenía puestos los ojos en ese momento, me sentía…feliz, estaba consiguiéndolo…mi progenitor me estaba…contemplando y estaba sintiéndose confundido, excitado, deseoso de mi en ese momento, así que levanté la cola lo más que pude, la falda era muy corta y creo que podía verme las bragas desde su posición, pero para asegurarme fui al refri, inclinándome sensual, pero con mucha sutileza, y empecé a reunir lo necesario para prepararle unos sándwiches, yo sabía perfectamente donde estaba cada cosa, pero fingí no poder hallar la mayonesa, con la finalidad de demorar lo más posible aquella situación, ahora sí, estaba mostrándole todo….todo lo que podía ser para él …si se decidía.

Más tarde, mientras mi papá cenaba, fui al cuarto de mi madre para asegurarme de que estuviera durmiendo, mi asombro fue grande cuando percibí que subía a su cama apresuradamente…no podía saber lo que ella había estado haciendo, o si había visto lo que sucedía afuera, temerosa le pregunté si llevaba rato despierta, y contestó que no, me dijo que sin querer había estado a punto de caer de la cama al darse vuelta, y que solo se había levantado a encender el abanico de techo, que había estado tentada a salir del cuarto para servir cena, pero que con una rápida mirada se dio cuenta de que yo ya le había servido a papá y después dijo algo que nunca olvidaré…”gracias hija por ayudarme en estos momentos difíciles, lo estás haciendo muy bien, te lo agradezco con toda el alma..no sabes cuanto”… acto seguido empezó a llorar y se acostó de nuevo para dormir; nunca supe a que se refería, quizás era solo por el simple hecho de ayudarla con la cena, pero en sus labios había sonado tan….extraño, quizás era por el alcohol….no lo sé….decidí retirarme, asegurándome de cerrar su puerta fuertemente, por si acaso, con el estupendo pretexto de que no era aconsejable que mi padre la viera en ese estado…ella dijo; “gracias hija, ponle llave si quieres y no te preocupes mas, todo lo que deseo es dormir” esas palabras retumbaron en mi mente y casi me sonaban a complicidad y consentimiento, hice como me indicó y regresé con papá.

Había terminado de cenar, advertí que no tardaría en levantarse de su silla, y me apresuré a sentarme de lado sobre sus piernas, esta vez no me rodeó con sus brazos, como que no se atrevía, levantó las manos mientras yo me acomodaba, pero permaneció expectante, sentí que perdía terreno, así que, aproximando mi rostro al suyo y hablando muy bajo, casi susurrando, le dije que sabía que tenía problemas con mamá, y que si yo podía ayudar en algo, con mucho gusto lo haría, cuando pronuncié estas palabras, él miró fijamente a mis ojos, en su mirada había mucha confusión, malicia, incredulidad… y mucho pero mucho deseo….sostuve su mirada y dije “lo que sea papito…lo que sea que necesites”…papá, nervioso, me dijo que era muy tarde y que ya debía irme a dormir; decidí que era mejor darle un respiro para ordenar sus ideas, y quien sabe, quizás tomar valor….le di un beso de buenas noches y me retiré meneando sensual pero discretamente mi colita.

Ya en mi cuarto, me puse ropa de dormir, una batita de algodón algo más arriba de mis rodillas y me acosté en la cama, me sentía tensa, papá había decidido dormir en el sofá de la sala, tras descubrir que mamá estaba encerrada con llave, habrá transcurrido algo así como media hora, yo seguía pensando en lo que estaba haciendo, no sabía si había logrado despertar en papá el interés por mí, o simplemente lo había excitado, fue entonces cuando percibí unos pasos indecisos, lentos y alguien que tocaba muy bajito a mi puerta, sabía quién era, me jalé el camisón lo justo para que se me viera el triangulito de la panti y me bajé un tirante para que pudiera apreciar el nacimiento de mi pecho, casi hasta el pezón, le indiqué que pasara y se detuvo en la puerta, encendió la luz, cosa que nunca antes había hecho cuando se asomaba a mi cuarto para decirme buenas noches, preguntó si se me ofrecía algo, no dejaba de contemplarme, le dije que estaba bien, dijo que le había parecido oírme gritar, lo cual era una mentira, y que por eso había acudido pensando que tenía alguna pesadilla…su voz sonaba ronca, como una queja, como una súplica, con la mirada me recorrió de pies a cabeza muy lentamente, seguía de pie inmóvil, no entraba, no se retiraba, extendí los brazos hacia él para que se acercara y vino hacia mi… y me plantó un beso en la frente muy fuerte, eso no era lo que yo esperaba, pero con su mano me acarició en la zona de las costillas, justo debajo del pecho que casi tenía descubierto, pude sentir que con el movimiento de su mano jalaba la tela disimuladamente hacia abajo, intentando liberar mi pecho por completo, cosa que no logró, pero era obvio que ardía en deseos de acariciármelo, me dijo buenas noches y se retiró….y yo supe que aquel hombre…mi padre…ya se había fijado en mi…era mío.

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3 Comentarios

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  1. UFF linda esta ha sido una de las historias mas interesantes que he podido leer he llegado a leerla hasta tres veces me encanta!!

  2. Si te ha gustado, puedes leer la continuacion titulada… Asi seduje a mi padre II: toda una mujer. y espero sus comentarios, gracias.

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